Combate de Mecapaca

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Combate de Mecapaca
Guerra entre Perú y Bolivia
Fecha 29 de octubre de 1841
Lugar Mecapaca, Población de Mecapaca, Departamento de La Paz, Bolivia
Resultado No concluyente.
Beligerantes
Flag of Bolivia (1826-1851).svg República de Bolivia Flag of Peru (war).svg República Peruana
Comandantes
Flag of Bolivia (1826-1851).svg Basilio Herrera Flag of Peru (war).svg Miguel de San Román
Fuerzas en combate
4 compañías del batallón 5º de Infantería
medio escuadrón de Coraceros
400 hombres de infantería
1 escuadrón de caballería
Bajas
70 entre muertos y heridos
varios prisioneros
Numerosas.
[editar datos en Wikidata ]

El Combate de Mecapaca acaeció el 21 de octubre de 1841 en la localidad de Mecapaca, provincia de Ingavi, Bolivia. Allí se encontraron las tropas peruanas con las tropas bolivianas.

Este enfrentamiento forma parte de la Guerra entre Perú y Bolivia de 1841 y 1842.

Antecedentes[editar]

Tras enviar al exilio al Supremo Protector Andrés de Santa Cruz y disolver la Confederación Peruano-Boliviana, el entonces Presidente del Perú, Agustín Gamarra tomó la decisión de invadir Bolivia, aprovechando el caos político que se había generado en Bolivia.[1] Gamarra, desde un comienzo, no fue ajeno a la idea de Santa Cruz de crear una gran nación andina, pero en su plan esta idea no se podía realizar mediante una Confederación dominada por Bolivia.

Luego de la disolución de la Confederación, José Ballivián reunió todos los complejos rebeldes y logró hacerse proclamar presidente de la República. En 1841 había tres Gobiernos; uno legítimo en la ciudad Sucre, presidido por José Mariano Serrano, que suplía a José Miguel de Velasco (1839-1840), apresado por los seguidores de Santa Cruz; el de la Regeneración en Cochabamba, y el de Ballivián en La Paz.

Las tropas peruanas dirigidas por el Presidente Gamarra iniciaron la marcha hacia Bolivia el 1 de octubre de 1841 por el Departamento de la Paz, cruzando la frontera al día siguiente. Luego de avanzar sin encontrar resistencia, el 15 de octubre entraron a La Paz sin combatir.

Los peruanos aprovecharon que la República de Bolivia estaba en una gran inestabilidad tanto política como económicamente ya que después de la disolución de la confederación, Bolivia cayo en el caudillismo. Pero el manifiesto de Ballivián para oponerse a los invasores pronto tuvo acogida.

Movimientos previos[editar]

El prefecto boliviano Manuel H. Guerra y las demás autoridades huyeron a Mecapaca tras el avance del ejército peruano, villorrio situado a seis leguas de La Paz, río abajo, donde instalaron la sede del gobierno departamental.

Noticioso de esto, Agustín Gamarra destacó sobre Mecapaca el batallón Legión, compuesto por 400 hombres, y un escuadrón de caballería, fuerzas que puso a órdenes del general Miguel de San Román quien ocupó Mecapaca el 21 y puso también en fuga a las autoridades bolivianas, que huyeron hasta Cebollullo.

El general en jefe del ejército boliviano, José Ballivián, que se encontraba en Ayo-Ayo, apenas supo que fuerzas peruanas se había internado hasta Mecapaca, determinó alistar cuatro compañías del batallón 5º. y la mitad del escuadrón Coraceros. Eligió por jefe de este destacamento, al coronel Basilio Herrera (alias Zepeta), a quien ordenó expresa y terminantemente que tomase la retaguardia al enemigo, le cortara la retirada y lo batiera según la oportunidad, y en caso necesario, dispersara sus fuerzas para que retirándose por distintos puntos fuesen a reunirse al cuartel general.

Basilio Herrera con sus fuerzas salió de Ayo Ayo y en Amachuma supo que los peruanos eran mucho más numerosos que los hombres que él llevaba. Entonces se propuso sorprender al enemigo.

Con todo, sin ser advertido, llegó a las goteras de Mecapaca, descolgándose por las alturas del sur. Y en vez de emprender inmediatamente el asalto, mandó detenerse a la tropa hasta que llegase su famoso caballo de batalla, Choco, que se había quedado muy atrás por la negligencia del asistente.

El pueblo de Mecapaca está situado a la orilla izquierda del río del mismo nombre, en cuyas márgenes se levantan colinas pobladas de bosque bajo, pero tupido. Las avenidas y crecientes del río han formado en ambas márgenes barrancas altas cortadas casi a pique. Encima de una de estas barrancas existe una planicie llamada de “Aguircato”, sobre la que se alzan abruptos peñascos cubiertos de malezas, que impiden la vista desde la encajonada playa de Mecapaca.

A esta altura trasladó San Román sus fuerzas de infantería y las coloco en lugares convenientes y estratégicos. La caballería quedó en la plaza del pueblo.

El combate[editar]

El 29 de octubre las fuerzas bolivianas divisaron al enemigo parapetado en aquella cumbre.

Sea por entusiasmo o por atolondramiento de Herrera, dio este la orden de ataque, aunque otras versiones dicen que los soldados bolivianos, por cuenta propia, se lanzaron al asalto apenas divisaron a los peruanos, tomados por sorpresa.

Sea como fuere, las tropas bolivianas comenzó el ascenso ante un fuego mortífero de fusilería, trepando por entre riscos, pedrones y malezas y deteniéndose cada cual como podía para hacer fuego hacia la altura y continuar ascendiendo; mas la barrera era alta, abrupta y por consiguiente inaccesible. Hubiera podido Herrera salvarla dando un rodeo hasta encontrar una subida más baja y llegar a la cumbre, donde el combate hubiese sido más igual; pero esta larga operación lo exponía a que el enemigo se retirase, sin probabilidades de poder darle alcance. El jefe boliviano resolvió, pues, batirse en condiciones desfavorables.

La lucha era, pues, desigual; parapetados los peruanos detrás de los árboles o matorrales, hacían fuego sobre los bolivianos que peleaban a cuerpo descubierto, pudiendo apenas desligarse a sus enemigos.

Después de dos horas y cuarto de intenso combate, comprendió Herrera que era imposible tomar la altura y mandó tocar retirada. Los bolivianos agotan las municiones y se retiraron en dispersión. Unos por la playa, otros por las alturas y los demás, por estrechos senderos y quebradas logrando reunirse en Amachuma, donde ya se encontraba Herrera.

Sin embargo, una multitud paceña asaltó el hospital para dar muerte a los soldados y oficiales peruanos heridos en la refriega, acción difícilmente contenida.

Consecuencias[editar]

Los bolivianos, entre muertos y heridos, tuvieron tres oficiales y 68 soldados.

Los peruanos habían perdido numerosos soldados, la mayoría muertos durante el asalto de la turba paceña al hospital.

El combate no tuvo consecuencias relevantes para la guerra, además se podría decir que no hubo un claro vencedor. El ejército peruano siguió su avance sobre territorio boliviano.

Notas[editar]

Enlaces externos[editar]