Coltan

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Una pieza de columbita-tantalita, tamaño 6,0 x 2,5 x 2,1 cm.

La columbita-tantalite —abreviada como coltán[1] [2] o coltan[3] — es un mineral óxido. La columbita está compuesta por óxidos de niobio, hierro y manganeso y la tantalita está compuesta por óxido de tantalio, hierro y manganeso en cualquier proporción. Estos óxidos constituyen una solución sólida en ambos minerales. Son escasos en la naturaleza y dan un claro ejemplo de materiales que han pasado de ser considerados simples curiosidades mineralógicas a estratégicos para el avance tecnológico debido a sus nuevas aplicaciones.

El principal productor de coltán es la República Democrática del Congo con cerca del 80% de las reservas mundiales estimadas,[4] si bien existen menores reservas probadas o en explotación en Brasil con el 10% de las reservas, Sierra Leona con el 5% de las reservas, y un 5% alrededor del resto del mundo. Según informes de agencias internacionales de prensa, la exportación de coltan ha ayudado a financiar a varios bandos de la Segunda Guerra del Congo,[5] un conflicto que ha resultado con un balance aproximado de más de 6 millones de muertos,[6] como también ha servido a algunas guerrillas colombianas donde existe el mismo problema.[7] Ruanda y Uganda están actualmente exportando coltan robado del Congo a occidente (principalmente a los Estados Unidos), en donde se utiliza casi exclusivamente en la fabricación de condensadores electrolíticos de tantalio. Es utilizado en casi la totalidad de dispositivos electrónicos.

Actualmente, las dos mayores procesadoras de coltán se encuentran en México.

Uso y demanda[editar]

Se trata de un recurso estratégico utilizado en la fabricación de algunos componentes electrónicos. El tantalio se usa principalmente en la elaboración de condensadores. El condensador electrolítico de tantalio es en la actualidad un tipo bastante común de condensador presente en gran cantidad de dispositivos electrónicos. Sin embargo, su uso está en gran decadencia debido a que muchas de las características que justificaban sus aplicaciones han sido igualadas o superadas por otras tecnologías más baratas, como los condensadores cerámicos o los condensadores electrolíticos sólidos de aluminio. El mito extendido sobre la exagerada importancia del coltán para la industria electrónica suele centrarse en la supuesta necesidad de este mineral para fabricar los más modernos equipos electrónicos de consumo, citando generalmente teléfonos móviles, ordenadores o gadgets similares. La realidad sin embargo es que cada día es más raro encontrar condensadores de tantalio en estos equipos debido principalmente a la disponibilidad de alternativas equiparables o mejores a un coste significativamente menor y a pesar de ser de reducido tamaño son mucho más grandes que los modelos cerámicos de características equivalentes.[cita requerida]

Problemas[editar]

La República Democrática del Congo posee el 80% de las reservas mundiales estimadas de coltán. Como este mineral está considerado como recurso no renovable altamente estratégico, existe una guerra en el Congo desde 1998. Según las Naciones Unidas, el Ejército Patriótico Ruandés ha montado una estructura para supervisar la actividad minera en Congo y facilitar los contactos con los empresarios y clientes occidentales. Traslada el mineral a Ruanda donde es procesado antes de ser exportado. Los destinatarios finales son Estados Unidos, Alemania, Países Bajos, Bélgica y Kazajistán. Esta guerra, directamente relacionada con la explotación de este mineral, arroja un saldo de más de 5,5 millones de víctimas, lo que supone el mayor número de muertes desde la Segunda Guerra Mundial.

Ruanda y Uganda, han sido acusados en varios informes internacionales, del expolio y tráfico de estas riquezas minerales del Congo. Siendo varios países occidentales los principales beneficiarios, la ayuda económica y militar continúa durante el conflicto. Se firmaron planes de apoyo y cooperación entre Estados Unidos y estos dos países, los cuales además de enriquecerse con el tráfico del mineral, vieron cómo parte de sus deudas externas fueron canceladas y se los consideró como modelos de desarrollo económico de la región. Entre las empresas más importantes con intereses en la región, ha sido mencionada la American Mineral Fields, en la que George H. W. Bush, padre del expresidente estadounidense George W. Bush, tiene notables intereses.[8] Durante los años transcurridos hasta hoy han disputado la guerra dos bandos: de un lado Ruanda, Uganda y Burundi, apoyados por EEUU y los créditos del FMI y el Banco Mundial, y del otro lado Angola, Namibia, Zimbabue, Chad y las milicias hutu y Mai Mai.[9] Según las Naciones Unidas, el Ejército Patriótico Ruandés ha montado una estructura para supervisar la actividad minera en Congo y facilitar los contactos con los empresarios y clientes occidentales. Traslada el mineral a Ruanda donde es procesado antes de ser exportado. Los destinatarios finales son Estados Unidos, Alemania, Países Bajos, Bélgica y Kazajistán. Esta guerra, directamente relacionada con la explotación de este mineral, arroja un saldo de más de 5,5 millones de víctimas, lo que supone el mayor número de muertes desde la Segunda Guerra Mundial.

La explotación del coltán, especialmente en Congo, ha ocasionado diversas polémicas sobre las posibles consecuencias a nivel social y ambiental. La explotación de este recurso ha alimentado conflictos armados entre facciones locales, apoyadas, en algunos casos, por gobiernos extranjeros como el de Uganda. Esto plantea un dilema moral similar al de la comercialización de diamantes de guerra. Otras preocupaciones derivadas de la extracción del coltán pasan por la explotación laboral de los trabajadores que participan en la misma o la destrucción de ecosistemas, pues los principales yacimientos coinciden con los hábitat de gorilas en peligro de extinción.

La ocupación ruandesa del este del Congo ha significado que la República Democrática del Congo haya sido incapaz de explotar este recurso en beneficio propio. Un informe reciente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha reportado que una gran cantidad de este mineral está siendo explotado de forma ilegal y trasladado de contrabando a través de las fronteras por milicias de las vecinas Uganda, Burundi y Ruanda. Se estima que el ejército ruandés ha tenido un beneficio de como poco 250 millones de dólares en unos 18 meses de venta de coltán. Sin embargo, estas estimaciones son difíciles, puesto que Ruanda tiene sus propios depósitos de coltán, haciendo que el mineral adquirido mediante el contrabando sea difícil de identificar.

El contrabando de coltán también se ha identificado como la mayor fuente de ingresos para la ocupación militar del Congo. Debido a la creciente presión pública, algunos fabricantes de aparatos electrónicos han decidido dejar de lado esta zona del mundo como fuente de coltán, y dirigirse a otras fuentes.[10] [11]

Los gobiernos de los tres países identificados por las Naciones Unidas como contrabandistas de coltán han negado estar involucrados. El periodista austriaco Klaus Werner ha documentado los vínculos entre compañías multinacionales y el tráfico ilegal de coltan.[12]

Beneficiarios[editar]

En 1997 fue derrocado el presidente congoleño Mobutu Sese Seko, de estrecha relación con los capitales de origen francés. Kagame, actual presidente de Ruanda, quién estudió en centros militares de Estados Unidos e Inglaterra, y Yoweri Museveni, presidente de Uganda, país considerado por Washington, un ejemplo para las naciones africanas, lideraron la conquista de la capital de la República Democrática del Congo, Kinshasa, y pusieron a cargo de este país a un amigo, Laurent Kabila.

El rebrote de la violencia, que ahora tratan de contener los líderes mundiales y africanos, tuvo lugar a finales de agosto, cuando el general congoleño rebelde Laurent Nkunda, avanzó con sus tropas por la región de Kivu Norte.

El líder del Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo dice actuar porque su etnia, la minoritaria tutsi, ha sido excluida del proceso de democratización. Ese proceso condujo a la celebración de las primeras elecciones de la historia en julio del 2006, que ratificaron en la presidencia a Laurent-Désirè Kabila.

No obstante, el propio Nkunda ha declarado otros objetivos de su alzamiento, al reclamar negociar directamente con Kabila sobre un importante acuerdo al que llegó su gobierno con China para explotar los recursos mineros de la zona. Con la venta de los minerales, los rebeldes obtienen grandes sumas de dinero para armar y equipar a sus guerrillas, lo que dificulta el desarme de estos grupos acordado hace un año.

El general Nkunda, acusado por la justicia internacional de cometer crímenes de guerra, se considera a sí mismo un hombre de Dios, y sostiene haber pedido expresamente a sus milicianos que eviten meterse en el negocio de los minerales. A pesar de que niega mantener alguna relación con el coltán, asegura controlar todo el rendimiento económico de la región, con la excusa de obtener alimentos, materias primas y armas, necesarias para sostener el movimiento rebelde y continuar así con su lucha por el pleno reconocimiento de los derechos de los tutsis.

Sin salir de África, también cabe mencionar el papel del Grupo Live, una empresa proveedora de coltán, que asegura que la demanda del mineral en el extranjero es tan grande que no pueden satisfacerla plenamente. Lo que indica que no existe ningún boicot por parte de Occidente a este tipo de negocios.

Uno de los mejores clientes de Live es la sociedad belga TRAXYS, especializada en minerales raros y nombrada en un informe de la ONU de 2003, que la señalaba como una de las entidades dedicadas a la financiación de conflictos en el Congo. Esta sociedad asegura que mantiene sus propias medidas de control sobre la mercancía, materializada en el envío de equipos independientes que se encargan de verificar la versión de los proveedores, y afirma que el coltán que les llega no proviene de las zonas en guerra.

Empresas como TRAXIS exportan coltán al mundo entero y especialmente a China, donde se produce la mitad de teléfonos móviles que circulan anualmente por el planeta. Las grandes marcas internacionales (Apple, Samsung, Motorola, Nokia..., todas las compañías) subcontratan allí una parte de su producción, a sabiendas que el mineral viene de África.

Ante esta situación, las empresas de telefonía móvil han multiplicado sus campañas de comunicación, donde exigen a sus proveedores que no compren coltán en el Congo. El propio presidente de Nokia (compañía de moviles), preguntado a este respecto, respondió que siempre han sido cuidadosos con el medio ambiente.

Incremento de precios y demanda cambiante[editar]

Ha habido una caída significativa en la producción y venta de coltán y niobio de las minas africanas desde que hubo un drástico incremento de precios en 2000, debido a la especulación en las llamadas empresas .com y los grandes pedidos. Esto está confirmado en parte por la cifras de la United States Geological Survey.[13] [14]

El Centro de Estudio Internacional del Tantalio-Niobio en Bélgica (un país con vínculos tradicionales con el Congo), ha recomendado a los compradores internacionales que eviten el coltán de la región del Congo por motivos éticos:

Una de las mayores empresas[¿cuál?] que fabrican condensadores de tantalio han hecho un llamamiento a sus proveedores de coltán de que certifiquen la procedencia de los minerales con el fin de evitar que provengan de la República Democrática del Congo.[cita requerida]

Y acabar con el contrabando ilegal de las regiones de Centroáfrica y evitar el seguir financiando a las guerrillas.

"Los países centro-africanos de la Repúlica Democrática del Congo y Ruanda y sus vecinos solían ser la fuente de tonelajes significativos. Pero la guerra civil, saqueando los parques nacionales y exportando los minerales, diamantes y otros recursos naturales para financiar las milicias ha obligado al Centro de Estudio Internacional del Tantalio-Niobio a hacer una llamada a sus miembros para que tengan cuidado de obtener las materias primas de fuentes legales. El daño, o el peligro de provocar un daño, a la población local, la vida animal salvaje o el medioambiente es inaceptable."

Un trabajador congoleño normal gana alrededor de 10$ mensuales. Un trabajador que trabaja en las minas extrayendo coltán, gana entre 10$ y 50$ semanales.[15] La tonelada de coltán se cotiza en el mercado a 400.000$. El método de extracción es arcaico, es muy parecido al método con el que extraían oro antiguamente en EEUU. Trabajan en condiciones de semiesclavitud. Un buen trabajador puede sacar un kilo de coltán diario. Además de coltán aparecen otros minerales radiactivos con similares características, elementos como el uranio, torio y radio entre otros. Debido a la exposición de los trabajadores ante estos minerales, ha habido una gran cantidad de enfermos por radiación.

Sin embargo, también se puede observar un cambio por motivos económicos en lugar de éticos, desde fuentes tradicionales como Australia, hacia nuevos proveedores como Egipto. Esto podría haber llevado a la bancarrota de uno de los proveedores más grandes del mundo, Australia's Sons of Gwalia Ltd., si bien la compañía continúa produciendo y exportando mineral.

A nivel económico, hay determinadas multinacionales que, como grandes compradoras de este mineral, no están interesadas en que los conflictos sociales derivados de la extracción del mineral salgan publicados en los medios de comunicación. Estos últimos, a su vez, se ven condicionados por el temor a perder los importantes ingresos publicitarios.

Referencias[editar]

  1. El País. «El coltán, un 'mineral' estratégico».
  2. Pozas Terrados, Pedro. «Coltán, el mineral de la muerte».
  3. Mundo Digital. «Coltan, el mineral clave para la fabricación de componentes electrónicos».
  4. «Congo: el negocio maldito del coltan». Consultado el 22 de noviembre de 2010.
  5. Revista Mundo Negro, mayo de 2002. RDC: Coltan, el corazón de la guerra.
  6. Johann Hari: How we fuel Africa's bloodiest war
  7. Diario El Espectador: Alerta: el coltán, al servicio del terrorismo
  8. «Congo: el negocio maldito del coltan». Consultado el 22 de noviembre de 2010.
  9. Revista Geo Nº261; Alberto Vázquez-Figueroa, (enviado especial de La Vanguardia y TVE, autor de más de sesenta libros, ha sido testigo de guerras en Guinea, Chad, Congo, República Dominicana, Bolivia o Guatemala).
  10. «How honesty can cost jobs» (en inglés). Consultado el 5 de septiembre de 2011.
  11. «Los gadgets y el Coltan: El alto costo de los precios bajos». Consultado el 5 de septiembre de 2011.
  12. Werner, Klaus, 2003,The New Black Book of Brand Companies (en aleman Das neue Schwarzbuch Markenfirmen), ISBN 3-216-30715-8
  13. U.S. Geological Survey, Mineral Commodity Summaries, January 2002, Tantalum p. 166-7,
  14. U.S. Geological Survey, Mineral Commodity Summaries, January 2005, Tantalum p. 166-7,
  15. United Nations Webpage, [1]

Enlaces externos[editar]