Colonización de tierras nuevas

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La colonización de tierras nuevas para su uso agrícola o agropecuario puede darse sustancialmente de dos formas diferentes: en forma planificada; o, en forma espontánea. Desde el punto de vista ambiental, en los dos casos deben ser tomadas medidas para minimizar los potenciales efectos negativos.

Población agrícola planificada[editar]

La división de las haciendas grandes en lotes pequeños para redistribución a los colonos y el desbroce de los terrenos, aparentemente, sub-utilizados para entregarlos a los colonos sin tierras, son ejemplos de los enfoques de redistribución. Otro tipo de proyecto es el de tipo hacienda, que establece una compañía comercial para supervisar y comprar los productos (de los cultivos de venta inmediata) de los minifundistas, que frecuentemente son colonos. Típicamente, el proyecto produce caucho, aceite de palma, azúcar, cocos y otros cultivos de venta inmediata.

Impacto sobre la gente local[editar]

Los terrenos que sean adecuados para colonización, habrán sido utilizados por la gente en el pasado, a menos que estén ubicados en un área del cual se haya eliminado recientemente alguna enfermedad endémica. Por más que existan pocas señales de cultivo en estas áreas, con frecuencia sostienen poblaciones numerosas, que subsisten de la caza, pesca, recolección de los productos forestales, incluyendo el sagú, roten, medicinas tradicionales, frutas y ramas caídas de los árboles que se venden como leña. Además, con el fin de obtener los alimentos básicos, esta gente puede cultivar los fondos de los valles y utilizar rotación de cultivos. Los terrenos de pastoreo pueden ser parte del sistema complicado de apacentamiento de los pastores nómadas. Con frecuencia, estos usuarios de la tierra no tienen derecho legal sobre la tierra; por eso la evaluación ambiental debe estimar los efectos sociales que el proyecto puede tener para la gente nativa, y las consecuencias para sus medios de subsistencia.

Población agrícola espontánea o no planificada[editar]

colonización agrícola espontánea o no planificada por lo general, consiste en la expansión hacia las áreas que anteriormente eran usadas o reservadas para otros propósitos; y, a menudo, significa la ampliación de las fronteras agrícolas hacia las regiones que, potencialmente, estén sujetas a grave degradación de los suelos. Esta expansión puede o no ser el resultado del estímulo oficial de los gobiernos. Hay algunas características de esta clase de expansión agrícola que pueden perjudicar al medio ambiente. Estas son:

    • el tamaño de los terrenos que se desbrozan para agricultura, es mayor que el área que se podría recuperar a través de períodos adecuados de barbecho;
    • existe la tendencia de ocupar los bosques, las áreas de captación de agua, las tierras húmedas y las zonas marginales de baja precipitación;
    • tanto el método de desbroce (mecanizado), como los cultivos que se utilizan (a menudo anuales), pueden agotar la fertilidad del suelo y erosionar la capa orgánica; y
    • al no existir ningún sistema claro de tenencia de la tierra, se tiende a buscar un máximo de ganancias a corto plazo, perjudicando algo

la verdad todos los del medio ambiente.

Los proyectos a pesar de ser planificados, pueden carecer de programación, los incentivos e infraestructura que estos fomentan, y la colonización puede resultar como efecto secundario. Los proyectos que tienen limitado control sobre la colonización de la tierra, tienen que ser estudiados desde las perspectivas que presentaremos más adelante.

Relación con otros proyectos de desarrollo[editar]

La colonización agrícola espontánea es una preocupación en muchas clases de proyectos de desarrollo. Cualquier proyecto que requiera nuevo o mejorado acceso, facilitará el ingreso de la gente al área, o les atraerá, para cultivar los terrenos recientemente accesibles, y para vender a los nuevos mercados, que el proyecto mismo ha creado. Por ejemplo, la minería, la agricultura (incluyendo colonización planificada), la energía hidroeléctrica o termoeléctrica y, por supuesto, los proyectos de carreteras, pueden alentar la colonización agrícola espontánea. El planificador debe analizar muy cuidadosamente los efectos potenciales de cada proyecto, no solamente como causas y efectos directos, sino en calidad de conjuntos de efectos que no ocurrirían, si no fuera por la construcción del proyecto. Típicamente, los trabajadores inmigrantes se trasladan a los sitios de los proyectos con la esperanza de obtener trabajo y para desbrozar terreno para agricultura, pero otros participan en actividades comerciales y proporcionan servicios para los que tienen empleos.

A más de los proyectos que dan acceso a las tierras mediante la construcción de caminos, hay otros que convierten las regiones insostenibles en áreas habitables, principalmente a través de la eliminación de las enfermedades endémicas, como oncocercosis (ceguera del río) y tripanosomiasis (enfermedad del sueño). Al considerar estos programas, es necesario realizar un estudio escrupuloso de las conveniencias: por ejemplo, se puede comparar el valor de la producción que se espera obtener como resultado de la colonización del área y la probabilidad de causar degradación ambiental, con el valor que se podría obtener dejando la región inhabitable, protegiendo las cuencas contra erosión y disfrutando de los beneficios de la cobertura vegetal, y el control y la calidad del agua.

Referencias[editar]

  • Libro de Consulta para Evaluación Ambiental (Volumen I; II y III). Trabajos Técnicos del Departamento de Medio Ambiente del Banco Mundial

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]

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