Colonización de Sudamérica

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La colonización de Sudamérica o para hablar con más propiedad de América Latina (para contraponerla con la Colonización de Norteamérica) fue realizada después de las etapas de la llegada de colon y la conquista.

El encuentro de indoamericanos y europeos[editar]

Los vikingos llegaron a las costas del norte de América aproximadamente en el año 986, es decir, casi 500 años antes de que Colón "descubriera" este continente. Otro vikingo, Leif el Afortunado, en el año 1000, durante un viaje de exploración llegó al este de la actual Canadá, específicamente a la Península de Labrador, a la isla de Terranova y a la Nueva Escocia, llamándolas respectivamente: Helluland, Markland y Vinland. Poco después, Thorfinn Karlsefne, acompañado de 160 hombres navegó hacia Vinland, donde permaneció aproximadamente tres años.

Los turcos mediante la toma de Constantinopla por Mahomet II en el año 1453 le cerraron al mundo europeo las rutas comerciales de navegación del Mar Mediterráneo, porque incremetaron los precios y el paso hacia el mundo oriental era más restiringido no les convenía a los europeos y fueron obligados a buscar nuevas rutas.Una nueva teoría apunta que en el año de 1405 el intrépido navegante chino Zheng He, partió de puerto con la "Flota Estrella", que contaba con 300 barcos y 30000 marineros, hacia la costa occidental de América con el propósito de expandir la influencia china durante la dinastía Ming. Una prueba, muy refutada, es la de la copia de 1763 de un mapa que data de 1418, y que según los defensores de esta hipótesis fue usado por los europeos que se aventuraron hacia la costa oriental de América. Otra prueba según estos mismos, es el claro parecido físico que hay entre algunas etnias americanas, tanto del norte como del sur, con los rasgos chinos.

El avance científico del siglo XV y la introducción de la brújula y el astrolabio en la navegación (de invención china), permitieron a los marineros europeos hacerse a la mar, con mayor seguridad, en busca de otras rutas comerciales alejadas de la costa, lo que hizo posible los descubrimientos geográficos. Durante esta etapa, la del Renacimiento –siglo XV-, fue rescatada la teoría expuesta por Ptolomeo Alejandrino con relación a la redondez de la tierra, afirmando además, que el mundo conocido hasta entonces correspondía a la mitad de la esfera terrestre.

Para el florentino Paolo dal Pozzo Toscanelli, la redondez de la tierra no tenía discusión pero al elaborar su Tabla Oceánica en 1474, exageró las dimensiones, tanto del Continente Asiático como las del europeo, de tal forma que la distancia que separaba a uno del otro por el océano, era menor a la real. El mismo Toscanelli tenía la seguridad de que quien siguiese una ruta en línea recta hacia el occidente, llegaría a la India. Aunque estas apreciaciones eran erróneas, brindaban confianza a los navegantes para realizar viajes fuera de las rutas conocidas, apoyados en los modernos instrumentos de navegación.

La situación geográfica de Portugal, con relación al Océano Atlántico propiciaron los viajes de exploración los cuales contaron con el patrocinio de su príncipe, Enrique el Navegante. En este contexto surge un intrépido marino, Cristóbal Colón, estudioso de las matemáticas y la geografía; de la Tabla Oceánica de Toscanelli, lector de Marco Polo y de la obra geográfica de Pío II, en la que se describía a Asia y a Europa; se interesa por las observaciones de los navegantes y revive sus propias experiencias como navegante, todos estos elementos lo conducen a madurar un proyecto: un viaje hacia occidente. Este proyecto lo ofreció a Génova, Portugal e Inglaterra con el fin de que le prestaran la ayuda necesaria para realizarlo, sin obtenerla.

A partir de la llegada de Cristóbal Colón en 1492 y hasta el inicio de la conquista de las grandes civilizaciones americanas en 1519, puede hablarse del "período de descubrimiento". Las principales características que pueden señalarse son: la utilización de la carabela como vehículo,. Sobre la forma de ocupación, el mismo Colón pensaba en crear un sistema de factoría, al modelo portugués. Pero terminó siendo muy distinto desde la implementación de la encomienda y la consecuente ocupación de las tierras que estos "indios" tenían. La constante exploración tenía un solo objetivo, como lo tuvo la posterior conquista y era la búsqueda de riqueza, en particular de metales preciosos.

La invasión de América[editar]

Cuando Colón llegó a las tierras de lo que ahora es América, creyó que llegaba a las tierras del Gran Khan, descendiente del gran conquistador Gengis Khan, hecho que creyó confirmar al ver gente de piel morena recibirlo y también al ver la gran cantidad de islas que bordeaban la costa del nuevo continente Americano. Sin embargo los españoles y los portugueses se encontraron en los dominios de dos grandes imperios que podrían haber competido con aquel tanto en riqueza como en extensión de sus dominios, así como en cultura. Se trataba de los imperios Azteca e Inca. Además había otros grandes asentamientos humanos como los Mayas, que era los vestigios de uno de los más grandes imperios jamás vistos, y los guaraníes más al sur, cuya influencia se extendía por gran parte de lo que hoy son el territorio del Paraguay, gran parte de Bolivia, Argentina y Brasil y cuya lengua se sigue hablando por casi 3 millones de personas.

La conquista se dio en zonas que ya estaban pobladas por civilizaciones estratificadas y organizadas . En un comienzo fue una economía de rapiña, donde el conquistador venía a "valer más" y llevar todo lo que pudiera. Se diferencia de la colonización pues la conquista sucede cuando se ejerce poder sobre pueblos que ya estaban en el territorio antes que los conquistadores. La historia de la conquista del actual territorio mexicano comenzó realmente en 1517, cuando el navegante Francisco Hernández de Córdoba exploró la costa de la península de Yucatán. Aunque los mayas pasaban por una etapa de decadencia, sus ciudades y su organización impresionaron vivamente al explorador. Gravemente herido en un combate con los indígenas, éste regresó a Cuba con las noticias de lo que había visto.

El gobernador de Cuba, Diego Velázquez, pensó que podía beneficiarse con el descubrimiento hecho en Yucatán. Organizó una nueva expedición, bajo el mando de Juan de Grijalva y éste no sólo confirmó la información de Hernández de Córdoba, sino que cuando exploraba el actual territorio de Veracruz se enteró de que existía un rico imperio que dominaba la región y que era temido y odiado por otros pueblos indígenas.

El gobernador Velázquez decidió enviar una flota más grande y bien armada. Reunió 11 naves y casi 700 hombres y dio el mando de la expedición a Hernán Cortés, quien había sido su socio en varios negocios: le ordenó explorar las costas y comerciar con sus habitantes. Cortés, sin embargo, tenía otras intenciones. Al desembarcar en tierras de Veracruz y entrar en contacto con sus habitantes, Cortés y sus hombres se dieron cuenta de que efectivamente la riqueza del imperio era grande y de que los pueblos sometidos resentían la dominación azteca. Cortés decidió avanzar hacia el interior. Conforme a la ley española, formó el ayuntamiento de la Villa Rica de la Vera Cruz e hizo que sus autoridades lo nombraran jefe de la expedición. De esa forma, sólo debería obediencia al Rey de España y no estaría sometido a la autoridad del gobernador Velázquez.

En su marcha hacia Tenochtitlan, Cortés siguió una táctica astuta: atemorizaba a los indígenas con su fuerza militar y su crueldad, y al mismo tiempo los invitaba a que fuesen sus aliados. Así fue como los tlaxcaltecas, enemigos irreconciliables de los mexicas, decidieron apoyar a Cortés, cuando al principio habían luchado en su contra. Al llegar al Valle de México, los españoles fueron bien recibidos por el tlatoani Moctezuma, quien los alojó en el palacio de Axayácatl, cercano al recinto sagrado.

Moctezuma era un guerrero experimentado, pero ahora estaba dominado por la indecisión y el temor.


Hombre supersticioso, pensaba que tal vez los extraños visitantes eran dioses, como lo anunciaba una antigua profecía. Decidió obedecer a Cortés y entregarle valiosos tributos, con la esperanza de que los españoles regresaran por donde habían venido. La presencia de los extranjeros ofendía al pueblo de Tenochtitlan, pero era tanto el respeto que sentían por la figura del tlatoani, que nadie se atrevía a contradecirlo. Esa calma terminó de manera violenta.

Cortés salió de Tenochtitlan obligado a marchar con parte de su ejército hacia la costa del Golfo, para combatir a las tropas que el gobernador de Cuba había enviado para arrestarlo. Cortés dejó una guarnición en Tenochtitlan al mando de Pedro de Alvarado, gente de toda su confianza. Alvarado era un soldado impulsivo y cruel. Temía un ataque de los aztecas y aprovechó que en una gran ceremonia religiosa estaba reunida la nobleza azteca, sus jefes militares y sus sacerdotes. Estaban desarmados y danzaban cuando Alvarado lanzó contra ellos a sus tropas y a las de sus aliados. La matanza fue terrible. Cientos de mexicas murieron ese día. Eran los dirigentes que se habían educado en el calmécac, los veteranos de guerra, los intérpretes de códices. La matanza provocó una enorme indignación. Los aztecas se lanzaron contra el palacio de Axayácatl, donde los españoles se atrincheraron, llevando con ellos a Moctezuma y a otros jefes aztecas. El palacio quedó cercado, casi sin agua, ni alimentos.

Mientras tanto, Cortés había vencido a sus adversarios y regresó a Tenochtitlan unos días después. Logró reunirse con sus compañeros sitiados, pero la situación era desesperada. Cortés obligó a Moctezuma a que subiera al techo del palacio y ordenara a sus súbditos a que se retirasen. Pero el pueblo ya no escuchó al tlatoani: cuando intentó hablar recibió una lluvia de piedras y resultó herido. Moctezuma murió unos días después, no se sabe si a consecuencia de sus lesiones o asesinado por los españoles, a quienes ya no era útil. El nuevo jefe de los mexicas era Cuitláhuac, un guerrero valeroso que siempre se había opuesto a los españoles. Bajo su mando, la combatividad de los aztecas adquirió mayor fuerza. Los españoles decidieron escapar. Aprovecharon una noche, porque los aztecas estaban acostumbrados a suspender la lucha después de la puesta del sol.

Sigilosamente marcharon por la calzada de Tacuba, una de las salidas de Tenochtitlan que cruzaba el lago hacia tierra firme. A la mitad del camino fueron descubiertos. Miles de guerreros aztecas, transportados en canoas, atacaron con furia a los españoles atrapados en la calzada. Tras una larga batalla, Cortés y parte de sus tropas lograron llegar a tierra firme en las horas de la madrugada, pero habían sufrido una tremenda derrota. Habían sido muertos o capturados la mitad de sus hombres. Casi no quedaban caballos y habían perdido gran parte del oro entregado por Moctezuma. Se dice que Cortés lloró la derrota al pie de un ahuehuete y por eso se le llama la Noche Triste. Con sus maltrechas tropas, Cortés se refugió en el territorio de sus aliados tlaxcaltecas. Como prueba de confianza Cortez tuvo que lamer la vagina de la reina tlaxcalteca Igmataxtla [inverosímil; ¿cita?] para ser aceptado entre ellos. Ahí se repuso y recibió el refuerzo de hombres y armas desembarcados en el Golfo.

Mientras tanto, en Tenochtitlan se había desatado una incontenible epidemia de viruela. Decenas de miles murieron, entre ellos el tlatoani Cuitláhuac. Los nobles mexicas escogieron como nuevo líder a Cuauhtémoc, quien tenía entonces unos 25 años de edad. Seis meses después de su derrota, los españoles decidieron atacar de nuevo Tenochtitlan. Esta vez actuaron metódicamente: establecieron su base de guerra en Texcoco, principal aliado de los mexicas, y sometieron uno a uno los señoríos del Valle. Para evitar el movimiento de las canoas aztecas, construyeron una docena de pequeños barcos, armados con cañones (se les llamó bergantines). La capital de los mexicas quedó aislada y sin alimentos.

Las tropas españolas y decenas de miles de aliados indígenas iniciaron el asalto a Tenochtitlan a principios de junio de 1521. Atacaron por las tres calzadas que unían a la ciudad con el Valle, pero la resistencia mexica fue heroica. El sitio se prolongó por semanas; se luchaba casa por casa, canal por canal. El alimento y el agua potable se acabaron en la ciudad, pero los defensores seguían resistiendo, recuperando por la noche el terreno que los conquistadores ganaban difícilmente durante el día.

Al empezar agosto la defensa de la ciudad era ya imposible. Se decidió que Cuauhtémoc y otros jefes aztecas intentaran escapar por el lago, para continuar la lucha en otro lado. Sin embargo, fueron detenidos por uno de los navíos de los españoles y hechos prisioneros. En los días siguientes, lo que quedaba de la ciudad fue capturado por las fuerzas de Cortés y la resistencia indígena cesó. Cuauhtémoc permaneció preso durante 4 años. Fue asesinado por los conquistadores durante la expedición de Cortés hacia Centroamérica en 1525. La conquista de Perú fue larga y difícil, contando los españoles con el apoyo de los huancas, etnia sometida y enemiga de los incas.

La expedición, de 180 hombres, partió desde Panamá, donde los españoles habían hallado, en la costa del Pacífico sur, piezas de oro. Al mando de Francisco Pizarro, un hombre analfabeto y sin escrúpulos, de 49 años, quien se asoció con Diego de Almagro, quien se encargaría del abastecimiento militar y el cura Hernando de Luque, que colaboraría en el financiamiento. Luego de dos intentos fallidos, llegaron a Cajamarca, ubicada al norte del imperio, en noviembre de 1532, en busca de nuevas riquezas. Allí, dos hermanos, Atahualpa y Huascar se disputaban el poder del imperio inca. Aprovechando esta situación los conquistadores avanzaron sobre el territorio e hicieron prisionero a Atahualpa, quien luego ordenó la muerte de su hermano que dominaba el sur del imperio.

Las condiciones que se establecieron para la liberación del inca, fueron la entrega de oro, consistente en llenar, hasta la altura de la mitad, una sala de 22 pies de largo y diecisiete de ancho; hecho que se cumplió y su promesa de convertirse al catolicismo. Esta fue la cláusula más difícil de cumplir, ya que Atahualpa, no creyó que el libro que le mostraban, al que llamaban Biblia, contuviera la palabra divina, como se le aseguraba. Para comprobarlo, llevó a su oído el texto sagrado, expresando con ironía que no se escuchaba opinión alguna, tras lo cual, lo arrojó al piso. Este hecho determinó, o fue la excusa, para que se considerase justo darle muerte, ante semejante afrenta religiosa, lo que sucedió en enero de 1533, fecha en que los españoles entraron en Cuzco.

Atahualpa fue condenado a morir quemado y el 26 de julio de 1533 antes de ser ejecutado, Atahualpa aceptó ser bautizado, cambiándosele la pena de la hoguera por la de estrangulamiento. Su sucesor, fue el inca Manco Cápac, nombrado por Pizarro.

La colonización de América[editar]

Tras la llegada de los primeros colonos, tanto España como Portugal comenzaron a abrirse paso a través del continente. Pero no estaban solos. Otras potencias europeas, como Francia, Reino Unido y Holanda, se habían unido a la carrera por la obtención de territorios de ultramar en América. Las motivaciones de estas potencias para la conquista de América, eran principalmente económicas, ya que buscaban nuevas fuentes de materias primas y la apertura de nuevas rutas comerciales, pero la posesión de estos territorios proporcionarían también a su dueño un importante poder político, fundamental para erigirse como potencia hegemónica.

La colonización de América se llevó a cabo con el único fin de extraer todas las riquezas que se pudiera para llevárselas a la metrópoli ya sea en forma de botín de guerra en un principio, como beneficios de exitosas empresas de explotación de recursos naturales y mano de obra gratuita y esclava, como impuestos de la corona (famoso quinto real y diezmo de la iglesia) o como botín a su vez de los piratas británicos, franceses y holandeses que asolaron las costas americanas y el océano Atlántico durante los siglos XVI y XVII. En América los asentamientos europeos se realizaron construyendo grandes asentamientos sobre las ruinas de las grandes ciudades capitales de los antiguos imperios ( Tenochtitlan, actual México D.F., Cuzco, Cajamarca, Quito, etc.), también asentamientos convenientes cercanos a los grandes centros de explotación de recursos naturales como la Villa Imperial de Potosí a las faldas del Cerro Rico cuyo crecimiento desordenado dio nacimiento a la ciudad más grande, rica, poblada y desordenada del siglo XVII. También está el ejemplo de Zacatecas en México y Ouro Preto en Brasil.

Se formaron así pocos centros de poder que dominaron un vasto territorio y cuyo sistema feudal sigue vigente hasta nuestras fechas. Es frecuente escuchar que algunas comunidades indígenas milenarias, que no poseían riquezas minerales ni nada de interés para los conquistadores, no se dieron cuenta de la conquista, ni de la independencia y hasta ni siquiera de la caída del muro de Berlín, pues los centros de poder se hallán lejos de ellas y no suscitan ningún interés tanto ahora como durante la colonia. La colonización de América se caracterizó por los abusos cometidos contra los indígenas por los conquistadores, que los utilizaron como mano de obra gratuita para la explotación de recursos naturales ya sea por captura y esclavización y después de las leyes que los protegían, mediante trampas legales cínicas que los convertían en obreros de última categoría.

Esta colonización también se caracterizó por el llamado Bilateralismo Reforzado que no es más que un sistema monopolico de proteccionismo comercial que obligaba a las colonias a comerciar única y exclusivamente con sus respectivas metrópolis, lo que impidió el desarrollo industrial de estas y las condujo hacia la especialización en economías de subsistencia y producción de materias primas. Como una excepción se puede hablar de las misiones jesuitas en lo que fue territorio guaraní. Los jesuitas llevaron a cabo una gran labor de simbiosis cultural al introducir lo mejor del arte, la música y la cultura del renacimiento europeo en los pueblos donde se establecieron respetando al mismo tiempo la lengua y culturas propias de los indígenas.

Sin embargo esto despertó susceptibilidades en los gobiernos de los imperios coloniales que expulsaron a estos jeuitas alrededor del año 1760 después de lo cual estos grupos mestizos culturales han sido exterminados sistemáticamente hasta nuestros días. Por último cabe señalar que esta colonización dejó una grave secuela social que puede explicar los problemas sociales que existen actualmente en América tanto latina como anglosajona, y es el problema del racismo. En el imperio español sólo podían optar a un cargo público el español nacido en la metrópoli cuya sangre nunca hubiese estado mezclada con judíos, moros, indios o negros. Es decir que si a pesar de la pureza de sangre el español nacía en América, era considerado de categoría inferior al último porquerizo nacido en suelo castellano. Por su parte en América, el criollo (español nacido en América) era superior al mestizo ( hijo de español e indio) y este era superior al Indio puro, que a su vez era superior al zambo (hijo de negro e indio) y que a su vez era superior al negro africano puro.

En la actualidad, en pleno siglo XXI, existen países como Bolivia en los cuales la población indígena representa el 65% de sus habitantes, mientras que los mestizos representan le 30%, siendo los pseudoblancos entre el 4 y el 5% restante el que acapara todos los puestos administrativos en los gobiernos, las empresas más lucrativas, el 80% de las tierras productivas y el 60% de los ingresos por cualquier actividad económica, provocando grandes resentimietos por parte de esta población indígena que aún mantiene su lengua, la cual es desdeñada por lo que no la hablan, sus costumbres, que son consideradas bárbaras y su identidad que es por todos los medios tratada de eliminar.

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