Colecistectomía

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Gallbladderop.jpg
Colecistectomía mediante laparoscopia.
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Colecistectomía[1] Es la intervención quirúrgica que se realiza para quitar una vesícula biliar enferma: vesícula que está infectada (colecistitis), que esta inflamada, o que está bloqueada (obstruida) por estar llena de cálculos biliares.

Modos de extracción[editar]

Colecistectomía abierta[editar]

Se realiza una pequeña incisión, en el lado derecho del abdomen debajo del borde de las costillas. El hígado se mueve para exponer la vesícula. Las venas y los conductos biliares (arteria y conducto cístico) se deben cortar y se extrae la vesícula. El colédoco (conducto común de bilis) se examina para comprobar la presencia de cálculos o posibles bloqueos.

Colecistectomía laparoscópica[editar]

Se realiza bajo anestesia general. Puede hacerse mediante una incisión abdominal o bien mediante varias incisiones pequeñas. Las disecciones se pueden hacer de forma anterógrada o retrograda.

Descripción física[editar]

El hígado es la glándula más voluminosa del cuerpo y pesa alrededor de 1,4 kg en el adulto promedio. La vesícula es un saco piriforme localizado en una depresión de la cara inferior del hígado. Tiene una longitud de 7-10 cm y depende del borde anteroinferior del hígado. Se distingue un fondo –con proyecciones hacia abajo desde el borde inferior del hígado–, el cuerpo y el cuello –que se proyectan estos dos últimos hacia arriba–. La bilis que se secreta en los hepatocitos, entra en los canalículos biliares, estrechos conductos intercelulares que desembocan en conductos biliares, desde los cuales pasan a los conductos biliares en la periferia de los lóbulos. Los conductos biliares emergen y forman por último los conductos hepáticos derecho e izquierdo, que se unen y abandonan el hígado como conducto hepático común. El conducto hepático común se une al conducto cístico de la vesícula biliar para formar el conducto colédoco

La mucosa de la vesícula biliar presenta un epitelio cilíndrico simple organizado en pliegues o rugosidades parecidas a los del estómago. La pared de la vesícula biliar carece de submucosa en el medio, la capa muscular de la pared consiste en fibras musculares lisas, y la contracción de estas fibras expulsa el contenido de la vesícula hacia en conducto cístico. La vesícula biliar está cubierta exteriormente por el peritoneo visceral.

Pruebas diagnósticas:[editar]

Tomografía

Radiografía

La analítica del laboratorio puede mostrar un ligero aumento en la cifra de leucocitos, un aumento de la bilirubina y un ligero aumento de la fosfatasa alcalina y de la amilasa sérica.

Dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen que puede irradiar al hombro derecho; puede ser dolor sordo o bien un cólico agudo tras la ingesta de comidas grasas; es frecuente que se pruduzcan náuseas y vómito si el conducto biliar común está obstruido por la presencia de un cálculo, puede desarrollar icterisia.

Indicaciones[editar]

Para realizar esta clase de intervención quirúrgica el paciente debe presentar una o más de las siguientes enfermedades y/o lesiones de la vesícula biliar:

  1. Cálculos biliares (colelitiasis).
  2. Inflamación por infección (colecistitis).
  3. Dolor abdominal intenso debido a un cólico de vesícula.
  4. Bloqueo de los conductos biliares (obstrucción biliar).

Contraindicaciones[editar]

  1. Coledocolitiasis.
  2. Hipertension portal pancreatitis aguda.
  3. Gastrectomía previa.
  4. Embarazo.
  5. Obesidad morbida.

Anestesia[editar]

General balanceada en pacientes con alto riesgo se puede utilizar bloqueo epidural o anestesia local posicion decúbito dorsal, lavado mecánico de la region abdominal desde torso hasta 3/4 partes de ambos muslos.

Descripción de la técnica[editar]

Se exterioriza el fondo de la vesicula y se aisla con gasas o compresas húmedas antes de evacuar su contenido con una jering. Se efectúa una punción para tomar la muestra del liquido. Se realiza la extirpación de los cálculos.

Riesgos[editar]

Los riesgos de la colecistectomía son los riesgos de cualquier intervención bajo anestesia general:

  • Reacciones a la medicación.
  • Problemas respiratorios.
  • Hemorragias.
  • Infecciones.

Riesgos adicionales: daño al conducto biliar.

Pronóstico postquirúrgico[editar]

El resultado de la colecistectomía es habitualmente bueno. Los síntomas desaparecen completamente en el 90% de los pacientes.[cita requerida]

Consideraciones de enfermería:[editar]

Las consideraciones que se imparten antes de la intervención quirúrgica deben preparar a la persona afectada para su evolución en el postoperatorio. Los cuidados de enfermería que se dispensan en el postoperatorio no difieren de los que se realizan tras cualquier tipo de intervención abdominal, aunque tiene algunos detalles específicos: Evitar la aparición de complicaciones respiratorias estimulando a la persona a que respire profundamente y enseñando las técnicas adecuada para ello (TE te fisioterapia respiratoria) Se deben medir las entradas y salidas de líquidos y registrarse de una manera fidedigna). El material que drena por el tubo de Penrose suele ser abundante, así como irritante para la piel, por lo cual el tubo debe mantenerse seco, limpio y protegido en los frecuentes cambios de apósito de la bolsa de drenaje. Atención del tubo T (tubo de coledocostomia, Kehr) que se introduce en el conducto biliar común, dejando que parte salga al exterior. Generalmente se sutura en el punto donde está situado, acoplándose el extremo a una bolsa de drenaje por gravedad. Debe mantenerse dicha bolsa por debajo un nivel más bajo que la vesícula biliar. Valorarse y registrarse el volumen del drenaje. Durante el primer día es normal que drene entere 200 y 500 ml, disminuyendo progresivamente conforme pasa el tiempo. Al principio suele ser de color rojo, o bien de una tonalidad rojiza, y enseguida pasa a ser del color de la bilis. Registrarse el volumen y el color. Se deben comunicarse a la persona que no se ejerza presión sobre el tubo ni lo doble, y suele retirarse entre el séptimo y el decimo día. Prestar atención a la aparición de complicaciones especificas de la cirugía realizada en las vías biliares. Entre los signos de obstrucción, ya sea por cálculos o por edema, se encuentra la ictérico, una decoloración persistente de las heces o bien un drenaje excesivo por el tubo en T. Una variación repentina del drenaje puede indicar que el tubo en T ha cambiado de posición, o que existe una fuga a su alrededor. La aparición súbita de escalofríos, fiebre o dolor abdominal puede indicar la existencia de una peritonitis biliar.

  1. http://www.sages.org/publications/patient-information/informacion-para-el-paciente-colecistectomia-laparoscopia/