Colección privada

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Fotografía de William Randolph Hearst, el controvertido magnate que coleccionó arte de manera compulsiva.

Una colección privada es una colección (por lo general de obras de arte) de propiedad particular. Si consta esta procedencia en la descripción de una obra, significa que aunque la veamos en un museo público realmente no le pertenece, sino que es un préstamo de una fuente no revelada. La fuente será normalmente un coleccionista de arte, aunque puede ser una empresa.

El coleccionismo de arte floreció durante el Renacimiento y continúa hoy en día. Habitualmente, la nobleza y los eclesiásticos eran los únicos que coleccionaban arte, y luego se impuso esta afición entre la burguesía acomodada; así ocurrió en Holanda en la época de Rembrandt. Aunque el coleccionismo se ha extendido a la clase media, la creciente inflación de precios ha restringido después el arte de calidad a ricos industriales, de tal modo que ni tan siquiera los aristócratas cuentan con medios suficientes para formar o mantener colecciones importantes.[1]

Colecciones reales y colecciones privadas[editar]

Isabella Stewart Gardner, fundadora de un museo en Boston, en un retrato de John Singer Sargent.

Tradicionalmente, el arte se ha producido con el apoyo de las clases altas, tanto por exigencias económicas como porque era empleado con fines propagandísticos y decorativos asociados al poder. Así ocurría ya en la época de los faraones, en Mesopotamia y en todas las civilizaciones antiguas, incluyendo las precolombinas. El arte es tan antiguo como la Humanidad, pero como era artículo de lujo (no un bien básico), las clases humildes no tenían fácil acceso a él.

El coleccionismo de arte como afición surge de manera bastante clara en el Renacimiento, cuando se empieza a apreciar el mérito y originalidad de las obras, más allá de su función original. A partir de entonces, muchas obras de arte ya no se producían por encargo, sino para un mercado abierto formado por coleccionistas. También entonces surgió la arqueología, que recuperaba vestigios antiguos para formar colecciones que aunaban belleza e historia.

Casi todos los grandes museos europeos estatales deben su origen al coleccionismo desarrollado por los reyes y gobernantes. Es el caso del Museo del Prado, Museo del Louvre de París, Uffizi de Florencia, el Museo de Historia del Arte de Viena, el Ermitage de San Petersburgo, etc. Fueron colecciones que estrictamente no se podían llamar "privadas", porque los reyes ostentaban su propiedad pero debían mantenerlas como bienes de la Corona, de tipo hereditario y simbólico. Actualmente, Isabel II de Inglaterra es titular de la Royal Collection, pero no puede manejarla libremente como colección privada pues está ligada al patrimonio de la Corona. Se puede decir que es una colección pública, de uso personal regulado.

De colección privada a museo[editar]

Es en los siglos XIX y XX cuando surgen museos creados o impulsados por coleccionistas particulares. Eran mecenas sin gran historial familiar, pero gracias a su poder económico y a su sagacidad, llegaban a reunir grandes colecciones. Éste es el origen de casi todos los museos estadounidenses y de varios europeos como el Museo Thyssen-Bornemisza.

Las colecciones privadas de importancia se contaron por decenas en los siglos XIX y XX, pero en su mayoría se fueron disolviendo por peripecias hereditarias o reveses económicos. Algunas se han mantenido unidas gracias a su exhibición en museos públicos, tras donación o compra. Es el caso ya citado de la colección Thyssen y de ciertas colecciones americanas (Lehman, Kress), incorporadas en museos como el Metropolitan Museum de Nueva York, que las exhiben en salas diferenciadas bautizadas con su nombre.

Algunos museos o colecciones (visitables) de origen privado[editar]

  • Museo Thyssen-Bornemisza, inaugurado en 1992 en Madrid, gracias a un atípico acuerdo de arrendamiento entre la familia Thyssen y el Estado español. Un año después, la colección pasó a titularidad estatal gracias a un acuerdo de compraventa.
  • Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, formada por la viuda del barón Thyssen. No es estrictamente un museo, sino una colección prestada a varios centros distintos (Madrid, Barcelona, Málaga).
  • Museo Lázaro Galdiano, también en Madrid. Instituido hacia 1951, con los bienes legados por un magnate de la prensa. Se exhibe en su mansión, que de hecho fue construida con este objetivo.
  • Museo Cerralbo en Madrid, alberga las colecciones de arte, arqueología, numismática, etc. reunidas por el marqués de Cerralbo, promotor de excavaciones.
  • Palacio de Liria, en Madrid. Residencia principal de la Casa de Alba, alberga las colecciones de arte familiares, gestionadas por una fundación. Está teóricamente abierto al público, pero en una modalidad restringida con cita previa.
  • Fundación Suñol, en Barcelona. Incluye unas 1.200 obras de arte del siglo XX y actual, que se van a mostrar de forma rotativa en su sede barcelonesa del Paseo de Gracia.
  • Colección Frick, seguramente el museo de origen particular más importante de Nueva York. Ha sido comparada con la Thyssen, y muchos la consideran mejor, no por extensión pero sí por nivel medio de calidad.
  • Getty Center, gran complejo museístico y de investigación en Los Ángeles, fundado con el enorme fondo financiero de un magnate del petróleo, Jean Paul Getty. Su pinacoteca es la más poderosa actualmente por capacidad económica.
El museo Peggy Guggenheim de Venecia, que alberga las colecciones formadas por dicha dama y que donó a condición de mantenerlas en dicha ciudad.
  • Apsley House, casa-museo del general Wellington. Alberga unas 90 pinturas procedentes de la Colección Real española, así como esculturas, plata...
  • Chatsworth House, el palacio campestre (country house) más importante del Reino Unido, al menos por sus colecciones artísticas. Pinturas de Rembrandt, Poussin, Gainsborough, Lucian Freud...y unos 3.000 dibujos, la mayor colección mundial en manos privadas (Leonardo da Vinci, Rafael, Tiziano, Van Dyck, Rubens, Jan Gossaert).
  • Casa Harewood, mansión campestre inglesa. Permanece en manos de la saga Harewood si bien es visitable e incluso alquila ciertos espacios para actos sociales. Cuenta con pinturas de El Greco, Turner, Schiele...
  • Longleat House, mansión inglesa de los marqueses de Bath. Edificio de la época isabelina, notablemente embellecido en el siglo XIX con damascos y techos dorados al gusto veneciano. Alberga una valiosa pintura de Tiziano (Descanso en la huida a Egipto) y extensos conjuntos de mobiliario, cerámicas y libros.
  • Woburn Abbey, palacio campestre de los duques de Bedford, con un extraordinario conjunto de 21 paisajes venecianos de Canaletto.
  • Museo Horne de Florencia, enclavado en un palazzo del barrio de Santa Croce. Exhibe la colección del crítico de arte Horne, quien la legó al Comune de la ciudad.
  • Museo Chrysler de Norfolk. Aunque de titularidad pública desde su fundación, debe gran parte de sus colecciones (y su nombre) a la donación efectuada por Walter P. Chrysler Jr., propietario de la famosa firma de automóviles.
  • La Colección Barbara Piasecka Johnson. En sus mejores tiempos incluyó obras de Vermeer, Andrea Mantegna, Rembrandt... Constaba bajo el nombre de una fundación, y aunque no tenía una sede única, parte de sus cuadros se exhibían en una iglesia de Mónaco. En 2014, tras el fallecimiento de su propietaria, la colección como tal quedó disuelta al venderse el núcleo de sus obras con fines benéficos.
  • La colección Freer se convirtió en una parte importante del Instituto Smithsonian de Washington (la galería de arte Freer).

Referencias[editar]

  1. Jim Lane (25-10-2005). «Private Art Collections». Consultado el 03-10-2006.
  2. Martin Bailey. «The World's Second Greatest Private Art Collection». Consultado el 03-10-2006.