Colapso económico de 1973 en Chile

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El colapso económico de 1973 en Chile fue una fuerte crisis económica, que dio como resultados tanto una importante disminución de la actividad productiva como desabastecimiento, que se vivió bajo el gobierno del presidente socialista Salvador Allende. Fue producto del intento de realizar en Chile una transición económica al socialismo, debido a las políticas del gobierno, sumado al sabotaje de grupos opositores quienes eran apoyados por el gobierno estadounidense de Richard Nixon.[1] [2] Fue uno de los detonantes de la crisis política que vivió el país durante el gobierno de Allende y, asimismo, uno de los antecedentes del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Esta crisis económica se manifestó en una inflación de tres dígitos —cálculos contemporáneos estiman que ésta llegó a un 606%, la más alta en la historia de Chile—.[3]

== Causas ==asdasasdasdasd En los días posteriores a la estrecha elección de Salvador Allende como presidente de Chile el 4 de septiembre de 1970, Henry Kissinger sostuvo una serie de conversaciones telefónicas urgentes[4] sobre «cómo hacerlo» en Chile. «No permitiremos que Chile se vaya por el desagüe», le dijo Kissinger en una de esas llamadas al director de la CIA, Richard Helms, quien le respondió «estoy contigo».

El 15 de septiembre, durante una reunión de quince minutos en la Casa Blanca a la que asistió Kissinger, el presidente Nixon instruyó al director de la CIA, Richard Helms, de que la elección de Allende era inaceptable, ordenando a la agencia actuar con su ya conocida frase «haremos chillar a la economía chilena», como lo registró Helms en sus apuntes.[5]

El primer intento importante de llevar a cabo una serie de reformas para cambiar el sistema fue de parte de Eduardo Frei Montalva y la Democracia Cristiana durante su sextenio (1964-1970), con medidas como la reforma agraria, la chilenización del cobre, reducción de la inflación, y otras, que apuntaban a una tercera vía, entre el capitalismo y el comunismo. Programa que fue conocido como la Revolución en libertad.[6]

Otras de sus causas fue el boicot económico promovido por la oposición para desestabilizar al gobierno, caracterizado por el cierre de empresas, los paros de transportistas, la destrucción y ocultamiento de productos para generar desabastecimiento entre la población, entre otros.[7] Así como el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos, cortando las líneas de crédito, bloqueando las cuentas de Chile en EE.UU. y presionando a las instituciones financieras para no invertir en Chile, como represalia por la nacionalización del cobre.[7] Por ejemplo, según el académico francés Christian Delois a raiz de la presión de Estados Unidos, de los 270 millones de dólares destinados a Chile en 1972, solo recibió 32.[8]

Déficit fiscal y pérdida de reservas en Chile[editar]

El caso de Chile entre 1970 y 1973, bajo el gobierno de a Unidad Popular del presidente Salvador Allende. Durante este periodo, el déficit del sector público pasó de ser un poco más del 6% del Producto Interno Bruto (PIB) hasta llegar a un abultado 30% del producto. El déficit fue financiado en su mayor parte con emisión monetaria. Entonces, no es extraño que las reservas internacionales cayeran desde un 41% a un 9% de las importaciones anuales. En consecuencia, el nivel medio de reservas en 1973 cubría apenas alrededor de un mes de importaciones. En efecto, buena parte del déficit fiscal fue financiado con reservas internacionales.

Medidas aplicadas[editar]

Al regular la propiedad privada,[cita requerida 1] el estado estaba sobrepasando ciertas leyes que la defendían, lo cual lo revolcó del estatus de «estado de derecho», esto produjo una importante marginación del parlamento por el mal uso de la ley.[cita requerida 2] El ejecutivo pretendía controlar la banca, y la propiedad privada mediante el uso indiscriminado de la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO). Para aquello, lanzó acciones a valores sobrevaluados a los del mercado.Debido a tal malogro, Allende se acogió a «resquicios legales» que le otorgaron poder para la expropiación de importantes empresas y el control sobre los bancos y los créditos. Paulatinamente el estado se adjudicó empresas logrando así tener el control inicial de un 70% de la industria chilena, el cual se incrementaría con el tiempo[cita requerida].

Además de las medidas adoptadas según el programa de la UP, mediante las JAP's (Junta de Abastecimiento y Precios), CORA (Corporación de Reforma Agraria) y otros organismos creados Ad-hoc, se produjeron hechos fuera de la planificación de la UP, en que facciones políticas que calificaban como "lentas" las medidas, entre ellos el MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), la brigada Ramona Parra, etc, que por medio de tomas irregulares, ocuparon sin monitoreo del estado gran cantidad de hectáreas agrícolas tanto privadas como de bienes nacionales (a veces incluso terrenos ya expropiados por la CORA), fábricas, comercios y centros de producción. Luego estos eran entregados al control al campesinado u obreros que sin una organización empresarial y muchas veces sin preparación técnica para su puesta en servicio, finalmente debían entregarlas a las autoridades, sin hacerse cargo del pago de las expropiaciones como correspondía por ley, agravando por un lado la sensación de vulnerabilidad de la clase pudiente y por otro disminuyendo la producción agrícola e industrial chilena.

No obstante, esta situación fue minoritaria respecto al uso legal de medios de expropiación y la mayor cantidad de áreas afectas a la reforma fueron entregadas por sus dueños al estado y al área social de la economía.

Consecuencias[editar]

Las ideas principales del presidente se vinculaban al beneficio de la clase obrera chilena, por lo cual se mandó a aumentar la emisión de divisas nacionales y ponerlas en circulación, además de la venta total de divisas internacionales del Banco Central, lo que incrementó de forma desapacible el déficit fiscal, depreciando la moneda y causando una futura hiperinflación insostenible del 342% al final de su mandato y extraoficialmente en torno al 700%.[9] La medida causó un engrandecimiento transitorio del consumo y producción del país, mientras se mantenía la inflación a niveles razonables gracias a la fijación de precios del mercado, los cuales eran situados por el ejecutivo.

La necesidad creciente de bienes y la exagerada emisión de dinero físico producidas por el fisco a fines de 1971 son protestadas en manifestaciones de la clase media y alta contra el gobierno, como es por ejemplo los denominados «cacerolazos» o «marchas de las cacerolas vacías». Estas marchas, se originaron en el descontento social y económico causado por los efectos del sistema económico que se había implantado, que impuso entre otras medidas, pesadas restricciones a los comerciantes, de tal manera éstos fueron obligados por un lado a bajar sus precios, y por otro compelidos a aumentar la paga a los obreros, lo cual provocaría que estas terminaran quebrando, sumando a esto que la gente tenía dinero pero nada que comprar, los que acarreó un vasto desabastecimiento.

A medida que transcurre el tiempo, estas medidas se fortalecen logrando que las medidas de equidad social adoptadas por el gobierno se desplomen totalmente. Crece la tasa de desempleo, las ganancias totales del país se reducen y se polariza con mayor fuerza la sociedad.

La fijación de precios de mercado da nacimiento al mercado negro, y para 1973 una desintegración de la economía era totalmente perceptible dentro de Chile, las pérdidas económicas sufridas por la nación chilena eran superiores a las exportaciones cupríferas totales de 7 años. Se producían escenarios absurdos como por ejemplo, un huevo costaba la mitad o lo mismo que la gallina.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. Los inicios de la gestación de lo que llegó a ser “el modelo” asociado a Pinochet y su régimen se pueden ubicar hacia fines de los años 50, cuando el economista Sergio de Castro y otros dos profesionales de la Universidad Católica viajaron a la Universidad de Chicago, cuna del modelo neoliberal a doctorarse en Economía
  2. Manuel Antonio Garretón -expresidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica- en una entrevista incluida en el libro “La privatización de las universidades: una historia de dinero, poder e influencia”, publicado el 2005, que los gremialistas “trascienden en el momento en que se confunden dos cosas: una crisis fundamental de la derecha tradicional, el momento en que liberales y conservadores prácticamente desaparecen y dejan de tener un proyecto que no fuera la pura defensa de los fundos y de sus privilegios; cuando dejan de tener un proyecto de república. Y, por lo tanto, no tienen gente que piense desde la economía, ni desde la política”.

Referencias[editar]

  1. Centro de Investigación Periodística (CIPER) (10 de septiembre de 2008). «Desclasifican nuevas conversaciones entre Nixon y Kissinger para derrocar a Allende». ciperchile.cl. Consultado el 13 de mayo de 2011.
  2. La Nación (16 de diciembre de 2006). «Sobre la espalda de Chile». Consultado el 16 de marzo de 2010.
  3. Braun, Juan, Matías Braun, Ignacio Briones y José Díaz (Enero de 2000). «Economía chilena 1810-1995. Estadísticas históricas» (PDF). Documento de trabajo (Santiago: Instituto de Economía UC) (187):  pp. 103. ISSN 0717-7593. http://www.economia.puc.cl/docs/dt_187.pdf. Consultado el 13 de noviembre de 2011. 
  4. Archivo desclasificado con las conversaciones telefónicas
  5. Artículo de OR acerca de Pinochet y su relación con Estados Unidos
  6. [1] Memoria Chilena - Partido Demócrata Cristiano (1957-2004)
  7. a b [2] Pierre Mouterde (1998), Los movimientos sociales en Chile, 1973-1993, LOM Ediciones, Santiago. ISBN 9562820971
  8. Christian Delois (1974), Chili (novembre 70-janvier 74) Réforme ou revolution, Ed. Gilles Tautin, Paris. p.19
  9. Edwards, Sebastián (2004). «Veinticinco años de inflación y estabilización en Chile (1973-1998)» (PDF). La transformación económica de Chile:  pp. 27-66. http://www.plataforma.uchile.cl/fg/semestre2/_2004/desafios/modulo3/clase3/doc/edwards.pdf. Consultado el 29 de noviembre de 2007. 

Bibliografía[editar]

  • González, Miguel, y Arturo Fontaine T. (eds.) Los mil días de Allende. (2 vols.), 1997. ISBN 956-7015-22-8
  • Meller, Patricio. Un siglo de economía política chilena (1890-1990), segunda edición 1998, ISBN 956-13-1444-4
  • Uribe, Armando, y Cristián Opaso. Intervención Norteamericana en Chile [Dos textos claves], 2001. ISBN 956-262-123-5

Enlaces externos[editar]