Sexo anal

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Coito anal»)
Saltar a: navegación, búsqueda
Vaso griego 510 AC
Adulto romano teniendo sexo anal con joven (siglo I), encontrado en Palestina.
China Siglo XIX
Suzuki Harunobu, Hombre y joven, año 1750, Victoria & Albert Museum, Londres.

El sexo anal es una práctica sexual consistente en la introducción del pene (o de un juguete sexual en el caso de la masturbación anal) en el ano y el recto de la pareja. Otros términos sinónimos son «sodomía», «coito anal», «pedicación». Además de los seres humanos, se conoce la existencia de esta práctica entre primates y cánidos.

Muchas personas encuentran placentero el sexo anal, y algunas pueden alcanzar el orgasmo, mediante la estimulación a través del ano Punto G y el clítoris en mujeres, así como mediante la estimulación de la próstata en los hombres.[1] [2] [3] [4] Sin embargo, muchas personas lo consideran doloroso, en ocasiones de forma extrema,[5] [6] lo que en algunos casos puede ser de origen psicosomático.[6]

Es posible también que una mujer penetre analmente a un hombre o a otra mujer por medio de una prótesis, que comúnmente va sujeta a su pubis por medio de un arnés. Esta variante del sexo anal recibe el nombre de pegging. En un enfoque ampliado la sexualidad anal abarca diversas formas de estimulación, desde la masturbación anal con los dedos al sexo oral-anal, conocido también como beso negro o rimming.[7]

El sexo anal en la historia[editar]

En la antigua Grecia, la superioridad masculina se trasladaba asimismo a la práctica sexual, tomando el hombre a la mujer por detrás, teniendo ésta que adoptar una posición sumisa. Su práctica era tan extendida que incluso ha llegado hasta nuestros días con el nombre de griego, haciendo referencia directa al sexo anal, aunque en el coito a tergo puede ser tanto anal como vaginal en el caso de las parejas heterosexuales.

Aunque en Roma no estaba permitido —ni por consiguiente bien visto— que un ciudadano romano mantuviera sexo anal (poedicare) con otro ciudadano romano, no había ningún impedimento si lo hacía con un esclavo o esclava. Horacio (65-8 a. C.), poeta lírico y maestro de la sátira, se hace eco de esta situación tan ubicua:

Cuando la entrepierna azuza y tienes a mano un esclavo y una esclava, ¿sobre quién saltas enseguida? ¿No preferirás que se te reviente, no? ―Por supuesto que no. Me gusta el sexo fácil y asequible.

Sátiras 1.2.114-9

El sexo anal ha sido considerado tabú en muchos países occidentales desde la Edad Media cuando se rumoraba que miembros varones de movimientos heréticos lo practicaban entre ellos.

Durante la Edad Media, la mayoría de los clérigos cristianos no eran del todo célibes, pero las órdenes más elevadas de algunos credos heréticos sí, lo que generaba el rumor de su atracción hacia miembros de su mismo sexo. Algunos retablos y drolleries medievales en madera retratan a personas realizando anilinguo con un demonio mitad cabra, mitad hombre.

Esta práctica ha sido condenada en los últimos dos mil años por la mayoría de las religiones: tanto por ser infértil (es una de las prácticas naturales más típicas para el control de la natalidad, en cuanto coito substitutivo del vaginal), como por conllevar serios riesgos higiénicos. Aún en 2007 la pedicación se considera delito en ciertos estados de Estados Unidos de América, incluso dentro de matrimonios legalmente constituidos.

La persistencia del tabú a lo largo de los siglos ha difundido la idea de que el coito anal sería «antinatural», frente al coito vaginal. Sin embargo, hay que considerar que en el proceso evolutivo la vagina es un conducto de muy reciente aparición, y que en la etapa en que se desarrollaron los reptiles el conducto receptor del semen fue la cloaca, por lo que ambas prácticas sexuales se dan en la naturaleza, y en realidad el sexo anal se viene dando desde muchos millones de años atrás. Hay que considerar también que la sexualidad humana tiene fines más amplios que el meramente reproductivo, y en este sentido, en tanto que esta práctica también puede considerarse un juego sexual, tiene también pleno sentido biológico.

Prevalencia[editar]

Actualmente, el sexo anal está considerado una de las prácticas sexuales más extendidas en parejas homosexuales y también heterosexuales. Diversos estudios revelan que, hoy en día, mujeres y hombres confiesan disfrutar del sexo anal. Aproximadamente el 40% de las parejas heterosexuales lo han intentado al menos una vez y, según atendamos a unos u otros estudios, entre el 10 y el 20% de las parejas lo practican con regularidad. Incluso en algunos países de Latinoamérica la práctica es realizada por el 20% de las mujeres y el 24% de los hombres, siendo la práctica más común tras el sexo vaginal y el oral.[8]

Sexo anal en la cultura[editar]

Sexo anal en la literatura[editar]

Además del Marqués de Sade, muchos autores como Bocaccio, Chaucer, Petronio o Rabelais han descrito este tipo de prácticas en sus obras. Entre los autores del siglo XX que han introducido escenas de sexo anal en sus escritos, se encuentran Guillaume Apollinaire y Pierre Louys. En lengua española, Eso no de Marcelo Birmajer es una colección de relatos centrados todos en el sexo anal, fundamentalmente heterosexual.

Sexo anal en el cine[editar]

Se considera que el primer coito anal del cine convencional lo protagonizó Gunnel Lindblöm, quien enseñó que se podía tener coitos en otro lugar que no fuera la alcoba con la luz apagada y por otro lugar que no fuera la vagina. El coito anal filmado en la película El silencio (1963) de Ingmar Bergman se llevó a cabo en las butacas de un cine semivacío.

También se podría indicar Querelle de Rainer Werner Fassbinder (1982)

Otros títulos en los que sucede sexo anal son los siguientes:

En cuanto a la cinematografía pornográfica, las escenas que contienen sexo anal se han vuelto omnipresentes, al ser una práctica muy demandada. En dichas escenas es común que, en ocasiones, las nalgas y el ano de la persona penetrada estén afeitados o depilados, así como los testículos y el pubis de la persona que penetra, para una mejor visualización de la penetración. El director y actor francés Pierre Woodman siempre incluye el sexo anal en sus videos.

Términos relacionados[editar]

El carácter tabú de esta práctica ha provocado que aparezcan palabras alternativas, con distintas utilidades, para identificar y, en su caso despreciar, su realización por parte de homosexuales. Tal es el caso de la palabra «sodomizar», usada para suavizar el significado griego o, por el contrario, para remarcar peyorativamente el hecho, al tratarse de una rotura de tabú del tipo "le rompió el culo".

El origen del término «sodomía» proveniene de Sodoma, ciudad de Canaán que —según el capítulo 19 del libro del Génesis, en la Biblia— el Dios Yahveh destruyó por medio de una lluvia de fuego para castigarla por el pecado (a pesar de que el vulgo cree que fue la práctica de la homosexualidad, misma que quisieron realizar a la fuerza con unos visitantes que fueron a avisar a Lot del inminente cataclismo (que resultaron ser ángeles enviados por Yahvé). De su gentilicio «sodomita» surge la palabra ahora sinónima de homosexual.

En la Italia de finales del Renacimiento, al pintor Giovanni Antonio Bazzi lo llamaban «Il Sodoma» («el sodomita» u homosexual).

El término bujarrón (utilizado sólo en España) y los términos lunfardos «bufarrón» (empleado en Uruguay y Argentina) y «bufa» (usado en Argentina) se originan en la Europa medieval como un insulto utilizado para describir las supuestas prácticas homosexuales de los herejes de la secta neomaniquea de los bogomilos búlgaros.[cita requerida]

El deseo de sexo anal y su estímulo[editar]

Con independencia de la llamada al deseo que puede originar el poder romper un tabú, existen razones antropológicas por las que la visión de un trasero provoca deseo sexual.

Ernst Gräfenberg, el investigador alemán que descubrió el punto G y le da nombre, creía que la postura ideal para estimular esa zona -y obtener la máxima excitación- era la penetración por detrás, como lo hacen todos los cuadrúpedos. Muchos estudiosos siguieron considerando que la postura cara a cara era exclusivamente humana y por lo tanto «antinatural», pero las últimas investigaciones con bonobos nos han revelado que ellos también practican la penetración cara a cara y que las hembras tienen asimismo el clítoris fuera de la vagina.

El comportamiento sexual de los bonobos, que practican besos con lengua, penetración por delante y por detrás, felaciones, cunnilingus, frotamientos, masturbación y tocamientos diversos (y todo esto indistintamente del sexo del otro bonobo, es decir, ya sea entre machos, entre hembras, a solas, acompañado/-a o en grupo) revelaría que la naturaleza de estas prácticas podría no estar ligada a la cultura, sino a la naturaleza de la especie.

Con independencia de que se produzca la penetración, la visión de un ano, su caricia y sobre todo el contacto del pene con uno puede provocar fácilmente la erección. Los glúteos humanos son de hecho proporcionalmente más grandes que los de otros primates. En parte por el bipedismo pero, según algunos estudiosos, también para fomentar la atracción sexual.

Puesto que el valor evolutivo del sexo es fundamentalmente reproductivo, eso explicaría el relativo mayor tamaño de las nalgas femeninas. La utilidad social del sexo —al igual que ocurre en los bonobos— explicaría el deseo de penetrar a individuos del mismo sexo.

Asimismo, los glúteos son muy sensibles y, si la experiencia de las caricias estimula el deseo sexual, en algunas posturas de práctica del coito lógicamente también se produce un contacto rítmico con los glúteos, lo que es un fuerte estímulo sexual para ambas partes.

En cuanto a cuál es la morfología de los glúteos que se considera más deseable, ésta ha variado con la cultura: en algunas épocas se preferían prominentes y en la actualidad se valora que sean visibles, pero a la vez firmes y armoniosos.

Sexo anal seguro e higiene[editar]

Riesgos del sexo anal[editar]

La mucosa rectal es frágil y sensible a las infecciones por virus y bacterias. La mucosa absorbe las sustancias depositadas en el recto, fenómeno aprovechado para la administración de medicamentos, como es el caso de los supositorios. Esta capacidad de absorción puede aumentarse involuntariamente mediante una penetración brutal, que puede provocar pequeñas microheridas y ocasionar hasta hemorragias. Por tanto, es un terreno propicio para la propagación de infecciones de transmisión sexual (ITS, antes llamadas "enfermedades de transmisión sexual" o ETS), ya sean virales como el VIH (virus de inmunodeficiencia humano), el papiloma humano (VPH), todos los tipos de hepatitis (a excepción de la hepatitis A) los herpes genitales y otras también famosas pero de causa bacteriana como la gonorrea, la sífilis y otras, incluso en el caso de que no haya eyaculación.

Por otro lado puede producirse un prolapso rectal si no se toman las medidas necesarias de seguridad.

Higiene[editar]

En consecuencia siempre se aconseja la práctica del sexo anal utilizando un condón (la pedicación sin condón es también muy arriesgada para el amante «activo»).

Si la práctica de la pedicación o sexo anal se efectúa sin condón, en todo caso es —aunque parezca obvio— imprescindible el máximo nivel de higiene del ano y del recto, así como del pene en el momento de la penetración.

La higiene es importante para una buena salud del ano y para la práctica del sexo anal y aun más si se efectúa sin condón.

El cuidado normal facilita que exista una hidratación natural que permite que la piel que le rodea esté suave y elástica.

Lubricación[editar]

Contrariamente a la vulva y la vagina, el ano y el recto no segregan lubricación natural que facilite la relación sexual. Tampoco estos músculos tienen una elasticidad que les permita dilatarse naturalmente. Por ello puede haber desgarros y fisuras anales.

Por este motivo, cuando se practica sexo anal, suele usarse algún lubricante para facilitar la penetración. En cuanto a los lubricantes naturales, son muy frecuentes el uso de la saliva o bien practicar la penetración anal después de la vaginal. Pero, como ambos líquidos se evaporan rápidamente, la penetración tendría que ser inmediata. Aun así, no suelen ofrecer gran garantía.

La aplicación del lubricante debe conllevar su morbo y su parte de excitación sensorial.[9] [10] [11]

Relajación del músculo del ano y dilatación del esfínter[editar]

Como normalmente el músculo del ano (esfínter anal) se encuentra cerrado, el sexo anal podría ser doloroso si previamente no se tiene la precaución de distender este músculo.

Práctica[editar]

Práctica de la penetración anal[editar]

Placer en la fase de penetración[editar]

Ilustración de los Sonetos de Pietro Aretino debida al artista Édouard-Henri Avril.

En el coito anal o pedicación la mujer obtiene en gran medida su placer al ser estimulado el útero, el cual frecuentemente es poco estimulado en el coito vaginal.[cita requerida] El hombre lo obtiene a través de la estimulación de su próstata.

La penetración anal exige generalmente la elección de un ángulo apropiado, pues el ano es más apretado y menos flexible que la vagina.

Usualmente la persona penetrada complementa el coito anal con la masturbación, lo que contribuye a una multiplicación del placer y a relajarle la musculatura anal, con la consecuente facilitación y mejoramiento de la penetración anal. En el momento en el que la pareja «pasiva» (la persona penetrada) logra el orgasmo, contrae fuertemente la musculatura anal, provocando una fuerte presión sobre la pareja «activa», lo que le facilita a ésta el orgasmo.

El placer procurado por el coito anal no sólo deriva de las sensaciones físicas, sino también de las subjetivas («romper un tabú», por ejemplo) y, según el psicoanálisis, también de una reminiscencia de la fase o estado anal.

Sin embargo, tanto la mujer como el hombre a menudo se encuentran desde la infancia condicionados para considerar como «negativo» el coito anal, de modo que un intento compulsivo de llevarlos a un coito anal puede ser percibido como una especie de violación. También se debe a los riesgos de debilitamiento o rotura de la musculatura perianal o de las paredes del recto. De esto se entiende que tanto el coito anal como cualquier tipo de relación sexual se llevará a cabo previo acuerdo con la pareja, con la mayor comunicación posible.

Resultados de la investigación en el estudio sobre sexo heterosexual anal, [8/2010 (n=214)] participantes femeninos indicaron que estímulacion a múltiples zonas erógenas simultáneamente (el clítoris, el punto G, el ano, y otras zonas erógenas) permitió a la mujer disfrutar penetración anal con menos molestia comparado a la penetración anal solamente. "Mujeres que tuvieron orgasmos durante sexo anal reportaron que un orgasmo durante sexo anal fue una experiencia de cuerpo completo que un orgasmo clitoral".[12]

Masturbación anal[editar]

La masturbación anal es la estimulación manual o mediante objetos en el área del ano. Los métodos más comunes para la masturbación anal incluyen la inserción de uno o más dedos, algún tipo de juguete sexual e incluso elementos no específicos. De todos ellos, el sistema más común suele ser el uso de los dedos. Algunas personas disfrutan la sensación de un dedo -propio o de su pareja- insinuado en el orificio anal y rotado suavemente.

Las técnicas más comunes incluyen tocar el orificio anal mientras se masturban o manipulan los genitales propios o de la pareja; o estimular el ano de su pareja durante el coito, o el método oral-genital. Es decir la masturbación anal suele ir acompañada de estimulación genital, con el propósito de aumentar la excitación e incluso provocar el orgasmo.

Aunque es menos frecuente, la misma estimulación múltiple se puede obtener en sexo en grupo mediante la ayuda de una tercera persona, comúnmente mediante el uso de uno o dos dedos en el ano del hombre o la mujer mientras se practica la penetración, o bien mediante sexo oral e incluso con la práctica de una doble penetración vagino-anal.

La masturbación anal puede aplicarse en hombres y mujeres de cualquier orientación sexual, ya que el ano contiene numerosas terminaciones nerviosas que pueden ser estimuladas. Estas terminaciones nerviosas siguen en gran medida la misma vía anatómica que las del clítoris. En los hombres, la masturbación anal es especialmente placentera, ya que delante del recto se encuentra la próstata, que también contiene terminaciones nerviosas. Existen, además, en el mercado algunos juguetes sexuales cuyo objetivo es la estimulación de la próstata. En las mujeres, la inserción de un objeto en el ano puede estimular directamente la vagina. La estimulación anal puede, tanto en hombres como en mujeres, intensificar notoriamente el orgasmo.

El uso de enemas, por razones de higiene, suele ser el paso previo a la masturbación anal, pero también puede ser una forma de masturbación en sí misma: es lo que se conoce como clismafilia. Sin embargo, se debe tener en cuenta que el abuso de enemas puede llevar con frecuencia a una dependencia física para el correcto funcionamiento del intestino.

Posturas más frecuentes para la práctica del sexo anal[editar]

Así como la lubricación y la relajación del esfínter son esenciales para iniciar un buen sexo anal, es conveniente elegir una postura apropiada. Es importante que la persona penetrada elija la postura que pueda facilitar una penetración más suave. Existen multitud de posturas. Señalamos a continuación algunas de las más frecuentes.

Back swinging[editar]

El back swinging (lit. «zarandeo de espalda«) o «sopla-nuca». El receptor/-a se encuentra tumbado boca abajo y la persona que penetra en la parte superior. La penetración es menos profunda, pero el ritmo lo controla la persona que penetra, lo que, unido a la fuerte presión que ejerce el ano sobre el glande, puede provocar un orgasmo intenso.

Postura del perrito o coito a tergo[editar]

Es una de las más conocidas. La persona que va a ser penetrada se apoya con sus rodillas y brazos en una posición alta (generalmente en una cama). Cuanto más agache su espalda, más deja al descubierto su ano. La persona que penetra puede estar situada también de rodillas en la cama, o bien de pie fuera de ella. En cualquiera de esos dos casos, es el "activo" quien lleva el control y el ritmo de la penetración, aunque el "pasivo" puede jugar con los testículos de su pareja. En esta postura, el ano de la persona penetrada tiende a estrecharse, por lo que la penetración puede llegar a ser dolorosa. A diferencia de la penetración vaginal, la denominada "postura del perrito" o doggy requiere generalmente que el pene esté en una posición más elevada.

Coito anal con la persona penetrada sentada encima del pene de su pareja[editar]

Bien de cara a la pareja o bien de espaldas, en este segundo caso la estimulación visual proviene de observar el trasero penetrado mientras que la ventaja de hacerlo de cara es ver la expresión de la otra persona, poder besarla en los labios, mejillas, cuello, tocarle y olerle los cabellos y, en caso de ser mujer, cómo se ven y cómo se mueven sus senos; además, éstos rozan con el cuerpo del hombre. La penetración que permite es muy profunda y la ventaja que tiene es que la persona penetrada tiene control de los movimientos, con lo cual puede regular tanto el ritmo como la profundidad de la penetración. Suele ser una postura poco dolorosa, por lo que a veces puede resultar interesante comenzar por ella para adaptar los músculos del recto al tamaño del pene.

Con las dos personas tumbadas de costado[editar]

En este caso la profundidad de la penetración es mucho menor y existe el riesgo de que el pene del hombre que penetra se «escape» en varias ocasiones del recto de su pareja. En cambio, es una postura muy sensible y con mucho contacto físico entre los dos involucrados. Permite además a la persona que penetra jugar con los genitales de su compañero(a).

Otras prácticas relacionadas[editar]

  • Fisting o Fist fucking: consiste en la introducción de un puño, e incluso el brazo, dentro del ano y recto de la persona penetrada. Es una práctica muy propensa a los desgarros anales, fisuras y roturas de esfínter. Por ello, la fase de dilatación puede durar horas. Por otro lado, con esta práctica se incrementa significativamente el riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual, ya que el sangrado es frecuente.
  • Clismafilia: placer sexual obtenido al inyectar líquido en la cavidad anal; esta práctica incluye el uso de enemas.
  • Andromimetofilia y ginemimetofilia: una mujer representa y se comporta sexualmente como hombre y el hombre adopta el rol de la mujer. En la penetración anal, el sujeto "pasivo" será el hombre y la "activa", la mujer.
  • Doble penetración: la doble penetración es una práctica sexual que consiste en que dos personas penetran simultáneamente a una tercera; una de las personas penetrando el orificio vaginal y la otra penetrando el ano. La doble penetración también puede ser en un mismo orificio: el ano o la vagina.
Pegging.
Rimming.

Referencias[editar]

  1. «The male hot spot — Massaging the prostate». Go Ask Alice! (27 de septiembre de 2002 (Last Updated/Reviewed on March 28, 2008)). Consultado el 21 de abril de 2010.
  2. Barry R. Komisaruk, Beverly Whipple, Sara Nasserzadeh, Carlos Beyer-Flores (2009). The Orgasm Answer Guide. JHU Press. pp. 151 pages. ISBN 9780801893964. Consultado el 6 de noviembre de 2011. 
  3. See page 3 for women preferring anal to vaginal, and page 15 for reaching orgasm through indirect stimulation of the G-Spot. Tristan Taormino (1997). The Ultimate Guide to Anal Sex for Women. Cleis Press. pp. 282 pages. ISBN 9781573442213. Consultado el 6 de noviembre de 2011. 
  4. Natasha Janina Valdez (2011). Vitamin O: Why Orgasms Are Vital to a Woman's Health and Happiness, and How to Have Them Every Time!. Skyhorse Publishing Inc. pp. 282 pages. ISBN 9781616083113. Consultado el 6 de noviembre de 2011. 
  5. «Pain from anal sex, and how to prevent it». Go Ask Alice! (April 26, 2002 (Last Updated/Reviewed on June 26, 2009)). Consultado el April 7, 2011.
  6. a b Joel J. Heidelbaugh (2007). Clinical men's health: evidence in practice. Elsevier Health Sciences. pp. 608 pages. ISBN 9781416030003. ISBN 1-4160-3000-X, 9781416030003. Consultado el 14-10-2011. 
  7. Reglas de oro del sexo anal. Dr. Gerardo Giménez Ramírez, Dra. Luz Jaimes Monsalve. Consultado en marzo de2010
  8. Estudio Nacional de comportamiento sexual. Chile, 2000. Consultado en marzo de 2010]
  9. «Frequent use of lubricants for anal sex among men who have sex with men». American Journal of Public Health 90 (7):  pp. 1117–1121. 2000. doi:10.2105/AJPH.90.7.1117. http://www.ajph.org/cgi/reprint/90/7/1117.pdf. 
  10. Janell L. Carroll (2009). Sexuality Now:Embracing Diversity. Cengage Learning. p. 629. ISBN 978-0495602743. Consultado el 19-12-2010. 
  11. Keesling, Barbara. “Sexual Pleasure: Reaching New Heights of Sexual Arousal and Intimacy Positively Sexual.” Hunter House (2005) ISBN 978-0-89793-435-0 p.224
  12. DeCitore, David. “Arouse Her Anal Ecstasy: The Best Step-by Step Guide that Provides a Pleasurable Path to Anal Sexuality, so She Enjoys Amazing Orgasms and Loves It from Beginning to End.” (2008) ISBN 978-0-615-39914-0 p.176

Bibliografía[editar]

  • Alex Comfort, 1991. El placer de amar. Ed. Naturart. ISBN 84-87535-59-3
  • Alexa Adore: Ratgeber Analsex: Tipps und Tricks für sicheren Analverkehr und genussvolle Anal-Erotik. Flexible Literature, 2007, ISBN 3-937825-65-7.
  • Bentley, Toni The Surrender: An Erotic Memoir, Regan Books, New York 2004, ISBN 0-06-073247-4.
  • Brent, Bill Ultimate Guide to Anal Sex for Men, Cleis Press, 2002.
  • DeCitore, David Arouse Her Anal Ecstasy (2008) ISBN 978-0-615-39914-0
  • Hite, Shere The Hite Report on Male Sexuality
  • Houser, Ward Anal Sex. Encyclopedia of Homosexuality. Dynes, Wayne R. (ed.), Garland Publishing, 1990. pp. 48-50.
  • Manning, Lee The Illustrated Book Of Anal Sex, Erotic Print Society, 2003. ISBN 978-1-898998-59-4
  • Morin, Jack Anal Pleasure & Health: A Guide for Men and Women, Down There Press, 1998. ISBN 978-0-940208-20-9
  • Sanderson, Terry The Gay Man's Kama Sutra, Thomas Dunne Books, 2004.
  • Strong, Bill with Lori E. Gammon Anal Sex for Couples: A Guaranteed Guide for Painless Pleasure Triad Press, Inc.; First edition, 2006. ISBN 978-0-9650716-2-8
  • Taormino, Tristan. The Ultimate Guide to Anal Sex for Women, Cleis Press, 1997, 2006. ISBN 978-1-57344-028-8
  • Taormino, Tristan: The Anal Sex Position Guide. Quiver Book, Beverly 2009, ISBN 1-59233-356-7.
  • Underwood, Steven G. Gay Men and Anal Eroticism: Tops, Bottoms, and Versatiles, Harrington Park Press, 2003
  • Webb, Charlotte Masterclass: Anal Sex, Erotic Print Society, 2007.
  • Bill Brent, Tout savoir sur le plaisir anal (pour lui), Tabou, 2005.

Enlaces externos[editar]