Cobija

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Cobija
Bandera de Cobija
Bandera
Escudo de Cobija
Escudo
Panorama urbano de Cobija
País Flag of Bolivia.svg Bolivia
• Departamento Flag of Pando.svg Pando
• Provincia Nicolás Suárez
Ubicación 11°02′00″S 68°44′00″O / -11.033333333333, -68.733333333333


Coordenadas: 11°02′00″S 68°44′00″O / -11.033333333333, -68.733333333333
• Altitud 235 msnm
Población (2010) 42.200 hab.
Gentilicio Cobijeño
Idioma Castellano (español)
Huso horario UTC −4
• Verano UTC −4

Cobija es un municipio y ciudad capital de la Provincia de Nicolás Suárez y a la vez la única aglomeración urbana del departamento de Pando al norte de Bolivia.

Cuenta con una población de aproximadamente 42.200 habitantes, y está situada a orillas del río Acre, frontera natural con la República de Brasil, a una altitud de 235 msnm. Tiene un clima tropical y lluvioso. Es la capital departamental menos poblada del país.

Historia[editar]

La ciudad de Cobija fue fundada el 9 de febrero de 1906, por el Tcnl. Enrique Cornejo Fernández, con el nombre original de “Puerto Bahía”, al margen derecho del río Acre; se encuentra a 235 metros de altitud. Fundada por la visión geopolítica y preocupación del Gral. Pando que a la sazón había dejado de ser Presidente de Bolivia y fungía como Delegado Nacional en el Territorio de Colonias. Poco después de su fundación en 1906, la entonces Puerto Bahía se fue poblando de gente llegada de todas partes del mundo. En 1908, cuando el Ministro de Colonización y Agricultura, Manuel Vicente Ballivián ordena el cambio de nombre de Puerto Bahía por el de “Cobija”, en honor al puerto boliviano de Cobija, en el Departamento del Litoral y por que el nombre original causaba confusiones en los embarques y mercaderías llegadas desde Europa, al existir otra ciudad brasileña llamada casi igual.

El año 1915 el Delegado Carlos Gutiérrez, dispone que la capital del Territorio de Colonias sea la ciudad de Cobija en forma definitiva, por el vertiginoso progreso que había alcanzado ésta. Para ese entonces, ya la ciudad albergaba a una numerosa colonia de extranjeros llegados de lejanos lugares que habían venido atraídos por la fiebre del “oro verde”(la siringa o Fiebre del Caucho).

La ciudad se vio llena de comerciantes, buscadores de fortuna y aventureros tratando de entenderse entusiasta y dificultosamente en sus extraños idiomas para obtener un lucrativo negocio que les permitiera llenarse los bolsillos de algunos miles de libras esterlinas oro, moneda de uso común en esos años. Se contaba con varios Consulados, como el brasileño, el peruano, el italiano y el francés.

Probablemente, la primera época o periodo de la historia de Cobija, la que transcurrió entre su fundación y los años 30 del 1.900, fue la mejor de su vida institucional. Existían en la pequeña y floreciente ciudad todos los adelantos de la técnica de la época y las libras esterlinas corrían, tintineando libremente, en una alucinante ronda de riqueza que parecía que nunca iba a terminar. Se contaba con un excelente sistema de alumbrado público con un generador movido con una gran caldera de vapor; el agua potable por cañería era una realidad el año 1.912 y se la recogía de las vertientes superiores de la ciudad, lo que garantizaba su pureza y potabilidad; allá por el 1.920 la Delegación instaló una pequeña red de teléfonos a magneto; se estaba analizando proveer de un moderno servicio de correos en base a la utilización de aviones (en diciembre de 1926 se realiza un vuelo de prueba con el hidroavión “Cnel. Salazar” que sale de Riberalta con destino a Puerto Maldonado, haciendo una escala en la barraca El Sena).

Las grandes embarcaciones llamadas “chatas” que venían a recoger la goma para llevarla después en barcos hasta los siempre ávidos e insaciables mercados de Europa, traían la más fina mercadería y productos lujosos para las barracas caucheras y para los habitantes y empleados de la Delegación. Entre estas grandes “chatas”, sobresalían por su capacidad de carga y pasajeros la “Tuchao” y la “Itacuatira”.

Según unos interesantes Censos realizados por la Delegación del Territorio de Colonias, en 1.917 habían en Cobija poco más de 1.700 habitantes que representaban a más de 20 nacionalidades de absolutamente todos los continentes, y el año 1.925 unos 3.000 habitantes.

En este periodo dorado, la pequeña y encantadora ciudad de Cobija ganó el calificativo de “Perla del Acre”, años después, se le honraría con el título de “Centinela de la Nacionalidad”.

José Salmón Ballivián en su obra “POR TIERRAS CALIENTES” decía de Cobija en 1929: “Tiene un aspecto peculiar, sui géneris que no es boliviano, es decir, no es colla, ni beniano, ni cruceño. Tampoco es una ciudad brasileña ni tiene parecido a ninguna otra fuera del aire señorial que caracteriza a todas las poblaciones tropicales, adornada por nobles y aristocráticas palmeras:”

Cuando los árboles de goma de la lejanísima Malasia comenzaron a producir el preciado látex, el imperio del caucho se desmoronó en América del Sur en forma irremediable. Las semillas sacadas de contrabando y aclimatadas exitosamente en Malasia el año 1876, a miles de kilómetros de su lugar de origen, originaron el fin del auge, que duró treinta años en el prodigioso Territorio de Colonias y poco más de veinte en Cobija.

Las barcazas que llegaban de Europa trayendo finas mercaderías y anclaban en el puerto de Cobija durante semanas dejaron de venir. Los grandes comerciantes armaron bártulos y se marcharon definitivamente de la ciudad, buscando un mejor futuro en otras latitudes. El lujoso Casino, que atraía a jugadores de diversos lugares, especialmente a los grandes potentados brasileños de la goma, cuya riqueza era tan portentosa como la de Nicolás Suárez, ya no llegaron más a Cobija y tuvo que cerrar sus puertas.

Nunca más se realizaron las suntuosas fiestas y banquetes en el “Chalet Yotala”, sede de la Delegación del Territorio de Colonias, donde el Delegado ofrecía espléndidas recepciones a la sociedad cobijeña en los aniversarios patrios y a las delegaciones internacionales que llegaban a Cobija.

Fue esta, indudablemente, la peor época que le tocó vivir a Cobija, luego se crea 24 de septiembre de 1938 el Departamento de Pando, con la Ley del presidente German Busch Becerra se disponía, inclusive, que la capital del nuevo departamento fuera la localidad de Puerto Rico, a casi 200 kilómetros de Cobija. Recién en el año 1939, por Decreto Supremo del 15 de mayo y, legalizada posteriormente, por Ley de la República de 29 de septiembre de 1945 en el gobierno del presidente Gualberto Villarroel , se traslada la capital departamental a esta ciudad de Cobija, en la que textualmente dice: “Teniente Coronel Gualberto Villarroel Presidente Constitucional de la República: Por cuanto la H. Convención Nacional ha sancionado la siguiente Ley: La HONORABLE CONVENCION NACIONAL DECRETA: Declarase capital del Departamento Pando la ciudad de Cobija, derogándose toda disposición contraria”.

Cobija siguió, sin embargo de su olvido y postración, completamente fiel a su tradicional y casi feroz apego a la nacionalidad boliviana. Prueba de ello es la tan épica como legendaria marcha de su juventud a la “Guerra del Chaco” a miles de kilómetros de su apacible ciudad. “Héroes de la Distancia” es el calificativo con que el que se los conoce en la historia a esos jóvenes que acudieron entusiastas y en forma voluntaria al teatro de operaciones, sin ser convocados. Este periodo, es considerado el más oscuro de Cobija, duró hasta, aproximadamente, mediados de la década del setenta.

Al año 1977, un joven militar llamado Alberto Sáenz Klinsky, que ocupó el cargo de prefecto y presidente del Consejo Regional del Noroeste, simultáneamente, dio inicio a una meritoria actividad que redundó en beneficio del departamento y de Cobija. Se ampliaron las principales calles y se las enladrilló; se construyeron algunos edificios públicos como el de CORDENO que después pasaría a ser la ex–CORDEPANDO y el Palacio de Justicia departamental; se construyó el Puente Internacional que une a Cobija con la población brasileña de Epitaciolândia, y se amplió la Catedral, entre otros trabajos realizados en la ciudad.

Lo único que unía la ciudad con el país, en esos años, eran los vuelos del Lloyd Aereo Boliviano (LAB), que se mantuvieron sin variación alguna. Cobija sostuvo una relación duradera con la aerolínea estatal (en esa época) y aunque nadie puede indicar con exactitud en qué año comenzaron sus vuelos, se puede asegurar que el LAB opero en la ciudad por más de setenta años.[cita requerida]

En la segunda mitad década de los ochenta del pasado siglo, se advierte ya en Cobija un prometedor aumento de las actividades económicas, coincidente con una etapa de bonanza económica en la vecina República del Brasil y con el inicio de la extracción del oro aluvional de los ríos del departamento, que produjo más de cien toneladas de oro en unos diez años de trabajo.

Esa actividad, aunque no generó ganancias directas para Pando ni para Cobija, logró que se empezara a mover el aparato económico a través de los negocios y la provisión de víveres y lubricantes para las grandes barcazas extractoras de oro y la numerosa gente que trabajaba en ella.

Por los años 90 en la ciudad de Cobija comenzaron a realizarse númerosos proyectos como la ampliación de las calles y avenidas, cambiando el tradicional ladrillo por losetas. Los servicios básicos, aunque no satisfacen hasta hoy la demanda total de la población, se modificaron sustancialmente para poder aumentar su capacidad. Antes de esto, en Cobija se daba energía eléctrica a la población sólo por horas, de 7 a 10 de la noche. Hoy existe energía eléctrica las 24 horas del día y se cuenta con uno de los sistemas de alumbrado público más modernos del país[cita requerida]; sistema televisivo por TV-cable, telecomunicaciones digitales, telefonía celular, internet, Hospital, clínicas particulares, Bancos, la Universidad Amazónica de Pando, un nuevo aeropuerto en 1999, con capacidad de recibir grandes aeronaves de reacción que, en cuestión de una hora, llegan a Cobija desde La Paz y otras ciudades del país, quedaron en la leyenda los viejos aviones Curtis, DC-3 y otras venerables reliquias, cuyos pilotos y pasajeros se jugaban la vida al pasar por la cordillera de los Andes para llegar a Cobija, de esas épocas, sobrevive el piloto Cap. Aníbal Arab, cuyo nombre lleva el nuevo aeropuerto, las amplias calles y avenidas bordeadas de jardines floridos, dando un mejor aspecto a la ciudad y a sus alrededores.

Recursos hídricos[editar]

Para el abastecimiento de agua potable, la ciudad de Cobija se abastece desde el arroyo Bahía, en la frontera con el Brasil.

El arroyo Bahía tiene un caudal firme, de estiaje, de 0,7 m3/s, pero sus aguas en este período, por falta de dilución, están altamente contaminadas y turbias.

Gobierno Municipal de Cobija[editar]

En el marco de la Ley de la Descentralización Administrativa[1] se modificó la estructura organizativa del Estado y la distribución de los ingresos,[2] transfiriendo responsabilidades, obligaciones y derechos hacia los Poderes Ejecutivos Departamentales, constituidos por la Prefectura y el Consejo Departamental.

Según esta Ley de Descentralización Administrativa, las prefecturas tienen autonomía de gestión administrativa, técnica y financiera, patrimonio propio y definición indefinida. Su objetivo general es promover el desarrollo económico y social de los Departamentos mediante el planeamiento regional, la realización de estudios de base, la formulación de programas y proyectos, actuando también en diferentes sectores del desarrollo regional, y concentrando sus inversiones en los campos de la infraestructura vial, infraestructura sociosanitaria, promoción del desarrollo agropecuario y rural, y el fomento de la pequeña y mediana industria.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Decreto Supremo 24.206 del 29 de diciembre de 1995
  2. La distribución de ingresos es proporcional a la población del departamento

Enlaces externos[editar]