Clunia

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Clunia
Ciudad del Imperio romano
Ruinas de Clunia 01.JPG
Datos generales
Ubicación 41°46′50″N 3°22′14″O / 41.78056, -3.37056


Coordenadas: 41°46′50″N 3°22′14″O / 41.78056, -3.37056
Habitantes Previamente, arévacos
Fundación siglo I a. C.
Desaparición siglo X
Provincia Tarraconense
Administración
Correspondencia actual Peñalba de Castro
(Bandera de España España)

La Colonia Clunia Sulpicia es una ciudad romana situada en el Alto de Castro, a más de 1.000 msnm, entre las localidades de Coruña del Conde y Peñalba de Castro, en el Sur de la provincia de Burgos (España). Se trató de una de las ciudades romanas más importantes de la mitad norte de Hispania y fue la capital de un convento jurídico en la provincia Hispania Citerior Tarraconensis, el denominado Conventus Cluniensis. La ciudad estaba situada en la vía que iba de Tarraco (Tarragona) a Asturica Augusta (Astorga), pasando por Caesaraugusta (Zaragoza). Clunia es un topónimo de origen arévaco.[1]

Contexto geográfico[editar]

Fuentes literarias y epigráficas[editar]

Comunicaciones[editar]

Mapa de las calzadas romanas recogidas en el Itinerario de Antonino.

Historia[editar]

Época celtibérica
Vista de los altos Redondo, Salterio y El Cuerno, lugares donde se supone que se asentó la Clunia celtíbera, emplazados en el término de Quintanarraya.

La ciudad de Clunia se fundó en un cerro a poca distancia de un asentamiento celtíbero denominado Cluniaco o Kolounioukou, perteneciente a los arévacos, una tribu prerromana que pertenecía a la familia de los celtíberos.

La fundación Julio-Claudia
División administrativa en época romana, con Clunia enclavada en el Conventus Cluniacensis.

En Clunia, el político y militar romano Quinto Sertorio resistió durante 20 años a Pompeyo, quien destruyó lo que existía de la ciudad en el año 72 a. C.

Años más tarde, la ciudad se fundó ex novo en la época del emperador Tiberio, dentro de la provincia Hispania Citerior Tarraconensis. Primero se le concedió el rango de municipium, y emitió moneda fraccionaria, ases y dupondios, en las que aparecen los quattuorviri locales, que fueron encargados de su acuñación.

En algún momento entre los imperios de Tiberio y de Claudio I, se convirtió en sede de uno de los Legati Iuridici de la provincia Tarraconensis, convirtiéndose en capital del conventus iuridicus Cluniensium.

Clunia y el emperador Galba

Clunia adquirió el rango de colonia romana y el epíteto de Sulpicia tras autoproclamarse emperador en ella el general Sulpicio Galba, quien se refugió en ella durante la revolución antineroniana; allí tuvo noticia de la muerte de Nerón y de que había sido elegido emperador (por ello algunos tratadistas añaden el epíteto de Galba al nombre de la ciudad). La cristalización del status de colonia se debió al emperador Vespasiano. En los días de Servio Sulpicio Galba, Clunia fue la capital del Imperio.

Clunia como centro administrativo

El esplendor de la ciudad romana de Clunia se extendió durante los siglos I y II de nuestra era, al igual que otras ciudades de la Meseta Norte de Hispania como Asturica Augusta o Juliobriga, situadas en las provincias de León y Cantabria, respectivamente. Durante su máximo apogeo se calcula que la ciudad de Clunia llegó a tener alrededor de 30.000 habitantes.[cita requerida] La Economía de Clunia en el siglo I d.C. se basaba en la ganaderia, agricultura entre otros.

El final de la ciudad

A lo largo del siglo III se produce una despoblación paulatina del núcleo urbano, en relación con la crisis del siglo III y la incipiente decadencia del Imperio romano de Occidente. Resulta evidente la existencia de incursiones bárbaras en Clunia. De hecho, está constatado que, a finales del siglo III, la ciudad fue incendiada por pueblos bárbaros, en concreto, por los franco-alemanes. Esto contribuyó a la inexorable decadencia de la ciudad. No obstante, no parece que se diese una destrucción violenta y generalizada, en todo caso preludia el final de la influencia cultural romana en la ciudad de Clunia y su entorno.

En plena conquista de la Hispania visigoda por parte de los musulmanes, la ciudad y su entorno fue conquistada por las tropas del general bereber Ṭāriq ibn Ziyād sobre el año 713. Más tarde, los cristianos la repoblaron en 912, emplazando su ciudad en el lugar que ocupa actualmente Coruña del Conde, localidad donde pueden contemplarse bastantes restos romanos procedentes de la ciudad de Clunia.

Con posterioridad, se construyó la población de Peñalba de Castro que recibió la meseta del enclave de Clunia a cambio de agua en una época donde el valor del agua era mayor que los pocos restos aún no enterrados que quedaban de la abandonada ciudad romana.

Historia de la investigación arqueológica[editar]

A pesar de que las ruinas de Clunia han llamado la atención de los investigadores desde el siglo XVI, no se han producido excavaciones sistemáticas hasta el siglo XX.

Desde la Edad Media, Clunia ha servido como cantera de bloques de piedra y elementos decorativos para construcciones, tanto nobles, como por ejemplo el castillo de Coruña del Conde, como para viviendas de los pueblos cercanos. Debido a ello, las ruinas de la ciudad han sufrido lentamente el saqueo, y cada vez que se llevaban a cabo excavaciones la expoliación seguía a éstas. En 1788, el canónigo Juan Loperráez publicó un plano de las ruinas en el que todavía aparecían el trazado de calles y plazas, con sus muros y columnas, y los restos de murallas.[2]

La excavación de forma sistemática comenzó en 1915 y 1916, bajo la dirección de Ignacio Calvo, que publicó una Memoria Oficial de los trabajos. Excavó en las mejores zonas de la ciudad hallando buen número de restos, y después de sus investigaciones dio por agotado el yacimiento por lo que lo abandonó. Los bloques que descubrió fueron sacados de las ruinas por campesinos, dando lugar a una nueva destrucción de la ciudad.

Tales hechos acabaron con la llegada de Blas Taracena, que llevó a cabo la excavación de lo que él llamó "el gran palacio" y que hoy se conoce como "casa número 1" o "casa Taracena". Su hallazgo fue suficientemente importante y desde entonces, 1931-34, las ruinas comenzaron a tomar relevancia. Su protección quedó fijada al declararse Monumento Nacional con un guarda que evitaría los saqueos. La interrupción de las investigaciones debido a la Guerra Civil y a la muerte, en 1951, de Blas Taracena, dejaron los trabajos interrumpidos hasta su reanudación en 1958 por el profesor Pedro de Palol, continuando hasta hoy bajo la dirección de diversos equipos.

Restos arqueológicos[editar]

Clunia constituye un enclave arqueológico de excepcional interés en el conjunto de la Península Ibérica. Este interés viene determinado por su morfología urbana y por la secuencia cultural de los hallazgos que proporciona. Además, sus ruinas son de las más representativas de todas las que se han hallado de época romana en el Norte de la Península Ibérica.

Las excavaciones arqueológicas en el yacimiento comenzaron en 1915. Los trabajos se reanudaron en 1931 y 1958, sacando a la luz el pasado glorioso de una de las ciudades principales de Hispania cuya extensión –a juzgar por los trabajos de excavación arqueológica– rondaba las 120 hectáreas,[3] siendo ésta de una de las ciudades de mayor tamaño de toda la Hispania romana. Las excavaciones permitieron descubrir –tras siglos de ocultamiento– un teatro excavado en la roca, varias domus con mosaicos, calles, restos de las edificaciones del foro y una gran cloaca, así como importantes hallazgos escultóricos, como una efigie de Isis y un torso de Dioniso, que se conservan en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid y en el de Burgos, además de una gran cantidad de monedas, restos epigráficos, cerámica romana como la terra sigillata, vidrios, objetos de bronce, etc.

Arquitectura civil[editar]

Como sucede en toda ciudad, la mayor parte del espacio construido en Clunia estaba ocupada por viviendas. Las excavaciones arqueológicas han permitido conocer la evolución del urbanismo doméstico y comprobar algunos de sus rasgos más característicos.

En el yacimiento arqueológico se pueden observar las siguientes edificaciones:

El foro
Mosaico de la domus del foro de la ciudad de Clunia.

El centro de las ciudades romanas, allí donde se cruzaban Cardus Maximus y Decumanus Maximus, acoge frecuentemente el foro de la ciudad, una plaza pública rodeada de pórticos. En él se desarrollaban actividades políticas, comerciales, judiciales y, habitualmente, también religiosas. En Clunia, el foro se encuentra no muy lejos del teatro, en cuyas inmediaciones destacan los restos de tres domus, una basílica y un macellum (mercado). Llaman la atención los mosaicos, las habitaciones subterráneas y los sistemas de calefacción de algunas de estas casas. Sobre el mercado se edificó en el siglo XVII una ermita de escaso valor artístico, dañando los yacimientos.

El macellum
Las termas públicas. Los Arcos

Junto al foro romano se hallan las ruinas de las termas romanas, de grandes dimensiones y cubiertas de mosaicos algo más simples que los de las casas del foro. También aquí es bien visible el sistema de calefacción de las distintas dependencias termales, el hipocausto.

Las termas del foro
El teatro

El resto más significativo es el teatro, excavado en la roca, que tuvo capacidad para 10.000 espectadores, lo que le convertía en uno de los mayores de su época en Hispania. Tenía la finalidad de servir para la interpretación de actos teatrales del periodo clásico. Su recuperación ha sido merecedora del premio en la sección de Restauración y rehabilitación otorgado por los Premios bianuales de Arquitectura de Castilla y León de 2004-2005. El jurado destacó «la respetuosa recuperación del teatro y el tratamiento paisajístico general».

La cueva de Román
Otros restos

En el subsuelo de la ciudad, no visitables por su fragilidad, son muy interesantes los sistemas de abastecimiento de agua, formados por varios aljibes con sus correspondientes canalizaciones de toma de agua, construidos aprovechando las grutas naturales que existen en subsuelo calcáreo del espigón sobre el que se levanta la ciudad, y también un santuario priápico.

Arquitectura doméstica[editar]

Casa de Taracena
Casa de Cuevas Ciegas
Casa número 3
Casa triangular

Las colecciones arqueológicas[editar]

Escultura
Mosaicos
La moneda
Cerámica y otros objetos

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Clunia
  2. Loperráez, Juan (1788). Descripción Histórica del Obispado de Osma II. Madrid. pp. 319 y ss. 
  3. Iglesias Gil, JM. (coord.), Cabeza Martínez, JM. Guía Didáctica de Julióbriga, p. 56.

Bibliografía[editar]

  • José Antonio Abásolo Álvarez (1978). Las vías romanas de Clunia. Diputación Provincial de Burgos. Servicio de Investigaciones Arqueológicas. ISBN 84-600-1166-6. 
  • María Ángeles Gutiérrez Behemerid (2002). La decoración arquitectónica en la Colonia Clunia Sulpicia. Universidad de Valladolid. Secretariado de Publicaciones e Intercambio Editorial. ISBN 84-8448-241-3. 
  • Pedro de Palol (1969). Clunia. Guía de las excavaciones y de la ciudad romana. Diputación Provincial de Burgos. Servicio de Investigaciones Arqueológicas. ISBN 84-500-7763-X. 
  • Pedro de Palol (1994). Clunia. Historia de la ciudad y guía de las excavaciones. Diputación Provincial de Burgos. Junta de Castilla y León. ISBN 84-86841-35-6. 
  • Pedro de Palol, Josep Guitart i Durán (2000). Los grandes conjuntos públicos: el foro colonial de Clunia. Diputación Provincial de Burgos. ISBN 86841-77-1. 
  • Pedro de Palol y José Vilella (1987). Clunia II. La epigrafía de Clunia. Ministerio de Cultura. Dirección General de Bellas Artes y Archivos. Subdirección General de Arqueología y Etnografía. ISBN 84-505-8271-7. 
  • David Pradales Ciprés (2005). La romanización de la Meseta Norte: Burgos, Clunia. Cajacírculo. ISBN 84-89805-17-2. 
  • VV.AA. (1987). Gran Enciclopedia Larousse, tomo 5. Editorial Planeta. ISBN 84-320-7375-X. 

Enlaces externos[editar]