Ciro Bayo

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Fotografía de Ciro Bayo incluida en la primera edición del libro Chuquisaca, ó La Plata perulera (1912)

Ciro Bayo y Segurola (Madrid, 16 de abril de 1859[1] - Madrid, 4 de julio de 1939[2] ) fue un viajero, aventurero, traductor y escritor español. Llevó una vida bohemia viajando por España, Europa y América. Como fino escritor costumbrista, y pionero de la moderna literatura de viajes, su figura y obra son aún muy desconocidas, aunque en los últimos años está despertando un vivo interés por parte de numerosos especialistas.

Vida[editar]

Según afirma, nació de un primer matrimonio de su madre, que pronto quedaría viuda y contraería segundas nupcias,[1] sin dar más detalles. A tenor del testimonio de su buen amigo Pío Baroja, Bayo, al menos en tiempos jóvenes, manifestaba con orgullo ser hijo natural del banquero y senador real Adolfo Bayo.[3] Pero, ante la disparidad de versiones del propio Bayo, podría ser también un adorno biográfico inventado, siendo en realidad hijo de Vicente Bayo, natural de Toledo, y Ramona de Segurola, oriunda de Pasajes, en Guipúzcoa.[4]

A los 16 años se escapó de casa y se alistó con los carlistas, en las filas de Antonio Dorregaray, siendo hecho prisionero durante la toma de Cantavieja en 1875. Como el resto de los prisioneros, fue encarcelado en la fortaleza de la Mola en Mahón, siendo liberado al finalizar la Tercera Guerra Carlista.[1] Al acabar la guerra viaja a La Habana como traspunte de una compañía de cómicos,[1] viaje que describirá en su novela De Barcelona a La Habana.

Según relata el propio Bayo en una entrevista realizada en 1934 por la revista Estampa, cursó y finalizó la carrera de Derecho en la Universidad de Barcelona, aunque las fechas que recoge la entrevista son parcialmente incompatibles con su fecha de nacimiento y con el supuesto periodo de alistamiento en las tropas carlistas[1] ) y por ello parece más cierto que en 1875 se matriculó en Barcelona en "Anatomía y Disección",[5] y sólo en la segunda mitad de 1878, a su vuelta de La Habana, en Derecho, que debió de terminar.[6] En 1884 aparece en Madrid, pero por poco tiempo, pues realiza en esos años una serie de viajes por Europa, durante los que aprende sobre todo francés e inglés, lenguas que luego le serían muy útiles para su actividad y sustento como traductor. En 1889, en su segundo viaje a Ultramar, llega a Argentina, donde solicita trabajo como maestro en la Dirección General de Escuelas de la Provincia de Buenos Aires, obteniendo una escuela rural en el pueblo de Bragado.[1]

Desde Argentina se propuso llegar a caballo a la Exposición Universal de Chicago (1893), aunque no lo consiguió, pues se quedó en la tercera de sus paradas, en Sucre (Bolivia), según relata él mismo; allí fundó un colegio, vivió muchas aventuras y ejerció distintos oficios. Viajero incansable por Sudamérica, los diez años de esta segunda estancia americana fueron recordados en distintas obras escritas a partir de 1912, y sobre todo en su Por la América desconocida (1927). En 1900 fija de nuevo su residencia en Madrid.

Fue muy amigo de los hermanos Pío Baroja y Ricardo Baroja, con los que realizó uno de sus famosos viajes, desde Madrid hasta Yuste (Cáceres), cuyas peripecias reflejó Bayo brillantemente en El peregrino entretenido (Viaje romancesco) (Madrid, 1910),[7] y fueron recordadas también por R. Baroja,[8] y del sobrino de ambos, Julio Caro Baroja, que (siendo más joven) dejó escritos algunos recuerdos sobre él. Unamuno y Azorín lo elogiaron como escritor.

Los últimos 12 años de su vida los pasó, con una relativa comodidad hasta los tiempos de la Guerra Civil, acogido, desde el 23 de agosto de 1927,[9] en una residencia de ancianos que, bajo el nombre de "Instituto Cervantes", había abierto en 1916 en Madrid la Asociación de Escritores y Artistas Españoles[1]. Sin embargo, hacia el final de la guerra la situación en esta residencia[10] debía de ser ya económicamente insostenible,[11] y él, ya con 80 años, muy enfermo y medio ciego, fue trasladado al Hospital General de Madrid, donde, a causa de un coma diabético, falleció el 4 de julio de 1939.[12]

Obra[editar]

Nuevas Ediciones[editar]

Bibliografía[editar]

Notas[editar]

  1. a b c d e f Vidas humildes. Ciro Bayo, poeta y aventurero en el Instituto Cervantes. Revista Estampa. Año 7. Núm. 344. 11 agosto de 1934. Madrid. p.13, dice que fue en 1856; sin embargo, de un documento oficial redactado por él mismo (véase aquí), el año resulta ser 1859. Algunas circunstancias de su vida nunca estuvieron muy claras, en parte por su propia responsabilidad.
  2. Agonía bajo las bombas
  3. Pío Baroja, Memorias (1955), p. 455. El dato es recogido de Baroja por muchos autores, como Entrambasaguas en el vol. 4 de Las mejores novelas contemporáneas, pág. 4
  4. Así se describió, como hijo legítimo de los citados, en una instancia y expediente oficial de 1927, véase infra y, por ejemplo, L. S. Granjel, 1981, pág. 123.
  5. José Esteban da esto por documentado, en la pág. 12 de la nueva edición de El peregrino entretenido, (vid. infra).
  6. De hecho, en 1881, siendo allí alumno de Derecho Canónico, gana el accésit en prosa en un certamen sobre Calderón de la Barca, según [noticia en La Vanguardia, 27-5-1881, págs. 2-3 http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1881/05/27/pagina-2/34713947/pdf.html].
  7. Recientemente reeditado, en 2002, con extensa Introducción biográfica (págs. 9-23) del editor, J. Esteban.
  8. Crónica de una conferencia del pintor Ricardo Baroja, en el Ateneo barcelonés, con referencias a Bayo y al común viaje realizado, [en La Vanguardia, 7-11-1928, pág. 12 http://hemeroteca.lavanguardia.com/preview/1881/05/27/pagina-12/33202457/pdf.html].
  9. Dato aportado por J. Esteban en el citado prólogo a El peregrino entretenido (2002).
  10. Ubicada en un agradable y luminoso chalet del barrio de Prosperidad.
  11. Hay constancia en 1938 de campañas benéficas para mejorar las condiciones de los seis ancianos que aún vivían allí, entre ellos Bayo, véase este anuncio de una de ellas.
  12. Aunque se alega a veces un artículo publicado en el diario ABC, del 25-8-1939, donde se le da por aún vivo, es claro que ello se debió al desconocimiento de su óbito, del que el diario no se hizo eco (falta de información muy explicable por los confusos tiempos bélicos). De hecho, en un elogioso editorial necrológico del propio periódico, sólo una semana más tarde, "Bayo y Cervantes", de 2-9-1939, por dos veces se evita precisar la fecha concreta de su muerte, lo que indica que en ABC no la conocían con seguridad, por lo que debe tener más peso el registro oficial de su muerte en el Hospital General, según los autores y testigos citados en el citado y documentado artículo dedicado a Ciro Bayo, "Agonía bajo las bombas", donde se apunta igualmente a un error del diario.

Enlaces externos[editar]