Cine de China

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El actor Tan Xinpei en La batalla de Dingjunshan, 1905.

La historia del cine en chino se desarrolla en tres vertientes diferentes: el cine de Hong Kong, el cine de China, y el cine de Taiwán. El cine de la China continental, se ha desarrollado después de 1949 de una forma un tanto reprimida por el Partido Comunista de China, y algunas de las películas de temática política aún son censuradas o prohibidas en el país. Sin embargo muchas de estas películas pueden verse en el extranjero en filmotecas y festivales de cine.

La gran mayoría de estas películas son producidas en mandarín, a diferencia de las producidas en el actual Hong Kong, que suelen realizarse en cantonés. Las películas continentales suelen doblarse cuando son llevadas a Hong Kong. Taiwán, donde también se habla predominantemente el mandarín, constituye uno de los principales centros de exportación para la producción cinematográfica china.

Los comienzos: Shanghai, 1896-1945[editar]

El cine fue introducido en China en 1896. La primera filmación se realizó en Shanghái, el 11 de agosto de 1896, como parte de un espectáculo de variedades. La primera película, una grabación de la Ópera de Pekín, La batalla de Dingjunshan (Ding Jun Shan), se realizó en noviembre de 1905.[1] Durante la siguiente década las productoras fueron predominantemente extranjeras, y la industria cinematográfica doméstica no comenzó de forma independiente hasta 1916. Esta incipiente industria se desarrollaba en Shanghái, que era entonces una ciudad floreciente, la más grande del lejano oriente. Durante los años 20, técnicos de cine estadounidenses comenzaron a entrenar a técnicos chinos en Shanghai, y la influencia americana continuó sintiéndose durante las dos décadas siguientes. Fue durante este periodo cuando se crearon algunas de las compañías productoras más importantes, como Mingxing y la compañía de los hermanos Shaw, Tianyi. Mingxing, fundada por Zheng Zhengqiu y Zhang Shichuan se centró en principio en la producción de cortos cómicos, entre los que se incluye la película china más antigua que se conserva, El romance de un vendedor de fruta (Laogong zhi aiqing, 1922).[2] [3] Estas producciones, sin embargo, pronto se convirtieron en largometrajes y dramas familiares, entre los que se incluyen El huérfano rescata a su abuelo (Gu’er jiuzu ji, 1923).[2] Mientras tanto, Tianyi cambió su modelo hacia los dramas folclóricos, impulsando también esta producción hacia los mercados extranjeros.

La influencia de las ideas comunistas[editar]

A pesar de todo esto, las primeras películas realmente importantes se produjeron a partir de los años 30, con la aparición de las ideas comunistas, con obras como Los gusanos de seda de primavera, de Cheng Bugao (Chūncán, 1933), La calle mayor (Dàlù, Sun Yu, 1935), o La diosa (Shénnǚ, Wu Yonggang, 1934). Estas películas progresistas versaban sobre la lucha de clases, las amenazas externas (como la invasión japonesa), y los problemas de la gente común: una familia de granjeros de seda en Los gusanos de seda de primavera, una prostituta en La diosa.[1] En parte gracias al éxito de estas películas, esta época posterior a 1930 suele denominarse la "primera época dorada el cine chino".[1]

Durante la primera mitad de los años 30, tres productoras dominaban el mercado chino: la recién formada Lianhua,[4] y las más antiguas y exitosas Mingxing y Tianyi.[5] Tanto Mingxing como Lianhua se inclinaban hacia el comunismo,[1] mientras la producción de Tianyi tendía a ser menos social.

En esta época aparecieron también las primeras estrellas de cine, como Hu Die, Ruan Lingyu, Zhou Xuan, Zhao Dan y Jin Yan. Otras obras de la época son: Nuevas mujeres (Xīn nǚxìng, 1934), Canción de los pescadores (Yu guang qu, 1934) y Corderos perdidos (Mi tu de gao yang, 1934), todas de Cai Chusheng; o Plaza pública (Shizi jietou, 1937), y El ángel callejero (Mǎlù tiānshǐ, 1937), de Shen Xiling y Yuan Muzhi respectivamente.

Shanghai, la isla solitaria[editar]

La invasión japonesa de China, particularmente la ocupación de Shanghai, terminó con esta edad de oro del cine. Todas las compañías productoras cerraron, excepto Xinhua, y muchos directores se marcharon de Shanghai, instalándose en Hong Kong, o Chongqing, la capital nacionalista durante la guerra. A pesar de todo, Shanghai continuó produciendo cine, por lo que durante este periodo se denominó "La isla solitaria", pues las concesiones extranjeras de Shanghai hacían de ella una isla dentro del territorio ocupado por los japoneses. Fue durante este periodo cuando artistas y directores (los que permanecieron en la ciudad) se vieron obligados a caminar en terreno pantanoso. Algunos decidieron mantenerse fieles a sus ideas políticas y nacionalistas y otros cedieron a la presión japonesa. Mulán de Bu Wancang (1939), que cuenta la historia de una joven campesina que se une al ejército para luchar contra una invasión extranjera, es un buen ejemplo de como la producción cinematográfica china continuaba a pesar de la guerra.[6] [2] Después de que se declarara la guerra con los aliados occidentales el 7 de diciembre de 1941 Shanghai pasa también a ser parte de la ocupación japonesa. Con la industria cinematográfica en manos de los japoneses se buscó promover la Esfera de coprosperidad del este de Asia con obras como Eternidad (1943).[2] Al acabar la Segunda guerra mundial, la más controvertida de las compañías aprobadas por los japoneses, la Asociación cinematográfica Manchukuo, se separó e integró al cine chino.

La segunda edad de oro[editar]

La industria del cine continuó desarrollándose después de 1945, y volvió a centrarse en Shanghai, mientras una nueva generación de estudios cinematográficos sustituía los viejos Lianhua y Mingxing. Entre estos se incluía Xinhua, que se había convertido en una de las empresas dominantes de la industria. En 1946, Cai Chusheng volvió a Shanghai para renovar Lianhua,[7] que se convirtió en los estudios Kunlun, los cuales produjeron algunas de las obras más importantes de la época, como Miles de luces (Wan chia teng huo, 1948), El río de la primavera fluye hacia el este (1947), y Cuervos y gorriones (1949).[8] Muchas de estas películas mostraban la desilusión por el gobierno opresivo del partido nacionalista de Chiang Kai-shek. El río de la primavera fluye hacia el este, dirigida por Cai Chusheng y Zheng Junli, fue especialmente exitosa, pues mezclaba la crítica social con el retrato de la lucha de una familia cualquiera durante la guerra Sino-Japonesa.

Mientras tanto, compañías como la Wenhua Film Company quisieron alejarse de la tradición izquierdista y exploraron y desarrollaron otros géneros. El drama romántico de la Wenhua Primavera en un pueblo pequeño (1948), dirigida por Fei Mu poco antes de la revolución suele citarse como una de las mejores películas chinas.[9] Irónicamente, fue precisamente su calidad artística y aparente falta de crítica política lo que llevó al Partido Comunista de China a catalogarla de conservadora y reaccionaria, por lo que fue rápidamente olvidada durante la era comunista.[10] Sin embargo, tras reabrirse el Archivo de cine de China tras la Revolución Cultural, se hizo una nueva copia del negativo original, lo que permitió que la obra se diera a conocer a toda una nueva generación de directores de cine. De hecho, una nueva versión de Primavera en un pueblo pequeño fue realizada en 2002 por Tian Zhuangzhuang.

La era comunista: 1950-1960[editar]

Tras la toma de poder de los comunistas en 1949, el gobierno vio en el cine una forma muy efectiva de propaganda. Desde 1951, las películas chinas anteriores a 1949, así como las producidas en Hollywood y Hong Kong fueron prohibidas por el Partido Comunista de China que trataba de ejercer un mayor control sobre los medios de comunicación de masas. En su lugar se produjeron obras que se centraban en la vida campesina, y la de los soldados y trabajadores, como es el caso de Bridge (1949) o La chica del pelo blanco (Bai mao nu, 1950). Una de las más importantes productoras durante este periodo fue la compañía cinematográfica Changchun.

Fue un periodo de gran producción. El número de espectadores se incrementó considerablemente, de 47 millones en 1949 a 415 millones en 1959. En los 17 años que van desde la fundación del Partido Comunista de China hasta la Revolución Cultural se produjeron 603 películas y 8.342 rollos de documentales y noticias, la mayoría patrocinados por el gobierno, y de carácter propagandístico.[11] Muchos directores chinos fueron enviados a Moscú, para aprender de los directores soviéticos. En 1956 se abrió la Academia de Cine de Pekín. La primera película para pantalla ancha se produjo en 1960. También se popularizaron las películas de animación, que incorporaban técnicas del arte folclórico tradicional como el papel cortado, el teatro de sombras, marionetas, y pintura tradicional con el fin de entretener y educar a los niños. La más famosa de estas, el clásico Dà nào tiān gōng (Havoc in Heaven, 1961-1964), basado en la leyenda de Sun Wukong, dirigida por Wan Laiming, ganó el premio a la mejor película en el Festival de Cine de Londres.

Tras relajarse la censura a finales de los 50, los años 60 vieron nuevas películas chinas, que cada vez se apoyaban menos en el cine soviético. El cineasta más destacado de la época era Xie Jin, con películas como El ejército rojo de las mujeres (1961) y Dos hermanas de escena (1965).

La Revolución Cultural: 1960-1980[editar]

Durante la Revolución Cultural, la producción de cine fue bastante limitada debido a la censura. Prácticamente todas las películas anteriores a la revolución fueron prohibidas, y solo se produjeron unas pocas, siendo la más notable una versión para ballet de la ópera revolucionaria El ejército rojo de las mujeres (Hóngsè Niángzǐjūn, 1971). La esposa de Mao, la antigua actriz Jiang Qing se convierte en la figura clave de la «purificación» de las artes. Esta escasez productiva se convirtió prácticamente en una pausa entre 1967 y 1972 y revivió en 1972 bajo el estricto gobierno de la Banda de los cuatro (derrocados en 1976).

En los años subsiguientes a la Revolución Cultural, la industria del cine volvió a ser un medio de entretenimiento habitual. Las películas locales contaban con una gran audiencia, y las entradas a los festivales de cine se vendían rápido. Los directores trataban explorar nuevos terrenos y realizar películas más innovadoras, al igual que se hacía en occidente.

En los años 80 la industria del cine vivió tiempos difíciles, tanto por la competencia con otras formas de entretenimiento como porque las autoridades pensaban que muchas de las películas de artes marciales que se producían eran socialmente inaceptables. En enero de 1986 la producción cinematográfica pasó de estar regulada por el Ministerio de cultura a serlo por el Ministerio de radio, cine y televisión, con esto se pretendía conseguir un mayor control sobre la producción.

El final de la Revolución Cultural trajo consigo un género nuevo, el «drama de cicatrices», que mostraba los traumas emocionales que este periodo había provocado. Lluvia por la tarde (Ba Shan Ye Yu, Wu Yonggang, Wu Yigong, 1980) y La leyenda de las montañas Tianyun (Tian yun shan chuan qi, Xie Jin, 1980) ganaron el primer Gallo de Oro en 1981. Pero la más conocida de estas películas es, seguramente, Ciudad de Hibisco (Fu rong zhen, Xie Jin, 1986). El drama de cicatrices continuó produciéndose hasta los 90, como puede comprobarse con obras como La cometa azul (Lan feng zheng, Tian Zhuangzhuang, 1993).

La quinta generación: 1980-1990[editar]

Desde mediados de los 80 la quinta generación de directores de cine popularizó estos largometrajes fuera de China. Muchos de los directores que formaban parte de la quinta generación se formaron en la Academia de Cine de Pekín en 1982, como Zhang Yimou, Tian Zhuangzhuang, Chen Kaige y Zhang Junzhao. Constituyen el primer grupo en graduarse en esta academia desde la Revolución Cultural, y prontamente se deshicieron de los métodos tradicionales de narración, para incorporar otros menos ortodoxos.[12] Ocho y uno, de Zhang Junzhao y Tierra amarilla, de Chen Kaige (1984), en particular marcaron el comienzo de la producción de la quinta generación.[13] Las obras de los dos directores más reconocidos de esta quinta generación, Chen Kaige (El rey de los niños, 1987; Adiós a mi concubina 1993), y Zhang Yimou (Ju Dou, 1989; La linterna roja, 1991), fueron bien recibidas también en el extranjero. Es en este periodo cuando las películas chinas comenzaron a recibir atención internacional. Sorgo rojo y La historia de Qiu Ju, ambas de Zhang Yimou recibieron el Oso de Oro (1988) y el León de Oro, respectivamente, y Adiós a mi concubina, de Chen Kaige, la Palma de Oro.[14]

Muy variados en estilo y temática, las obras de los directores de la quinta generación abarcan desde la comedia negra y la sátira política, como The Black Cannon Incident (Hei pao shi jian, 1985), de Huang Jianxin, a la temática esotérica, como La vida pendiente de un hilo, (Bian zou bian chang, 1991) de Chen Kaige; pero comparten el rechazo hacia la tradición socialista-realista de los directores anteriores. Otros directores notables de la quinta generación son Tian Zhuangzhuang, Wu Ziniu, Hu Mei, y Zhou Xiaowen. Algunas de sus películas más arriesgadas políticamente fueron prohibidas por las autoridades chinas.

La "cuarta" generación también se hizo notar durante los años 90. Dada la etiqueta con la que se habían encontrado con la llegada de la quinta generación, estos directores pertenecían a la generación de cineastas cuyas carreras se habían visto truncadas por la Revolución Cultural. La mayoría se había formado antes de 1966. Wu Tianming, concretamente, contribuyó en financiar a muchos de los directores de la siguiente generación a través del estudio cinematográfico Xi'an mientras continuaba realizando películas como El viejo pozo (1986) y El rey de las máscaras (1996).

El movimiento de la quinta generación finalizó con las Protestas de la Plaza de Tian'anmen, a pesar de que sus principales directores continuaron produciendo películas notables como La sombra del emperador (Qin Song, 1996) de Zhou Xiaowen. Muchos de ellos se impusieron a sí mismos el exilio, como Wu Tianming, que se trasladó por un tiempo a Estados Unidos, o Huang Jianxin, que se fue a Australia, y muchos otros directores pasaron a trabajar en producciones para la televisión.

La sexta generación o generación urbana: 1990-presente[editar]

Durante este periodo, debido a la censura establecida por el estado, se generó una corriente de cine clandestina, a la que se suele denominar «la sexta generación». Estas películas se rodaban de forma rápida y barata, lo que produce una sensación de documental, con tomas largas, cámaras sujetadas a mano, y sonido ambiente. La producción de la sexta generación se asemeja más al Neorealismo italiano y al cinéma vérité que al cine más ornamentado de la quinta generación.[14] Muchas de estas películas eran producciones conjuntas, en ocasiones financiadas por productoras extranjeras. Algunos directores, y sus obras más representativas son Wang Xiaoshuai (Los días, La bicicleta de Pekín), Zhang Yuan (Bastardos de Pekín, Palacio Oriental, Palacio Occidental), Jia Zhangke (Xiao Wu, Placeres desconocidos, Plataforma, El mundo) y Lou Ye (Río Suzhou).

A diferencia de la quinta generación, la sexta presenta una perspectiva más individualista y antirromántica y presta más atención a la vida urbana contemporánea. Muchas de sus películas reflejan la desorientación y los aspectos más negativos de la incorporación de China al moderno sistema capitalista. Blind Shaft del director Li Yang, por ejemplo, cuenta la historia de dos convictos que trabajan en una peligrosa mina en el norte de China.[15] Por otro lado, El mundo de Jia Zhangke trata de mostrar el vacío que provoca la globalización en el escenario de un parque de atracciones internacional.[16] [17]

El nuevo cine chino internacional[editar]

En 1999, la producción multinacional El tigre y el dragón consiguió un gran éxito en las taquillas occidentales, a pesar de haber sido criticada en China por «occidentalizada». A pesar de todo, sirvió en muchos países como introducción al cine chino (especialmente al género Wuxia).

En 2002, se intentó recuperar el éxito de El tigre y el dragón con Hero, en la que actúan intérpretes conocidos en occidente, como Jet Li, Zhang Ziyi, Maggie Cheung, Tony Leung Chiu-Wai, y dirigida por Zhang Yimou. La película fue un éxito en casi toda Asia y en las taquillas de Estados Unidos.

El éxito de estas dos películas ha marcado una nueva línea de separación entre el cine de China continental y el cine internacional en chino. El tigre y el dragón, por ejemplo, fue dirigida por el director Taiwanés Ang Lee, pero sus intérpretes provienen tanto de Taiwán como de Hong Kong y de la China continental, y la financiación es internacional. Otros ejemplos de esta nueva forma de producción son La casa de las dagas voladoras (2004) de Zhang Yimou; La promesa (2005) -Wu ji (The Promise)- de Chen Kaige; El banquete (2006) -Yeyan- de Feng Xiaogang; Sin miedo (2006) -Yo yuanjia (Fearless) de Ronny yu-

Notas[editar]

  1. a b c d Martin Geiselmann (2006). «Chinese Film History - A Short Introduction». The University of Vienna- Sinologie Program. Consultado el 25 de julio de 2007.
  2. a b c d Zhang Yingjin (10 de octubre de 2006). «A Centennial Review of Chinese Cinema». University of California-San Diego. Consultado el 26 de marzo de 2007.
  3. «A Brief History of Chinese Film». Ohio State University. Consultado el 24 de marzo de 2007.
  4. Lianhua aparece en ocasiones mencionada como United Photoplay Service.
  5. Kraicer, Shelly (6 de diciembre de 2005). «Timeline». Hollywood Reporter. Consultado el 8 de mayo de 2007.
  6. Ministry of Culture Staff (2003). «Sole Island Movies». ChinaCulture.org. Consultado el 18 de agosto de 2007.
  7. Zhang Yingjin (20-01-200704). «Chinese Cinema - Cai Chusheng». University of California-San Diego. Consultado el 25-04-2007.
  8. «Kunlun Film Company». British Film Institute (2004). Consultado el 25-04-2007.
  9. «Welcome to the Hong Kong Film Awards» (2004). Consultado el 04-04-2007.
  10. Zhang Yingjin, "Introduction" in Cinema and Urban Culture in Shanghai, 1922–1943, ed. Yingjin Zhang (Stanford: Stanford University Press, 1999), 8.
  11. Li Xiao (17-01-2004). «Film Industry in China». China.org.cn. Consultado el 27-02-2007.
  12. Yvonne Ng (19-11-2002). «The Irresistible Rise of Asian Cinema-Tian Zhuangzhuang: A Director of the 21st Century». Kinema. Consultado el 23-04-2007.
  13. Zhang Yimou fue director de forografía en ambas.
  14. a b Rose, S. "The great fall of China", The Guardian, 1 de agosto de 2002. Consultado el 28 de abril de 2007.
  15. Kahn, Joseph (07-05-2003). «Li Yang's "Blind Shaft" awarded». New York Times. Consultado el 28-04-2007.
  16. Rapfogel, Jared (2004-12). «Minimalism and Maximalism: The 42nd New York Film Festival». Senses of Cinema. Consultado el 28-04-2007.
  17. Kraicer, Shelly. «Lost in Time, Lost in Space: Beijing Film Culture in 2004». Cinema Scope No. 21. Consultado el 28-04-2007.

Referencias[editar]

  • Film History: An Introduction. Kristin Thompson y David Bordwell. Segunda edición. Nueva York: McGraw-Hill, 2002.
  • The Oxford History of World Cinema. Geoffrey Nowell-Smith (ed). Oxford University Press, 1999.