Cine clásico

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La expresión cine clásico puede operar en dos sentidos. En primer lugar se puede vincular el adjetivo “clásico” a aquellas obras cinematográficas calificadas como obras de arte según valores estéticos, técnicos, temáticos o éticos.

En segundo lugar, en un sentido técnico, la expresión cine clásico hace referencia al cine que es resultado de utilizar las estrategias cinematográficas establecidas en la tradición norteamericana durante el periodo comprendido entre 1900 y 1960.

En este segundo sentido, el cine clásico sería aquel que respeta las convenciones visuales, sonoras, genéricas e ideológicas que emanaron durante dicho periodo. Es un cine tradicional, constituido por un sistema de convenciones que constituyen la tradición cinematográfica. Emplea siempre los mismos recursos tradicionales, sin introducir elementos rupturistas, a diferencia del cine independiente (el cual se vuelve más individual).

Historia del término cine clásico[editar]

El término cine clásico comienza a acuñarse en los estudios sobre teoría cinematográfica realizados en la década de los 60 para referirse al cine industrial hollywoodense desde el año 1915 hasta mediados de la década de 1950.

Este cine se identifica con el sistema de producción de estudios basado en la adopción de los géneros cinematográficos y la creación del Star System. También ya en estos momentos se comienzan a concretar dos series paralelas de films: La serie A (películas de alto presupuesto) y la serie B (películas de bajo presupuesto en las que tanto directores como actores se estrenaban para llegar a la serie mayor).

Estilo[editar]

El cine clásico pretende ante todo construir una narración que simule ser lo real, dejando oculta la naturaleza del relato. Utiliza el montaje en continuidad para enfatizar la contuidad y hacer comprensible la película. Normalmente tiene caracteres fuertes constantes durante toda la película y un argumento con un final feliz. El film clásico se caracteriza por la búsqueda de una transparencia que esconde la enunciación y por la economía de signos.

La estructura narrativa está organizada secuencialmente, de tal manera que la historia y el discurso coinciden puntualmente. El cine clásico tiene un inicio narrativo con intriga de predestinación, imágenes con una composición estable, sonido didáctico, edición causal, puesta en escena que acompaña a los personajes, organización narrativa de carácter secuencial, su intertextualidad es implícita y el final es epifánico.

Modos de Representación Institucional[editar]

Los modos de representación institucional (MRI), también llamados modos de representación del cine clásico (MRC), son una serie de convenciones o normas estandarizadas que se adoptaron en la década de los años 10. Constituyen una codificación del lenguaje cinematográfico con la que se pretendía que el mundo ficcional propuesto por los filmes ofreciera coherencia interna, causalidad lineal, realismo psicológico y continuidad espacial y temporal.
El concepto está tomado de Noël Burch, realizador, crítico e historiador de cine que acuñó el término de MRI en el año 1968, en su libro Une praxis du cinéma.[1]
Las características de estas convenciones sirvieron y sirven de base, para crear de manera pautada una película clásica. Estas características son:

Referencias[editar]

  1. Noël Burch (1969). «Une praxis du cinema» (en francés). Folio Essais. Consultado el 21 de enero de 2013.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]