Ciencia marginal

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

Ciencia marginal, ciencia límite o ciencia fringe es un tipo de investigación científica dentro de cierto campo de estudio que se aparta significativamente de las teorías de corrientes principales u ortodoxas. Se la clasifica al margen de las disciplinas académicas creíbles.

A veces se utiliza el término «ciencia marginal» para describir los campos que en realidad son pseudociencia, o campos que se denominan ciencias, pero que carecen de rigor científico o plausibilidad. Los científicos también han acuñado los términos «ciencia patológica»[cita requerida] o «ciencia vudú»[cita requerida] para describir creencias que carecen de integridad científica.

Descripción[editar]

Los científicos consideran que las ciencias marginales son altamente especulativas o enérgicamente refutadas, en contraposición a las protociencias que son plausibles como ciencias emergentes.

Aunque hay ejemplos de científicos que apoyan ideas contrarias a sus propias disciplinas de conocimiento, las teorías de la ciencia marginal son desarrolladas por personas sin experiencia dentro de ciencias académicas tradicionales o por investigadores sin vinculación a las corrientes de disciplinas principales.

Friedlander sugiere que las ciencias marginales son necesarias para las ciencias principales, «no para atrofiarlas», los científicos deben evaluar la plausibilidad de cada nuevo descubrimiento de la ciencia marginal, pues algunos hallazgos entrarán más tarde dentro de lo aceptado, mientras que otros nunca recibirán confirmación. El público en general tiene dificultades para distinguir entre la ciencia y sus imitadores y en algunos casos el anhelo de creer o una sospecha generalizada entre los expertos es un incentivo muy potente para aceptar afirmaciones pseudocientíficas.

Tradicionalmente, el término «ciencia marginal» se utiliza para describir las teorías y los modelos inusuales de descubrimiento que han establecido su base en el principio científico. Esas teorías pueden ser defendidas por un científico reconocido por la comunidad científica (por lo general debido a la publicación de los estudios revisados por el científico), pero esto no es siempre el caso. Es probable que la ciencia cometa o no errores, pero en términos generales, la ciencia marginal está de acuerdo con normas aceptadas, y su carácter de resistencia al cambio es una marca de la sana crítica como una reacción.

Algunos de las actuales, ampliamente difundida, teorías (como la tectónica de placas) tienen sus orígenes en la ciencia marginal, y mantuvieron una opinión negativa durante décadas. Cabe señalar que la confusión entre la ciencia y la pseudociencia, entre errores científicos honestos y descubrimientos científicos genuinos, no es nueva, y es una característica permanente del paisaje científico [...] La aceptación de las nuevas ciencias puede venir despacio.

Los límites categóricos entre ciencia marginal y pseudociencia son muy discutidos. La ciencia marginal es vista por la mayoría de los científicos como racional, pero poco probable. La validez de la ciencia que no ha logrado los reconocimientos de un consenso científico se debe a una variedad de razones, incluyendo pruebas incompletas o contradictorias. Las ciencias marginales pueden ser protociencias que aún no son aceptadas por la inmensa mayoría de los científicos. Un científico marginal puede hacer observaciones a través del método científico. Si es que una ciencia fringe es aceptada por los científicos tradicionales ha estado basado mayoritariamente en la calidad de los descubrimientos hechos por una ciencia fringe dada.

La expresión «ciencia marginal» a veces se considera peyorativa. Por ejemplo, Lyell D. Henry, escribió que «ciencia marginal [es] un término que sugiere también excentricidad». Esta creencia puede ser inspirada por el comportamiento extraño de cierto investigadores de ciencia marginal (coloquialmente conocido como científicos locos)

Ejemplos contemporáneos[editar]

Aubrey de Grey, está trabajando en un avanzado estudio sobre la longevidad humana. Muchos científicos creen que su investigación, especialmente la visión de Grey sobre la energía nuclear y su supuesta importancia en terapias anti-envejecimiento, constituyen un tipo de ciencia marginal. En un artículo publicado en el 2006 en la revista Technology Review, se escribe que, «la SENS [la hipótesis de Grey] es altamente especulativa. Muchas de sus propuestas no se han reproducido, ni pueden ser reproducidas con el conocimiento científico y la tecnología actuales. Haciendo eco de Myhrvold, podríamos decir generosamente que las propuestas de Grey se constituyen en una especie de antesala de la ciencia, donde se espera (probablemente en vano) una verificación independiente. La SENS no obliga la aprobación de muchos científicos, pero no se puede demostrar que es errónea.

Una reacción nuclear, llamada fusión fría, produciéndose a temperatura ambiente y a presión, se informó por parte de los químicos Martin Fleischmann y Stanley Pons, en marzo de 1989. Numerosos esfuerzos de investigación hasta el momento no han podido reproducir estos mismos resultados. Posteriormente, un gran número de científicos con una variedad de títulos han trabajado sobre el problema o han participado en conferencias internacionales sobre la fusión fría. En 2004, el Departamento de Energía de los Estados Unidos decidió echar otro vistazo a la fusión fría para determinar si sus políticas hacia ésta tienen que ser modificadas debido a las nuevas pruebas experimentales.

La teoría de origen inorgánico del petróleo sostiene que el petróleo natural se formó a partir de depósitos de carbono de profundidad, que tal vez se remontan a la época de la formación de la Tierra. La ubicuidad de los hidrocarburos en el sistema solar se toma como prueba de que puede haber mucho más petróleo en la Tierra del que comúnmente se piensa, y de que el petróleo puede proceder de fluidos de carbono que migran hacia arriba la superficie del manto terrestre. La hipótesis del petróleo abiótico tuvo un resurgimiento en la última mitad del siglo XX por parte de científicos rusos y ucranianos, y más interés se ha generado en Occidente después de la publicación en 1999 del libro La profunda biosfera caliente de Thomas Gold. La versión de Gold de esta hipótesis se basa en parte en la existencia de una biosfera compuesta de bacterias termófilas en la corteza terrestre, lo que explica la existencia de ciertos biomarcadores (marcadores genéticos) en el petróleo que se extrae.

Tácticas de refutación[editar]

Michael W. Friedlander sugiere algunas directrices para responder a la pseudociencia y a la ciencia marginal, y plantea que lo de estas ciencias es un problema más difícil de manejar «al menos en lo que respecta al procedimiento» que una simple mala conducta científica. Sus tácticas sugeridas incluyen una acertividad mas impecable, revisar fuentes citadas sin sobre estipular la ciencia ortodoxa, una comprensión completa del ejemplo de la deriva continental de Wegener, ejemplos de ciencia ortodoxa investigando propuestas, y ejemplos preparados de errores de científicos marginales.

Ejemplos históricos[editar]

El psiquiatra austriaco-ucraniano Wilhelm Reich (1897-1957) y su trabajo con el orgón, una energía física que afirmaba haber descubierto, contribuyó a su alejamiento de la comunidad psiquiátrica y, finalmente, a su encarcelamiento.

El químico estadounidense ganador del premio nobel Linus Pauling (1901-1994) creía que grandes cantidades de vitamina C funcionaban como una panacea para toda una serie de enfermedades. Esta teoría ha sido fuertemente refutada.

Controversias[editar]

Hacia fines del siglo XX, criticas inspiradas en la religión citaron teorías de científicos marginales con el apoyo limitado de la comunidad científica, en intentos de clasificar como controversiales algunos campos de investigación científica (en particular, paleoantropología, sexualidad humana, evolución, geología, y paleontología) que contradicen la interpretación literal o fundamentalista de varios textos religiosos. Al describir el debate y la investigación en estos campos fundamentales, como prueba de las deficiencias o defectos, estos críticos argumentaron que las controversias dejaron abierta una ventana para la posibilidad de la intervención divina y del diseño inteligente.

Sin embargo, epistemólogos han notado que estos esfuerzos motivados por la religión tienen sus raíces, típicamente, en malos entendidos de la ciencia: el método científico es considerado, con frecuencia, como un diálogo sin fin que apunta al debate perpetuo y la duda, y no hacia conclusiones inviolables. Como Donald E. Simanek acierta: «Con mucha frecuencia las hipótesis especulativas y tentativas de vanguardia son tratadas como si fueran verdades científicas y así aceptadas por un público ansioso de respuestas», ignorantes del hecho que «a medida que la ciencia progresa de la ignorancia a la compresión debe pasar por una fase transitoria de confusión e incertidumbre».

La prensa también juega un rol importante en la creación y propagación en la opinión de que ciertos campos de estudio científicos son controversiales. En Optimización de la comprensión pública de la ciencia: una perspectiva comparada, de Jan Nolin et al., los autores afirman que «Desde una perspectiva de los medios de comunicación es evidente que la ciencia vende controversia, no sólo por su valor dramático, sino también, puesto que suele estar conectada a asuntos sociales».

Cultura popular[editar]

La serie de televisión estadounidense Fringe se ocupa de este tema de una manera dramática.