Ciberfeminismo

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

El Ciberfeminismo es una filosofía y conjunto de teorías y prácticas relacionadas con las interacciones entre feminismo y ciberespacio.

Uso del término[editar]

El nacimiento del ciberfeminismo viene propiciado por la expansión de las Nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (NTIC) y la influencia de la tercera ola feminista, especialmente de Donna Haraway (1991). Inspiradas por su Manifiesto del cÍborg, las primeras en acuñar el término ciberfeminismo fue el grupo de artistas australianas VNS Matrix en su manifiesto ciberfeminista para el siglo XXI.[1] Este manifiesto proclamaba: El clítoris es un línea directa a Matrix[2] Julianne Pierce ( de VNS ).

Para las Ciberfeministas las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) implican no sólo la subversión de la identidad masculina, sino una multiplicidad de subjetividades innovadoras dónde las tecnologías pueden transformar, no sólo la sociedad y la misma tecnología, sino también los roles de género convencionales. En ese sentido, las teorías y prácticas ciberfeministas retan las relaciones de poder jerárquicas entre hombres y mujeres en las TIC, exploran las relaciones entre las mujeres y las tecnologías digitales, investigan cómo éstas las afectan, así como apuntan hacia la creación de redes y la conquista de territorios como el ciberespacio a partir del desarrollo de nuevas formas de participación en ellos[3] [4] [5]

El Ciberfeminismo, se entiende como una práctica posfeminista en la red, un complejo campo tecnológico y a la vez político. El mundo tecnológico, en general, siempre ha sido un territorio tradicionalmente masculino. Vinculado desde el dualismo clásico en el que está basado el pensamiento y la construcción social occidental: el imaginario de mujer esta relacionada al instinto, a la naturaleza, y por lo mismo a los mundos de la vida privada; mientras la del hombre se vincula a a la inteligencia, la cultura, y por tanto a la esfera pública.

“Resignación. Aprender a callar. Ser las poseedoras de la virtud del silencio, de la discreción, del saber escuchar, comprender y, apoyar. ¿Pero, y nuestras palabras? Lo público no nos ha pertenecido. La lógica de nuestra naturaleza nos obligaba a lo privado, a la tierra, al hogar” señalan Ana Martínez-Collado y Ana Navarrete.[6]

Desde que en el siglo XIX la mujer ha ido incorporándose progresivamente al mundo económico, entonces la dualidad anterior se ha vuelto más conflictiva y ambivalente - tal como ha ocurrido también en otras esferas de desarrollo político, cultural y social.

Para los programas feministas la conquista de la palabra, y su circulación en lo público, fueron desde el inicio un objetivo fundamental. Esta es una transformación más profunda, relacionada a su vez con los aspectos de la vida privada, con la educación, con la asunción de roles sociales que refiere también una lucha, a esa una batalla por tomar la palabra.

El ciberfeminismo también se desarrolla en sintonía respecto de éstas aspiraciones: dar importancia al establecimiento de una red de comunicación entre las mujeres y mantener el esfuerzo por la conquista de palabra pública y su circulación.

El medio tecnológico propicia la incorporación del discurso feminista. Se conforma un sistema de comunicación alternativo, por vías contraculturales, que dan lugar a los discursos no institucionales. Es un sistema en el que se podría posibilitar una disolución de los roles asignados a los géneros, a las identidades consideradas como papeles sociales fijos. El ciberfeminismo ha sido recibido con optimismo por las mujeres, y se ha convertido en un territorio de desarrollo cultural y social, en un espacio público de intercambio de ideas políticas[7] .

"El ciberfeminismo -escriben Faith Wilding y Critical Art Ensamble- es una promesa de la nueva ola de pensamiento y práctica postfeminista. A través del trabajo de numerosas mujeres Netactive, hay ahora una presencia Ciberfeminista distinta en la red que es fresca, desvergonzada, ingeniosa, e iconoclasta frente a muchos de los principios del feminismo clásico".[8]

Arte ciberfeminista[editar]

El Ciberfeminismo, por su naturaleza necesita de una práctica múltiple, descentrada y participativa en la que coexistan muchas y diferentes líneas.[9] La práctica del arte ciberfeminista está interconectada con la teoría de género.

El ciberfeminismo es una celebración de la multiplicidad, las fuerzas de colaboración y de los cuerpos no contenidos/estructurados/predefinidos. Se configura desde el contexto histórico pero escribe su historia límites de edad, saltar por fuera del marco histórico predestinado y restrictivo hacia un nuevo futuro.

La expresión del arte ciberfeminista se relaciona con la aceptación del fenómeno de fractura de nuestras identidades fracturadas contemporáneas. Así en el arte como en el mito del ciborg de Donna Haraway las fronteras son transgredidas, y se dan las fusiones peligrosas que seres progresistas exploran como parte de un necesario trabajo político.

Así mismo el componente tecnológico no debe, en este marco, interpretarse como la antipoda del organismo y de los valores humanos, “sino como una prolongación de lo humano, intrínsecamente ligado a él. Esta imbricación nos obliga a hablar de tecnología como de un aparato material y simbólico, es decir, un agente semiótico y social más”.[10]

Ana Martínez Collado, profesora Titular de Estética y Teoría del Arte en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca que dirige los "Estudios on line sobre arte y mujer" explica respecto a la presencia de las mujeres en el arte actual: la tercera generación de mujeres con voz propia ha buscado expresar con mayor libertad sus propias inquietudes y deseos -y ha luchado por ello.

El debate feminismo / posfeminismo, la crítica feminista a la pornografía, la reivindicación de una identidad fija o la aceptación de una identidad múltiple y ficcional, la sexualidad y lo transgenérico, el ciberfeminismo; han sido las cuestiones claves que han despertado una mayor polémica. En último término, el reto parece el de cómo abordar el feminismo en el horizonte supuestamente igualitario del siglo XXI. O como se pregunta Josephine Starrs, hoy la aventura está en definir/interpretar las herramientas para diagnosticar el próximo milenio en lo que se refiere a la cuestión de la sexualidad y la subjetividad”.[11]

El cambio de perspectiva que trae aparejado el ciberfeminismo redefine las condiciones del vínculo entre tecnología y arte. Si en un contexto humanístico convencional éstos (tecnología y arte) podrían parecer términos contrarios, en la posmodernidad se encuentran estrechamente relacionados.

“En todos los campos, pero especialmente en el campo de la tecnología de la información, la estricta separación entre lo técnico y lo creativo ha quedado obsoleta debido a la aparición de las imágenes digitales y a las habilidades que son precisas para realizar diseños por ordenador. Esta nueva alianza entre estos dominios, el de lo técnico y el de lo artístico, antes segregados, señala una nueva versión contemporánea de la reconstrucción posthumanística de una tecnocultura, cuya estética es equiparable a su sofisticación tecnológica” explica Rosi Braidotti, filósofa contemporánea y teórica feminista.

El cuerpo, y su hibridación con las nuevas tecnologías tiene un lugar preponderante para el ciberfeminismo y su arte. Conforma uno de los ámbitos artísticos más fecundos en el presente, tanto en sus expresiones creativas como en los desarrollos teóricos relacionados. "Los avances experimentados en el ámbito de la biotecnología y la ingeniería genética son posiblemente los más radicales de todo el ámbito científico y han animado un necesario debate en disciplinas como la bioética o la biofilosofía, profundizando en las implicaciones éticas de los nuevos modelos biológicos".[12] La esfera artística aparece como una plataforma adecuada para explorar las consecuencias de estos nuevos modelos tecnológicos.

Véase también[editar]

Artistas ciberfeministas

https://en.wikipedia.org/wiki/Linda_Dement

Guerrilla Girls

http://www.critical-art.net/

http://www.cyberfem.net/artistas.swf

http://www.marisolsalanova.com/index.php?/about/bio/

http://www.barbarakruger.com/

http://www.mujeresenred.net/spip.php?article1454

Referencias[editar]

  1. Rosser, S.V., Through the Lenses of Feminist Theory: Focus on Women and Information Technology. Frontiers: A Journal of Women Studies 2005. 26(1): p. 1-23.
  2. VNS Matrix, cyberfeminist manifesto for the 21st century. 1991: Adelaide.
  3. Vergés, N.; Cruells, E.; Hache, A. (2010) Ciberfeminismo de investigacción. El caso de donestech. En Zafra (coord) X0y1 #ensayos sobre género y ciberespacio. Madrid: Briseño Editores
  4. CyberFeminism: Connectivity, Critique and Creativity. Susan Hawthorne and Renate Klein. (1999)
  5. Reload Rethinking Women + Cyberculture Edited by Mary Flanagan and Austin Booth
  6. Martínez-Collado, Navarrete, Ana, Ana. «Cyberfeminismo, también una forma de activismo (A propósito de una obra de Faith Wilding).». 
  7. y colaboradores/as, APC (19 de agosto de 2014). «Principios feministas para internet». artículo colectivo. Consultado el 14 de febrero de 2015. 
  8. Wilding & Critical Art Ensemble, Faith. «Notas sobre la condición política del Cyberfeminismo». Consultado el 2 de febrero de 2015. 
  9. Galloway, A., A Report on Cyberfeminism: Sadie Plant relative to VNS Matrix. Switch (9)
  10. Braidotti, Rosi (30 de diciembre de 2014). «Un ciberfeminismo diferente». Consultado el 2 de febrero de 2015. 
  11. Martínez-Collado, Ana. «Perspectivas feministas en el arte actual». Consultado el 2 de febrero de 2015. 
  12. López del Rincón, Daniel. «Nuevos modos de concebir el cuerpo y la identidad: la biónica y la biotecnología como nuevas herramientas de creación artística». Universos y Metaversos: Aplicaciones Artísticas de los Nuevos Medios. Consultado el 3 de febrero de 2015. 

Enlaces externos[editar]