Prostitución masculina

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Un hombre solicita sexo de un joven por una monedas según esta figura griega del siglo V exhibida en el Museo Metropolitano de Nueva York.

Prostitución masculina es una forma de la prostitución que se refiere a varones que prestan servicios sexuales. En diferentes culturas e idiomas este fenómeno social tiene diferentes nombres populares como el gigoló (si el hombre busca sólo clientes femeninos) y "chapero" o "taxiboy" (si busca clientes de su mismo sexo) entre otros. "Prostituto", al contrario de su contraparte femenina "prostituta", es menos usual.[1] Prostitutos que ofrecen servicios a clientes de su mismo sexo, pueden considerarse ellos mismos como heterosexuales, pues muchos de ellos mantienen relaciones heterosexuales aparte de su trabajo de prostitución e incluso muchos de ellos están casados.[2]

Considerado con la prostitución femenina, la masculina ha sido menos estudiada, mientras numerosos investigadores concluyen que ambos casos tienen diferencias y comportamientos notables.

Si bien la prostitución masculina tiene muchas referencias históricas desde el mundo antiguo como la prostitución masculina en Grecia, en la actualidad esta se ha venido relacionando especialmente con el llamado turismo sexual.

Términos[editar]

Debido a que el tema ha sido un tabú en el mundo hispanohablante, muchos de los términos para referirse a los prostitutos en diferentes países iberoamericanos han sido tomados de otros idiomas, por ejemplo "gigoló" del italiano y "taxiboy" del inglés. Del mundo anglosajón se han impuesto términos como "escorts", "rentboys" y "call-boys". En España se dice "chapero", "prostituto", "puto" y "gigoló". En Paraguay, Argentina y en menor medida en Chile se conocen como "taxiboy". En Cuba se dice "pinguero". En Ecuador y Panamá se dice "cachero" y "puto". En Perú se dice "flete", "gigoló" y "gigolón". En México es "chichifo". En Colombia se dice "prepago", "puto", "tinieblo". En Venezuela se dice: "puto", "prepago", "chancero" entre otras.[3]

El término "taxiboy" se refiere a un varón que se para en determinada calle o parque a esperar clientes en coche que lo abordan y contratan los servicios. En las grandes ciudades dichos lugares son identificados por los clientes potenciales quienes reconocen en las maneras de vestir y las actitudes al "taxiboy". El término "rentboy" viene del hecho que el hombre "renta su cuerpo", pero dicho término es menos conocido en países hispánicos.

El término "escort" se ha popularizado en Internet, pues numerosos negocios de prostitución masculina publican sus servicios en dicho medio. La palabra "gigoló" se refiere exclusivamente a prostitutos que prestan sus servicios a mujeres.

Prostitución masculina en las culturas[editar]

Antigüedad[editar]

La mayoría de las civilizaciones antiguas presentan evidencias de prostitución masculina.[1] La práctica de vender favores sexuales por parte de varones o mujeres en el mundo antiguo está atestiguado por la Biblia, especialmente en el Antiguo Testamento.[1] Los prostitutos de la Grecia Antigua eran por lo general esclavos, debido a que quien se dedicaba a la prostitución perdía sus derechos civiles y políticos.[1] Tanto la antigua Grecia como el Imperio romano vieron la existencia de burdeles de prostitución masculina.[1] En la Edad Media del mundo Islámico, ejercer como prostituto era visto como cosa de personas de rango social inferior como muchachos y esclavos, mientras que quienes frecuentaban burdeles de prostitutos eran considerados pecadores y por lo tanto dicha practica no era tolerada.[4]

Estados Unidos[editar]

Evidencias históricas muestran prácticas de prostitución masculina durante el siglo XVII en lo que hoy es el territorio de los Estados Unidos. Con el crecimiento urbano y el avance de las comunidades de gays durante el siglo XIX, la prostitución masculina comenzó a ser más aparente y esta incluía los baños públicos, burdeles (por ejemplo el Paresis Hall en el distrito Bowery de Nueva York) y los bares de prostitución masculina en donde hombres que vendían licor eran solicitados sexualmente y recibían comisiones por ello.[5]

Asia[editar]

En Asia la prostitución masculina también ha estado presente: en Turquía y en algunas áreas del Asia Central, varones adolescentes entre 12 y 16 años realizaban danzas eróticas y sugestivas y estaban dispuestos a prestar servicios sexuales. En India los hermafroditas podían destinarse a la prostitución. En China mujeres casadas buscan "patos", es decir, jóvenes prostitutos para mantener relaciones sexuales.

España[editar]

En España la prostitución masculina es considerada invisible.[6] Un estudio de la Fundación Triángulo de Madrid reveló en 2009 que el 87 por ciento de prostitutos detectados en el país europeo son inmigrantes y la mayoría ilegales.[7] Sin embargo, otro estudio realizado en 2003 por la Asociación Stop Side y la Secretaría del Plan Nacional sobre el Sida, concluyeron que el 17.1 por ciento de los prostitutos en España eran extranjeros.[8]

América Latina[editar]

En América Latina el tema ha sido menos estudiado y oculto pero está igual de presente. Se ha hecho evidente con el creciente desarrollo del turismo, especialmente del tipo sexual. En Cuba jóvenes buscan turistas y son conocidos como "jineteros", mientras en los países del Mar Caribe prostitutos buscan clientes en las playas. En grandes ciudades latinoamericanas como Asunción, Buenos Aires, Lima, San Pablo, Santa Cruz de la Sierra, Santiago, Bogotá, Caracas o México, ciertos lugares como las llamadas "zonas rosas", calles y parques, son lugares preferidos para los "taxiboys" a la manera en que esto es practicado en Europa o Asia. Por otra parte el Internet ha jugado un papel determinante en el mundo de la prostitución masculina y ha reducido el número de prostitutos en las calles. Según el antropólogo Camilo Ernesto Morales Cruz de la Universidad Nacional de Colombia, la prostitución masculina en las culturas latinoamericanas es invisible para la sociedad:

"(...) porque su ejercicio vulnera el ideal de lo masculino. Los sujetos que intervienen son considerados liminales: los trabajadores son discriminados por su profesión, que es catalogada como despreciable y va en contra de la dignidad humana y, a su vez, discriminados por sus practicas sexuales “antinaturales” y “pervertidas”.[9]

Prostitución masculina en la actualidad[editar]

La prostitución masculina es muy variada y difiere en mucho de la prostitución femenina. Muchos varones ejercen la prostitución por necesidad, pero en cuanto adquieren un empleo estable la abandonan naturalmente. Otros de clases pudientes, especialmente adolescentes, la ejercen por obtener dinero alternativo, pero en edad más adulta la abandonan. Muchos varones ejercen la prostitución masculina de manera eventual, a veces incluso por curiosidad.

Clientes y prostitutos se encuentran en numerosas formas. Muchos de los términos con los que se refieren a los prostitutos nacen de las maneras en los que estos son contactados o los lugares en donde estos se encuentran. Por ejemplo en Colombia un "prepago" es un prostituto al que se le paga antes de que este preste su servicio sexual. En Cuba un "jinetero" es uno que "cabalga al turista". Estos nombres pueden tener su contraparte en la prostitución femenina. Un "gogoboy" es un prostituto que atrae clientes en espectáculos de danzas eróticas y Striptease. Internet ha contribuido a la internacionalización de ciertos nombres de origen anglosajón como "rentboys" y "escorts". Los masajistas también han tenido una relación con la prostitución masculina, especialmente en Asia.

La prostitución masculina puede ser ejercida de manera solitaria, en grupos o asociados a empresas de prostitución. La primera tiene mayores riesgos, tanto para el prostituto como para el cliente, mientras asociarse conlleva mayores garantías para ambas partes.

La siguiente es una clasificación no exhaustiva de los tipos de prostitución masculina:

Internet[editar]

Prostitución masculina profesional tiende a utilizar Internet como el principal medio de promoción de servicios en lo que se llama "agencias de escorts". El Internet se convirtió en uno de los medios principales para la promoción de la prostitución masculina porque conlleva una cierta protección tanto para el cliente como para el prostituto en comparación con la prostitución callejera.

Muchas de ellas se presentan como agencias de modelaje. Los prostitutos se asocian a dichas agencias pagando una cuota mensual para que sean enlistados con fotografías, textos descriptivos, precios e información de contacto. Los clientes contactan directamente al prostituto y este conserva toda la ganancia y paga la cuota estipulada.

Otra manera es que la agencia controla el contacto: el cliente contrata directamente con la agencia, de manera que esta hace de proxeneta y esta estipula el lugar de encuentro y las tarifas del servicio. Los prostitutos deben entregar a la agencia un porcentaje (en promedio entre 25 y 33 por ciento). En este caso, la agencia busca prostitutos potenciales a los que les ofrecen el seguimiento de una sesión de entrevistas, exámenes, sesión fotográfica y crean el portafolio del prostituto que incluyen en la página para que sea accedida por clientes potenciales.[10] Es usual que un prostituto se asocie a varias agencias para garantizar un tiempo completo de trabajo y mayores rentas.

Otra forma de prostitución masculina en Internet es los "modelos de webcam", aunque estos no obtienen contacto directo con el cliente. El prostituto exhibe su cuerpo según los deseos del cliente que paga el servicio a la agencia con una tarjeta de crédito o algún sistema de afiliación.

Numerosos prostitutos anuncian de manera individual sus servicios en canales de conversación que permitan esto o que hayan sido creados para ello, en grupos, foros y otros programas. Estos prostitutos piden por lo general precios más bajos quizá por ignorancia de los precios del mercado o por urgencia económica. Estos prefieren no mostrar sus fotos en el Internet, son más restringidos en sus servicios (no besos, no sexo anal, etc) y aparecen con frases como "en busca de algún generoso", "bu$co ayuda" y otras frases que den a entender lo que ofrecen.

Avisos[editar]

Numerosas publicaciones como revistas o periódicos de tipo gay, eróticos o que promueven los contactos, tienen secciones de anuncios de "escorts", masajistas masculinos, "terapistas" masculinos y otros que en realidad son personas que ofrecen prostitución.

Calles, bares, clubes, parques[editar]

Los "taxiboys" son aquellos prostitutos que esperan sus clientes en calles, parques, bares o clubes. Dichos lugares son por lo general identificados como tales y por lo tanto los clientes acuden a ellos en búsqueda de sus servicios, muchos de ellos en coche.

Calles y parques, sin embargo, resultan difíciles para ambas partes, porque los vecinos del lugar, al considerar dicha actividad como un problema de orden público y moral, llaman a la policía. Por otro parte, los prostitutos se hacen presa fácil de bandas homofóbicas o están más expuestos a cualquier tipo de violencia callejera, contrario a si se asocian a algún tipo de agencia. Al ser abordado en la calle por un cliente, el prostituto puede correr el riesgo de ser objeto de violencia del mismo sin mayores garantías. Por su parte, clientes pueden correr el riesgo de contratar criminales que se hacen pasar por prostitutos y tan sólo quieren robarlos o poner en riesgo su vida. Sin embargo, dichos riesgos pueden ser relativizados por el tipo de lugar en que se encuentran.

Bares y clubes contienen menos riesgos y son muy comunes en Asia, especialmente Japón y Tailandia, en donde clientes pagan al lugar por un "muchacho de compañía" para conversar dentro del club y, eventualmente, terminar en relaciones sexuales.

Saunas y clubes de sexo[editar]

Muchos prostitutos buscan trabajar en baños públicos gay o clubes de sexo, pero en dichos lugares la prostitución es prohibida, por lo que hacen contratos de manera secreta con los clientes.

Burdeles de prostitución masculina[editar]

Los burdeles de prostitución masculina son muy comunes en el Sudeste Asiático (Tailandia, Camboya, Vietnam, Filipinas), pero también pueden ser encontrados en ciudades de Estados Unidos, aunque en Occidente es bastante extraño, pues el prostituto en esa parte del mundo tiende a trabajar de manera más independiente.[1]

En noviembre de 2005 Heidi Fleiss anunció sus planes de asociarse con Joe Richards para convertir el "Cherry Patch Ranch" en Crystal, Nevada en un establecimiento de prostitución masculina destinado exclusivamente para mujeres,[11] pero en 2009 ella anunció que había abandonado esta idea.[12]

Turismo sexual[editar]

El turismo sexual en relación con la prostitución masculina, está destinado exclusivamente a mujeres, con excepción de Tailandia. Mujeres viajan al sur de Europa (Italia, Grecia, Turquía, Croacia y España), al Mar Caribe (Jamaica, Barbados, República Dominicana y Martinica), África (Kenia) y Asia (Balí, Indonesia, Tailandia) para disfrutar sexo con jóvenes prostitutos de dichos países. Otros países con menos recurrencia, pero creciente turismo sexual femenino son Nepal, Marruecos, Fiyi, Ecuador y Costa Rica.

Mujeres organizan sus vacaciones a dichos países para conocer y disfrutar de "novios temporales" que encuentran por lo general en las agencias de escorts. Ellas solicitan "jóvenes de compañía", "guías turísticos" e "instructores de baile" con los que puedan tener además relaciones sexuales. Alemanas prefieren República Dominicana, Grecia y Marruecos, japonesas van a Balí en Indonesia y canadienses y escandinavas se hacen también cada vez más frecuentes. Las mujeres son de todas las edades, pero en general son de clase media en búsqueda de romances y sexo.[13] Prostitución masculina orientada a mujeres extranjeras tome liderazgo en la actualidad en India con agencias de gigolos,[14] aunque la prensa ha denunciado casos de abusos por parte de gigolos para sus clientes.[15]

Precios[editar]

Los precios en la prostitución masculina son determinados por la oferta y la demanda. Además están bien determinados por elementos como la edad, la belleza física, la posición sexual, la raza, la personalidad, la experiencia en la cama, el tiempo en el cual el prostituto estará con el/la cliente, la habilidad para mantener una erección, el encanto, el deseo de practicar actos de fetichismo, la fama y la reputación. Agencias y los mismos prostitutos pueden cambiar sus precios de acuerdo a cambios en la demanda para atraer clientes.

La categoría de la prostitución masculina también afecta los precios. En realidad se piensa que las agencias de escort son las que contienen la mayor cantidad de prostitutos, pero por ejemplo según estudios del "Journal of Homosexuality" de Estados Unidos, menos del 5 por ciento de prostitutos en ese país pueden ser considerados prostitutos de agencia (escorts), mientras que la gran mayoría son en realidad "rentboys", "taxiboys" y prostitutos eventuales que son jóvenes que se dedican eventualmente a ello para obtener alguna renta. Este factor hace que la definición de precios fijos o regulares varíe y que estos puedan cambiar dramáticamente en cuestión de horas.

Prostitutos con mayor experiencia tienden a cobrar precios más altos que novatos o prostitutos ocasionales. Es posible que ello se deba a que conocen mejor el mercado y los métodos para anunciarse. Por otro lado, los precios pueden variar notablemente entre un país industrializado y uno en vías de desarrollo. Prostitutos en países como República Dominicana o Vietnam pueden venderse por precios que son muy inferiores a lo que pedirían sus colegas de Europa, Japón o Estados Unidos.

Riesgos[editar]

Todas las formas de prostitución masculina tienen riesgos tanto para el prostituto como para el cliente.

  • Riesgos relacionados con la salud, como las enfermedades de transmisión sexual (ETS).
  • Ocasionalmente, la prostitución masculina es utilizada como negocio para los narcóticos o mafiosos.
  • Posibilidad de abuso sexual (sea por parte del prostituto o por parte del cliente).
  • Posibilidad de violencia física por parte de ambos.
  • Problemas legales con las autoridades (en muchos sitios del mundo la prostitución es ilegal, muchos prostitutos son menores de edad o el problema legal de proxenetas).
  • Estigma social (la identidad del prostituto revelada puede generarle futuros problemas de reinserción social).
  • El prostituto puede ser rechazado por su círculo de amigos y familiares, especialmente si es prostitución gay.
  • Puede perder su trabajo si se enteran de sus actividades de prostitución.
  • Muchos comienzan a vivir una doble vida que los lleva a problemas sentimentales.
  • Pueden terminar siendo explotados o abusados.
  • Menores de edad que practican la prostitución están aún más en riesgo porque pueden terminar en manos de abusadores y personas violentas.
  • Clientes pueden caer en manos de criminales que se presentan como prostitutos y sólo quieren robarles y violentarlos. Muchos pueden terminar siendo extorsionados.

Los estudiosos del tema concluyen que violencia en contra prostitutos es menor que la violencia ejercida en contra de prostitutas. Los prostitutos que trabajan en la calle y los más jóvenes (especialmente adolescentes), son los más vulnerables a ser víctimas de violencia callejera y abuso.

Clientes que terminan siendo víctimas de falsos prostitutos es menor de la que se quiere evidenciar, muchas veces creado el pánico por casos individuales. Prostitutos tienden a prevenir a sus clientes potenciales de posibles riesgos y generan elementos que permitan su segura identificación. En tal caso, agencias de prostitutos prueban ser más seguras.

Problema legal[editar]

En algunos países del mundo, por ejemplo en Australia, los burdeles de prostitución, sean masculinos o femeninos, son legales, con excepción del Estado de Tasmania, mientras la prostitución en las calles está prohibida. En otros países como Estados Unidos, los burdeles son técnicamente ilegales (excepto en Nevada), pero la mayoría de las ciudades no ponen en práctica la prohibición de la ley evitando así que los trabajadores sexuales sean arrestados por su actividad desde que no se involucren en evidente prostitución callejera. En este país, el término "servicio de escorts" es en realidad un eufenismo para prostitución y la mayoría de los prostitutos aseguran que hacen su trabajo por cuestión de tiempo y no en búsqueda de sexo, que este resulta de manera espontánea y consensual y que ellos "no son prostitutos".

Otra de las preocupaciones legales de la prostitución masculina es la del abuso infantil. Dado que los prostitutos más deseados son menores de edad, proxenetas y clientes intentan buscar prostitutos de edades inferiores a 18 años o incluso inducir a menores de edad a la prostitución por medio de dádivas. Según estudios de la UNICEF para el año 2000, en México se estimaba que alrededor de 30 mil menores de edad estaban dedicados a la prostitución y siendo víctimas de abuso infantil.[16]

Sin embargo, a diferencia de la prostitución femenina, la masculina incurre mucho menos en el fenómeno del tráfico de personas y de prostitución forzada, aunque varones menores de edad - e incluso mayores de edad -[17] son susceptibles de caer en dichas redes. La prostitución de menores de edad es intolerable por los sistemas judiciales de todos los países del mundo. Como los menores de edad tienden a ser más deseables, muchos prostitutos jóvenes intentan dar un aspecto infantil para atraer clientes, pero ellos mismos y las agencias a las que pertenecen deben demostrar que están en edad legal ante cualquier autoridad que lo requiera. De otro lado, la prostitución en todas sus formas es una de las principales raíces de la pornografía infantil en la cual proxenetas o abusadores pagan dinero o incluso incurren a amenazas para que menores de edad posen desnudos.[18]

Estigma[editar]

La disparidad de edad entre el prostituto y su cliente, así como la diferencia de su clase social y económica, es fuente de criticismo social. En un estudio realizado en Dinamarca en 2003 con jóvenes dedicados a la prostitución, la mayoría veía su actividad como negativa y que hacían todo lo posible para ocultarla, lo que los lleva a vivir una doble vida y a crear cada vez más distancia con las personas cercanas (amigos y parientes). El aislamiento y el sufrimiento de no poder compartir sus experiencias como prostituto crean problemas afectivos. Muchos de los prostitutos en el estudio describieron que veían a sus clientes como meras relaciones sociales, mientras otros hablaron de ellos como figuras paternales.[19]

Este estigma también incluye otro tipo de relaciones amorosas que incluye una forma más sutil de prostitución o "casi" prostitución: se trata de la relación entre una persona muy madura y un jovencito.[20] Esta disparidad en la edad recibe por lo general duras críticas del entorno social, tanto para el prostituto, como para el cliente.

Cultura[editar]

La prostitución masculina ha sido ampliamente explotada por la literatura, el cine y el arte.

La novela del escritor colombiano Fernando Vallejo, La Virgen de los sicarios[21] representa un caso de prostitución masculina latinoamericana fuertemente relacionada con el mundo del crimen en los bajos mundos de las grandes ciudades.

La obra del tailandés Chai Pinit con redacción del escritor fantasma Soshan Itsarachon, Bangkok Boy, A Stolen Childhood (Muchacho de Bangkok, una niñez robada),[22] es la autobiografía de cómo un niño campesino que sufre abusos de uno de sus profesores en la escuela y termina involucrado en drogas, alcoholismo y prostitución en las calles de Bangkok y Pattaya.

En fotografía, Alvin Baltrop retrató el mundo marginal del West Side neoyorquino de mediados de la década de 1970, sobre todo el ambiente de la prostitución masculina y del tráfico y consumo de drogas. Otros artistas también han utilizado a chaperos como modelos, como el estadounidense Jack Pierson.

Estudios[editar]

El tema de la prostitución masculina ha sido objeto de estudio de teóricas femenistas como Justin Gaffney y Kate Beverley. Según sus investigaciones con prostitutos y comparando con la posición subordinada de la mujer en sociedades patriarcales, la experiencia de la población de prostitutos es "oculta" y, como las mujeres, ocupan un lugar subordinado en sociedad.[23]

En contraste, teoristas sociales de la teoría crítica post-estructural como Douglas Langston, concluyen que a diferencia de las prostitutas, los trabajadores sexuales tienen una construcción social mucho menos sumisa que la de sus colegas femeninas y que, según sus propias entrevistas con prostitutos para su estudio, la actitud de estos hacia las mujeres es misoginia. Langston dice que la prostitución masculina no es sumisa y que, igual que la erótica masculina y la fetichización de la dominación patriarcal, la prostitución masculina busca la dominación sexual de la mujer.[24]

Sin embargo, estudiosos coinciden en que la prostitución masculina y la femenina tienen numerosas diferencias que deben ser estudiadas por separado:

  • La prostitución masculina tiende a ser más voluntaria que los numerosos casos de mujeres obligadas a prostituirse.
  • Aunque los varones pueden ser discriminados por prostituirse, las sociedades patriarcales tienden a tolerarlos más fácilmente que si una mujer se prostituye.
  • Numerosos varones ejercen la prostitución de manera transitoria, pero en cuanto adquieren un empleo fijo o una carrera, abandonan la prostitución o la mantienen de manera esporádica.
  • La prostitución masculina es por lo general ignorada, lo que pone en mayores riesgos a la población de prostitutos y a las personas que acuden a ellos por problemas como enfermedades venéreas, drogas y abuso infantil. Además, muchos de ellos viven una doble vida.

Referencias[editar]

  1. a b c d e f Dynes, Wayne R. (1990). «Prostitution». Encyclopedia of Homosexuality. Chicago: St. James Press. Vol 2; pp. 1054–1058. ISBN 1558621474. 
  2. Weitzer, 8.
  3. CLAM: Prostitución masculina / Entrevistas. 2006. Enlace revisado el 21 de abril de 2009.
  4. Dunne, Bruce (Spring 1998). «Power and Sexuality in the Middle East». Middle East Report (206):  pp. 8. doi:10.2307/3012472. http://www.merip.org/mer/mer206/bruce.htm.  "male prostitutes were understood to submit to penetration for gain rather than pleasure; and boys, "being not yet men, could be penetrated without losing their potential manliness." That an adult male might take pleasure in a subordinate sexual role, in submitting to penetration, was deemed "inexplicable, and could only be attributed to pathology."; "Sex with boys or male prostitutes made men "sinners" but did not undermine their public position as men or threaten the important social values of female virginity or family honor."
  5. Heather Lee Miller, Prostitution, Hustling, and Sex Work.
  6. admundo.com: España y la prostitución masculina. 5 de noviembre de 2008. Enlace revisado el 21 de abril de 2009.
  7. Deambiente.com: España: la prostitución masculina es prioritariamente de inmigrantes. El País, abril de 2009. Enlace revisado el 21 de abril de 2009.
  8. msc: Usuarios de prostitución masculina, 2005. Enlace revisado el 21 de abril de 2009.
  9. Morales Cruz, Camilo Ernesto: Prostitución masculina / Entrevistas. CLAN, Bogotá, 2006. Enlace revisado el 21 de abril de 2009.
  10. Karchevskaya. T. (March 2008). «Male Escorts: New Fashion?». EscortPages Blog. Consultado el 03-03-2008.
  11. Jonann Brady, "Are Women Ready for the 'Stud Farm'?", ABC News, Nov. 18, 2005, [1]. "Fleiss plans makeover for Nevada brothel" Associated Press. Nov. 15, 2005. USA Today
  12. http://www.lvrj.com/news/39357657.html
  13. Sánchez Taylor,J.1997.‘Marking the Margins:Research in the Informal Economy in Cuba and the Dominican Republic’.Discussion Papers in Sociology,No.S97/1. [2]
  14. InToday: India Today Group Online
  15. Women land in gigolo trap, Times of India, 11 Dec 2006
  16. Prostitución: Introducción al problema social. Prostitución en México, colectivos marginados. Sin fecha ni autor evidente. Cita: "Se estima que en México, alrededor de 30 mil menores de edad, son victimas de la prostitución y el abuso sexual infantil. " Enlace revisado el 21 de abril de 2009.
  17. Claudia Núñez: Esclavitud en pleno siglo XXI, La Opinión Digital, 7 de septiembre de 2009. Enlace revisado en 23.09.2009
  18. Prostitución: Introducción al problema social. Prostitución en México, colectivos marginados. Sin fecha ni autor evidente. Cita: "Lo más alarmante es la cantidad de niños que cada año son atrapados por estas redes de prostitución y pornografia infantil." Enlace revisado el 21 de abril de 2009.
  19. see, for example, European Network Male Prostitution ACTIVITY REPORT november 2003 (pdf file), "Practical experiences of Men in Prostitution" (Sweden, Denmark, Stokholm), pp. 23-26: "All [the] interviewed men [in Denmark] are aware of societies’ negative perception of prostitution and do whatever possible to cover up. As a result they live double lives and create more and more distance from close relations and the wider society. Isolation and sufferance from not having anybody to share prostitution experiences with is profound. Some men describe[d] how the clients are their main or only social relation to society, and consider the relations as sexual friendships or the customers as father figures."
  20. see Dynes, supra, for a discussion of the fine line between "kept boys" and prostitution.
  21. Vallejo, Fernando (1994). La virgen de los sicarios. Alfaguara. p. 127. ISBN 84-663-6850-7. 
  22. Pinit, Chai (2007). Bangkok Boy, A Stolen Childhood (en inglés). Maverick House. p. 288. ISBN 978-1-905379-51-4. Consultado el 14 de septiembre de 2010. 
  23. Justin Gaffney & Kate Beverley, “Contextualizing the Construction and Social Organization of the Commercial Male Sex Industry in London at the Beginning of the Twenty-First Century,” ‘’Feminist Review’’, No. 67, Sex Work Reassessed (Spring, 2001), pp. 133-141.
  24. Langston, Douglas (2001). Conscience and Other Virtues: From Bonaventure to Macintyre Penn State Press.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]