Cementerio Presbítero Matías Maestro

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Capilla Central, de estilo neoclásico y de forma octogonal, del Cementerio General de Lima "Presbítero Matías Maestro", panteón que fuera diseñado por Matías Maestro e inaugurado por el virrey Abascal en 1808
Vista nocturna del Cementerio General de Lima "Presbítero Matías Maestro"

El Cementerio Museo General "Presbítero Matías Maestro" es un monumento histórico ubicado en los Barrios Altos (Cercado de Lima), ciudad de Lima, capital del Perú. Inaugurado el 31 de mayo de 1808, fue el primer panteón de la ciudad ya que anteriormente los entierros se realizaban en alguna de las distintas iglesias. Fue bautizado en honor de su diseñador, el sacerdote Matías Maestro. Sus 766 mausoleos de la más refinada arquitectura de los siglos XIX y XX guardan los restos de hombres y mujeres que se encargaron de escribir la historia del Perú. Más que un camposanto, el Presbítero Maestro es considerado un testimonio viviente del pasado y presente de la Republica Peruana.

El cementerio alberga tumbas de varios personajes históricos del Perú además del mausoleo erigido en honor de los héroes de la Guerra del Pacífico.

Contenido

[editar] Historia

El Cementerio General "Presbítero Matías Maestro" fue inaugurado en 1808 por el virrey José Fernando de Abascal, bajo la dirección del arquitecto, escultor y pintor vasco Matías Maestro y constituyó el primer cementerio de carácter civil en América. Ante la oposición de la población que estaba acostumbrada a enterrar sus muertos en el atrio o bajo las iglesias y conventos en criptas o catacumbas, fue uno de los espacios más hermosos de la antigua ciudad de Lima. En el interior se encuentran lápidas, monumentos y mausoleos de familia acomodadas y de héroes nacionales adornadas con esculturas de mármol.

Uno de los símbolos más claros de la llegada de las nuevas ideas y de la paulatina imposición del estilo neoclásico fue la construcción del Cementerio General de Lima, las intervenciones arquitectónicas de Matías Maestro no fueron muy numerosas debido a la crisis económica generalizada que atravesaba el virreinato. En este campo, la realización mayor de Maestro fue la traza del nuevo Cementerio General de Lima, que hoy lleva su nombre. Se inauguró en 1808, pese a la gran oposición que suscitó entre la población, acostumbrada a enterrar sus muertos en las criptas de las iglesias.

El cementerio se ejecutó con esmero, dentro de los lineamientos del nuevo estilo: simetría, irradiación de los nuevos cuarteles, capillas, parques, avenida trazadas ordenada y claramente. Para este cementerio fue diseñada una interesante capilla de planta octogonal, posteriormente derruida, que solo conocemos a través de grabados de época. Su interior estuvo decorado con murales de José del Pozo, pintor sevillano llegado con la expedición de Malaspina que se afincó en Lima y se convirtió en cercano colaborador del clérigo Maestro.

La inauguración de este camposanto está marcada por una anécdota. Algo macabra tal vez, pero anécdota al fin y al cabo. "El primer entierro que iba a llevarse a cabo en el Presbítero Maestro debía ser el del arzobispo español Juan Domingo Gonzales de la Reguera. Un día antes, mientras realizaba los trabajos finales para la inauguración, un pintor llamado Francisco Acosta tuvo un accidente y murió en el cementerio. Él debió ser enterrado ahí, pero las autoridades decidieron esconder el cuerpo hasta que se enterrara el del Arzobispo. Una vez realizado el primer sepelio, ya se pudo dar cristiana sepultura a Acosta" cuenta el historiador José Bocanegra, responsable de las visitas nocturnas que la Beneficencia realiza al cementerio el último jueves de cada mes.

Si hay lugares capaces de crear y alimentar leyendas y mitos urbanos, esos son los cementerios. La mezcla de miedo, fe y superstición genera historias que con el paso del tiempo llegan a enquistarse dentro del imaginario colectivo.

Ese es, por ejemplo, el origen de la devoción a María de la Cruz, una mujer que vivió en el barrio de San Juan de Dios y a quien la creencia popular convirtió en una santa. María de la Cruz fue sepultada en el Presbítero Maestro en 1810, su tumba es la más antigua de todas las que se conservan y alrededor de ella es habitual encontrar flores, velas, ofrendas o peticiones de fieles devotos que van a confesar sus pecados, expiar sus culpas o buscar la ayuda milagrosa.

Pero así como muchos acuden hasta allá buscando la ayuda divina, otros recorren sus cuarteles para sellar una alianza con el 'poder maligno'. El Presbítero Maestro es el lugar favorito de brujos y chamanes para invocar a supuestas fuerzas oscuras y practicar la magia negra en sus rincones más desolados.

Así como esas, divinas o paganas, reales o imaginarias, de jolgorios y penas, son muchas las historias que se tejen alrededor de sus intrincados pasadizos. Y todas ellas permanecen guardadas celosamente entre las cuatro paredes de este gigantesco y bicentenario camposanto.

Actualmente, con la gestión realizada por la Universidad Ricardo Palma, la Comisión de Investigación y Reorganización de la Beneficencia de Lima, el Lic. Dante Mendieta Flores Asesor de la Ministra de la Mujer Virginia Borra y el Lic. Alfonso Castrillon vienen impulsando la recuperación del cemeterio, en primer lugar las jornadas de tomas de inventarios con los estudiantes de la Universidad Ricardo Palma y la Universidad Agraria y su posterior financiamiento para la conservación de las esculturas de los personajes ilustres.

[editar] Construcción

En este lugar hay obras del español Damián Campeny y de los franceses Louis Ernet Barrias, Émile Robert y Antonin Mercie (estos dos últimos trabajaron en la Cripta de los Héroes). Se puede observar, además, el talento de los italianos Ulderico Tenderini, Giovanni Battista Cevasco, Pietro Costa y Rinaldo Rinaldi, todos muy reconocidos en el medio artístico de su época. Asimismo, es posible apreciar trabajos de destacados escultores peruanos de mediados del siglo XX, como el monumento fúnebre a Sánchez Cerro, de Romano Espinoza; las esculturas de bronce del mausoleo de Óscar R. Benavides, de Luis Agurto; el mausoleo de Eloy G. Ureta, de Artemio Ocaña; el ángel del monumento fúnebre a Francisco Graña, de Aldo Rossi; y el mausoleo del Pastor Fry, de Eduardo Gastelú.

En este cementerio, se encuentran enterrados, entre otros, los siguientes personajes:

[editar] Cripta de los Héroes

En el primer nivel inferior se inhumaron restos en 234 nichos repartidos en todo su contorno perteneciente a los Defensores de las diferente batallas. En su parte central aparece el Sarcófago del Mariscal Andrés Avelino Cáceres.

Así mismo se encuentran cinco osarios los cuales contienen restos de combatientes anónimos hallados en los campos de batalla de Tarapacá y Angamos; Tacna y Arica; San Juan, Chorrillos y Miraflores; Huamachuco; y San Pablo. En el segundo nivel inferior se encuentran los siguientes héroes:

Además 40 nichos con 31 restos inhumados.

[editar] Combates y batallas relacionadas

Así mismo 16 Placas de Mármol de los Combates y Batallas libradas durante la Guerra entre 1879 y 1883 y en cada una de ellas los nombres de los combatientes más destacados conforme al siguiente detalle:

Campaña Naval:

Campañas del Sur:

Campañas de Lima:

Campaña de la Breña:

[editar] Enlaces externos

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