Cayo Octavio Turino

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Busto de Cayo Octavio Turino.

Cayo Octavio Turino (en latín Caius Octavius Turinus; 100 a. C. - 59 a. C.) fue un militar y senador romano, conocido por ser el padre biológico del emperador César Augusto y de Octavia la Menor. Cayo Octavio era miembro de una rica familia del ordo equester; no obstante, era considerado un homo novus ("hombre nuevo") al no proceder de una familia senatorial.

Era tataranieto de Cayo Octavio, que sirvió como tribuno militar en Sicilia durante la Segunda Guerra Púnica, y bisnieto de Cayo Octavio, emparentado con Cneo Octavio Rufo (antepasado de Cneo Octavio, cónsul y adversario de Cinna, que lo mató al marchar sobre Roma) y Cneo Octavio. Su padre, también llamado Cayo Octavio, se desempeñó como magistrado municipal y murió a una edad muy avanzada.

Contraería matrimonio con Ancaria, de la que se sabe poco más que su nombre.[1] Fruto de este matrimonio nació Octavia.[1] No sabemos la causa de que terminara el matrimonio, aunque se cree que Ancaria murió durante el parto.

Consciente de que sus antepasados no le valdrían para labrarse una carrera política, se casó de nuevo con la sobrina de César, Atia.[1] No sabemos como se conocieron, aunque es probable que el encuentro tuviera lugar en Velitrae, ya que ambos vivían cerca de allí. Fruto de este matrimonio nacieron Octavia y Octavio, primer emperador romano.[1] Ciertos autores apuntan a que Octavio Turino estuvo a punto de abandonar a Octavio cuando nació, pero que en el último momento decidió quedarse con él.[2]

Obtuvo el cuestorado en 70 a. C.. Es probable que después alcanzara el edilato, aunque no lo sabemos a ciencia cierta. En 61 a. C. obtuvo el pretorado imponiéndose a numerosos senadores aristócratas.

En 60 a. C. alcanzaría el propretorado y se le concedió la administración de la provincia de Macedonia.[3] [4] Durante su mandato le ordenaron que acabara con un levantamiento de los esclavos de Thurii, muchos de los cuales habían acompañado a Espartaco y a Catilina. Octavio actuó correctamente y aplastó a los sediciosos, a causa de lo cual los senadores le concedieron el cognomen de Turino, que heredaría Octaviano.[5] [6]

Tras esta victoria estaba listo para abandonar la provincia. Había demostrado sus capacidades como administrador y militar, lo que le valdría el cariño de la ciudadanía romana. En el tiempo que duró su mandato también derrotó a los tribu tracia de los besios; esta victoria y su diplomacia, alabada por Cicerón, le dieron los apoyos necesarios para presentarse a las elecciones consulares.

En 59 a. C. murió durante su marcha a la capital.[7] Numerosos autores apuntan a que murió en la misma habitación en la que moriría su hijo, el emperador Augusto.

Fuentes[editar]

  1. a b c d Suetonio, Augusto texto online
  2. Esto era debido a que era costumbre romana sentar al recien nacido ante su padre. En el caso de ser niño y el padre quisiera quedarse con él, éste lo acunaba, y si era niña el padre hacía la señal a la madre para que la alimentara. En el caso contrario los abandonaba en la calle.
  3. Suetonio, Augusto. El «Marco Octavio» que vetó la ley agraria de Tiberio Graco en 133 a. C. estaba emparentado con él.
  4. Rowell (1962), 14.
  5. Suetonio, Augusto 7
  6. 5–6 texto online.
  7. Chisholm (1981), 23.

Enlaces externos[editar]