Catoblepas

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Jan Jonston, Historia naturalis de quadrupedibus, Amsterdam 1614.

El catoblepas (del griego καταβλέπω (katablépō), 'mirar hacia abajo') es una criatura legendaria de Etiopía, descrita por primera vez por Plinio el Viejo y más tarde por Claudio Eliano.

Contenido

[editar] Descripción

Tiene cuerpo de búfalo y cabeza de cerdo. Su espalda está cubierta de escamas que le protegen y su cabeza mira siempre hacia abajo. Su mirada o su respiración podían convertir a la gente en piedra o matarlas.

Plinio lo describió como una criatura de tamaño medio, lenta, con una cabeza pesada vuelta siempre hacia el suelo. Pensó que su mirada, como la del basilisco, era letal, lo que hacía bastante afortunado que su cabeza fuera tan pesada.[1]

Claudio Eliano describió al Catoblepas como un herbívoro del tamaño aproximado de un toro. Según su descripción contaba con una gran melena, era estrecho, sus ojos estaban inyectados en sangre, tenía escamas en la espalda y las cejas lanudas. La cabeza era tan pesada que la bestia tan sólo podía mirar hacia abajo. En su descripción, la mirada no era letal, pero su aliento era venenoso ya que se alimentaba de hierbas venenosas.[2]

[editar] En literatura

El catoblepas es descrito en el Cuaderno de notas de Leonardo da Vinci:

Se encuentra en Etiopía cerca del nacimiento del Nigricapo. No es un animal muy grande, no es muy activo, y su cabeza es tan pesada que le cuesta mucho trabajo levantarla, por lo que siempre mira al suelo. De lo contrario sería una gran peste para la humanidad, ya que cualquiera que cruzara su mirada con sus ojos moriría inmediatamente.[3]

En La tentación de San Antonio , Gustave Flaubert lo describe como:

...un búfalo negro con la cabeza de un cerdo que cuelga cerca del suelo, unido a su cuerpo por un delgado, largo y flojo cuello, como si fuera un intestino vacío. Sus piernas se sofocan por la gran melena de duras cerdas que cubren su cuerpo y cabeza.[4]

En The Countess of Pembroke's Arcadia de Philip Sydney, el “caballero abandonado” contra el que lucha Amphilalus tenía un catoblepas en su cresta.[5]

En Cartas a un joven novelista de Mario Vargas Llosa, hay un capítulo entero cuyo título es Catoblepas. Propone lo siguiente: "En cuanto a los temas, creo, pues, que el novelista se alimenta de sí mismo, como el catoblepas, ese mítico animal que se le aparece a San Antonio en la novela de Flabuert (La tentación de San Antonio) y que recreó luego Borges en su Manual de Zoología Fantástica. (p 24).

Un personaje llamado "Catoblepa" se encuentra en la canciòn "Supergiovane" del grupo rock italiano Elio e le Storie Tese, en el disco Italyan, Rum Casusu Çikti.

[editar] Véase también

[editar] Referencias

  1. Plinio, Historia Natural, 8.77
  2. Claudio Eliano, Sobre la naturaleza de los animales, 7.6
  3. Leonardo da Vinci, Cuaderno de notas, Edimat Libros. ISBN 84-9764-370-4
  4. Gustave Flaubert, La tentación de San Antonio (1874)
  5. Philip Sydney, The Countess of Pembroke's Arcadia, 1590
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