Castillejo de Monteagudo

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Castillejo de Monteagudo
Bien de Interés Cultural
Patrimonio Histórico de España
Declaración 1985
Figura de protección BIC
Ubicación Murcia, Región de Murcia, España
Construcción siglo XII
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El conocido popularmente como Castillejo de Monteagudo es una antiguo recinto palacial andalusí que se encuentra situado a unos 5 kilómetros al noreste de la ciudad de Murcia (Región de Murcia, España), en la pedanía de Monteagudo.

Las actuales ruinas de este palacio fortificado corresponden al antiguo Qasr Ibn Sad, residencia que el rey taifa murciano Ibn Mardanis ordenó construir a las afueras de la ciudad de Murcia en el siglo XII.

Historia[editar]

El edificio se construyó en una pequeña colina próxima a la montaña del Castillo de Monteagudo, con el que formó un conjunto residencial junto a la fortificación de Larache.[1]

Este palacio fue iniciativa del rey taifa de Murcia, Ibn Mardanis, en cuyo reinado (1147-1172) luchó contra el Imperio Almohade consiguiendo articular un estado en la zona oriental de al-Andalus (o Xarq al-Andalus), teniendo su capital en Murcia.[2]

Durante su rico periodo como monarca independiente, el llamado por los cristianos como Rey Lobo, llevó a cabo ambiciosos proyectos arquitectónicos para construir fortalezas, palacios y residencias a la medida de su prestigio y su poder -entre las que está el palacio de Al Dar al-Sugra en el arrabal murciano de la Arrixaca-. Una de esas construcciones es la que mandó realizar a las afueras de la ciudad, en plena huerta, sobre una colina próxima al Castillo de Monteagudo (al cual también dio su actual forma dicho monarca), este fue el llamado entonces Qasr Ibn Sa'd (actual Castillejo). Entre ambas construcciones vecinas se configuró un recinto exclusivo que aunaba las necesidades palatinas y defensivas con bellos jardines, grandes estanques y una extensa superficie cultivada: un gran conjunto arquitectónico que constituyó el soporte espacial de una numerosa corte, reproduciendo los exquisitos ambientes de las cortes islámicas.[3]

Sin embargo, el desmoronamiento progresivo del estado mardanisí llevó a este palacio a perder su función y a sufrir daños. Los primeros llegaron con el sitio al que las tropas almohades sometieron la ciudad de Murcia en 1165, saqueando la huerta circundante y por consiguiente el Palacio de Mardanis. Con el derrumbe final del reino del Rey Lobo en 1172, los almohades devastaron de nuevo los alrededores de la capital destruyendo finalmente el Qasr Ibn Sa'd.[4]

Casi un siglo después, las ruinas fueron visitadas por el poeta Hazim al-Qartayanni, el cual dijo de sus estancias:[5]

¡Y cómo una buena suerte hizo recorrer el tiempo para nosotros
en Qasr Ibn Said entre regocijo y bienestar!
Paseamos entre aureolas de lunas, cuya belleza fue perdonada
por el paso del tiempo
y nuestros ojos contemplan un palacio en el que el tiempo encerró
un mensaje para los que quedamos después;
un palacio que recuerda la blanca al-Hira, que apenas puede
igualarlo en hermosura.

Tras la reconquista cristiana (desarrollada en Murcia entre 1243 y 1266), el Castillejo, el Castillo de Monteagudo y la también próxima fortaleza de Larache constituyeron la concesión más importante de los repartimientos efectuados en la huerta de Murcia durante la segunda mitad del siglo XIII. Todos ellos fueron entregados por Alfonso X el Sabio como donadío a su esposa doña Violante de Aragón, y así pasaría también a doña María de Molina.

Alfonso X utilizó el cercano Castillo de Monteagudo como residencia en sus visitas a Murcia, lo que indica que las condiciones del Castillejo eran peores para alojar a la Corte real. El estado de abandono se fue potenciando con el paso de los siglos al contar el Castillejo con menor capacidad defensiva que el contiguo Castillo de Monteagudo, que disponía de un mejor emplazamiento y sistema de murallas. Eso llevó a que Monteagudo contara con guarnición hasta el siglo XVI mientras que el Castillejo era víctima del paso del tiempo.

Las excavaciones allí realizadas por Andrés Sobejano en 1924, pusieron al descubierto la planta del edificio y diversos elementos arquitectónicos, así como un conjunto riquísimo de yeserías estilísticamente homogéneo, que están estrechamente emparentadas con las de los monumentos almorávides más destacados. Lamentablemente su descubridor nunca publicó la memoria de excavación. Será Torres Balbás quien lo de a conocer por vez primera en 1932, identificándolo con el palacio de recreo de Ibn Mardanîsh citado por las fuentes árabes. Ésa es la cronología que desde entonces casi todos han aceptado, excepto Gómez-Moreno que la adelantó unos pocos años considerándolo obra almorávide. Estos trabajos certificaron la importancia del complejo, lo que no evitó que se realizaran posteriores destrozos por parte de los dueños del recinto (ya que es propiedad privada) como la creación de una balsa de riego en su interior.

En la actualidad los restos del Castillejo se encuentran en un estado de total abandono.

Arquitectura[editar]

El palacio del Castillejo consta de dos recintos diferentes. El principal o exterior, estrictamente defensivo, se inscribe en una planta cuadrangular cuyos muros se defienden con cinco torres en sus lados mayores y tres en sus menores. Estos torreones están escasamente separados entre sí, como corresponde a la tipología arquitectónica de las fortificaciones construidas en su contexto histórico y geográfico. Su característica más singular es la disposición de los cubos de las esquinas en ángulo entrante en lugar de existir el común torreón de esquina.

Su interior encierra el palacio propiamente dicho, que se distribuyó en torno a un gran patio central. Sin embargo, patio, habitaciones, salas y otras dependencias se encuentran hoy desaparecidas tras haberse abierto en su interior una gran balsa de riego a comienzos del siglo XX. No obstante, las excavaciones efectuadas por Sobrejano y las publicaciones realizadas por Torres Balbás antes de que esto sucediese, han permitido conocer una disposición palacial que conecta el edificio con la tradición cortesana omeya andalusí.

Toda la construcción fue realizada con muros de tapial de argamasa de excelente calidad, que va perdiendo grosor conforme ganan en altura.[6]

Los restos decorativos del Castillejo que hoy se conservan en la Sección Islámica del Museo Arqueológico de Murcia, expuesto en el Museo de Santa Clara, son una serie de delicadas dovelas epigráficas. También se exponen restos del palacio (basa y capitel) en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.[7]

Notas[editar]

  1. «Castillejo de Monteagudo». Región de Murcia Digital.
  2. Rodríguez Llopis, pag. 56
  3. Rodríguez Llopis, pag. 61
  4. Rodríguez Llopis, pag. 56
  5. Rodríguez Llopis, pag. 57
  6. «Castillejo de Monteagudo. Arquitectura». Región de Murcia Digital.
  7. «Tesoros murcianos en el nuevo MAN». La Verdad de Murcia.

Bibliografía[editar]

  • NAVARRO PALAZÓN J. y JIMÉNEZ CASTILLO, P. “Aproximación al estudio del Castillejo de Monteagudo y otros monumentos de su entorno”. Memorias de Arqueología, 4 (1989), 1993, pp. 433-453. [1]
  • NAVARRO PALAZÓN J. y JIMÉNEZ CASTILLO, P. “El Castillejo de Monteagudo: Qasr Ibn Sa'd”. Casas y Palacios de Al-Andalus. Siglos XII-XIII, Barcelona, 1995, pp. 63-104. 
  • NAVARRO PALAZÓN J. y JIMÉNEZ CASTILLO, P. “Arquitectura mardanîsí”. La arquitectura del Islam occidental, Barcelona, 1995, pp. 117-137. [2]
  • NAVARRO PALAZÓN J. y JIMÉNEZ CASTILLO, P. “La arquitectura de Ibn Mardanîsh: revisión y nuevas aportaciones”. G. M. Borrás Gualís y B. Cabañero Subiza (coords.), La Aljafería y el Arte del Islam Occidental en el siglo XI, Zaragoza, 2012, pp. 291-350. [3]
  • Rodríguez Llopis, Miguel (2004). Historia de la Región de Murcia. Murcia: Tres Fronteras. ISBN 84-7564-200-4.