Carlos Castillo Armas

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Carlos Castillo Armas
Carlos Castillo Armas
Coronel Carlos Castillo Armas

1 de septiembre de 1954-26 de julio de 1957
Predecesor Junta Militar de 1954
Sucesor Luis Arturo González López

Datos personales
Nacimiento 4 de noviembre de 1914
Santa Lucía Cotzumalguapa, Escuintla, Guatemala
Fallecimiento 26 de julio de 1957 (42 años)
Casa Presidencia de Guatemala, Flag of Guatemala.svg Guatemala
Apodo Cara de hacha
Padres Raymundo Armas y Josefina Castillo Silva
Cónyuge Odilia Palomo Paíz
Profesión Militar
Alma máter Escuela Politécnica
Religión Católico
Firma Firma de Carlos Castillo Armas

Carlos Alberto Castillo Armas (* Santa Lucía Cotzumalguapa, 4 de noviembre de 1914 - † Ciudad de Guatemala, 26 de julio de 1957). Fue un militar golpista y político guatemalteco. Presidente de Guatemala desde el 8 de julio de 1954 hasta su asesinato en julio de 1957. Fue conocido por liderar el Golpe de Estado en Guatemala de 1954 organizado por la CIA de Estados Unidos.

Biografía[editar]

Nacido en la sureña ciudad de Santa Lucía Cotzumalguapa, municipio de Escuintla. Asistió y se graduó como oficial en la Escuela Politécnica, para posteriormente entrenarse en la base militar de Fort Leavenworth, Kansas, Estados Unidos, donde estableció lazos de amistad con varios militares de aquel país.

En 1944 participó en el movimiento que derrocó al presidente Jorge Ubico, y durante la Revolución de 1944 en Guatemala al general Federico Ponce Vaides del poder. Esto le sirvió para ser designado como el Director de la Escuela Politécnica. Desde este puesto, se perfiló como férreo opositor a la dirección liberal que el país estaba tomando bajo el mandato del doctor Juan José Arévalo, e intentó derrocarlo poco antes de las elecciones de su sucesor Jacobo Árbenz, por lo que fue depuesto de su cargo y arrestado.

Castillo Armas intentó tomar la base militar La Aurora, pero fracasó y perdiendo varios civiles y militares que le acuerparon. Fue herido en la acción, y creyéndole muerto lo subieron a una ambulancia. Cuando llegó al Hospital Militar se comprobó que estaba con vida y fue capturado y guardó prisión en la Penitenciaría Central, donde fue torturado, pero de donde escapó ayudado por sus amigos, para aislarse en la Embajada de Colombia.[1]

Ascenso al poder[editar]

Llegada de John Peurifoy a Guatemala[editar]

Memorándum de la CIA
Este memorándum de la CIA de 1975, desclasificado por el gobierno de los Estados Unidos, describe el papel de la CIA en el derrocamiento de Arbenz y el apoyo que dieran a Castillo Armas.
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Entre 1950 y 1955, durante el gobierno del general Eisenhower en Estados Unidos, se llevó a cabo una cacería de brujas de comunistas, conocida como Macartismo, la cual se caracterizaba por perseguir a personas inocentes por simples sospechas, con acusaciones infundadas, interrogatorios, pérdida del trabajo y negación del pasaporte a los sospechosos de comunismo,[2] o encarcelados.[3] Estos mecanismos de control social y de represión en Estados Unidos bordearon peligrosamentef el totalitarismo y métodos fascistas.[4]

Uno de los principales personajes del Macartismo era John Peufiroy, quien fue enviado como Embajador de los Estados Unidos a Guatemala, ya que éste era el primer país de la esfera de influencia norteamericana tras la Segunda Guerra Mundial que incluía elementos abiertamente comunistas en su gobierno.[5] Llegó procedente de Grecia, en donde ya había realizado una considerable actividad anticomunista, y se instaló como Embajador en noviembre de 1953;[5] para entonces, Castillo Armas, ya estaba organizando a su pequeño ejército revoucionario.[6] Tras una larga reunión, Peurifoy le dejó claro al presidente Jacobo Arbenz que los Estados Unidos únicamente se preocupaban por remover elementos comunistas de su gobierno[6] y luego reportó al Departamento de Estado norteamericano que el líder guatemalteco no es comunista, pero que seguramente vendrá un líder comunista después de él,[7] y en enero de 1954 le dijo a la revista Time: la opinión pública estadounidense podría forzarnos a tomar algunas medidas para evitar que Guatemala caiga en la órbita del comunismo internacional.[7]

Golpe de Estado[editar]

El gobierno de Dwight Eisenhower consideró un atropello que el gobierno de Guatemala se tome en serio los libros de contabilidad de la United Fruit Company, y lo hace saber a Arbenz mediante Peurifoy. Arbenz pretendió pagar, como indemnización, el valor que la propia empresa había atribuido a sus tierras.[8] John Foster Dulles, Secretario de Estado, y fuerte accionista de la UFCO, exige veinticinco veces más.[9] Paradójicamente, Jacobo Arbenz, acusado de conspiración comunista, no se había inspirado en los trabajos de Lenin sino en los de Abraham Lincoln para impulsar la reforma agraria mediantel el decreto 900, el cual se proponía modernizar el capitalismo en Guatemala y era más moderado que las leyes rurales norteamericanas del siglo XIX.

El 19 de febrero de 1954, la CIA comienza la Operación WASHTUB, un plan para plantar armas soviéticas falsas en Nicaragua que demostrarían los nexos de Guatemala a Moscú.[10] [11]

Con el apoyo de los Estados Unidos, bajo el mando del coronel Castillo Armas que se encontraba exilado en Honduras, de Juan Córdova Cerna, director de la CIA en Centro América, y el Cristo Negro de Esquipulas como Capitán General de la Cruzada Liberacionista, se inició la invasión.

Invasión[editar]

Poco antes de la invasión, y para prepararla, el secretario de Estado John Foster Dulles, que era también abogado de la United Fruit, había pedido en la X Conferencia de Cancilleres de la OEA una sanción política contra Guatemala. Ante la resistencia de algunos países, Dulles se prodigó en amenazas y chantajes. Según Guillermo Toriello, canciller de Árbenz, “al canciller de Bolivia lo amenazaron con cancelar la promesa de un crédito de 14 millones de dólares. Al canciller del Ecuador lo chantajearon también, amenazándolo con no darle a su país el crédito pendiente de 8 millones de dólares para la construcción de carreteras”.

A las 20:00 del 18 de junio las fuerzas del coronel Castillo Armas cruzaron la frontera. Divididas en cuatro grupos, de unos 480 soldados entraron a través de cinco puntos a lo largo de la frontera hondureña y salvadoreña, para simular mayor número de soldados de un amplio frente y para reducir la posibilidad de que toda la tropa entera se encaminara por un único camino desfavorable. Además de estas tropas regulares, diez saboteadores entrenados en Estados Unidos fueron delante explotando los puentes claves y cortando las líneas de telégrafo. Todas las fuerzas de invasión fueron instruidas para reducir al mínimo encuentros reales con el ejército guatemalteco, sobre todo para evitar dañar la imagen del ejército nacional contra los invasores. El desarrollo entero de la invasión fue expresamente diseñado para:

  • Sembrar el pánico
  • Dar la impresión de poseer fuerzas insuperables
  • Atraer la población y a los militares a su lado, antes que derrotarlos

Durante la invasión, la propaganda radiofónica que transmitía Lionel Sisniega Otero desde la embajada norteamericana enviaba falsos informes de enormes fuerzas que se unían a la población local en una revolución popular. Pero casi inmediatamente, las fuerzas de Castillo Armas fracasaron rotundamente: movilizándose a pie y obstaculizados por su pesado equipo no dieron impresión alguna de ser una fuerza poderosa. Esto debilitó el impacto psicológico de la invasión inicial, pues los guatemaltecos comprendieron que no había peligro inmediato; además, uno de los primeros grupos que llegaron a su objetivo[Nota 1] , fueron aplastados por un pequeño contingente de treinta soldados del ejército guatemalteco y sólo 28 rebeldes pudieron escapar.

Una derrota mayor sobrevino al grupo de 170 rebeldes que emprendieron la tarea de capturar la protegida ciudad costera de Puerto Barrios: después de que el jefe de policía descubriese a los invasores, rápidamente armó a trabajadores portuarios locales y les asignó papeles defensivos; en cuestión de horas casi todos los rebeldes fueron muertos o apresados, el resto huyó de regreso a Honduras. Tras tres días de supuesta invasión, dos de los cuatro grupos golpistas de Castillo estaban vencidos. Intentando recuperar el ímpetu, Castillo ordenó un ataque aéreo sobre la capital al día siguiente, que fracasó puesto que sólo un avión logró bombardear una pequeña cisterna de petróleo, creando un fuego menor sofocado en 20 minutos.[12]

Después de estos fracasos rebeldes, el presidente Arbenz mandó a su comandante militar que permitiese a los rebeldes adentrarse en el país, ya que tanto é como su comandante principal no temían al ejército rebelde pero estaban preocupados de que si eran aplastados darían un pretexto para una intervención abierta militar norteamericana, como ya les había amenazado el embajador Peurifoy. La clase oficial, temerosa del ataque norteamericano, no quiso contraatacar y derrotar la diezmada tropa de Castillo.[Nota 2] Arbenz temió que sus oficiales intimidados pactaran con Castillo; lo cual se confirmó cuando una guarnición entera del ejército se rindió ante Castillo unos días más tarde en la ciudad de Chiquimula. Arbenz convocó su gabinete para explicar que el ejército estaba en la rebelión y el 27 de junio Arbenz anunció su renuncia.[13] Luego de exponer sus razones, renunció y cedió el poder al coronel Carlos Enrique Díaz, jefe de las fuerzas armadas de la república, convencido de que iba a garantizar la democracia en Guatemala y que todas las conquistas sociales de la revolución iban a ser mantenidas. Tenía la esperanza de que al salir él de la presidencia, los Estados Unidos iban a tolerar un nuevo gobierno de tendencia izquierdista como el suyo.[13] Pero Díaz renunció a la presidencia pocos días después, y el poder terminó en manos del coronel Castillo Armas. La caída del "Segundo gobierno de la Revolución" fue seguida por días de desconcierto político durante el cual se sucedieron en el mando juntas de gobierno.

Elecciones[editar]

Tras emitir el marco legal provisional, conocido como Estatuto Político de la República de Guatemala, el 10 de octubre de 1954, la junta militar convocó un plebiscito, en el que Castillo Armas obtuvo el 99.9% del voto favorable. El resultado casi unánime refleja la ausencia de alternativas, pues en el plebiscito se preguntó a la población si lo aceptaba o no como presidente de la República. El voto fue público y obligatorio, mientras que el escrutinio fue secreto. Y el acto se produjo en un clima de terror que afectó a los partidarios de Arbenz y los sectores de la oposición de izquierda en general. De esta manera Castillo Armas se convirtió en presidente de la República para el período que habría de concluir el 15 de marzo de 1960, según lo fijó la Asamblea Nacional Constituyente, que fue elegida al mismo tiempo.[14]

Gobierno[editar]

Rota la Constitución, no fue difícil echar por tierra el pacto de transición de mando acordado entre Arbenz y Díaz. En El Salvador, Carlos Castillo Armas esperaba poder entrar triunfalmente al país. El problema de la entrada triunfal del Ejército de la Liberación a la ciudad de Guatemala representaba el punto de quiebre entre la nueva Junta de Gobierno y el caudillo liberacionista. O más específicamente: entre Castillo Armas y el coronel Monzón, quien aún con ser ferviente anticomunista y militar experimentado en el campo político, guardaba cierta fidelidad a la institución armada. Peurifoy viajó a San Salvador a reunirse con el líder rebelde, Carlos Castillo Armas. Durante el encuentro, Castillo Armas no tuvo mayor problema para dejar en claro su deseo de entrar a Guatemala investido con amplios poderes personalizados. Castillo Armas recibió una especie de gabinete de gobierno, conformado por abogados, empresarios y militares, quienes firmaron un pacto que puede resumirse de la forma siguiente: se reconocía implícitamente el liderazgo de Castillo Armas al reestructurar la Junta de Gobierno, permitiendo su incorporación, lo mismo que la del mayor Enrique Trinidad Oliva. Por otro lado, se acordó combatir a muerte el comunismo, y el Movimiento de Liberación Nacional tomó el control de las instituciones públicas y del orden jurídico legal. El 3 de julio de 1954, Castillo Armas salía victorioso, y era recibido en la Ciudad de Guatemala con los honores que había exigido para sí, al frente del Ejército liberacionista.

Las primeras acciones del gobierno contrarrevolucionario de Carlos Castillo Armas fueron ilegalizar al Partido Guatemalteco del Trabajo, prohibió las asociaciones, los sindicatos y los partidos políticos, suspendió los programas favorables a los indígenas y a la clase obrera, impuso una severa censura, disolvió el Congreso y comenzó una dura persecusión en contra de los intelectuales de izquierda (de quienes la mayoría se vieron obligados a refugiarse en la Embajada de México para salir al exilio, entre quienes se encontraban el Presidente derrocado Jacobo Arbenz Guzmán). Los fondos del Ministerio de Educación fueron congelados y se prohibieron todos los libros considerados "comunistas"; asimismo, se iniciaron las hostilidades hacia la Universidad de San Carlos de Guatemala, la cual se constituyó como la principal fuerza opositora y vía de denuncia contra los abusos del gobierno y contra la invasión Estadounidense. Pero aún más importante, derogó la Constitución democrática de 1945 y la Ley de Reforma Agraria, contenida en el Decreto 900, con lo cual se dejaba sin efecto la distribución de la tierra a los campesinos y todas las tierras que ya habían sido repartidas, fueron devueltas a los terratenientes del país y a la United Fruit Company.

Por último, el nuevo gobierno acordó la fusión del Ejército Nacional de Guatemala con el invasor Ejercito de Liberación, lo cual provocó la indignación dentro de la institución armada, quien fue acusada por la sociedad civil de ser "traidora" y "cobarde". Como consecuencia, la madrugada del 2 de agosto de 1954, la Compañía de Caballede la Escuela Militar Guatemalteca, se subleva en contra del gobierno de [[Carlos Castillo , con miras a recuperar la dignidad de la institución.

El alzamiento del 2 de agosto[editar]

Sello conmemorativo de la invasión de 1954.

El primer problema político sorteado por el coronel Carlos Castillo Armas, durante su gobierno, fue la sublevación de los cadetes de la Escuela Politécnica el 2 de agosto de 1954. Después de haber triunfalmente marchado celebrando el triunfo, las tropas del Movimiento de Liberación [Nota 3] por principales calles de la Ciudad de Guatemala, entregaron las armas y fueron a dormir al hospital Roosevelt[Nota 4] , en donde estaban acantonadas.

Los cadetes alzados en armas tras un desplante hecho por los mercenarios del Movimiento de Liberación Nacional en el que les arrebataron la bandera nacional al momento de recibir a Castillo Armas en el aeropuerto La Aurora, aprovecharon el descanso de los "liberacionistas" y amparados por la oscuridad atacaron a los soldados mercenarios y lograron reducirlos no sin antes tener que vencer la poca pero tenaz resistencia que los pocos que estaban armados opusieron. Acto seguido les hicieron marchar con las manos en alto y haciéndoles abordar un tren, les remitieron de regreso hacia el Oriente del país, rumbo a Zacapa; de esta forma demostraron lo débil del ejército de liberación y pusieron en evidencia la pasividad del Ejército durante la invasión. Por su parte, avisado de la situación, el Coronel Carlos Castillo Armas quien había regresado a su Cuartel General, llegó a la Ciudad de Guatemala por la Cordillera de la Antigua Guatemala y fue capturado en el Palacio Nacional.

Los cadetes quedaron al mando de la situación, pero la habilidad del arzobispo de Guatemala Mariano Rossell y Arellano y de John Peurifoy nuevamente salió a la defensa de los intereses norteamericanos: en una reunión en la que los cadetes se entrevistaron con el embajador y el arzobispo para hacerles saber que este no era un movimiento comunista, Puerifoy les dejó claro que no iba a tolerar ningún alzamiento, y que si ellos persistían en sus intenciones, ordenaría a la Marina de los Estados Unidos realizar una invasión a Guatemala. Los cadetes, alarmados por esta amenaza, depusieron las armas y liberaron a Castillo Armas. Al final, la acción dejó un saldo de numerosos muertos y heridos de ambos bandos en la fecha ya indicada, el cierre temporal de la Escuela Politécnica y el envío de cuantos cadetes se pudo a estudiar al exterior gozando de becas para que pudieran proseguir sus estudios, en áreas distintas a la milicia. Posteriormente se abrió nuevamente el plantel de estudios militares, bajo la dirección del coronel Carlos Arana Osorio, en 1955.

Ejecución de las principales reformas de Arbenz[editar]

Los puntos del gobierno de Arbenz eran cuatro:

  1. La Reforma Agraria (Decreto 900)
  2. La construcción de la carretera al Atlántico: planificada para competir con el monopolio ferroviario de la International Railways of Central America (subsidiaria de la UFCO).
  3. La construcción del puerto Santo Tomás de Castilla: planificado para competir con el monopolio de Puerto Barrios, también de la UFCO.
  4. La planificación de la hidroeléctrica Jurún Marinalá: planificada para competir contra la Empresa Eléctrica de ese entonces, que también era de capital norteamericano.

De estos proyectos, Castillo Armas sólo derogó la reforma agraria inmediatamente después de tomar el poder, pero tuvo que finalizar la carretera al Atlántico, bajo la dirección del Ingeniero Juan Luis Lizarralde, Ministro de Obras Públicas, por la importancia que tenía para la economía del país; la carretera se terminó en 1959, y tras su finalizaciòn ocurrió lo que Árbenz había esperado: el ferrocarril de la UFCO no pudo competir contra el transporte vehicular en camiones. Asimismo, y por la misma razón, continuó con los trabajos de planificación del puerto de Santo Tomás y de la hidroeléctrica Jurún Marinalá, la cual fue terminada e inaugurada en 1970. El puerto se construyó hasta después del terremoto de 1976, pero para entonces ya había quebrado la United Fruit Company y su sucesora, Chiquita Brands International ya no tenía el mismo poder e influencia en el gobierno de los Estados Unidos.

"...Cuando murió Jacobo [se refiere al derrocamiento] ... nos vinieron a traer. El alcalde nos mandó a llamar y nos dijo que ya no trabajáramos como antes y que no hiciéramos caso a nadie. Allí terminó nuestro trabajo en los comités y comenzó nuestro trabajo en las haciendas.
—Tomado de REHMI: Antecedentes del conflicto armado en Guatemala[15]

A partir del 19 de julio de 1954, el Estado recuperó las tierras de las fincas nacionales que habían sido repartidas y el 26 del mismo mes anuló la Ley de Decreto 900, substituyéndola por un nuevo Estatuto Agrario; asimismo, se revocó la entrega en propiedad del 78% de los parcelamientos,57 que fueron devueltos a sus antiguos propietarios. En los departamentos más afectados, como Alta Verapaz, Escuintla, Izabal, Baja Verapaz, Chimaltenango, San Marcos y parte de Quiché, se registraron sistemáticos actos de violencia.[16] Durante este período se produjeron numerosos desalojos y casos de persecución de campesinos agraristas. Se calificaba así a los campesinos que en los años anteriores se habían organizado y que habían accedido a la tierra. En la concepción del nuevo régimen el agrarismo era sinónimo de comunismo, y los beneficiarios de la ley eran asumidos como comunistas.[17] Los campesinos también recuerdan que fue a partir de este momento cuando se reactivó el antiguo modelo de colonato feudal, impuesto en tiempos de Justo Rufino Barrios con su reglamento de jornaleros y perfeccionado durante el gobierno de Jorge Ubico con su ley de vagancia y ley de vialidad que garantizaban la disponibilidad de mano de obra casi gratuita para las fincas cafetaleras.

Justicia[editar]

El régimen de Castillo Armas nombró una nueva Corte Suprema de Justicia e inició un período de intensa persecución política en contra de dirigentes, intelectuales y sospechosos comunistas en general. Se anularon los derechos adquiridos durante la revolución de 1944, en especial los concedidos por la Reforma Agraria. El cuerpo de leyes anticomunistas se completó más adelante, cuando el artículo 6 transitorio de la Constitución de 1956, facultó al jefe del Ejecutivo para expatriar o impedir el ingreso al país, por cinco años, a los comunistas que se habían asilado o exiliado de Guatemala por razones políticas.[15]

Macartismo en Guatemala[editar]

Una vez en el poder, hay evidencia de la premura con que el gobierno liberacionista dirigió sus acciones para conseguir documentación inherente a eventuales instrucciones especiales que durante los “dos gobiernos anteriores” se hubieran otorgado para facilitar los viajes de políticos y comunistas. Esto se dio debido a la imperiosa necesidad norteamericana de conseguir pruebas acerca del carácter comunista del régimen derrocado. La posibilidad de obtener evidencia documental con la cual exponer la conspiración comunista en los asuntos de Guatemala, había sido definida como uno de los objetivos primarios por parte de la CIA, que envió a varios de sus oficiales a Ciudad de Guatemala durante 10 días para que coordinasen la creación de una fuerza de seguridad local experta las prácticas usadas por el Macartismo en los Estados Unidos.[18]

Como los principales líderes del gobierno de Arbenz se exilaron, la CIA evaluó la peligrosidad de los exiliados guatemaltecos dispersos en el continente utilizando a los diplomáticos liberacionistas, quienes remitían asiduamente a la cancillería de su país recortes de prensa e informaciones relativas a los exiliados opositores al gobierno de Castillo Armas. Sus funciones en ese sentido se veían facilitadas tanto por los estrechos vínculos con los servicios de inteligencia locales así como también por las sumas de dinero invertidas discretamente en periodistas que habitualmente difundían “noticias” dirigidas a ponderar al nuevo régimen guatemalteco.[18]

Otros sectores también fueron perseguidos; diversas fueron las medidas del nuevo Gobierno en contra de los simpatizantes y colaboradores del Gobierno anterior:

  • Decreto 5: confiscó los bienes y congeló las cuentas y depósitos bancarios, que fueron adjudicados al Estado.
  • Decreto 48: acabaron de suprimir las organizaciones políticas, sindicales y culturales acusadas de relación con el comunismo, después de que el PGT fuese ilegalizado el 28 de junio de ese año.
  • Decreto 27: se suspendió el escalafón magisterial por medio del Decreto 27 y se facultó a los gobernadores departamentales, de acuerdo con los vecinos leales al Movimiento de Liberación Nacional, para que nombrasen y destituyesen maestros. Los despidos no se hicieron esperar: entre agosto de 1954 y abril de 1955 fueron destituidos 2,236 docentes.
  • La depuración se extendió a otras dependencias estatales. A finales de 1954 unos 15 mil trabajadores de la Dirección de Obras Públicas y de la Dirección General de Caminos habían corrido la misma suerte por pertenecer al sindicato.
  • Se ha estimado que 533 organizaciones sindicales fueron clausuradas y el número de afiliados, que había llegado a sobrepasar los 100 mil antes de 1954, se redujo a 27 mil personas.[19]

Doctorado Honoris causa de la Columbia University[editar]

En ese marco, la Columbia University premió con un doctorado honoris causa a Castillo Armas, por considerarle como un nuevo “campeón de la democracia”. Indignado, alzó su voz de protesta el notable escritor y ex presidente de Venezuela doctor Rómulo Gallegos; en una memorable carta al presidente de esa universidad, expresó: “Me niego a compartir honores con Castillo Armas” y gallardamente devolvió el doctorado de igual tipo que, también por la Columbia University, le había sido otorgado en 1948.[20]

Muerte[editar]

El 26 de julio de 1957 por la noche, Castillo Armas, después de atender una reunión con empresarios, volvió a su habitación a descansar un rato antes de cenar. Faltaban unos minutos para las nueve de la noche cuando decidió ir al comedor. En los últimos meses la casa presidencial estaba casi desierta y los guardias eran cada vez menos. En circunstancias hasta la fecha confusas, Castillo Armas recibió dos disparos camino al comedor; la primera dama trató de hacerlo reaccionar mientras gritaba: “¡Se fue por las escaleras! ¡el soldado lo mató!” Cuando los guardias subieron, encontraron el cadáver del soldado Romeo Vásquez Sánchez, quien tenía 24 años y hacía dos meses que estaba al servicio de Casa Presidencial.[Nota 5] [21]

Primera hipótesis: asesino solitario[editar]

“Todo mi sufrimiento será apagado con la sangre de Armas” había escrito Vásquez en su diario. Después de matar al presidente corrió escaleras arriba y al verse acorralado descansó la barbilla sobre el cañón y haló el gatillo. En su cráneo quedó una bala idéntica a la que mató al presidente. Los investigadores encontraron un diario en su casillero un cuaderno con 23 páginas en las que hablaba de sus planes: creía que al matar a Castillo Armas, Arévalo volvería al poder. Estaba consciente de que podía morir, pero no le importaba; además de comunismo, el diario estaba lleno de mensajes de amor, adoraba a una mujer llamada Laura y pensaba que ella, al ver su osadía, se enamoraría de él.[21]

Para calmar a la gente que no confiaba en la autenticidad del diario, las autoridades convocaron a los periodistas y les mostraron la letra de unas cartas que proporcionó la madre del sargento Vásquez: era exacta a la del diario. A pesar de todo, el diario era en verdad sospechoso. Vásquez era un lector, había estudiado por correspondencia, sin embargo su diario estaba plagado de faltas ortográficas. Mientras sus compañeros, guardias de casa presidencial, solían decir: “haiga” y “naide”, Romeo escribía cosas como: “sois chacales buscando un cadáver que roer”. El doctor Carlos Federico Mora[Nota 6] analizó el texto y concluyó que había sido escrito por un psicópata,[21] y en la reconstrucción de hechos, en la que el guardia Óscar Segura representó a Vásquez y el inspector Ángel Sánchez a Castillo Armas se comprobó que el presidente había sido asesinado con el fusil de Vásquez y a quemarropa.[21]

Segunda hipótesis: complot militar[editar]

Los investigadores[Nota 7] pronto lograron reducir a dos sospechosos: los guardias Víctor Manuel Pedroza de 17 años y Arturo Gálvez de 25; ninguno de los dos tenía vínculos con comunistas y lo único que los incriminó fue su propio testimonio. Pedroza dijo que Vásquez le prometió un mejor empleo si le ayudaba, y aseguró que los líderes del complot eran el teniente Arnulfo Reyes y el mayor Julio César Anleu. Gálvez dijo lo mismo: el plan era atacar varios cuarteles al mismo tiempo para que después Reyes se convirtiera en presidente y Anleu en su jefe de defensa.

Pero el 23 de agosto Pedroza y Gálvez fueron hallados inocentes de asesinato; les imputaron dos años conmutables por sedición frustrada, ya que en el primer día de juicio cambiaron su versión y dijeron que los habían amenazado para que contaran toda la historia que contaron. El juez resolvió que aparte de su propio testimonio no había ninguna prueba para culparles del asesinato; pero Reyes y Anleu siguieron presos.[21]

El coronel Manuel Pérez, jefe de maestranza del ejército, fue quien supuestamente había convencido a Pedroza y a Gálvez de lo que tenían que decir. Cuando lo interrogaron, negó todo, diciendo que ese día había decenas de soldados y que era imposible que hubiera tenido tiempo para convencerlos. De todas formas le detuvieron y se convirtió en el principal sospechoso. Pero al final, Anleu, Reyes y Pérez salieron en libertad por falta de mérito y la investigación regresó a la hipótesis inicial: Romeo Vásquez como autor exclusivo.[21]

Tercera hipótesis: complot del EMP[editar]

El gobernador de Quetzaltenango, Alfonso Duarte, relató que unos meses antes del crimen recibió la visita de un periodista que le contó que tres personas habían llegado a su redacción para asegurarle que existía un plan para matar a Castillo Armas.[Nota 8] El periodista empezó a dudar y fue a contarle al gobernador. Duarte informó de inmediato al Coronel Manuel Castellanos, tercer jefe del Estado Mayor Presidencial. Castellanos le aseguró que tomaría cartas en el asunto y que ese mismo día citaría a los tres testigos para que le contaran todo lo que sabían. Duarte pensó que eso no era suficiente y aprovechando una visita del presidente a Totonicapán fue a buscarlo y le contó todo. Castillo Armas no se inmutó y le pidió que hablara con Castellanos.

El día del asesinato uno de los guardias fue de prisa a buscar al sacerdote allegado a Castillo Armas y en el camino el religioso dijo: “no comprendo cómo pudieron matarlo ¡si él ya sabía que lo iban a matar!” Cuando lo interrogaron, el sacerdote contó que fue el propio Castellanos quien le había contado de la amenaza. Asimismo, varios ex-guardias declararon o escribieron cartas abiertas que publicó la prensa guatemalteca, y, luego de recabar toda la evidencia, el MP dijo que Castellanos “fue aislándolo, privándole de toda protección personal"; pero era lógico que alejaran a los guardias: a Castellanos y a otros miembros del EMP les habían dicho que el que cometería el magnicidio sería un guardia, así que lo que hicieron fue alejar a Castillo Armas de sus posibles asesinos. Así pues, no hubo pruebas para inculpar a Castellanos.[21]

Cuarta hipótesis: venganza del generalísimo Rafael Leonidas Trujillo[editar]

El 20 de octubre de 1957 en medio de la violencia electoral, en el mirador de San José Pinula se encontró el cadáver de Narciso Escobar. Le habían disparado desde un carro, pero logró ver la placa del carro de sus asesinos y se lo dijo a los agentes que lo recogieron, antes de expirar. Minutos después en la zona 1, dos policías detuvieron el automóvil, pero tenían órdenes estrictas de dejarlo en libertad. Narciso Escobar era uno de los criminales más buscados en Cuba, donde creían que planeaba matar al presidente Fulgencio Batista. Por su parte, quien ordenó soltar a los asesinos fue Enrique Trinidad Oliva, jefe de seguridad nacional[Nota 9]

El carro donde viajaban los asesinos estaba a nombre de Carlos Gacel, un cubano que era agente de la Dirección General de Seguridad de Guatemala, pero que también servía como espía para el gobierno dominicano. Cuando lo capturaron aseguró que le habían robado el carro esa misma mañana, pero cuando se sintió acorralado delató a un colega dominicano que vivía en Guatemala: Johnny Abbes García, quien era un conocido pistolero al servicio del dictador dominicado Rafael Leonidas Trujillo. Trinidad Oliva negó tener relación con los crímenes y un juez le dejó en libertad, pero el MP consiguió una nueva orden de captura que ya no pudo utilizar por el derrocamiento del gobierno interino. Para cuando regresó la normalidad a Guatemala, Oliva, Cacel y Abess habían huido de Guatemala.

Investigaciones adicionales, demostraron que el agregado militar dominicano Abbes García participó en el crimen del mirador, Trujillo lideraba un complot para derrocar a Castillo Armas y Narciso Escobar era cómplice; Escobar era pistolero a la orden de Trujillo y recibió instrucciones para asesinar a Castillo Armas. Los investigadores sospechaban que fue él quien tramó todo y que en determinado momento sus secuaces dejaron de confiar en él y lo mataron. Parece ser que Trujillo quería que Castillo Armas le otorgara la Orden del Quetzal; Trujillo le dio armas y dinero a Castillo Armas para financiar el movimiento de liberación a cambio de la condecoración guatmealteca. Pero cuando Castillo Armas estaba en el poder, no se la otorgó y Trujillo decidió vengarse.[21]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Historia del MLN. Consultado el 14 de agosto de 2014.
  2. «Paul Robeson, el gran mito olvidado», diario La Nación, 25 de octubre de 1998.
  3. «Dalton Trumbo, El combate incesante», elcultural.es, 3 de diciembre de 2009.
  4. «Listas Negras en el Cine. El fallecimiento de Ring Lardner, Jr., el último sobreviviente de los Diez de Hollywood, nos obliga a repasar esta página sombría de la historia de cine», HollywoodClasico.com.
  5. a b New York Times: "Peurifoy's First-Name Diplomacy Succeeded in Hard Assignments," August 13, 1955, Consultado el 12 de agosto de 2014
  6. a b New York Times: Flora Lewis, "Ambassador Extraordinary: John Peurifoy" July 18, 1954. Consultado el 12 de agosto de 2014.
  7. a b Greek Works: John Peurifoy's dubious legacies Consultado el 12 de agosto de 2014.
  8. Peter H. Smith, Talons of the Eagle: Dynamics of US-Latin American Relations, Oxford University Press, 2000
  9. Stephen G. Rabe, "Eisenhower and Latin America: The Foreign Policy of Anticommunism." University of North Carolina Press: Chapel Hill.
  10. Ward, Matthew. «Washington Unmakes Guatemala, 1954 Appendix A: Timeline of Events». Council on Hemispheric Affairs. http://www.coha.org/NEW_PRESS_RELEASES/Matt%20Ward/MW_Appendix_A.htm. 
  11. Piero Gleijeses, Nick. Secret History: The CIA's Classified Account of Its Operations in Guatemala, 1952-1954.  Page 57
  12. Cullather, Nick (1999). Secret History: The CIA's classified account of its operations in Guatemala, 1952-1954. Standford University Press. p. 90. ISBN 0-8047-3311-2. 
  13. a b «Discurso de renuncia de Arbenz (audio)». Consultado el 12 de agosto de 2014.
  14. REHMI, 1989, p. a.
  15. a b REHMI, 1989, p. d.
  16. REHMI, 1989, p. b.
  17. REHMI, 1989, p. c.
  18. a b {{cita web|http://www.laondadigital.info/laonda/laonda/503/A4.htm La onda digital: José Manuel Fortuny] Consultado el 12 de agosto de 2014.
  19. REHMI. «Antecedentes del conflicto armado guatemalteco». Consultado el 12 de septiembre de 2014.
  20. Percy Francisco Blogspot. «Un premio de Columbia». Consultado el 12 de agosto de 2014.
  21. a b c d e f g h Contrapoder. «Tres disparos en una noche lluviosa». Consultado el 12 de agosto de 2014.

Bibliografía[editar]

  • Gaitan Alfaro, Hector (1992). Los Presidentes de Guatemala. Guatemala, Ediciones Artemis-Edinter.

Notas[editar]

  1. 122 rebeldes que pretendían capturar la ciudad de Zacapa
  2. La presencia de fuerzas de asalto anfibias estadounidenses extendió el rumor de un desembarco de marines estadounidenses en Honduras.
  3. Constituidas principalmente por soldados mercenarios de la CIA que se hacían pasar por campesinos y agricultores del oriente de Guatemala
  4. El Hospital estaba en construcción en ese entonces.
  5. Era originario de Mazatenango, donde aprendió mecánica por correspondencia. En el ejército ascendió pronto a sargento segundo. En la Casa Presidencial era como un individuo raro que se pasaba los ratos libres escribiendo o leyendo.
  6. Prestigioso médigo guatemalteco; fue rector de la Universidad de San Carlos
  7. Pablo Torselli del Tribunal de Guerra, y Gonzalo Menéndez de la Riva del Ministerio Público
  8. El primero dijo que lo escuchó en el mercado de Retalhuleu, el segundo contó que un soldado borracho lo dijo en una cantina y el tercero que un colega suyo estaba infiltrado.
  9. Hermano de Francisco Oliva, el ministro de la Defensa y uno de los que integró el triunvirato liberacionista; además, era amigo íntimo de Castillo Armas.


Predecesor:
Juntas Militares de 1954
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Presidente de Guatemala
1954 - 1957
Sucesor:
Luis Arturo González López