Caral

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Ciudad Sagrada de Caral-Supe, Lima
UNESCO logo.svg Welterbe.svg
Nombre descrito en la Lista del Patrimonio de la Humanidad.
PiramidesdeCaral.JPG
Restos de Caral.
Coordenadas 10°53′28.82″S 77°31′04.32″O / -10.8913389, -77.5178667
País Flag of Peru.svg Perú
Tipo Cultural
Criterios II, III, IV
N.° identificación 1269
Región América Latina y el Caribe
Año de inscripción 2009 (XXXIII sesión)

Caral fue la capital de la civilización Caral, tiene aproximadamente 5000 años de antigüedad y es considerada por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Se encuentra situada en el valle de Supe, 200 kilómetros al norte de Lima (Perú), .[1]

Caral-Supe o Norte Chico fue contemporánea de otras civilizaciones como las de China, Egipto, India y Mesopotamia; este sitio tuvo una organización teocrática, y estuvo rodeada por otras civilizaciones enmarcadas en lo que se denomina «sociedad aldeana».

Bienvenidos a Caral, Perú

Patrimonio de la Humanidad[editar]

El perimetro de Caral fue declarada Patrimonio de la Humanidad por el Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco el 28 de junio de 2009 en Sevilla, con ocasión de su trigésima tercera sesión ordinaria. Se reconoció así que Caral es distinguido por su antigüedad, complejidad arquitectónica con edificios piramidales, plazas, su diseño y la extensión urbana.[2]

De esta manera, Caral se añade a los otros 10 sitios turísticos ya reconocidos como Patrimonio de la Humanidad en el Perú como el centro histórico de la ciudad Lima, el centro Arqueológico de Machu Picchu, etc.[3]

Caral

Se ha planteado sobre Caral que fue sede de una comunidad formada por varios linajes y dirigida por las cabezas o representantes de dichos linajes (Shady, Dolorier y Casas 2000) en donde uno de ellos sería el "principal" (Curaca) y los otros sus contrapartes. Los Curacas de estos linajes conducirían y organizarían la vida de los habitantes de las diversas ciudades y pueblos contemporáneos a Caral como Áspero, Allpacoto, Miraya, Kotosh y La Galgada, entre otros. Todos ellos compartían una misma tradición y formaron una amplia y bien organizada red de reciprocidad e intercambio (Shady, Dolorier y Casas 2000). Caral debió ser la cabeza de toda esta red de poblaciones costeñas.

Escalinata en el Templo del Altar Circular.

Lo que mantuvo unido a la población de Caral fue la religión, que se usó como medio de cohesión y coerción social (Shady 2004). La religión en esa época fue la política del estado para el control de la población (Shady 2004), de la producción de bienes y su circulación. Ello está representado en los grandes monumentos de carácter religioso (las pirámides) con sus plazas, atrios y altares del fuego sagrado en donde se llevaron a cabo las diferentes festividades del calendario ceremonial, símbolo de su identidad cultural (Shady 2004). Las periódicas reuniones y actividades conjuntas como la renovación de las pirámides permitían el reconocimiento del poder y fortalecían la identidad cultural (Shady 2004).

Todo lo anterior es la base de la civilización andina y están presentes en Caral como los exponentes más antiguos de las principales instituciones de la época prehispánica, como la reciprocidad (sistema de intercambio y circulación de bienes y servicios), el calendario ceremonial (ligado a la producción, el cultivo y la pesca) o la construcción y renovación de los templos, entre las más destacadas. La música ocupó también un rol importante en esta cultura.

Caral es presentada como "la primera civilización de América", tal como lo explican Ruth Shady y Christopher kleihege.[4] Según dichos autores, en Caral "La obra arquitectónica en la ciudad y en el campo y los materiales asociados evidencian una organización social compleja en tres estratos jerarquizados, la población mayoritaria,...los especialistas,...y las autoridades conductoras de lo terrenal y lo espiritual en el centro urbano."[5]

Galería de imágenes
Panorama de Caral
Panorama de Caral
Una de las pirámides de Caral
Una de las pirámides de Caral
Caral-panorama1.jpg

Etimología[editar]

En los 2014 del siglo XXI el lingüista Alfredo Torero publicó que el idioma quechua habría tenido su origen en los valles de Supe, Fortaleza y Pativilca. Esta afirmación la hizo después de estudiar la toponimia (nombres de los lugares) de los tres valles. Caral, nombre del centro poblado cercano al sitio arqueológico, aparece mencionado en los procesos de idolatrías del siglo XVII en Cajatambo. Es posible que Caral sea un nombre quechua. Sobre su significado no hay acuerdo, aunque algunos lingüistas han propuesto que significa "fibra" o "junco".

Cerámica[editar]

En general se considera la cultura como precerámica , es decir, no usaban el calor para transformar la arcilla aunque si parece ser que modelaban pequeños ídolos dejando secar simplemente al sol.

Descubrimiento arqueológico[editar]

Restos de Caral.

En 1905, Max Uhle investigó Áspero, un asentamiento precerámico situado en el litoral del valle de Supe, a 23 km de Caral. Julio C. Tello exploró el mismo lugar en 1937. No hay evidencias que ellos se adentraran en el valle de Supe y, por lo tanto, que llegaran a conocer Caral.

El primero que llamó la atención sobre Caral fue el viajero estadounidense, Paul Kosok. Él visitó el lugar juntamente con el arqueólogo estadounidense Richard Schaedel, en 1949. En su informe, publicado en el libro "Life, Land and Water in Ancient Peru", en 1965, mencionó que Chupacigarro (como se le conocía a Caral entonces) debía ser muy antiguo, pero no pudo explicar su antigüedad.

En 1975, el arquitecto peruano Carlos Williams hizo un detallado registro de la mayoría de los sitios arqueológicos en el valle de Supe, entre los cuales registró a Chupacigarro Grande (denominación con la que entonces se conocía al actual sitio arqueológico de Caral), a partir del cual hizo algunas observaciones sobre el desarrollo de la arquitectura en los Andes. Lo presentó primeramente: en el artículo "Arquitectura y Urbanismo en el Antiguo Perú", publicado en 1983 en el tomo VIII de la serie "Historia del Perú" de la editorial Juan Mejía Baca. Y, después, en el artículo "A Scheme for the Early Monumental Architecture of the Central Coast of Peru", escrito en 1985 en el libro "Early Ceremonial Architecture in the Andes".

En 1979, el arqueólogo francés Frederic Engel visitó el lugar, excavó y levantó un plano del mismo. En su libro "De las Begonias al Maíz", publicado en 1987, En el afirmó que Chupacigarro Grande (Caral) pudo haber sido construido antes de la aparición de la cerámica en los Andes (1800 a.C.). Sin embargo, los arqueólogos andinos asumieron que el asentamiento era "acerámico", es decir, que había sido construido por una población que no utilizaba la cerámica, aunque ya se conocía en otros lugares de los Andes.

En 1994, Ruth Shady recorrió nuevamente el valle de Supe y reidentificó 18 sitios con las mismas características arquitectónicas, entre los cuales se encontraban los cuatro conocidos como Chupacigarro Grande, Chupacigarro Chico, Chupacigarro Centro y Chupacigarro Oeste. Para diferenciarlos Shady los denominó, Caral, Chupacigarro, Miraya y Lurihuasi. Caral, Miraya y Lurihuasi son los nombres quechua de los poblados más cercanos a los sitios. Chupacigarro es el nombre español de un ave del lugar.

El equipo dirigido por Shady excavó en Caral, a partir de 1996. Ella presentó sus datos, por primera vez, en 1997, en el libro "La Ciudad Sagrada de Caral-Supe en los albores de la civilización en el Perú". En ese tratado sustentó abiertamente la antigüedad precerámica de Caral, afirmación que consolidó de manera irrefutable en los años siguientes, a través de excavaciones intensivas en el lugar.

El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe está a cargo de los trabajos de investigación y restauración en Caral, así como de los asentamientos coetáneos de Áspero, Miraya y Lurihuasi. La arqueóloga Ruth Shady, viaja al valle para continuar el trabajo de las excavaciones en esta parte del país.

Antigüedad[editar]

Se ha confirmado a través de 234 fechados radio carbónicos realizados en los Estados Unidos. Que según éstos, Caral tiene una antigüedad promedio que data de 5000 años aproximadamente, cuando en el resto de América el desarrollo urbano comienza 1550 años después. El hallazgo de Caral cambia los esquemas que hasta ahora se tenían sobre el surgimiento de las antiguas civilizaciones en el Perú. Hasta hace poco se consideraba a Chavín de Huántar como uno de los focos culturales de más vieja data en el Perú, con un máximo de 1500 años a.C.

Población[editar]

Los cálculos más conservadores estiman que la ciudad sagrada de Caral albergó de 1000 a 3000 habitantes.

Extensión[editar]

Caral ocupa 66 hectáreas, divididas en dos zonas, una central y la otra periférica.

Ciudad sagrada[editar]

Se le ha llamado también ciudad sagrada ya que fue en una época en que por primera vez las sociedades peruanas tuvieron un gobierno central,en donde se establece el estado y se utiliza la religión como medio de afirmación.

Todo lo que se ha excavado en la ciudad está impregnado de religiosidad. Hay muchos fogones construidos para ofrendas. Hay señales de posibles rituales en cada lugar. No solamente en las áreas de espacio público o en los templos sino incluso en las casas.

Quipu[editar]

En el año 2005 se expusieron en el Perú nuevos hallazgos realizados en Caral por el equipo dirigido por la arqueóloga Ruth Shady Solís. Se ha encontrado un resto textil interpretado como quipu, aunque no hay pruebas de ello, los quipus hallados en Cerro del Oro (Cañete-Lima) siguen siendo los más antiguos hasta la fecha.

Peculiaridad de la cultura de Caral[editar]

A raíz de las investigaciones de los restos arqueológicos se llegó a la conclusión de que Caral ejercía como capital económica de una amplia región gracias a su trabajo de agricultura, cuyos productos intercambiaba con los pescadores de la costa u otras poblaciones. Esto se entiende al comprobar la abundancia de restos de productos marinos en Caral, estando ésta a unos 20 km de distancia de la costa más cercana.

La dominación regional por parte de Caral, a la vista de los estudios, fue ejercida de una forma completamente pacífica durante un periodo que podría ser de 500 a 1000 años, durante los cuales Caral no dejó restos de fabricación de armas, testimonios o evidencias de haber organizado un ejército o liderado una guerra sobre la que dejar constancia. Esta posibilidad ha sorprendido a investigadores de varios ámbitos que se interesaron por Caral. Las fuentes de agua no contaban con murallas defensivas.

Además, en la época en que se desarrolla Caral también se empleaban los quipus que se utilizaban como medio de conservación de información estadística o mensajes para comunicarse.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Infografía editada por el diario El Comercio de Lima y colgada en su edición on line en julio de 2009
  2. UNESCO declara a Caral Patrimonio Cultural de la Humanidad. Nota de Prensa 133-09 del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú. 28 de junio de 2009
  3. Caral es declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. El Comercio, 28 de junio de 2009
  4. "Caral La primera civilización de América. Universidad San Martin de Porres, Logicorp. Lima, Perú 2008.
  5. Ruth Shady y Christopher Kleihege: Caral, la primera cíviloización de América. Pág. 11. Universidad de San Martín de Porres, Logicorp. 2008.

Enlaces externos[editar]