Capuchinos víctimas de la persecución religiosa durante el siglo XX

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Este artículo se refiere a tres capuchinos víctimas los diversos acontecimientos violentos que, obedeciendo a diferentes causas, ocurrieron durante el siglo XX. Dentro del grupo de víctimas que la Iglesia Católica considera mártires, se encuentran al menos tres sacerdotes religiosos franciscanos (capuchinos).

son Fr. Enrique Franaszczyk, nacido como Henry Josef, (1908 – 1942), Santiago de Rafelbuñol, nacido como Santiago Mestre Iborra (1897 – 1936) y Buenaventura de Puzol, nacido como Julio Esteve Flors (1909 – 1936).

Los tres, casualmente, cursaron estudios superiores en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Contexto[editar]

El contexto en que perdieron la vida los tres religiosos católicos se relaciona con la crisis europea y mundial de los años treinta y cuarenta: la represión havia en la retaguardia de la zona republicana en Valencia (España), durante la Guerra Civil Española, y la represión nazi en Polonia, durante la Segunda Guerra Mundial.

Por entender que estos capuchinos murieron a causa de una persecución religiosa y dando testimonio de su fe católica, o a causa de ella, la Iglesia Católica los considera mártires, siendo beatificados por el Papa Juan Pablo II el 13 de junio de 1999 en Varsovia y el 11 de marzo del 2001 en la plaza de san Pedro, junto a otros católicos también considerados mártires.

Fr. Enrique Franaszczyk[editar]

Primeros años de vida[editar]

El fraile capuchino Enrique Franaszczyk nació el 22 de marzo de 1908 en la aldea de Zachorzev (Polonia), y fue hijo de Giuseppe e Francesca Franaszczyk. Fue bautizado en la parroquia de Slawno (diócesis de Sandomierz) el 09 de abril de 1908 con el nombre de Henry Josef.

Terminada la escuela primaria en el 1927, estudió en el Colegio de San Fidel de los Capuchinos de Lomza. Fue en este contacto con los frailes cuando decide pertenecer a la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos de Varsovia. El 14 de agosto de 1927 recibe, en el convento de Nowe Miasto, el hábito capuchino y toma el nombre religioso de Enrique. El 15 de agosto de 1931 emite sus votos temporales y seguidamente fue mandado a Holanda, viviendo en el Convento Capuchino de la Providencia de París, en Breust-Eysden.

Vocación religiosa[editar]

Finalizado sus estudios de Filosofía fue enviado a estudiar la teología a Roma, donde el 15 de agosto de 1931 emite sus votos perpetuos y el 30 de julio de 1933 fue ordenado sacerdote. Por encargo de su superior, prosiguió los estudios superiores en la Facultad de Teología de la Universidad de la Gregoriana, residiendo en el Colegio Internacional de San Lorenzo de Brindis de los capuchinos. En 1935 consiguió la licenciatura en Teología.

De regreso en Polonia fue destinado al convento de Lublín, donde impartió la Teología Dogmática en el seminario religioso de la Orden. Después fue nombrado rector del mismo seminario y Vicario del convento. Era considerado un religioso de extraordinario celo, fe y entrega a la causa de Dios.

Comienzo de la guerra y arresto[editar]

Al guardián del convento lublinés, el holandés Gesualdo Wilem (en aquel período los capuchinos polacos eran ayudados de los capuchinos provenientes de Holanda) se le obligó a dejar Polonia y debió renunciar a su puesto de superior. Enrique fue entonces nombrado guardián del convento. En calidad de guardián y al mismo tiempo rector del seminario, se encontraba en una situación muy delicada. A causa del comienzo de la segunda guerra mundial, el 10 de septiembre de 1939, el curso académico 1939-1940 del seminario inició tarde. Las tropas alemanas avanzaban, y los arrestos se sucedían. En este clima desfavorable Enrique buscó la manera de dar serenidad a sus seminaristas.

El 25 de enero de 1940 la Gestapo alemana arrestó a 23 capuchinos del convento de Lublín y entre ellos al superior, Fray Enriche Krzystofk, siendo confinados, en primera instancia, en el Castillo de Lublín.

Según cuentan sus biógrafos, Enrique se dirigió a los seminaristas a su cargo en estos términos: “Hermanos, mientras tengamos nuestra mente lúcida, formulemos este buen propósito: cualquier cosa que nos sucediese en el futuro o cualquier cosa nos suceda, cada uno de nosotros seamos ofrenda propiciatoria a Dios.”[cita requerida] Durante todo el período transcurrido en la cárcel continuó oficiando la misa del alba.

Traslado a Sachsenhausen[editar]

El 18 de junio de 1940 el grupo de religiosos fue trasladado al campo de concentración de Sachsenhausen, próximo a Berlín. Según relata fray Ambrogio Jastrzebki, que convivió con él en el campo, en condiciones bien penosas, se acordó de alguno de nosotros. Cuando en el otoño de 1940 recibió por primera vez algo de dinero compró en el despacho del campo dos panes grandes, lo dividió en 25 porciones -tantas como capuchinos- y les dijo: adelante, hermanos, alimentémonos de los dones del Señor. Sírvanse de lo que tenemos. Fray Ambrogio, definía así aquél gesto fraterno: un gesto noble el suyo, que está en grado de apreciar solo quien ha estado en un campo de concentración. Y sabe cuánta abnegación, o bien digamos heroísmo, se desea para distribuir dos panes cuando se está hambriento y aquello lo devorarías rápidamente a solas.[cita requerida]

Traslado a Dachau y muerte[editar]

El 14 de diciembre de 1940 Enrique, junto al resto de sus hermanos religiosos, fue transferido al campo de concentración de Dachau, donde la fue tatuado el número 22.637. En la vida dura del campo no se reservó nada. Haciendo lo mismo, débil y malenfermo de pie, ayudaba a los otros más débiles, sobre todo a los más ancianos. Fue sostén espiritual de los que sufrían y de los moribundos. Sobrevivió en el campo de concentración solo hasta el verano de 1941. En julio de 1941, la fecha de su completa extenuación que le impedía caminar por sí solo, fue remitido al hospital del campo, a lo que equivalía a una condena de muerte. De aquella fecha resulta aquella carta que remite a sus propios alumnos seminaristas. El mensaje secreto, remitido después por uno de los destinatarios, fray Gaetano Ambrozkiewicz decía así: Estoy pavorosamente flaco... Peso 35 kilos. Me duelen todos los huesos. Estoy tirado en la cama como en la cruz con Cristo. Pero estoy contento de estar y sufrir con él. Ruego y ofrezco a Dios estos mis sufrimientos por vosotros.[cita requerida]

Murió el 4 de agosto de 1942 y fue quemado en el horno crematorio del campo 12.

Su fiesta en la Iglesia Católica es el 4 de agosto. Se le recuerda dentro de la liturgia católica como sacerdote mártir.

Fr. Santiago de Rafelbuñol[editar]

Primeros años[editar]

Nació en Rafelbuñol (provincia de Valencia) el 10 de abril de 1909. Fue bautizado el 12 de abril del mismo año, en la parroquia de san Antonio Abad de Rafelbuñol. Tuvo como padres Don Onofre Mestre e Doña Mercedes Iborra, matrimonio de los cuales nacieron nueve hijos. Santiago era el séptimo. Todos murieron ejecutados durante la guerra civil.

Sus vecinos recuerdan de él que era un muchacho modelo y ejemplar en todo.[cita requerida] Entró en la Orden capuchina a los quince años y vistió el hábito el 6 de junio de 1924 en Ollería (provincia de Valencia). Hizo la profesión temporal el 7 de junio de 1925 y la profesión perpetua en Roma el 21 de 1930 de la manos del padre Melchor de Benisa, ministro general de la Orden. Fue ordenado sacerdote en Roma el 26 de marzo de 1932.

Estudios[editar]

Conseguido el doctorado en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana, volvió a España y fue nominado vicerrector del Seminario seráfico de Massamagrell. Los religiosos que lo conocieron afirmaron que “era de carácter bueno y de temperamento vivaz... por los fieles era considerado un religioso ejemplar..., a pesar de sus dotes de ciencia se mostraba siempre humilde y sencillo... era un religioso siempre empeñoso en sus tareas apostólicas propias[cita requerida].

Guerra Civil[editar]

Al estallido de la guerra civil española, Santiago buscó de poner a salvo a los seminaristas que estaban a su cargo y después buscó refugio en Rafelbuñol. Aquí el Comité local lo puso a trabajar como un empleado en los trabajos que entonces se hacían en la casa de la Abadía, recogiendo la basura de la iglesia parroquial, y así poder llevar una vida normal. Al saber que los seminaristas habían sido detenidos por el Comité y que sus vidas corrían peligro, decidió presentarse al Comité con intención de ser intercambiado como prisionero. Cuando se presentó al Comité el 26 de septiembre de 1936 fue hecho prisionero. En la cárcel confesó de los prisioneros. La noche del 28 al 29 de septiembre los prisioneros fueron conducidos al cementerio de Massamagrell, donde fueron fusilados. Antes de morir, gritaron “¡Viva Cristo Rey![cita requerida].

Santiago fue sepultado en una fosa común en el cementerio de Massamagrell. Sus restos fueron exhumados e identificados y después transferidos al panteón de los caídos de Rafelbuñol. Hoy reposan en la capilla de los mártires capuchinos del convento de la Magdalena en Massamagrell.

Fr. Buenaventura de Puzol[editar]

Primeros años de su vida[editar]

Nace el 09 de octubre de 1897 en Puzol (Valencia) y fue bautizado con el nombre de Julio, el 10 de octubre del mismo año, en la parroquia de los Santos Juanes de Puzol. Era hijo de don Vicente Esteve y de doña Josefa Flors, de cuyo matrimonio nacieron nueve hijos.

El pequeño Julio hizo sus estudios en el Seminario seráfico, vistiendo después el hábito capuchino el 15 de septiembre de 1913 y cambiando el nombre por el de Buenaventura. Realiza su profesión religiosa de votos temporales el 17 de septiembre de 1914 y sus votos perpetuos el 18 de septiembre de 1918.

Estudios[editar]

Posteriormente fue enviado a Roma para perfeccionarse en los estudios, que realizó en la Pontificia Universidad Gregoriana, graduándose como doctor en filosofía. En esta misma ciudad fue ordenado sacerdote por manos del arzobispo de Filipos, José Palica, el 26 de marzo de 1921. Cuando regresó a su Provincia fue nombrado profesor de filosofía y de Derecho Canónico en el Estudiantado de teología de Orihuela. Se distinguió también como predicador, conferenciante y como director espiritual. Los testimonios acerca de su persona relatan lo siguiente:

Se dedicó al estudio y a la predicación. Era de temperamento pacífico. Además era una persona muy aguda e inteligente, como también muy educada y correcta. Su presencia era muy edificante entre los fieles. Era un auténtico hombre de Dios (Juan F. Escrirá). Trabajó especialmente en el campo apostólico de la predicación de la palabra de Dios. Su cualidad más notable era una gran bondad e inteligencia. Era muy humilde y mortificado. (Vicente Aguilar, habitante de Puzol)

[cita requerida]

Arresto y asesinato[editar]

Con el aumento de la violencia anticlerical que se produjo en el sector republicano durante la guerra civil española se vio obligado a abandonar el convento. Estuvo refugiado en la casa paterna de Carcagente. Allí fue arrestado por el Comité de Puzol el 24 de septiembre de 1936 para ser interrogado. La noche del 26 de septiembre, juntos a otros detenidos, sería conducido al cementerio de Gilet (Valencia), donde fue ejecutado a las dos de la mañana. Antes de ser fusilado confesó a los cerca de trece detenidos que eran transportados en el mismo camión, entre los cuales estaban también su padre y su hermano.

Fue sepultado en el cementerio de Gilet, en una fosa común. Terminada la guerra civil, sus restos mortales fueron exhumados, reconocidos por su hermana y transportados al panteón de los mártires del cementerio de Puzol. Actualmente reposan en la capilla de los mártires capuchinos del convento de la Magdalena de Massamagrell.

Bibliografía[editar]

  • El semanario Alfa y Omega, El riesgo de ser cristiano en Auschwitz, n°170/17-V-1999, ed. por la Fundación San Agustín, Arzobispado de Madrid.
  • El semanario Alfa y Omega, Primeras beatificaciones del tercer milenio. La mayor beatificación en la historia de la Iglesia, N° 249/1-3-2001, ídem.
  • Benoit Pellistrandi, Anuario de Historia de la Iglesia, De la acción de los católicos a la santidad laical. El historiador frente a la santidad contemporánea, Universidad de Navarra, 2004, pp. 105–127.
  • L´Osservatore Romano, 23 de junio 199, Papa Juan Pablo II: Audiencia general de los miércoles, 9.

Véase también[editar]