Capuchino (gastronomía)

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Un capuchino clásico.

El capuchino (del italiano cappuccino) es una bebida italiana preparada con café expreso y leche montada con el vapor para crear la espuma (en ocasiones lleva cacao o canela en polvo). Un capuchino se compone de 125 ml de de leche y 25 ml de café expreso. El capuchino, en las cafeterías de renombre, se sirve con una galletita o un bombón; aparte se sirve un vasito de agua con una cuchara. En Italia se consume mucho para el desayuno o para el almuerzo, junto con un croissant, pero el capuchino se toma también a lo largo del día y hasta después de la comida o de la cena.

La calidad del capuchino la dará el café expreso y el elemento más importante al prepararlo es la textura y la temperatura de la leche, ya que esta no debe llegar a ebullición ni pasar de los 70 grados centígrados. Cuando un barista (experto en bebidas basadas en café) acrema y da volumen a la leche por medio de vapor para un capuchino, debe crear la «leche especial» introduciéndole minúsculas burbujas de aire. Esto da a la leche una textura extremadamente vaporosa.

Origen[editar]

El capuchino toma su nombre del color del hábito de los monjes capuchinos (cappuccio significa ‘capucha’ en italiano), o tal vez del aspecto de su tonsura (un círculo de piel blanca rodeado por un aro de cabello marrón). Según la leyenda, después de la Batalla de Viena de 1683, los vieneses prepararon café usando los sacos abandonados por los turcos y, para suavizar su fuerte sabor, añadieron crema y miel, obteniendo un color similar al del hábito de los capuchinos.[1] La bebida siempre ha sido conocida por su nombre italiano,[cita requerida] ya que la máquina de café expreso con la que normalmente se hace es un invento italiano. La patente de 1901 es de Luigi Bezzera.[2] El capuchino se extendió por toda Europa, popularizándose y adquiriendo su forma definitiva en 1950.

Consumo[editar]

Actualmente no solo es común en Italia sino también en todo el mundo, popularizándose a partir de la segunda mitad de los años 90. Según la tradición italiana; el capuchino sólo debe tomarse en la mañana (antes de las 10:30), a menudo con bollería.

Presentación[editar]

El capuchino se sirve en una taza de cerámica de unos 180  mL,[3] ideal para la retención del calor.

En algunos lugares, los baristas expertos crean arte del latte al verter la leche correctamente cremada al vapor en el café expreso, haciendo lindos diseños, como por ejemplo manzanas, corazones, hojas y rosas.

Elaboración[editar]

Ingredientes[editar]

Los ingredientes tradicionales son café expreso y leche muy caliente montada a espuma, en la siguiente proporción: 125 ml de de leche y 25 ml de café expreso, en ocasiones también se le añade cacao en polvo o canela.[3]

Procedimiento[editar]

El capuchino se prepara normalmente con una máquina de expreso. El barista se encarga de introducir la leche fría en una lanceta que arroja vapor, la calienta a unos 70 °C de temperatura y una presión de 0,7 a 1,0 atmósferas,[3] resultando una capa de espuma de 1 cm de espesor, que debe ser compacta y persistente.[3] La espumilla se forma introduciendo pequeñas burbujas de aire en la leche dando al capuchino su característica textura aterciopelada. Se suele acompañar con galletas. Usualmente se sirve espolvoreado con canela o cacao.[3]

Notas[editar]

  1. Salah Zaimeche (25 de junio de 2003). FSTC Limited. ed (en inglés). The Coffee Trail: Origins of the Muslim beverage. http://www.muslimheritage.com/uploads/Main%20-%20Coffee.pdf. 
  2. Bob Kummerfeld. «An Espresso Timeline» (en inglés). Universidad de Sídney.
  3. a b c d e «El café capuchino».

Enlaces externos[editar]