Capitalización individual

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En seguridad social se denomina capitalización individual a un sistema de ahorro personal para la vejez. Como estrategia para prevenir la incapacidad laboral que produce la vejez, el sistema se distingue del régimen de reparto público en que mientras éste último está organizado a partir de un mecanismo en que los trabajadores activos financian a los pasivos, el sistema de capitalización está apoyado en un mecanismo de ahorro individual en cuentas personales de retiro. En efecto, bajo este sistema los cotizantes traspasan mes a mes un porcentaje de sus ingresos a una cuenta individual que es de su propiedad, administrada por una empresa privada que invierte tales recursos en diversos instrumentos financieros, los cuales están determinados y regulados específicamente por la ley, con el fin de incrementar el monto acumulado por el individuo a través del interés compuesto (es decir, ganar todos los meses, interés por sobre interés), de manera de que éste pueda optar a mejores condiciones de pensión al momento de la jubilación. En varios países el sistema de capitalización individual existe como opción voluntaria, organizado por empresas de seguro privadas, con objeto de complementar el sistema público de reparto.

Historia[editar]

En 1981, durante el Gobierno Militar del dictador Augusto Pinochet, el entonces ministro del Trabajo y Previsión Social, José Piñera Echenique, creo en Chile un sistema de pensiones de capitalización individual en que cada trabajador chileno es propietario de una cuenta de ahorro para la vejez, donde mes a mes va depositando parte de su remuneración con el fin de ir ganando intereses producto de la inversiones que se realizan con sus ahorros, que son administrados por empresas privadas; todo esto, con la intención de evitar la crisis de pensiones que iba a ocasionar el sistema de reparto público (debido al cambio demográfico que estaba ocurriendo), terminar con la discriminación hacia los sectores más humildes que había creado el sistema público y mejorar las bajas pensiones que el sistema de reparto estaba entregando, sobre todo a jubilados más pobres.

A partir de la década de 1990, el modelo de capitalización chileno empezó a ser replicado total o parcialmente por varios países del mundo. Entre otros figuran naciones de América Latina como Perú, Colombia y México; de Europa del Este, que habían permanecido bajo dictaduras comunistas durante el siglo XX como Polonia, Hungría, Eslovaquia, Estonia, Rusia, Bulgaria y Rumanía e incluso países desarrollados como Australia, Suecia y Hong Kong.

Principios y características generales[editar]

En mayor o menor grado, los sistemas de pensiones basados en capitalización individual comparten los siguientes principios y características generales:

1.- Propiedad privada: Cada trabajador es propietario de una cuenta individual de ahorro para su vejez, la cual está protegida por el derecho de propiedad garantizado en la Constitución y las leyes de los países con este sistema, y en la que se depositan sus cotizaciones. Estos depósitos se capitalizan de acuerdo al rendimiento del Fondo de Pensiones durante su vida de trabajo. Al final de su vida laboral, el monto acumulado en la cuenta sirve para financiar la pensión del jubilado.

2.- Responsabilidad individual: La característica fundamental de este sistema es que la pensión que a futuro recibirá el trabajador depende de los ahorros acumulados en su cuenta de ahorro para la vejez durante toda su vida de trabajo. Con esto, el sistema de capitalización relaciona, de manera correcta, los beneficios que recibe el pensionado con su esfuerzo de ahorro, con lo cual, el sistema se hace sustentable en el tiempo, evitando las posibilidades de una quiebra en el sistema como ocurre con los sistema de reparto

3.- Libertad individual: El sistema de capitalización entrega una amplia libertad a los trabajadores en diversos aspectos relacionados con sus ahorros, la administración de estos y la pensión que obtienen. En Chile, donde el sistema nació, se le entrego la total libertad a todos los trabajadores de cambiarse al sistema de capitalización o mantenerse en el antiguo sistema público. Además, los trabajadores son libres de elegir la empresa que administrará sus ahorros, de realizar los aportes voluntarios para mejorar su pensión o adelantarla, de escoger la modalidad de pensión entre las opciones que le entrega la ley. Junto con ello, por la características del sistema, la edad de jubilación no es obligatoria. Cada trabajador es libre de decidir si jubila a la edad legal o si decide postergar o anticipar el momento de su jubilación. En el ámbito de las empresas administradoras de los ahorros previsionales, existe un amplia libertad de entrada al mercado de la administración de fondos de pensiones.

4.- Traspasar poder desde el gobierno de turno a los trabajadores: Un principio rector del sistema de capitalización es que cada trabajador activo pudiera transformar el impuesto a la seguridad social (que se paga al gobierno de turno para que este lo administrara sin rendir cuenta al cotizante y con el cual paga las pensiones de los jubilados) en un aporte en una cuenta de ahorro individual de propiedad del trabajador en la cual, cada ahorrante puede ver mes a mes lo que se deposita en dicha cuenta y observar como el monto ahorrado crece con los aportes que se realizan y la rentabilidad ganada durante toda su vida laboral (35, 40, 45 años)

5.- Seguridad: El sistema de capitalización está estructurado para que los fondos de pensiones tengan la máxima seguridad en su inversión. Por lo anterior, las empresas administradoras tienen un patrimonio y una personalidad jurídica distinta a los fondos que administran, por lo cual, dichas empresas no pueden utilizar recursos de sus afiliados en sus gastos pudiendo solo financiarse por lo que reciben por comisión de administración. Además, las administradoras solo pueden realizar las inversiones en los instrumentos financieros señalados por la ley y, a la vez, deben mantener estrictas pautas de diversificación en sus inversiones siguiendo el viejo refrán de "mantener los huevos en distintas canastas". .

6.- Seguro de Invalidez y Sorbrevivencia: El sistema de capitalización contempla la existencia de una Seguro de Invalidez y Sobrevivencia que financien las pensiones en caso de muerte o invalidez del trabajador y que deben ser contratados por las AFP, para sus afiliados, a una Compañía de Seguros.

7.- Modalidades de pensión: En general, existen dos modalidades de pensión. Como primera opción, el trabajador puede optar por comprar con sus ahorros, a una compañia de seguros, una renta vitalicia que es una pensión de por vida para él y que en caso de fallecimiento, se continua pagando a su viudo o viuda y/o a sus hijos en conformidad a los señalado en la ley. Como segunda opción, el trabajador puede optar por mantener sus ahorros en la empresa que administra sus ahorros y realizar giros durante toda su vida laboral y los cuales serán su pensión. En caso de fallecimiento, los ahorros restantes que no han sido utilizados en su cuenta, pasan a ser herencia para sus sucesores.

8.- Rol del Estado: El aparato estatal tiene dos funciones importantes en el sistema de capitalización. La primera es la regulación y supervisión de cumplimiento, por parte de las administradoras, de las normas legales que regulan el sistema, todo esto por medio de un organo estatal independiente que en Chile recibe el nombre de Superintendencia de Pensiones. La segunda es la de garantizar pensiones mínimas para las personas, que por diversos motivos, no hayan podido acumular suficientes ahorros para poder tener una pensión digna.

Efectos[editar]

Según uno de los creadores del sistema de AFP, el economista José Piñera, este sistema ha sido la base del desarrollo económico del país en las últimas décadas, desarrollo que se ha concentrado solo en unas pocas manos. Según el último informe Society at a glance 2014 de la OCDE, Chile es el país con mayor desigualdad de ingresos y consistentemente, uno de los países con mayor pobreza “relativa” (18%), lejos del promedio de los países OCDE, donde llega a 11,3%. Igualmente, según este informe, en Chile el porcentaje de personas que reporta no poder comprar los alimentos suficientes dado sus bajos ingresos, es de 27,8%, superando por lejos el promedio de la Unión Europea y de la OCDE.

El sistema de AFP capitaliza y acumula fondos, inyectando recursos al mercado financiero mediante inversión local o internacional. En Chile, 10 grandes empresas y 10 bancos reciben una inyección de recursos en base a los ahorros de los trabajadores, equivalentes US$38.650 millones, el PIB de Jamaica y de El Salvador, juntos. Las AFP pagan cerca de 1 millón de pensiones. Al mes de Abril de 2014, el monto promedio de las pensiones pagadas fue de $192.561. Bajo la modalidad de retiro programado, 9 de cada 10 jubilados/as (el 90%) percibe menos de $142.638.

Véase también[editar]

Bibliografía[editar]