Capitalismo financiero

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El capitalismo financiero persigue el beneficio mediante la especulación, moviendo el capital o dinero atendiendo a las tasas de interés, tipos de cambio, variaciones de precios y adquisición y venta de numerosos productos financieros y derivados financieros.

Mientras que en la economía de mercado las ganancias del empresario son la consecuencia de haber producido con eficiencia, en el capitalismo financiero se busca la optimización de ganancias mediante la especulación. Aldo Ferrer escribe: “Las posibilidades de generar ganancias arbitrando diferencias entre tasas de interés, tipos de cambio y variaciones de precios en los mercados inmobiliarios y bursátiles, atraen la mayor parte de las aplicaciones financieras. La especulación es un escenario para ganar (y perder) dinero, a menudo, mucho más importante que el de la inversión y la aplicación de tecnología para la producción de bienes y servicios”[1]

Globalización financiera[editar]

Aldo Ferrer escribe: “A diferencia de la globalización de la esfera real, la globalización financiera, tal cual la conocemos ahora, es un fenómeno esencialmente contemporáneo. En el pasado las finanzas internacionales promovieron y acompañaron, no sin sobresaltos pasajeros y algunos extraordinarios episodios especulativos, el crecimiento de la economía mundial. En el ahora, la globalización financiera se ha convertido en un fenómeno en gran medida autónomo y de una dimensión y escala desconocidos en el pasado”[1]

Por otra parte, David C. Korten expresa: “Los mecanismos empleados por el capitalismo financiero para hacer dinero a partir del dinero, sin que sea necesario encarar una actividad productiva, permite a aquellos que tiene dinero incrementar sus pretensiones en contra de la reserva de riqueza real de la sociedad sin contribuir a su producción. Si bien las actividades implicadas hacen a unos pocos muy ricos, desde una perspectiva social son extractivos en lugar de ser productivos. La falta de capacidad del capitalismo para diferenciar entre inversiones productivas y extractivas casi parece ser uno de sus atributos definitorios”.[2]

Inversión y especulación[editar]

No existe una diferencia estricta entre inversión (ahorro productivo) y especulación (ahorro especulativo). Guy Sorman expresa que si un título o acción es renegociado unas cien veces por año, es inversión, y que si es renegociado unas cien veces por semana, es especulación.[3]

Magnitud de los intercambios[editar]

Se estima que el monto de los negocios financieros diarios, en el mundo, superan el PBI anual de toda la América Latina. Incluso se afirma que el monto de las operaciones financieras mensuales, en el mundo, es de 1,5 veces el producto total de la economía mundial.

Referencias[editar]

  1. a b “Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas” de T. Di Tella-H.Chumbita-S.Gamba-P.Gajardo – Editorial EMECE
  2. “El mundo post empresarial” de David C. Korten – Editorial Granica SA
  3. “La economía no miente” de Guy Sorman – Editorial Sudamericana SA

Bibliografía[editar]

René Fernández Montt, Concentración de la Propiedad en Latinoamérica, 2011

“Diccionario de Ciencias Sociales y Políticas” de Torcuato Di Tella - Hugo Chumbita –Susana Gamba-Paz Gajardo – Editorial EMECE – ISBN 978-950-04-2977-1

“La economía no miente” de Guy Sorman – Editorial Sudamericana SA – ISBN 978-950-07-2964-2

“El mundo post empresarial” de David C. Korten – Editorial Granica SA – ISBN 84-7577-794-5

Véase también[editar]