Capilla Real de Granada

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Capilla Real de Granada
Granada13.jpg
Entrada de la Capilla Real.
Tipo Capilla
Ubicación Granada, Flag of Spain.svg España
Coordenadas 37°10′34″N 3°35′57″O / 37.175986111111, -3.5990361111111Coordenadas: 37°10′34″N 3°35′57″O / 37.175986111111, -3.5990361111111
Uso
Culto Iglesia católica
Diócesis Archidiócesis de Granada
Arquitectura
Construcción 1505
Estilo arquitectónico Gótico
http://www.capillarealgranada.com
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La Capilla Real de Granada está ubicada en el centro neurálgico de Granada, junto a la Catedral, siendo una de las zonas más visitadas por los turistas. Allí se encuentran enterrados los Reyes Católicos, su hija Juana la Loca y el esposo de ésta, Felipe el Hermoso.

Historia[editar]

Los Reyes Católicos escogieron como lugar de enterramiento la ciudad de Granada, creando, mediante Real Cédula de fecha 13 de septiembre de 1504, la Capilla Real. Fue construida entre 1505 y 1517 en estilo gótico y dedicada a San Juan Bautista y San Juan Evangelista.

Comenzó a construirse en el año 1505 por Enrique Egas en estilo gótico. Intervinieron en su construcción, además, Juan Gil de Hontañón, Juan de Badajoz el Viejo y Lorenzo Vázquez de Segovia.

El Museo fue creado en el año 1913. Con el desarrollo del turismo en España en la segunda mitad del siglo XX se convirtió en uno de los centros de atracción turística de la ciudad de Granada. Recientemente se ha producido una restauración con la colaboración de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y de la Fundación Caja Madrid, junto a otras aportaciones públicas y privadas.

Descripción artística[editar]

El exterior de la capilla sigue el mismo modelo que el Monasterio de San Juan de los Reyes. Tiene capillas laterales, una nave en bóveda gótica y nervada. Se ve el coro a los pies con arco carpanell y sotocoro.

En el camino al presbiterio se crea un efecto lumínico preconcebido como idea para simbolizar el sol y la luz con la justicia (sentido albertiano-neoplatónico). Existe una jerarquización del transepto dedicado a mausoleo separada por una monumental verja decorada forjada por Maestro Bartolomé.

En el centro del crucero los sepulcros de Isabel y Fernando de Doménico Francelli y los de Juana y Felipe hechos por Bartolomé Ordoñez. Los sepulcros son altos y marcado prioridad casi a la altura de tabernáculo (simboliza la cercanía de los reyes a Dios).

Contenido[editar]

Féretros de los Reyes Católicos en la Capilla Real.

Pueden verse en la Capilla Real los sepulcros de:

El sepulcro es obra de Domenico Fancelli.

En otro sepulcro, obra de Bartolomé Ordóñez, están representados:

En la cripta también está el sarcófago del infante Miguel de la Paz de Portugal, nieto de los Reyes Católicos, muerto niño.

Las piezas más destacadas del interior del templo son su retablo Mayor, la reja Mayor y la cripta con los cinco ataúdes de plomo que contienen los restos mortales de los reyes y del pequeño infante, reconocibles cada uno por la inicial de sus respectivos nombres. No obstante, dado que sigue dedicada al culto católico, en determinados momentos no puede visitarse por los turistas.

Puede visitarse, además, la Sacristía-Museo, con el legado de los Reyes Católicos. Destaca su galería de pinturas con obras de las escuelas flamenca, italiana y española, con cuadros de autores como Roger van der Weyden y Hans Memling además de un rarísimo ejemplo de Sandro Botticelli (La Oración del Huerto). Allí hay orfebrería, como la corona y el cetro de los Reyes Católicos; tejidos y libros de la Reina.

En el ángulo que forma la Capilla Real con el Sagrario se construyó, en el año 1518, la Lonja, dedicada a la banca y al comercio. Recientemente se ha rehabilitado y puede visitarse, tanto por su interés arquitectónico (la fachada, los artesonados) como por los objetos que expone en su interior (pinturas, mobiliario).

Maestros de Capilla[editar]

Desde su fundación y durante siglos, la Real Capilla contó con maestros que estaban al cargo de la composición de música para las funciones litúrgicas, así como de la dirección de todo lo relativo a su interpretación. Entre las funciones de estos músicos se encontraba, además, la educación de las voces de los infantillos (o seises) y el cuidado del archivo. Para acceder al cargo, los aspirantes debían someterse a concurso público con duras pruebas de composición y conocimientos musicales, cuyo resultado sólo podía ser la concesión de la plaza a auténticos artistas. De entre los legajos que componen el catálogo de música de esta institución destacan, por su número y su extraordinaria prolongación cronológica, los correspondientes a la obra de Antonio Cavallero, que fue nombrado para el cargo en 1757, substituyendo a Pedro Furió, y lo deja oficialmente al morir hacia 1822, cerrando una interesante relación de maestros titulares.

Galería[editar]

Enlaces externos[editar]