Canis lupus baileyi

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Lobo mexicano
MexicanWolf CanisLupusBaileyi5.jpg
Estado de conservación
Extinto en estado silvestre (EW)
Extinto en libertad (UICN)[1]
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Mammalia
Orden: Carnivora
Familia: Canidae
Género: Canis
Especie: Canis lupus
Subespecie: Canis lupus baileyi
Nombre trinomial
Canis lupus baileyi
(Nelson & Goldman, 1929)

El lobo mexicano (Canis lupus baileyi) es una subespecie genéticamente diferente al lobo presente en Norteamérica. Es también la más pequeña de las subespecies, alcanzando una longitud no mayor de 135 cm y una altura máxima de 80 cm, aproximadamente. Los pesos varían desde los 27 kg hasta los 45 kg.[2]

Características generales[editar]

El lobo mexicano es la especie más pequeña de las 30 subespecies de Lobo en Norteamérica. Su forma y tamaño son similares a las de un perro mediano; su cuerpo es esbelto y de constitución sólida; su cabeza, angosta y con un cráneo largo y anguloso, cuenta con orejas grandes y rectas, con punta redondeada. La cola está cubierta por pelo denso y es proporcionalmente larga al cuerpo. El tamaño del Lobo Mexicano varía entre 1 y 1. 2 m de largo total y su altura a la cruz es de 60 a 80 cm., siendo los machos más grandes que las hembras. [3]

Desarrollo[editar]

Los lobos nacen ciegos y sordos después de un periodo de gestación de 65 días aproximadamente, generalmente nacen durante la noche. Los lobeznos nacen con la cabeza redonda y proporcionalmente más grande con respecto al cuerpo, lo que hace que parecieran chatos; de orejas pequeñas y con la comisuras de los labios claras.

El periodo de apareamiento, nacimiento y crecimiento del lobo mexicano[editar]

La madre los amamanta a intervalos regulares de 5 horas. Durante las dos semanas primeras no emergen de la madriguera, ahí defecan y la madre se encarga de sacar los excrementos sólidos, mientras el padre permanece a escasos metros de la entrada. Entre los 15 y 18 días los lobeznos abren los ojos, en este tiempo son capaces de pararse y caminar dentro de la madriguera, a pesar de ello no salen.

Desarrollo de dentadura[editar]

En ese tiempo se observa que los dientes incisivos brotan, y los premolares y molares carnasiales aún permanecen cubiertos por la encía; alrededor de los 22 días de haber nacido los cachorros salen de la madriguera y permanecen a los alrededores de ella. En este periodo se observa que los incisivos ya están expuestos mostrando los tres lóbulos que los conforman. Los premolares carnasiales ya se exhiben, aunque la encía aún permanece a la mitad de la pieza dental.

Alimentación[editar]

En las etapas del desarrollo los cachorros maman poco de la madre y comienzan a ingerir alimento regurgitado por los padres, en especial de la madre. A las 4 semanas de su nacimiento la dentadura ya ha emergido completamente y comienzan a escoger pequeños trozos de carne, aunque los padres aún les regurgitan alimento. El cambio de alimentación desde leche, alimentos semisólidos (regurgitados) y alimentos sólidos (trozos de carne) está muy relacionado con la aparición y desarrollo de las piezas dentales. Esta información ha sido derivada de un estudio sobre individuos en cautiverio de lobos mexicanos.[4]

Declive y extinción[editar]

Hasta tiempos recientes, el hábitat del lobo mexicano se extendía desde el Desierto de Sonora, Chihuahua y centro de México, hasta el oeste de Texas, sur de Nuevo México y Arizona central. (Nótese que recientes estudios completados por expertos en genética evidencian que los lobos habitaban hasta el norte de Colorado). Ocuparon un rango de hábitats muy amplio, desde zonas desérticas y semiáridas hasta bosques templados. De hábitos preferentemente nocturnos, los lobos se alimentaban básicamente de venados, berrendos, pecaríes (una especie de cerdo silvestre), borregos cimarrones, liebres y roedores. Al llegar el siglo XX, la reducción de sus presas naturales como los ciervos causaron que los lobos atacaran ganado, situación que produjo agresivas campañas de exterminio por parte de agencias gubernamentales de los Estados Unidos, así como la caza desmedida de ganaderos mexicanos.

Lobo mexicano descansando.

Estos esfuerzos dieron resultados, y por la década de los años 50 el lobo mexicano había sido eliminado en estado salvaje. En 1976 fue declarado una especie amenazada, y así ha permanecido desde entonces.

Debido a que los lobos han sido repudiados por los ganaderos, quienes argumentaban que perdían sus becerros, vacas, caballos y burros por los ataques de estos cánidos, en los años 50 hizo que se les condenara al exterminio.

A principios de 1990 algunos autores consideraban que apenas quedaban 10 lobos en libertad pero no era confirmado. En la actualidad la población de lobos sólo es de 260 entre Estados Unidos y México, en el estado de Durango se encontraron los últimos lobos salvajes y en el estado de Texas.

Actualmente está clasificado según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como “Extinto en estado silvestre” (EW).[1] Lo que quiere decir que no existe ningún individuo viviendo en vida silvestre.

El 17 de julio de 2014 nació la primera camada en libertad de lobos mexicanos en México, en la Sierra Madre Occidental.[5]

Recuperación[editar]

Los esfuerzos por la recuperación del lobo mexicano comenzaron entre 1977 y 1980 con los últimos ejemplares que se lograron capturar en México. Durante ese tiempo fue creado el «Plan para la supervivencia del lobo mexicano» (AZA Mexican Wolf SSP) y tanto en Estados Unidos de América como en México, se inició un programa de recuperación en cautiverio donde se reproducen los ejemplares para después ponerlos en libertad.

El plan está compuesto por tres partes: Investigación, educación y una estrategia de reproducción basada en el valor genético de cada individuo, ya que el mayor problema al que se enfrenta el lobo mexicano hoy en día es la falta de variabilidad genética ya que todo el programa se fundamenta en muy pocos ejemplares. Los lobos se rotan de centro en centro cada cierto tiempo para intentar mitigar esta problemática, empero ésta acción no siempre da los resultados esperados ya que únicamente se considera el factor «genético» para estas rotaciones y muchas veces se deja de lado su etología individual (comportamiento).

En cuanto a la recuperación; el plan busca reintroducir a los lobos en las áreas de donde fueron exterminados —de aquí la gran importancia de la educación en esas zonas—. Pero antes, los lobos deben pasar por centros de preliberación, donde las condiciones ambientales son similares a las de la «zona de liberación» y donde el contacto humano es prácticamente nulo.[6]

Referencias[editar]

  1. a b IUCN Red List of Threatened Species
  2. Encyclopedia of life
  3. «Lobo mexicano» (pdf). México: Biodiversidad mexicana (Sin fecha). Consultado el 11 de diciembre de 2014.
  4. Servín, J. (1997)(Canis lupus baileyi). Acta Zoológica Mexicana (nueva serie), (71), 45-56.
  5. Nace primera camada de lobo mexicano en libertad (nota y video en Excélsior en línea).
  6. «Mexican wolf captive management» (en inglés). Estados Unidos de América: U.S. Fish & Wildlife Service (Sin fecha). Consultado el 11 de diciembre de 2014.

Enlaces externos[editar]