Conductos semicirculares

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Conductos semicirculares
Canaux osseux.es.png
El laberinto óseo del ser humano/ Tomografía axial computarizada en 3D / Conductos semicirculares:
1) Conducto anterior o superior, 2) Conducto lateral, horizontal o exterior, 3) Conducto posterior.[1]
Latín [TA]: canales semicirculares ossei
TA A15.3.03.015
Sinónimos
canales semicirculares

Los conductos semicirculares son una estructura óseo-piloso-tubular clasificada en algunas fuentes como el órgano del equilibrio y en otras como una especie de organelo linfático asociada al oído medio como un todo, que regula la importante función de mantener el equilibrio dinámico y estático del cuerpo humano en los planos vertical y horizontal de los ejes x, y, z; versus la aceleración angular y líneal respecto del plano situacional.[2] Dicha estructura se encuentra en la zona del oído interno asociada íntimamente con el martillo, yunque, estribo y lenticular.

Descripción y funcionamiento[editar]

Se denomina conductos semicirculares al órgano del oído interno que junto con el sáculo y utrículo determinan el equilibrio dinámico del cuerpo humano. Son básicamente dos compartimientos, como se mencionaba, uno llamado sáculo y el otro llamado utrículo, y tres tubos óseos huecos llenos de un líquido prístino llamado endolinfa, dispuestos en ángulo recto uno respecto del otro, en tres planos: los dos de posición vertical son los conductos semicirculares membranosos anterior y posterior, y el horizontal, el conducto semicircular membranoso lateral. El sáculo regula en equilibrio estático, mientras que el utrículo regula en equilibrio dinámico sirviendo de referencia al movimiento de la endolinfa en los conductos semicirculares.[3] Tal posición hace posible que detecten la aceleración o desaceleración rotacional.[1]

Tanto en el sáculo y utrículo, que es la porción dilatada de cada uno de ellos, existe una pequeña protuberancia, la cresta llamada mácula en ella están las células pilosas están apiladas en una estructura con forma de cresta en medio de un gel que detecta el movimiento de cizalla de la endolinfa y la transforman en señales eléctricas que son transmitidas a la mácula, que es la terminación nerviosa de cada compartimiento, estas señales van al encéfalo.

Cada mácula contiene un grupo de células pilosas sensoriales y de sostén cubiertas por una pequeña masa de material gelatinoso, la mácula al mover la cabeza, se desplazan con ella la endolinfa en los conductos semicirculares membranosos, junto con la mácula hay unas estructuras cálcicas basculantes (que tiene apariencia de piedras) llamadas otolitos que sirven para detectar la rotación angular de la cabeza indicándole el encéfalo cuanto giro tiene esta en relación al plano situacional. Su funcionamiento se puede explicar en forma muy general con la escuadra de posición de burbuja usada en la construcción para determinar la horizontalidad o verticalidad de una estructura.

El encéfalo comunica al cerebro la situación posicional y las aceleraciones angulares del cuerpo detectadas en los conductos semicirculares, señales que además son asociadas a la información visual, y táctil que registran nuestros sentidos, este conjunto de información se entrega al cerebro como concepto de equilibrio.

Referencias[editar]

  1. a b Tortora, Gerard J.; Anagnostakos, Nicholas P. (1993). «17/Los sentidos especiales». Principios de Anatomía y Fisiología (Sexta edición). México: HARLA. pp. 582—583. ISBN 970-613-405-4. 
  2. Breve descripción de los canales semicirculares
  3. Equilibrio del cuerpo humano