Campos Elíseos (mitología)

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Llegada de Goethe a los Campos Elíseos, grabado del siglo XIX realizado por Franz Nadorp.

Campos Elíseos (en griego antiguo: Ἠλύσια πεδία, Elísia Pedia -"campos" o "llanuras del lugar alcanzado por el rayo"-) es una de las denominaciones que recibe la sección paradisíaca del Inframundo (el Hades, los Infiernos o la Ultratumba); el lugar sagrado donde las "sombras" (almas inmortales) de los hombres virtuosos y los guerreros heroicos han de pasar la eternidad en una existencia dichosa y feliz, en medio de paisajes verdes y floridos, por contraposición al Tártaro (donde los condenados sufrían eternos tormentos). Otra denominación en la mitología griega para la región de los Campos o Llanuras Eliseanas es la de islas Afortunadas o de los Bienaventurados.

Han sido a menudo identificados con el Cielo cristiano.

Son el marco donde se desarrollan los diálogos de los muertos, un género literario que gozó de gran desarrollo desde la Antigüedad (como Luciano en el siglo II d. C.) hasta el siglo XVIII.

Etimología[editar]

La etimología de la palabra griega Elysion es dudosa. Probablemente deriva de la evolución de la palabra que designaba al lugar o persona golpeado por el relámpago, el Enelysios (ἐνηλύσιον -enêlýsion-). También se ha sugerido que pueda derivar del término egipcio Iaru o Ialu, que significa las "cañas", con la referencia específica al cañaveral que formaba el paraíso egipcio, una tierra de abundancia donde los muertos descansaban para toda la eternidad.

Localización y gobierno[editar]

Según la mitología, a estos campos se llegaba atravesando las aguas del río Aqueronte, el inframundo y más allá del río Lete. Se decía que los dioses descansaban en estas praderas libres de pecado, maldad y deseos terrenales. En este lugar de paz no se conocía la muerte; pero, a pesar de la condición eterna de la estancia de las almas en los Campos Elíseos, algunos mitos incluyen la oportunidad de regresar al mundo de los vivos, cosa que no muchos hacían. Se decía que los únicos capaces de enviar a los mortales a estos campos eran los dioses, o bien uno de ellos (Hypnos o Morfeo, que podía dormir a cualquiera con su melodía); pero las leyes de los Campos Eliseos varían en distintos textos clásicos. En algunos, el lugar lo gobernaba como señor absoluto Hades, el dios de la muerte. Píndaro nombra como su gobernante, viviendo en un palacio, a Crono, liberado del Tártaro:

Y aquellos que mantengan tres veces su juramento,
Manteniendo sus almas limpias y puras,
Jamás dejarán que sus corazones
sean manchados por el mal y la injusticia y, la venalidad brutal.
Ellos serán dirigidos por Zeus hasta el final:
Al palacio de Cronos.

Otros autores, que consideran que Crono permaneció en el Tártaro durante toda la eternidad, ponen como juez del lugar a Radamantis.

Dos pasajes de Homero, en particular, establecieron para los griegos la naturaleza de la vida después de la muerte: la aparición en sueños de Patroclo, muerto en la Ilíada y, la más atrevida visita a la frontera en el libro XI de la Odisea. Las tradiciones griegas relacionadas con rituales funerales fueron reticentes, sin embargo los ejemplos homéricos explican otras visitas heroicas, en el mito de los ciclos, centrado en torno a Heracles y Teseo.

Renacimiento[editar]

En París, los Campos Elíseos conservan su nombre de los Campos Elíseos, aplicado por primera vez a finales del siglo XVI a unos campos anteriormente rurales más allá de los jardines del parterre detrás del Palacio de las Tullerías.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]