Campañas terrestres de la Guerra del Pacífico

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Campaña terrestre de la Guerra del Pacífico
Guerra del Pacífico
Batalla de Arica.jpg
Batalla de Arica (7 de junio de 1880)
Fecha 5 de abril de 1879 - 20 de octubre de 1883
Lugar Bolivia y Perú
Resultado Victoria chilena.
Consecuencias Anexión del Departamento del Litoral (Bolivia), el Departamento de Tarapacá y el Departamento de Tacna (Perú).
Beligerantes
Bandera de Chile Chile Flag of Peru (1825 - 1950).svg Perú
Flag of Bolivia.svg Bolivia
Comandantes
Bandera de Chile Justo Arteaga
Bandera de Chile Erasmo Escala
Bandera de Chile Manuel Baquedano
Bandera de Chile Patricio Lynch
Flag of Peru (1825 - 1950).svg Juan Buendía
Flag of Bolivia.svg Narciso Campero
Flag of Peru (1825 - 1950).svg Pedro Silva Gil
Flag of Peru (1825 - 1950).svg Andrés A. Cáceres
Fuerzas en combate
Bandera de Chile Ejército de Chile
16.500 hombres (noviembre de 1879)[1]
9.500-13.000 hombres (diciembre de 1879)[2]
16.000 hombres (abril de 1880)[3]
~39.000 hombres (enero de 1881)[2]
Flag of Peru (1825 - 1950).svg Ejército del Perú
Flag of Bolivia.svg Ejército de Bolivia
11.000 hombres (noviembre de 1879)[4]
12.000 hombres (diciembre de 1879)[5]
14.500 hombres (abril de 1880)[6]
~28.000 hombres (enero de 1881)[7] [8]

Las campañas terrestres de la Guerra del Pacífico corresponden a la segunda fase de dicha guerra. Tanto Chile como Perú, tenían claro que era necesario tener el control del mar, para poder abastecer a los ejércitos en campaña, dada las grandes distancias de los centros de abastecimientos de ambos ejércitos. Chile a pesar de ser consciente de ello cometió errores en su estrategia naval. A raíz de la renuncia del contralmirante Juan Williams Rebolledo y su reemplazo por el comodoro Galvarino Riveros Cárdenas, es que se replantea la estrategia naval chilena, dando prioridad a la captura y/o destrucción del monitor Huáscar y de su comandante. El Huáscar fue capturado el 8 de octubre de 1879, en el combate naval de Angamos, finalizando así las campañas navales de la guerra y dando paso a las subsecuentes campañas terrestres. Las campañas terrestres de la guerra del Pacífico, se pueden sub-dividir en varias fases que se extendieron durante los tres años que duró esta guerra, desde el 5 de abril de 1879 hasta la firma del Tratado, el 20 de octubre de 1883.

Podría decirse además, que la campaña terrestre propiamente dicha, empezó al día siguiente del combate naval de Angamos y que terminó después del tratado de paz en la Acción de Pachia. Estas fases son:

Comparación de las fuerzas enfrentadas[editar]

Bolivia[editar]

A comienzos de 1878, el ejército de Bolivia tenía 2.232 plazas, incluyendo jefes, oficiales y tropa, divididos en 3 batallones de infantería, dos escuadrones de caballería y una brigada de artillería.

Infantería[editar]

A mediados de abril de 1879, el Ejército había aumentado a 6 mil hombres, pero muchos estaban armados con viejos mosquetes de chispa y de percusión, muy anticuados en aquella época. Perú tuvo que prestarle 1.000 fusiles Chassepot en mayo de 1879, que Bolivia devolvió dos meses después, cuando llegaron los fusiles Remington que compró en Estados Unidos.

En 1879, Bolivia compró 1.500 fusiles Remington Rolling Block calibre 11 mm (0.43 in) y otros 1.500 llegaron en marzo de 1879. Durante la guerra se siguieron comprando este tipo de fusiles. El Remington Rolling Block de 11 mm tenía una cadencia de 8 tiros por minuto, un alcance máximo de 2.800 m, rayado de ánima de 6 estrías y cartucho metálico con peso de 25 g.

Bolivia también contaba con fusiles Snider-Enfield, Martini-Henry y Winchester. En 1882 compró cientos de fusiles Mauser Modelo 1871.

El Snider-Enfield era una modificación del fusil de avancarga Enfield, que en 1864 fue modificado al sistema de retrocarga. Esta fue el arma oficial del Ejército británico hasta el año 1869. Su calibre era de 14,7 mm (0.577 in) y peso de proyectil de 31 g. Por su parte, el Martini-Henry era el arma oficial del Ejército británico desde 1871 y era de calibre 14,7 mm (0.577 in). El Mauser, que no llegó a ser utilizado en la guerra, era un fusil de calibre 11 mm que empleaba un cartucho metálico y tenía una cadencia de 8 tiros por minuto.

Caballería[editar]

La Caballería boliviana tenía caballos de poca alzada, no aptos para acciones bélicas. Los jinetes estaban armados de carabinas Remington, pero carecían de sables y no todos estaban montados.

Artillería[editar]

La artillería boliviana tenía 2 cañones de campaña Blakely de 12 libras y 4 ametralladoras. En 1879 compró 6 cañones de montaña Krupp de 60 mm. Los Blakely eran de avancarga y los Krupp eran de retrocarga. En 1882 compró una batería de cañones de montaña Krupp y al año siguiente, 12 cañones de campaña Krupp de 87 mm. De estos, entregó una batería al Perú en octubre de 1883 a cambió de otros cañones de montaña Krupp que estaban en tránsito desde Bolivia.

Chile[editar]

A comienzos de 1879, el ejército de Chile tenía 2.995 plazas, incluyendo jefes, oficiales y tropa, divididos en 4 batallones de infantería, dos regimientos de caballería y un regimiento de artillería, desglosados de la siguiente manera:[9]

Infantería Caballería Artillería Oficiales
  • Batallón Buin: 302 hombres.
  • Batallón 2º de Línea: 321 hombres.
  • Batallón 3º de Línea: 403 hombres.
  • Batallón "4° de Línea":
  • Regimiento Zapadores: 334 hombres.
  • Regimiento de Caballería Cazadores a Caballo: 304 hombres.
  • Regimiento de Caballería Granaderos a Caballo: 230 hombres.
  • Regimiento de Artillería: 400 hombres.
  • Oficiales: 401 hombres.

Para enero de 1881, esta cifra se elevó a 41.000 efectivos incluido el Ejército de Línea y la Guardia Nacional Movilizada.

En cuanto a la evolución del Ejército de Línea o Profesional, hasta 1881, se crearon un regimiento de infantería (llamado "Santiago"), un Regimiento de Caballería (Carabineros de Yungay) y un Regimiento de Artillería; posterior a la caída de Lima, los regimientos de infantería de 1200 hombres, fueron reducidos a batallones de 900, el "Santiago" recibió el número 5º de Línea, el Regimiento de Infantería de la Guardia Nacional "Esmeralda", fue transformado en el Batallón "Esmeralda" 7º de Línea; sobre la base de los voluntarios desmovilizados se crearon los batallones de Línea "Chacabuco" 6º de Línea, "Chillán" 8º de Línea y "Caupolicán" 9º de Línea, de estos 9 batallones, fueron mantenidos o se mantuvieron en Perú 7 de ellos, el 5º de Línea, tras participar en la segunda campaña al Departamento de Junín pasó a cubrir guarnición en la ciudad de Tacna.

En cuanto a la Guardia Nacional, esta había sido prácticamente desbandada, existiendo solo personal de cuadros para la formación de nuevas unidades (oficiales en situación de retiro, que recibían medio sueldo); sin embargo, una vez que estalló la guerra los voluntarios se volcaron a los cuarteles, el Gobierno decidió establecer un sistema de enganche provincial, formandose unidades locales, las cuales a medida que mejoraba su instrucción pasaban al estatus de movilizada, pudiendo ser enviadas a cubrir guarnición lo largo de todo el territorio nacional o al Teatro de Operaciones.

Infantería[editar]

El armamento de la Infantería consistía en fusiles Comblain II en número de 12.500, mientras la Caballería contaba con unas 2.500 carabinas Winchester y Spencer, casi todo este armamento comprado a partir de 1874. Durante la guerra, Chile ordenó la compra del Comblain II. Pero como estos no se fabricaban a la velocidad requerida, sólo pudieron adquirir 5.180 y se decidió comprar a la fábrica austriaca Steyr fusiles Gras Modelo 1874 fabricados bajo licencia, los cuales fueron modificados para que pudiesen utilizar los mismos cartuchos que el Comblain, llegándose a comprar 21.799 fusiles Gras.

El Comblain II era un fusil desarrollado en 1869 y comprado por Chile por la misión militar presidida por el coronel Emilio Sotomayor Baeza en 1872. Era uno de los mejores de la época, pero sólo fue adoptado por los ejércitos de Brasil, Bélgica y Chile. Tenía un alcance de 1.200 m, una cadencia de 10 tiros por minuto, rayado de 4 estrías en el ánima, de calibre 11 mm y un proyectil de 25 g.

El Gras era una versión mejorada del fusil Chassepot, utilizaba cartuchos metálicos y era el arma oficial del ejército francés desde 1874. Su alcance era de 2.900 m, tenía una cadencia de 9 tiros por minuto, rayado de 4 estrías en el ánima, de calibre 11,3 mm y un proyectil de 25 g. Como el cartucho del Comblain era de menor calibre, su alcance se reducía a 1.800 m.

Además, Chile compró durante la guerra 9.964 fusiles Beaumont, los cuales pasaron a servir en la Guardia Nacional. El Beaumont era un fusil desarrollado en 1871, con cadencia de 9 tiros por minuto, rayado de 4 estrías en el ánima, de calibre 11 mm y un proyectil de 25 g.

Eficientemente los chilenos centraron sus adquisiciones de armas para Infantería en los modelos Gras y Comblain II, uniformados para utilizar la misma munición, lo que simplificó en gran medida la logística del Ejército de campaña.

Chile también tenía varios miles de fusiles Minié de avancarga y Snider de retrocarga, los cuales sirvieron adecuadamente para la instrucción de las tropas, no así en las unidades de primera línea.

Los oficiales debían costear de su peculio sus armas personales, de modo que habitualmente adquirían sus sables y revólveres, aunque era común que cuando un suboficial ascendía a oficial, el resto de la oficialidad de la unidad le regalara el equipo.

Caballería[editar]

La Caballería chilena contaba con buenos caballos, de gran alzada. Sus jinetes estaban armados con sables y carabinas Winchester, Spencer y Remington.

El Spencer era un fusil de repetición calibre 13 mm (0.52 pulgadas), que llevaba 7 cartuchos en un depósito tubular situado dentro de la culata.

El Winchester Modelo 1866, más conocido como Winchester 66, era un fusil de repetición, una versión mejorada del Henry. Durante la guerra, Chile compró 4.868 Winchester Modelo 1873, que tenían un depósito tubular bajo el cañón con capacidad de 8 cartuchos, con una cadencia de 21 tiros por minuto.

Artillería[editar]

Antes de la guerra, Chile contaba con 12 cañones de montaña Krupp Modelo 1872 de 60 mm y 4 cañones de campaña Krupp Modelo 1872 de 78,5 mm. Además tenía varios cañones de bronce en reserva.

En 1868, Chile adquirió cañones franceses de bronce con ánima rayada sistema La Hitte Modelo 1858. Habían cañones de campaña de 12 kg y de 4 kg, y de montaña de 4 kg. Se fabricaron varias copias de estos en la fundición de Limache. Su alcance era de 4.700 m para el de 12 kg, 4.000 m para el de campaña de 4 kg y 2.500 m para el de montaña.

En 1879, Chile compró 6 cañones de campaña Krupp usados de 78,5 mm y 2 copias usadas de estos fabricadas en Carlsruhe. Durante la guerra Chile compró 6 cañones de montaña Krupp Modelo 1879 de 75 mm y 32 similares Modelo 1880, 8 cañones de campaña Krupp Modelo 1879 de 75 mm y 21 más al año siguiente, y 24 cañones de campaña Krupp Modelo 1880 de 87 mm. El alcance de los de campaña era de 4.600 m a 4.800 m y de 3.000 m para los de montaña.

También se compraron 6 cañones de campaña Armstrong y 6 de montaña de 9 libras, además de 8 ametralladoras Gatling.

Perú[editar]

En enero de 1879, el ejército del Perú tenía 5.613 plazas, incluyendo jefes, oficiales y tropa, divididos en 7 batallones de infantería, 3 regimientos de caballería y 3 regimientos de artillería.

Infantería[editar]

El Ejército estaba armado con fusiles que ya eran considerados obsoletos en esa época. Bolivia le prestó 2.200 fusiles Remington Rolling Block en junio, que fueron devueltos el mes siguiente.

Los primeros fusiles de retrocarga fueron comprados por el gobierno de Pedro Díez-Canseco a Pierre Gavard, que eran una copia del fusil de aguja Chassepot Modelo 1866. Llegaron 5.000 al Perú hasta 1870. Estos fusiles fueron hechos por la fábrica belga Gillion y resultaron defectuosos por la mala calidad del acero empleado en la recámara. Ese año, el gobierno compró fusiles Chassepot Modelo 1869 originales. Además, Nicolás de Piérola introdujo al Perú unos miles de estos fusiles durante sus sublevaciones. El Chassepot era un fusil con un alcance de 1.200 m, tenía una cadencia de 6 tiros por minuto, rayado de 4 estrías en el ánima, de calibre 11 mm y cartucho de papel con un proyectil de 25 g. Los Chassepot eran muy deficientes: luego de 50 a 100 tiros se tenía que limpiar el fusil, retirar el cerrojo para desarmarlo, cambiar el resorte del percutor que golpeaba el fulminante y cambiar los obturadores (arandelas de caucho que aseguraban la hermeticidad de la recámara), operaciones que eran complicadas de hacer en combate.

En 1870, los coroneles Francisco Bolognesi y Emilio Castañón compraron 2.000 fusiles Comblain II de 11 mm en 1870 antes de que estos fueran adoptados por el ejército belga en 1871. El gobierno peruano envió al coronel Castañón y al sargento mayor Jorge Anschutz a comprar 5.000 fusiles Comblain II en 1873, pero no pudo porque la fábrica estaba ocupada con un pedido de Chile por 9.000 fusiles y uno de Brasil por 12.000 fusiles. Castañón viajó a Alemania y en Suhl examinó al Mauser Modelo 1871, que tampoco pudo adquirir. En cambio, Castañón contrató con el fabricante Bonnmüller el diseño de un nuevo fusil conocido como Modelo Peruano, cuyo cañón sería en dimensiones, calibre y rayado igual al de un Chassepot, excepto la recámara, que sería apropiada para alojar un cartucho metálico, con la misma carga y proyectil que el Beaumont, lo mismo que la mira y con un resorte de acero templado; el seguro debía ser como el del Mauser 71. Este fusil fue producido en dos fábricas: la de Schaller y la de Funk. Sus características eran: alcance máximo de 1.600 m, rayado de 4 estrías, 9 tiros por minuto y cartucho metálico con un proyectil de 25 g. Los fusiles peruanos tuvieron muchos defectos: su sistema de cerrojo no funcionaba con precisión, los cartuchos de la fábrica de Funk quedaban 1/2 milímetro más adentro de la recámara, por lo que el percutor no alcanzaba el fulminante del cartucho y el resorte también tenía serios defectos, lo cual se consideraba insalvable en esa clase de sistemas.

También se enviaron a Europa los 5.000 fusiles Chassepot fabricados por Gillion para ser modificados al sistema Peruano, es decir, con cartucho metálico, pero sólo se modificaron 2.040, pues muchos no aguantaron el proceso de transformación. Estos fusiles fueron conocidos en Perú como Fusil Chassepot reformado. En 1877 muchos estaban en malas condiciones para el servicio, lo que llevó a a las autoridades a nombrar una comisión integrada por los coroneles Francisco Bolognesi, Mariano Vargas y Enrique Bonifaz para que sugirieran soluciones al problema de los fusiles. La comisión acogió las sugerencias del armero Adolfo Brim, pero estas no solucionaban el defecto del resorte del cerrojo, lo que llevó a Emilio Castañón a rechazar las sugerencias de modificaciones. Este defecto que se encontraba presente tanto en los fusiles Chassepot, como los fusiles Modelo Peruano y los Chassepot reformados era que el resorte era corto y el percutor no alcanzaba a golpear el fulminante.

Al 31 de diciembre de 1877, los fusiles (en sus 3 tamaños: fusil, mosquetón y carabina) que tenía el Perú eran: 6.198 Peruanos (1.000 carabinas y el resto fusiles), 235 Winchester Modelo 1866, 546 Comblain II, 3.557 Chassepot reformados, 1.417 Snider, 58 Martini-Henry, 9.062 Chassepot, 108 Wilson, 16 Rampard, 27 Henry, 763 Springfield y 351 Sharps. Además habían varios miles de fusiles de avancarga Minié, ya anticuados para esa época pero que fueron muy usados en la guerra. La gran cantidad de fusiles de diversos sistemas hizo difícil el amucionamiento para los diversos cuerpos del ejército.

En plena guerra, el Perú hizo compras de fusiles que aumentaron el problema de calibres en el ejército. Se adquirieron miles de Peabody-Martini y Remington Modelo Español, además que Costa Rica pagó una vieja deuda al Perú con la entrega de 5.000 Remington egipcios.

Los Peabody-Martini eran fusiles utilizados por el ejército turco en la Guerra Ruso-Turca de 1877-1878. Los rusos vendieron los fusiles capturados durante la guerra a Estados Unidos y de ahí fueron comprados por Perú. Este fusil estadounidense era una copia del fusil británico Martini-Henry, de 7 estrías, pero de calibre 11,43 mm (0.45 in).

El Remington Modelo Español era de calibre 11 mm (0.43 in) y el Remington Egipcio era de calibre 12,7 mm (0.50 in), este último, con una cadencia de 16 tiros por minuto.

Durante la guerra se compraron varias ametralladoras Gardner, Nordenfeldt y Gatling.

Los oficiales usaban revólveres Lefaucheux, Colt y Modelo Peruano, este último, fueron un encargo de mil revólveres por Emilio Castañón a la empresa Zöller Hermanos de Zella.

Durante la Campaña de la Breña los guerrilleros andinos usaron hondas y lanzas.

Caballería[editar]

Los caballos de la caballería peruana, aún cuando en su mayoría eran importados de Chile, generalmente eran de calidad inferior. Los jinetes estaban armados con sables y carabinas de diversos sistemas: Winchester, Modelo Peruano, etc. Para la campaña de Lima se utilizaron carabinas Remington y Winchester Modelo 1873.

Artillería[editar]

La artillería poseía 28 cañones de avancarga Blakely de montaña: 14 de 9 libras, 10 de 4 libras y 4 de 8 libras, con alcance de 2.000 m y comprados por Francisco Bolognesi en 1861. En las defensas del Callao figuraba un Dahlgren de 1.080 libras. Además, habían en reserva cañones de campaña Blakely de 12 libras y 2 cañones Clay, pero que tenían un sistema de retrocarga defectuoso.

En plena guerra, el gobierno de Mariano Ignacio Prado compró 12 cañones de montaña Krupp, pero esta orden había llegado a Argentina en su camino a Perú recién en 1883 y no llegaron durante el transcurso la guerra. En octubre de 1883, Perú recibió una batería de cañones Krupp a cambió de una batería de los que se encontraban en tránsito a este país.

A fines de 1879, el gobierno de Perú le encargo al inglés John White, dueño de la fundición de Piedra Liza, la fabricación de cañones en Lima. Al año siguiente, la misma labor se le encomendó a Juan Grieve, Subdirector de la Escuela de Artes y Oficios. Los cañones White eran una imitación de los cañones de acero Vavasseur Modelo 1871 y debido a que se empleó bronce de mala calidad en su fabricación, estos cañones resultaron muy deficientes. Pero pese a esto, se fabricaron 80 de estas piezas. Los cañones Grieve eran una copia de los Krupp de montaña de 60 mm que usaba el ejército boliviano. Ante la escasez de acero, Grieve diseñó un sistema de zunchado en frío, el cual consistía en introducir a presión el ánima de acero en una camisa de bronce mediante una prensa hidráulica de 40 toneladas. Se llegaron a fabricar 32 de estos cañones.

También se fabricaron dos cañones en la fundición de Bellavista, dirigida por Solsby.

Historia[editar]

Al día siguiente del combate naval de Angamos, libre el mar de toda amenaza de buques de guerra peruanos a los abastecimientos del ejército chileno, es que comienza a movilizarse éste contra el ejército peruano hasta el fin de la guerra.

Campaña de Tarapacá[editar]

Desembarco y combate de Pisagua[editar]

El día 2 de noviembre de 1879, al mando del general Erasmo Escala una escuadrilla naval compuesta por cuatro buques de guerra, catorce buques mercantes y uno a vela, anclaron frente a Pisagua, llevando una fuerza de 9.000 soldados. La toma de Pisagua duró desde el amanecer hasta las 15:00 horas, cuando fueron alcanzados por los chilenos los últimos reductos peruanos en los cerros que rodean el puerto salitrero

Batalla de Dolores[editar]

Entre el 7 y 8 de noviembre de 1879, unos 6.500 hombres, bajo el mando del coronel Emilio Sotomayor, partieron de Pisagua internándose en las pampas de Tarapacá, con la misión de asegurar los pozos de agua de la oficina salitrera de San Francisco, con el fin de abastecer al ejército que acababa de desembarcar. Siguiendo las vías de ferrocarril, las dos columnas chilenas llegaron a destino alrededor del 10 de noviembre.

Mientras, las fuerzas aliadas de Perú y Bolivia - fuertes en 9.000 soldados - al mando del general Juan Buendía, avanzaron desde el norte hacia San Francisco con el objetivo de recuperar Pisagua. Buendía esperaba mancomunar fuerzas con el contingente que venía desde Arica dirigido por Hilarión Daza, pero este se detuvo en las inmediaciones de Camarones, punto desde el que retornó hacia Arica.

Haciéndose fuerte en el Cerro San Francisco, Sotomayor esperó por las tropas enemigas que habían sido descubiertas por Vergara el 18. Frente al dilema de arriesgarse a atacar o morir de sed en el desierto, Buendía se decidió por la primera, y dividiendo su fuerza en tres columnas trazó un plan de asalto a la posición chilena. En la mañana del 19 de noviembre, un confuso incidente provocó el inicio de los combates.

Las fuerzas chilenas resistieron los ataques a su posición, y frente a la presión de las bayonetas chilenas, las fuerzas aliadas se vieron obligadas a emprender la retirada abandonando casi la totalidad de su equipo y municiones. Buendía retrocedió hacia la quebrada de Tarapacá, donde se fortificó.

Sotomayor decidió no perseguir a los aliados, puesto que sus tropas se encontraban exhaustas y aún pensaba que Daza se aproximaba desde el norte. Se decidió por tanto comunicar al ejército la ocupación de los pozos, cuya agua fue la salvación del ejército chileno. Esto permitió a Buendía reorganizar su ejército e infringir a los chilenos una derrota en Tarapacá.

Batalla de Tarapacá[editar]

Tras tomar los pozos de Dolores, el comandante en Jefe del Ejército chileno ordenó que una División al mando del Teniente Coronel Vergara, compuesta por una compañía de Caballería, 2 de Zapadores y dos piezas de artillería (unos 450 hombres) marchara hacia la zona donde se había retirado el ejército aliado, y descubrió en la Quebrada de Tarapacá al adversario.

Ante ello, solicitó refuerzos a Escala, quien le envió una División integrada por las unidades que no habían tomado parte en Dolores. Éstas fueron el el grueso del Regimiento 2º de Línea, el Batallón Chacabuco, parte del Regimiento Artillería de Marina, una Batería de Artillería, y un pelotón de Cazadores a Caballo (unos 1.800 a 1.900 hombres); al mando marchó el Coronel Luis Arteaga. Estas fuerzas sin embargo, estaban escasas de víveres, de agua, y de municiones.

Pensando que el adversario estaba en retirada, la División – sin tomar providencias logísticas necesarias - partió igualmente, arriesgándose en el desierto. Al reunirse con Vergara, Arteaga pudo determinar que su fuerza estaba igualmente escasa de agua y víveres, por lo que era necesario tomarlos de la quebrada, elaborándose un plan de ataque, que consisitía en dividir a las fuerzas en la quebrada de Tarapacá y encerrar a los aliados con una maniobra muy complicada.

Su principal falla fue ignorar que el adversario tenía fuerzas superiores y que al dividir sus 2 mil 300 combatientes en tres débiles columnas, aumentaba las posibilidades de un desastre.

Una columna al mando del Teniente Coronel Ricardo Santa Cruz, integrada por dos compañías de Zapadores, reforzadas por una compañía del Segundo de Línea, una sección de artillería y la Compañía de Granaderos a Caballo; tenía por objetivo cerrar el norte de la Quebrada, en Quillahuasa. Para ello debían marchar por el borde de la Quebrada hasta llegar a dicho lugar.

La segunda columna fue dirigida por el Teniente Coronel Eleuterio Ramírez, Comandante del Regimiento Segundo de Línea. Estaba integrada básicamente por su unidad, un pelotón de Cazadores, contando entre 900 y mil hombres. Esta columna debía atacar por el fondo de la quebrada hacia el pueblo de Tarapacá, en apoyo a la acción de Santa Cruz.

La tercera columna, integrada por el Chacabuco y la Artillería de Marina, más una sección de Artillería, atacaría hacia el centro de la quebrada, completando el envolvimiento planificado.

Las fuerzas aliadas fueron alertadas sobre el movimiento de los chilenos y tomaron las alturas, enfrentando a la columna del Teniente Coronel Santa Cruz. En reñido combate y superado en número, debió replegarse hacia la columna Arteaga que avanzaba en su apoyo.

Mientras, en el fondo de la quebrada Ramírez enfrentaba fuerzas enemigas igualmente superiores. Logrando, sin embargo, tomar el pueblo de Tarapacá. Pasado el medio día, las fuerzas aliadas estaban en retirada hacia el norte.

La tropa bajó al fondo de la quebrada a beber agua y descansar tras la pesada marcha y combate, pero sólo era una breve tregua. Reforzadas las unidades aliadas, atacaron a los chilenos en el fondo de la quebrada, los que se batieron con desesperación, logrando tomar las alturas cerca de Quillahuasa.

Escasos de munición, los soldados del Segundo de Línea cayeron sucesivamente con su Comandante al frente. Muerto el portaestandarte y caída su escolta, el estandarte del regimiento fue recogido de entre los cuerpos de sus defensores y capturado por el ejército aliado.

La Batalla había costado numerosas bajas, especialmente para el regimiento Segundo de Línea, que perdió más del 50% de sus efectivos, a su Comandante Eleuterio Ramírez y al Segundo Comandante, el Teniente Coronel Bartolomé Vivar.

Las tropas aliadas, que también habían tenido severas pérdidas, abandonaron el campo de batalla rumbo hacia Arica, dejando las piezas de artillería abandonadas tras la huida del ejército chileno debido a la falta de acémilas para llevarlas consigo, en una marcha penosa que desmoralizó a los soldados aliados, y dejando así en manos chilenas la provincia de Tarapacá.

Referencias[editar]

  1. Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo (2006). Historia de Chile. La Guerra del Pacífico. Tomo VIII. Santiago de Chile: Editorial Santiago, pp. 26. ISBN 956-8402-76-4.

    El 15 del mismo mes (noviembre), el ejército chileno de Antofagasta sumaba 16.500 hombres efectivos. En el centro del país quedaban 2.000 y en Arauco 2.000. Del anterior total, 9.500 soldados constituyeron las fuerzas expedicionarias a las órdenes de Escala y, los 7.000 restantes, la reserva acantonada en Antofagasta bajo el mando del general José A. Villagrán.
    Decidida la ocupación de Iquique, Sotomayor necesitaba desembarcar al norte de la plaza para interponerse entre los ejércitos de Tacna y Tarapacá. Luego de interminables discusiones y para no contrariar al ministro, Sotomayor resolvió a última hora desembarcar cerca de 5.000 hombres en Pisagua, poco más de 2.000 en Junín, y mantener una reserva embarcada de 2.500.

  2. a b Mellafe, Rafael (2004). La Guerra del Pacífico en imágenes, relatos, testimonios. Santiago: Centro de Estudios Bicentenario. 
  3. Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo (2006). Historia de Chile. La Guerra del Pacífico. Tomo VIII. Santiago de Chile: Editorial Santiago, pp. 36. ISBN 956-8402-76-4.

    A mediados de abril, los hospitales de Moquegua y de Ilo guardaban 750 enfermos, sin contar los enviados a Iquique y a Pisagua. Las bajas causadas por las tercianas y las viruelas superaron el 10% del efectivo chileno. Fue necesario pedir refuerzos, con los que el ejército se elevó a 16.000 hombres, de los cuales 1.500 quedaron entre Hospicio y Pacocha (Ilo) custodiando la línea de comunicaciones con la escuadra, 13.000 en el campamento de las Yaras, y el resto en Ite y en los hospitales.

  4. Encina & Castedo, 2006: 26.

    Según el estado del 5 de noviembre de 1879, el ejército aliado de Tarapacá estaba compuesto por 4.000 bolivianos y 7.000 peruanos.

  5. Encina & Castedo, 2006: 33.

    Sabida la concentración del ejército peruanoboliviano en Tacna y Arica, fuerte de 12.000 hombres, Sotomayor decidió desembarcar en Ilo, a pesar del desierto que separaba este puerto de ambas ciudades.

  6. Encina & Castedo, 2006: 39-40
  7. Comisión Permanente de Estudios Históricos del Ejército del Perú (CPEHEP). La gesta de Lima. «16 100 del ejército de línea en San Juan y 6000 de la reserva en Miraflores según cifras oficiales peruanas citadas en "La gesta de Lima" pág. 152; no se contabiliza la guarnición del Callao que, según carta de Piérola a Julio Tenaud, era de 1000 efectivos» 
  8. Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo (2006). Historia de Chile. La Guerra del Pacífico. Tomo VIII. Santiago de Chile: Editorial Santiago, pp. 45. ISBN 956-8402-76-4.

    Producido el aniquilamiento total del ejército peruano con las derrotas de Tacna y Arica, Piérola concentró todas sus energías en la defensa de la capital. Mediente un esfuerzo titánico, los 10 000 reclutas fueron elevados a 26 000 soldados de línea, de los cuales 5000 estaban en Arequipa bajo las órdenes de Latorre y el resto entre Lima y el Callao. Además contaba con una reserva de segunda línea, fuerte de 12 000 a 13 000 hombres.

  9. La Guerra del Pacífico en imágenes, relatos, testimonios; pag 45.

Bibliografía[editar]

  • Ahumada Moreno, Pascual (1889 y 1890). Guerra del Pacífico, recopilación completa de todos los docuemntos oficiales, correspondencias y demás publicaciones referente a la guerra que han dado a la luz la prensa de Chile, Perú y Bolivia, conteniendo documentos inéditos de importancia, tomos VI y VII. Valparaíso: imprenta. 
  • Galté Lockett, Gilles (2006). «Las piezas de artillería de campaña y montaña usadas en la Guerra del Pacífico». Revista de Historia Militar de Chile (5). p 53 - 56. 
  • Grieve Madge, Jorge (1983). Historia de la Artillería y de la Marina de Guerra en la contienda del 79. Lima: Industrialgráfica S.A. 
  • Medina Montoya, Lourdes (1989). Historia General del Ejército Peruano, t V, vol 2. Lima: Comisión Permanente de Historia del Ejército. 
  • Mellafe Maturana, Rafael (2007). La Guerra del Pacífico en imágenes, relatos, testimonios. Santiago: Centro de Estudios Bicentenario.