Calendarios mexicas

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Calendario mexica

Los mexicas empleaban, al menos, dos calendarios. Uno era el llamado xiuhpohualli, de 365 días, y el otro era el tonalpohualli, de 260 días. El uso de estos dos calendarios era común a todos los pueblos de Mesoamérica precolombina, si bien cada uno de ellos lo denominaba de manera diferente, y no necesariamente estaban sincronizados. Por lo tanto, lo que se dice sobre los calendarios empleados por los mexicas no debe aplicarse para los calendarios de otros pueblos.

El abogado e historiador mexicano Alfonso Rivas Salmón sostiene que el calendario tiene su origen en alguna región mucho más al norte de México, en zonas propias a los pueblos del desierto, ya que en la región habitada por los olmecas la mayor parte del año está cubierto de nubes, por lo que no es posible observar el cielo a lo largo del año. De las zonas desérticas se extendió hacia el sur y es posible que tanto los olmecas como los mayas lo hayan perfeccionado.[cita requerida]

Versiones[editar]

Este sistema tiene dos versiones: el llamado calendario maya, dedicado a la medición de ciclos astronómicos, y el llamado calendario náhuatl o mexica, de uso civil. Ambos se basan en la interrelación de un año sagrado de 260 días con el año vago (natural) de 365 días, lo cual forma ciclos de 52 años llamados Fuegos Nuevos. Dos ciclos de 52 años forman un huehuetiliztli (ancianidad), es decir, 104 años. A su vez, los Fuegos Nuevos se organizan en paquetes de veinte, que forman grupos superiores de 5200 años llamados "soles".

El calendario de los mexicas comparte la estructura básica de los calendarios solares de Mesoamérica. Un calendario civil de 365 días (xihuitl) proporciona las referencias cronológicas para las actividades de la sociedad en su conjunto; al mismo tiempo, un calendario místico de 260 días (tonalpohualli), utilizado para establecer horóscopos y predicciones. La combinación de ambos produce ciclos de 52 años de duración que se denominaba Xiuhmopilli (atadura de años).

Ajustes astronómicos[editar]

Según algunos autores, sus ajustes astronómicos se consiguen mediante el reduplicado de un día cada cuatro años, llamado por tal razón Mohuechihua (hecho doble), y por el comienzo retroactivo en cuatro días cada 52 años (ciclo de rotación de los cargadores o denominadores). El tema ha dado lugar a diversas interpretaciones de la nueva era. Es muy importante considerar para fines serios, textos publicados por universidades, a riesgo de caer en interpretaciones erróneas. Aunque se ha dicho que es posible que esta explicación tenga una influencia de la visión occidental, por ser la manera que los europeos tenían de corregir su año, este mecanismo está reflejado en láminas de códices precolombinos como el Boban, el Magliabecchi, el Telleriano o el Chilam Balám de Maní, además de ser mencionado y descrito no sólo por los cronistas europeos, sino por sus informantes nativos.

  • "En lo que dice que faltaron en el bisiesto es falso, pues en la cuenta de su calendario contaban 365 días y cada cuatro años contaban 366." (Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de la Nueva España. Tomo I.)
  • "Cada cuatro años cae un día sin nombre." (Chilam Balam, Códice de Maní)
  • "Tenían (los mayas) su año perfecto como el nuestro, de 18 (veintenas) más cinco días y seis horas. De estas hacían cada cuatro años un día y así, tenían de cuatro en cuatro años uno de 366 días." (Diego de Landa, Relación de las cosas de Yucatán)
  • "Dábanle (los zapotecas al año) 18 meses de a 20 días y otro más de cinco. Este, al cabo de cuatro años, como nuestro bisiesto, lo variaban a seis días, por las seis horas que sobraban cada año… Y llamaban en su lengua a aquellos seis días ‘mes menguado, errático’." (Francisco de Burgoa, Geográfica descripción II.24)

Según los trabajos del profesor y estudioso de las culturas indígenas mexicanas Arturo Meza Gutiérrez, la duración del año antiguo mexicano era de 365,25 días, que es el tiempo real en el que la Tierra efectúa una revolución alrededor del sol.[1] Esto hace que el inicio de cada año varíe en períodos de 4 años, es decir, el primer año inicia al amanecer, el segundo al medio día, el tercero al atardecer y el cuarto a la media noche. De esta manera se integra un día de manera natural cada cuatro años. Otra consecuencia es que el último día del año tenga una duración de un día y cuarto.

Sin embargo, varios estudios coinciden en que en el calendario mesoamericano, incluido el mexica, nunca se usaban intercalaciones, y que el año calendárico tenía invariablemente 365 días. Los diversos datos que se tienen acerca de la estructura y el funcionamiento del sistema calendárico mesoamericano son incompatibles con cualquier sistema de ajustes regulares que hubiese mantenido la concordancia perpetua entre los años calendárico y trópico.[2]

Piedra del Sol. Aunque es más conocida con el nombre de Calendario Azteca, se trata de una representación profusa de Tonatiuh, a quien se vincula con el Quinto Sol. El nombre calendario se le dio debido a la representación de los glifos de los días que rodean la cara de Tonatiuh.

Base astronómica[editar]

El calendario mexica está basado en los ciclos de la Tierra y Venus alrededor del Sol y de la Luna alrededor de la Tierra. Esto es posible gracias a que en 8 años terrestres Venus da 13 revoluciones alrededor del Sol y la Luna 100 revoluciones alrededor de la Tierra.[1] La Tierra y Venus se alinean con respecto al sol en 5 ocasiones durante 8 órbitas terrestres o 13 órbitas de Venus, lo cual lleva el nombre de ciclo sinódico Venus/Tierra. La Tierra, Venus, y la Luna están sincronizados en sus órbitas en una relación muy simple y armónica de 13:8:100 (Venus:Tierra:Luna). El siguiente cuadro muestra esta relación entre los tres períodos.

Astro Revoluciones Duración en días Total
Tierra 8 365,25 2922
Venus 13 224,77 2922
Luna 100 29,22 2922

He aquí el número de revoluciones de cada astro en los ciclos de 52 y 104 años mencionados anteriormente:

Astro Revoluciones en 52 años Revoluciones en 104 años
Tierra 52 104
Venus 84,5 169
Luna 650 1300

Los primeros observadores debieron ver que en 52 años el Sol y la Luna volvían a tomar la misma posición en el cielo que en el primer día de las observaciones. Igualmente cada 104 años, los tres astros, el Sol, la Luna y Venus tomaban la misma posición que al inicio de las observaciones.

Calendario civil[editar]

El año solar era la base del calendario civil mediante el cual los mexicas determinaban la profusión de ceremonias y rituales asociados con los ciclos agrícolas. El calendario estaba compuesto de 18 meses llamados meztli de 20 días cada uno. Cinco días componían una semana y de éstos, el quinto día, tianquiztli, era dedicado al mercado. El año se completaba a 365 días con la adición de 5 días llamados nemontemi (días vacíos), en estos días cesaba toda actividad normal, eran dedicados al ayuno y la abstinencia. Así tenemos 18 x 20 = 360 + 5 = 365.[3] No se ha podido establecer con certeza la correlación con el calendario gregoriano, muchos autores coinciden en colocar el comienzo del año azteca en febrero, pero las fechas que dan Sahagún, Díaz del Castillo y otros son bastante dispares. Por su parte, Meza Gutiérrez ha encontrado con sus trabajos, utilizando como referencia la fecha de la caída de Tenochtitlan (la única que se tiene registrada en el calendario juliano y el calendario mexicano)[4] la fecha de inicio del 2 de marzo. Si se considera el ajuste de 10 días del calendario gregoriano, una fecha probable es el 12 de marzo. El cuadro siguiente reconstruye, a partir de diversas fuentes, algunas de las actividades rituales principales asociadas con cada mes. La obra de la que se extrae la mayor parte de la información es Historia general de las cosas de Nueva España, de Bernardino de Sahagún.[5]

Nombre del mes Deidades patronas y rituales
I Atlacahualo (el cese de las aguas) Tláloc, Chalchiuhtlicue correspondía al tiempo de seca. Por entonces se imploraba el favor de Tlaloc, el dios de la lluvia, y se ofrecían a las fuentes y ríos diversos objetos brillantes, flores, plumas y cintas de colores.
II Tlacaxipehualiztli (el desuello de hombres) Xipe Tótec En esta veintena era costumbre que los pobladores hicieran peregrinaciones a los santuarios, quitando ritualmente la vieja piel a una mazorca de maíz que representaba al ser humano, y repartiendo sus granos entre los asistentes como bendición especial.
III Tozoztontli (la pequeña vigilia) Coatlicue, Tláloc Se realizaba una velación nocturna en honor a la deidad terrestre Coatlicue, la de falda de serpientes, seguida de cuatro días de júbilo e intercambio de regalos entre las amistades y parientes. A partir de ahí, y hasta el comienzo de la siguiente veintena, todos se ejercitaban diariamente en la casa de los cantos, pero sin bailar.
IV Huey Tozoztli (la gran vigilia) Centéotl, Chicomecóatl Un tiempo de purificación dedicado a Centeotl, el dios único. Se ayunaba y velaba, ofrendando maíz a los cuatro rumbos; los habitantes ponían en las puertas de sus casas ramas rociadas con la sangre de sus

penitencias, en señal de piedad. Un rito importante era la bendición de la semilla para su próxima siembra, llevada a cabo por muchachas vírgenes en edad de matrimonio. Luego los sacerdotes confeccionaban una estatua de la diosa tierra con masa de maíz y la consumían con mucha solemnidad, a modo de comunión.

V Toxcatl (la sequía) Tezcatlipoca, Huitzilopochtli Los devotos se adornaban con guirnaldas de flores de maíz para celebrar la «atadura» del año, es decir, la caída de su día cargador
VI Etzalcualiztli (la comida de maíz y frijoles) Tlaloque Se hacía una fiesta del agua en honor de los espíritus de las cavernas, en la cual se confeccionaban bollos de masa de maíz en forma de tirabuzones que se comían ritualmente en congregación, reservando una porción para los enfermos. A fin de prepararse para la ocasión, los sacerdotes tenían una curiosa costumbre: iban a buscar manojos de juncos acuáticos y adornaban con ellos las fachadas de los templos.
VII Tecuilhuitontli (el pequeño festín de los señores) Huixtocihuatl, Xochipilli Era ocasión para arrojar a las corrientes de agua ofrendas de sal, conchas y otros productos marinos. También se confesaban los agravios ante el sacerdote y se pedía perdón a la Madre Tierra.
VIII Huey Tecuilhuitl (el gran festín de los señores) Xilonen Los ricos celebraban grandes banquetes a los cuales invitaban a los pobres y a los niños, y los agasajaban con panecillos de maíz tierno endulzado con miel.
IX Tlaxochimaco (el nacimiento de las flores) Huitzilopochtli Las familias hacían vigilia solemne, horneando golosinas en recuerdo de sus difuntos, que al día siguiente colocaban sobre las tumbas. Los hombres nobles con las mujeres bailaban juntamente, asidos de las manos y abrazados unos con los otros, paso a paso, al son de los que tañían y cantaban.
X Xocohuetzi (la caída de los frutos)
Hueymiccaihuitl (el gran festín de los muertos)
Xiuhtecuhtli Se realizaba una gran ceremonia en conmemoración de los muertos en la cual se talaba y velaba un gran árbol apodado «sostén del cielo», que luego era erguido en medio de la plaza.
XI Ochpaniztli (el barrido del camino) Tlazoltéotl Estaba dedicada a Tosi, nuestra abuela tierra, a quien honraban con ayuno de palabras, alimentos y sueño, en una velada solemne en la que todo el pueblo barría los patios de los templos. También se oficiaban las investiduras de guerreros y los ascensos militares.
XII Teotleco (el regreso de los dioses) Tezcatlipoca Un mes de contacto con el Espíritu. Hacia el final, celebraban la fiesta de las enramadas, en la cual todos vivían dentro de una choza de paja durante cinco días, en recuerdo de su peregrinación.
XIII Tepeilhuitl (el festín de las colinas) Tláloc En su penúltimo día, los devotos confeccionaban montañitas de masa de amaranto sobre las cuales se imprimían imágenes de serpientes. Las velaban durante toda la noche y luego las comían ritualmente. También depositaban ofrendas a Tepeyollotl en los subterráneos de las pirámides, las cuevas y los cráteres volcánicos.
XIV Quecholli (la preciosa pluma) Mixcóatl-Camaxtli Las flechas se ataban en mazos y una parte de ellas se quemaba en honor a Mixcoatl, Vía Láctea. Por espacio de cinco días se sangraban las orejas y untaban la sangre por las sienes. Y a los que no se sangraban, les tomaban las mantas en pena.
XV Panquetzaliztli (el izado de la bandera) Huitzilopochtli Se renovaban las banderas, escudos y otras insignias militares. Durante sus últimos días, los jóvenes se preparaban para la «guerra de las flores», un simulacro militar celebrado en el Tlachko, estadio. Quemaban incienso hacia los cuatro rumbos y en el centro del terreno erigían una bandera de guerra con cuatro flechas atadas en cruz, que pertenecía al equipo vencedor.
XVI Atemoztli (el descenso de las aguas) Tláloc Por entonces se veneraba a Tlaloc, quemando abundancia de copal y otras resinas olorosas, y arrojando a las corrientes flores manchadas con gotas de sangre y pedacitos de papel recortado en figuras de animales y espíritus silvestres.
XVII Tititl (el estiramiento) Llamatecuhtli Era una veintena de retiro y meditación auspiciada por Ilamateku’tli, vieja diosa de la tierra. La gente se vestía de blanco o amarillo en honor a la Luna, y había bailes de mujeres y competencias de corredores a través de las gradas de las pirámides, en representación del paso de los astros.
XVIII Izcalli (la resurrección) Xiuhtecuhtli La gente consultaba los oráculos para averiguar qué destino le deparaba el año entrante.
Nemontemi (días vacíos) Cinco días aciagos; no hay rituales, ayuno general

Tonalpohualli[editar]

Además del calendario civil, los mexicas utilizaban un calendario místico (llamado calendario religioso por algunos autores), el tonalpohualli (cuenta de los días). Este calendario ritual se registraba en el tonalámatl (libro de los días), un códice en piel de venado o papel de corteza a partir del cual un sacerdote (tonalpouhque) extraía horóscopos y predecía los días fastos y nefastos del ciclo. La estructura (similar a la desarrollada mucho antes por los mayas, y probablemente heredada de estos a través de los toltecas) comprendía un año de 260 días, a cada uno de los cuales se asignaba una fecha por la combinación de uno de los 20 signos de los días y un número de 1 a 13, representado por puntos, de modo tal que era imposible confundir dos días del ciclo anual. Por lo tanto, el almanaque estaba compuesto de 20 semanas de 13 días, con la primera semana comenzando en 1-Caimán y terminando en 13-Caña, la segunda entre 1-Jaguar y 13-Calavera, y así sucesivamente. Cada uno de estos días se dividía en 13 horas diurnas y 9 nocturnas. Como muestra el cuadro siguiente, se creía que un dios o una diosa presidía cada signo de los días, y cada uno estaba también asociado a un punto cardinal (en sentido de giro antihorario, comenzando por el Este, de donde sale el sol).

Denominación Significado Deidad asociada Dirección
Cipactli Lagarto, Espadarte Tonacatecuhtli, Señor de Nuestro Sustento Este
Ehecatl Viento Quetzalcóatl, Serpiente Emplumada Norte
Calli Casa Tepeyolohtli, Corazón de la Montaña Oeste
Cuetzpalin Lagartija Huehuecoyotl, Viejísimo Coyote Sur
Cóatl Serpiente Chalchiuhtlicue, Señora de la Falda de Verde Jade Este
Miquiztli Muerte Tecciztecatl, El del Caracol Marino Norte
Mazatl Venado Tlaloc, El que Hace Brotar las Cosas Oeste
Tochtli Conejo Mayahuel, La de la Planta de Maguey Sur
Atl Agua Xiuhtecuhtli, Señor del Año Este
Itzcuintli Perro Mictlantecuhtli, Señor de Mictlan Norte
Ozomatli Mono Xochipilli, Príncipe Flor Oeste
Malinalli Hierba Retorcida Patecatl, El de la Tierra de las Medicinas Sur
Ácatl Caña Tezcatlipoca, Espejo Humeante Este
Ocelotl Ocelote, jaguar Tlazolteotl- Devoradora de la Mugre Norte
Cuauhtli Águila Xipe- Totec, Nuestro Señor Desollado Oeste
Cozcaquauhtli Buitre, Aura, Zopilote Itzpapalótl, Mariposa de Obsidiana Sur
Ollin Movimiento, terremoto Xólotl, Doble Este
Técpatl Cuchillo de pedernal Chalchiuhtotolin, Tezcatlipoca encubierto Norte
Quiahuitl Lluvia Chantico, En la Casa Oeste
Xochitl Flor Xochiquetzal, Flor de la Rica Pluma Sur

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b Meza Gutiérrez, Arturo (1985). El Calendario de México. Cd. Nezahualcóyotl: Kalpulli Editorial. 
  2. Caso, Alfonso (1967), Los calendarios prehispánicos. México: Universidad Nacional Autónoma de México; Šprajc, Ivan (2000) Problema de ajustes del año calendárico mesoamericano al año trópico. Anales de Antropología 34: 133-160; Prem, Hanns J. (2008). Manual de la antigua cronología mexicana, México: Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social.
  3. Según Arturo Meza los nemontemi son en realidad 5,25 dias para coincidir con el tiempo en que la Tierra da una vuelta alrededor del sol: 365,25
  4. 13 de agosto de 1521 en el calendario juliano, Ce coatl Tlaxochimaco en los registros mexicas
  5. Sahagún, Bernardino (1558) ‘’Historia general de las cosas de la Nueva España’’ Libro II, texto en la web arteHistoria, Junta de Castilla y León. Cada capítulo incluye la descripción de las ceremonias de un mes. Los primeros 19 cap. tratan los 18 meses y los cinco días baldíos respectivamente, y del 20 en adelante aparecen descripciones más detalladas para cada mes.

Bibliografía[editar]

  • Calderón, Héctor, Correlación de la Rueda de Katunes la Cuenta Larga y las Fechas Cristianas. México: Grupo Dzibil, 1982. ISBN 968-7019-05-0
  • Caso, Alfonso. Calendario y Escritura de Monte Albán en Obras Completas, Vol.1. México: Mendizábal, 1946.
  • Caso, Alfonso, Los Calendarios Prehispánicos. México: Universidad Nacional Autónoma de México, 1967.
  • De Sahagún, Bernardino. (2006). Historia General de las cosas de la Nueva España, "Libro segundo, que trata del calendario, fiestas y ceremonias, sacrificios y solemnidades que estos naturales de esta Nueva España hacían a honra de sus dioses". "Colección sepan cuantos...". Editorial Porrúa. México, D.F., México. ISBN 970-07-6492-3
  • Prem Hanns J.: Manual de la antigua cronología mexicana, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México 2008. ISBN 978-968-496-694-9

Enlaces externos[editar]