Cajón (percusión)

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Cajón peruano

El cajón es un instrumento de percusión idiófono de origen peruano, de uso extendido en varios ámbitos musicales como el jazz moderno, el nuevo flamenco y la música latina. En el Perú, se tiene datos documentados de la existencia del cajón desde la primera mitad del siglo XIX, en el folclor afroperuano.

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Características del cajón [editar]

Es uno de los pocos instrumentos musicales donde el artista se sienta sobre él y éste transmite el ritmo al cuerpo del cajonero.

Se confecciona en cedro y otras maderas, tiene una altura de 47 cm y una base de 35 cm de largo y por 20 cm de ancho. El espesor llega hasta 15 mm.(MAS O MENOS).

El músico se sienta a horcajadas sobre el cajón, quedando éste entre sus rodillas. El cajón moderno tiene tres tornillos que permiten ajustar el tono. El cajón flamenco cuenta en su interior con tres o cuatro cuerdas para darle resonancia.

El percusionista puede conseguir sonidos adicionales utilizando las palmas o las puntas de los dedos para tocar el cajón. Muchas veces se enriquece el tono del cajón añadiendo pequeños objetos metálicos pollos

El cajón en las danzas peruanas [editar]

En su origen, el cajón se utiliza en danzas costeñas como la zamacueca y el tondero, bailes originarios de la costa centro y norte del Perú. Las primeras crónicas recogidas del cajón están relacionadas con la danza limeña llamada zamacueca y al norteño tondero. El uso de este instrumento fue popularizado con estos bailes, no mucho después de la fiesta limeña de la época virreinal, denominada “Fiesta de Amancaes”. Esta fiesta se caracterizaba por reunir a todos los hacendados criadores de caballos de paso, artesanos típicos de todas las regiones del Perú y por supuesto, músicos bohemios de la costa norte y centro.

Dicen los cronistas de la época que en los bares o “chinganas” de la Lima del siglo XVII, se tocaba una especie de ritmo gitano primitivo parecido a la bulería flamenca, golpeando los nudillos de los dedos contra las mesas; incluía voces discordantes “aguardientosas” (pisqueras o clarito) y acompañados por dos guitarristas.

Años después, entrando al siglo XVIII, la zamacueca se tocaba con palmas y haciendo ritmo con los “cajones de la casa” o también con “cajas de embalaje” o reemplazando las botijas primitivas hechas de piel de cabra. Anteriormente existían varios tipos de cajones para acompañar las jaranas. Hace no mucho por ejemplo, se conservaba el estilo norteño, caracterizado por ser un cajón más largo y echado que el actual cajón peruano moderno.

Otro detalle importante es que durante la época que no había cajón sino botijas, se conocían a arpistas que tocaban la zamacueca haciendo nuevamente como en la bulería, repiques de palma y nudillo sobre la mesa de estas arpas o volteando las guitarras. El golpeo de las arpas es muy común en la zona norteña hasta hoy.

Influencia del cajón en expresiones afroperuanas [editar]

Los negros esclavos usaban los cajones en los que transportaban la mercadería, sus descendientes ya libres, emplearon el mismo sistema, usaban todo aquello que le diera aquel repique, con ritmo de rebeldía. Los cajoneros obtienen diferentes sonidos de repique tocando en diferentes lados del cajón: las puntas del cajón tienen un sonido, la parte del centro otro, el filo superior, otro y así sucesivamente. Inclusive, llegan a lograr otro tipo de repique, desclavando una de las puntas superiores del cajón. Los cajoneros negros peruanos, no necesitaron ni necesitan de diferentes tipos de cajón para lograr un sonido diferente. En el pasado no existía el cajón como se le conoce hoy día, el cajón carecía de forma definida y por ende no existían “tipos de cajones”. Porfirio Vásquez, un negro cultor de la música afroperuana, fue quien le dio la forma actual al cajón.

Creaciones puramente negras, son: el festejo, el aguenieve, el panalivio y aquellos sonidos de corte dulce-alegre netamente afroperuanos.

Por otro lado, la zamacueca y el tondero, no son las danzas más antiguas; el festejo es la danza afroperuana más antigua, más africana y más representativa que tiene el pueblo negro peruano; el festejo tradicional, el que se baila en los hogares negros peruanos, en las calles de los pueblos costeños, sobre todo en Cañete, Chincha, Pisco, Ica y Nazca, donde se baila sólo al ritmo de los cajones, tal como lo bailaban las antiguas negras esclavas del antiguo Perú.

La zamacueca es otra de las danzas típicas afroperuanas, que nace de otra danza más antigua, denominada "ombligada" (ya no bailada). Era ésta un baile en que se representaba la sexualidad; varón y mujer bailaban la ombligada, en clara alusión a la fertilidad. Nicomedes Santa Cruz, alude a esta danza como una de las fuentes originarias de la zamacueca, observando similitud con las danzas de iniciación sexual de otros países como Cuba o Brasil, donde se practicaba el “vacunao”.

El tondero es una danza que nació de la competencia entre los indígenas y los negros del norte por demostrar quién practicaba y poseía la danza más bella; los indígenas con su “pava” o los negros con su “lundero”. El tondero viene de la voz lundero, que habría sido aplicada para nominar a los que tocaban o practicaban el “lundu” (palabra de origen bantú, que significa “sucesor”).

El Perú tiene el orgullo de haber visto nacer el cajón, siendo este emblema del pueblo afroperuano. El cajón nació de la opresión, nació de la lucha de un pueblo por evitar perder su esencia…, su esencia africana.

También son cajoneros reconocidos Carlos Caitro Soto (el cajonero de Chabuca Granda), Eusebio Sirio Pititi, Porfirio y Abelardo Vásquez, Julio "Chocolate" Algendones, Juan Cotito Medrano, Reynaldo Canano Barrenechea y muchos otros.[1]

Migración del cajón peruano hacia Europa [editar]

La difusión internacional del cajón peruano se debió a su adopción por parte de Paco de Lucía para el flamenco en 1977.Lo descubre Rubem Dantas al conocer a Caitro Soto, músico, cajonero y cantautor afroperuano y, el primer tema interpretado fue “Solo quiero caminar”. Aquella decisión creó escuela y marcó para siempre al flamenco, que lo adoptaría como propio. Desde ese día, el cajón se ha convertido en un instrumento imprescindible para cualquier formación flamenca.

Sucedió que durante una gira de Paco de Lucía por latinoamérica hacia 1977, llegó a manos del percusionista de la banda un cajón peruano en una fiesta organizada por el embajador español en Perú. Rubem Dantas lo incorporó a la música del sexteto del guitarrista que, como marcaba (y marca) la pauta, suponía incorporarlo directamente a la música del flamenco. Manolito Soler estuvo presente en el momento de la adopción, pues iba en el grupo como bailaor y hasta "tocando unos bonguitos". Según comentó en una entrevista concedida a Flamenco-world.com en 1998, "el cajón era más sobrio para el flamenco" que otros instrumentos de percusión que ya se habían empleado como las congas, los bongos o la batería.[2]

Silvia Calado, «Érase una vez... un nuevo instrumento», Flamenco-world.com, 2005.

Con la adopción del cajón peruano por parte de la comunidad de la música flamenca surgieron uno tras otro los percusionistas que encontraron en el nuevo instrumento la quintaesencia de la percusión dentro del flamenco contemporáneo:

Veinticinco años después de que Paco de Lucía lo importara de Perú, el cajón ocupa ya un hueco irreemplazable en el flamenco. La clave de tan natural integración es que “está a medio camino entre las palmas y el taconeo”. El instrumento se hizo a la música jonda al compás que marcó Rubem Dantas dentro del mítico sexteto. Al percusionista brasileño lo siguieron los músicos Antonio Carmona, José Antonio Galicia, Manuel Soler, Tino di Geraldo y Ramón Porrina. Y, poco a poco, se va afianzando una ‘segunda generación’ de cajoneros en la que destacan nombres como Piraña, Bandolero, Chaboli, Antonio Coronel, Cepillo, Guillermo McGill... Golpe a golpe, va limando los criticados excesos, encontrando su equilibrio y dirigiéndose a convertirse en la cuarta modalidad del flamenco.[3]

Silvia Calado, «Entre la palma y el taconeo», Flamenco-world.com, 2005.

La frase "cajón flamenco" se acuñó entonces a partir de la generalización del uso del cajón peruano dentro del flamenco, generalización que lo expuso a experimentar variaciones en su construcción. Quienes emplean la frase sostienen que las variaciones contemporáneas al cajón peruano introducidas por el flamenco, como el uso de cuerdas en el interior y el modo de fijación de la tapa acústica a la estructura de la caja, son suficiente razón para merecer la denominación.

La controversia más notable surge entonces por la difusión mediática e indiscriminada de la frase "cajón flamenco" o "cajón español", que lleva equívocamente a hacer suponer erradamente un origen ibérico de ese instrumento. En innúmeras ocasiones, por ejemplo, conjuntos de música afroperuana en gira por Europa y artistas peruanos de talla internacional —como la cantautora ganadora del Grammy, Susana Baca— han debido precisar a los medios europeos que la música afroperuana no usa el cajón flamenco, como ellos suponían, si no que es exactamente lo opuesto.

Variantes por la utilización del cajón [editar]

Junto a la utilización normal, el cajón con el tiempo ha experimentado varias influencias por lo que concierne a la manera de tocarlo. Con su expansión a nivel mundial, no solamente los percusionistas sino también los baterías, se han acercado al uso de este instrumento. Esto ha permitido que el cajón se toque también con otros tipos de baquetas, sobre todo con brochas de metal y plástico, las mismas que se utilizan con la batería. Otra manera de tocarlo es utilizando un simple pedal por batería, trasformando el cajón en percusión indirecta, esto permite de utilizarlo como un verdadero bombo a pedal, pero con la limitación de la posición tradicional. En febrero de 2008 el percusionista italiano Ovidio Venturoso inventó y patentó un sistema a pedal para tocar el cajón con las manos y con el pedal, manteniendo inalterada la posición tradicional.

Cajon pedal brevetto ovidio venturoso.jpgCajon pedal brevetto ovidio venturoso2.jpg

Gracias a este modelo son ampliadas las posibilidades de expresión del músico que utiliza el cajón, que, con esta grande innovación, podrá explotar manos y pies. De esta manera, además, dejando espacio para una utilización clásica de las manos, el cajón será empleado en equipamientos alternativos de instrumentos a percusión. Setup con cajon pedal3.jpg-->

Curiosidades [editar]

El cajón fue reconocido oficialmente en el Perú como «Patrimonio Cultural de la Nación» en el año 2001.[4]

El récord mundial del mayor número de cajoneros en todo el mundo tocando juntos fue concedido al «II Festival Internacional del Cajón Peruano», realizado en la ciudad de Lima, Perú el 11 de abril de 2009.[5]

Instrumentos similares [editar]

Cajón de madera de rumba cubana y cajón de tapeo de son de tarima de México (siglo XIX).

Véase también [editar]

Notas y referencias [editar]

COMUNIDAD FELIPE CARLOS REYLES URUGUAY

  1. Santa Cruz, Rafael Santa Cruz (2006). «Los Cajoneros». Consultado el 01/01/2007.
  2. Calado, Silvia (2005). «Érase una vez... un nuevo instrumento». Flamenco-world.com. Consultado el 2006.
  3. Calado, Silvia (2005). «Entre la palma y el taconeo». Flamenco-world.com. Consultado el 2006.
  4. Agencia Andina de Noticias (23 de mayo). «El cajón peruano se alista a conquistar el mundo» (en español) (Web). Consultado el 13 de diciembre de 2009. «María del Carmen Dongo, una de las mejores percusionistas de América Latina, ha estudiado con profundidad y dedicación todos los matices del polirritmo afroperuano y brasileño, además de la gran cantera del Caribe. Su lucha por la revalorización, difusión y promoción del cajón peruano logró que el INC lo declarara Patrimonio Cultural de la Nación, en agosto de 2001, y que el mundo reconociera su origen peruano.».
  5. Diario El Comercio (13 de diciembre). «Récord de Guinness de cajón. Cajoneada limeña obtuvo reconocimiento internacional» (en español) (Web). Consultado el 13 de diciembre de 2009. «El libro de los Récords de Guinness concedió al «II Festival Internacional del Cajón Peruano» el reconocimiento por haber reunido al mayor número de cajoneros en todo el mundo para tocar juntos, informaron los organizadores de dicho encuentro. El récord le fue notificado hoy al organizador del festival, Rafael Santa Cruz, quien afirmó: "Más allá de establecer un récord de Guinness, fue importante y sumamente emocionante reunir en una calle de la ciudad a 1.050 cajoneros no solo de Lima, sino también a otros llegados de provincias como Cañete y Chincha, además del extranjero". La cita musical se realizó el sábado 11 de abril del 2009, frente al Centro Cultural de España (CCE), que auspició el singular espectáculo. Los cajoneros reunidos aquel día interpretaron la pieza titulada "La fiesta del cajón", de Marco Oliveros. "Fue un homenaje a los cajoneros desaparecidos, al cajón como instrumento musical, así como para incentivar la utilización de nuestro instrumento preferido", afirmó Rafael Santa Cruz.».

www.cajonflamencosoler.com Foro del cajon flamenco.

Enlaces externos [editar]

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