Cadáver
Un cadáver (del latín CAro DAta VERmibus que significa «carne dada a los gusanos») es el cuerpo muerto[1] de un ser que ha estado vivo.
El ser humano, desde la antigüedad tomó medidas para eliminar los cadáveres, normalmente, mediante sepulturas o fosas excavadas en el suelo, donde el cuerpo se descomponía por la acción de gusanos y bacterias. Una práctica alternativa, también de origen antiguo, es la cremación: la eliminación del cuerpo mediante fuego en piras funerarias o crematorios.
La atracción sexual hacia los cadáveres se denomina necrofilia y en la mayoría de culturas se considera socialmente inaceptable.
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[editar] Etimología
La palabra cadáver proviene del latín cadavere, en relación con el verbo cadere, «caer», y significa «caído», «mortal».[2] [3] Curiosamente, en otras lenguas, la palabra también deriva de cadavere (kadaver en alemán y holandés), pero sobre todo para indicar el cuerpo de un animal muerto, mientras que en español se trata generalmente del cuerpo de una persona.
En su versión latina y en su etimología individual el vocablo CADÁVER es un compuesto de tres términos diferentes con significado propio dentro del latín. La palabra CADÁVER se descompone en los siguientes términos: CARO (traducido como "carne"), DATA (traducido como "DAR") y VERMIBUS (traducido como "gusanos"). Es decir, el significado antiguo de CADÁVER viene a ser literalmente: "carne dada a los gusanos" que según la roma antigua, lugar de donde viene el término, es un término derivado de la simple observación de lo que sucede con un cadáver en circunstancias meteorológicas de intemperie, no siendo manipulada su descomposición natural mediante embalsamamiento o protección mediante el uso de una cámara refrigerada.