Cañón cuáquero

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Un cañón cuáquero es una pieza de artillería simulada hecha de un tronco, habitualmente pintada de negro y que se utiliza para confundir al enemigo simulando la posesión de una mayor fuerza artillera de la que realmente se tiene. El nombre deriva de la religión cuáquera, que tiene como uno de sus principios fundamentales oponerse a todo tipo de violencia y de guerra en lo que se conoce como el "testimonio de paz".

Primeras utilizaciones[editar]

Cañon cuáquero cerca de Centreville, Virginia, en marzo de 1862, luego de la retirada confederada. Foto de George N. Barnard (1819-1902)

El 4 de diciembre de 1780, el ejército continental de los Estados Unidos bajo el mando del coronel William Washington, utilizó un cañón cuáquero durante la Guerra de independencia en contra de una fuerza de 100 hombres leales a la corona británica al mando del coronel Rowland Rugeley, quien prefirió rendirse antes que enfrentar un "bombardeo" por un cañón tan amenazante.

Este tipo de cañones simulados se utilizaron masivamente por primera vez en la Guerra de Secesión por el Ejército confederado para engañar a las tropas federales. Los cañones cuáqueros fueron una táctica militar común practicada por P. G. T. Beauregard, y se sabe que fueron utilizados en el Sitio de Petersburg, la Primera batalla de Bull Run y en la Batalla de Corinth.

Siglo XX[editar]

En la Segunda Guerra Mundial, los bombarderos estadounidenses B-25 Mitchell que participaron en el bombardeo de Japón al mando de James H. Doolittle, iban "armados" con palos de escoba pintados en lugar de ametralladoras con el fin de reducir el peso global del avión.

En Pointe du Hoc en el día D (6 de junio de 1944), el Ejército alemán hizo uso de sus propios cañones cuáqueros para engañar a los exploradores aliados enviados para destruir la artillería francesa que los alemanes habían acumulado en esa área. Los cañones auténticos habían sido trasladados hacia el interior, aunque fueron posteriormente encontrados y destruidos por los aliados.

En la Guerra del Golfo de 1991, el líder iraquí Saddam Hussein utilizó también piezas de artillería y tanques de plástico para confundir los ataques aéreos de la coalición de Naciones Unidas.

Valoración[editar]

Pese a su origen decimonónico, los cañones cuáqueros han probado ser llamados por derecho un "arma" efectiva para inducir al enemigo a malgastar sus recursos en destruir elementos sin valor o para reaccionar con exceso de cautela ante la vista de lo que parece ser armamento poderoso.