Caín (novela)
Caín (en portugués, Caim) es el último libro del premio Nobel de Literatura José Saramago. Es otro de sus trabajos que abordan la Biblia (el otro siendo El Evangelio según Jesucristo, publicado en 1991). En él, relata la vida errante de Caín.
Saramago, debido a su origen portugués y toda la influencia cultural ejercida por el catolicismo en tal contexto, se siente en la necesidad de abordar la Biblia en su trabajo como escritor. Este texto es parte de su patrimonio cultural, a diferencia del Corán, que según Saramago, no es su función acercarse a él.[1]
Saramago critica el hecho de que no se haga una interpretación literal de la Biblia y el hecho de que por mucho tiempo la Iglesia prohibió la lectura de ésta. Se insurge contra el absurdo de la mayoría de católicos, quienes son manipulados a tal punto que llegan a creer en la nada ya que poseen una Biblia que no leen ni discuten, sin aplicar la razón en circunstancias como éstas, entregándose atados de pies y manos a los que tienen y abusan del poder.
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[editar] Acogida y controversia
Según Saramago, sin que el libro fuese aún leído, la Iglesia ya lo estaba atacando en los medios.
Saramago, al responder sobre las polémicas en las que estuvo involucrado con el lanzamiento del libro Caín en el 2009, y sobre si el lanzamiento de un libro como éste podría causar controversia en España, dijo: "No, en España, no. Allí apareció recientemente un libro de Fernando Vallejo, La puta de Babilonia, el cual, de haber sido yo quien lo escribiera aquí en Portugal, ya me tendrían en la picota pública, colgando de un poste de avenida. Es de una denuncia cáustica y de crítica que es una auténtica demolición".[2]
[editar] El por qué del personaje Caín
Saramago habla de que Caín en la Biblia no tiene mucha vida. Mata a su hermano y toma una vida errante, sin quedar más nada escrito. Lo tomó como personaje suyo porque Dios eligió a Abel en vez de a Caín, lo cual es un absurdo ya que los dos sacrificaron el producto de su trabajo: Abel el cordero (ya que criaba ganado) y Caín, agricultor, sacrificó sus espigas y plantas. Caín fue humillado al haber sido rechazado su sacrificio. Si bien Caín no debió matar a su hermano, eso es fácil de decir ahora y el autor recalca que ni Abel ni Caín son personajes históricos sino invenciones de la imaginación humana. Saramago, aunque ateo, se dice empapado de valores cristianos, que respira desde la niñez. Por lo tanto afirma que escribe sobre algo que ha hecho de él en parte lo que es: es su derecho.
[editar] El personaje Lilith
El autor reconoce que el recuento de la unión carnal entre Lilith y Caín es un invento de él. Por otro lado, Saramago juega con la tendencia humana de una "necesidad" sexual que todos tenemos, quitando el míto que únicamente los hombres están sujetos al deseo sexual y que la mujer por manifestarlo no la convierte en una prostituta.
[editar] Referencias
- ↑ Saramago: Há muita coisa na Bíblia que vale a pena ler
- ↑ «Não, em Espanha, não. Publicou-se lá recentemente um livro do Fernando Vallejo, La puta de Babilonia, que se fosse eu a escrever aquilo cá em Portugal tinham-me dependurado num desses candeeiros da avenida. É de uma violência de denúncia e de crítica que é um autêntico bota-abaixo». O Papa Bento XVI parece-me um hipócrita. Diário de Notícias. 25 de octubre de 2009.