César Augusto Palma y Palma

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César Augusto Palma y Palma
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Nacimiento 7 de diciembre de 1907
Santa Catarina Mita Jutiapa, Guatemala
Fallecimiento 21 de febrero de 1985, 77 años
Bandera de Guatemala Ciudad de Guatemala
Nacionalidad Guatemalteca
Ocupación Escritor
Cónyuge Argelia Mercedes Ramos Sandoval
Hijos Danilo Augusto, Argelia Lizette, Axel Renato y Anabella
Padres Antonio Palma y Dolores Palma de Palma -hermana del ex-presidente del país, Baudilio Palma y Palma (13 de diciembre a 17 de diciembre de 1930)

César Augusto Palma y Palma (Santa Catarina Mita, Jutiapa, Guatemala, 7 de diciembre de 1907 - Ciudad de Guatemala, 21 de febrero de 1985) fue un escritor y pedagogo guatemalteco.[Nota 1]

Biografía[editar]

Sus años de infancia transcurrieron en la gran casona y tienda de Doña Lola Palma, que surtía a todo el pueblo y sus alrededores. Creció, como todo niño, jugando en los regadíos y la Poza del Remolino del Río Ostúa, los arrozales de San Vicente, las moliendas de Valle Nuevo, tirando piedras con onda a las lagartijas de La Quebradita, y bañándose en el estanque del Potrero del Mango.

Cursó su educación primaria en la “escuelita del convento”, pública y de primeras letras, ubicada, calle de por medio, al lado de su casa. Completada su primaria y con el apoyo de su familia, a la edad de 13 años se trasladó a Jalapa, donde continuó sus estudios en el Instituto Centro Americano de Varones. Esta etapa no fue solamente de formación escolar y académica, sino también la de su adolescencia y juventud, en las que, desarrolló y vivió a plenitud su identidad de oriental. Quien lea “El Bayo Corredor de los Flandes” y “Don Enecón Pensamiento” -dos de sus obras literarias- no tendrá duda de a qué se refiere el término “identidad oriental”. Fue en Jalapa donde lo apodaron, y para el resto de la vida, “Chino Palma”, apodo que heredó a su hijo mayor.

En “Manojo de Anécdotas”, otra de sus obras literarias (1983: 298-303), haciendo gala de prodigiosa memoria, hizo un listado de sus compañeros de estudios en Jalapa sesenta años atrás, provenientes de todos los departamentos de Guatemala, así como de El Salvador y Honduras. Se graduó de maestro de educación primaria en la Escuela Normal Anexa del Instituto, cuando ya había perdido a su padre y había alcanzado la mayoría de edad. Hacia 1927 inició su quéhacer de maestro, en una escuela de Chiquimula y lo continuó en los años siguientes en otra escuela de Mazatenango, donde el paludismo se encargó de expulsarlo. Ya graduadas de maestras sus hermanas, decidieron trasladarse a vivir a la ciudad de Guatemala, uniéndose César Augusto a la nueva aventura. Algunas de las escuelas en las que laboró en la capital fueron la Rafael Mauricio y la Alberto Mejía.

En Guatemala, en 1942 conoció a una joven maestra, oriunda de Huehuetenango, Argelia Mercedes Ramos Sandoval, hija de Salomón Ramos, -primer impresor de aquella ciudad – y Emilia Sandoval de Ramos, ambos preceptores con larga experiencia en educación rural. Uno de los hermanos de Argelia Mercedes era alumno de la escuela Rafael Mauricio. El profesor Palma y Palma trabó amistad con la Profesora Argelia Ramos, se hicieron novios y luego de algún tiempo, se casaron. En estos días, él fue nombrado director de la Escuela Nacional Primaria Urbana Alberto Mejía, localizada en el entonces Cantón Barrios [Nota 2] . Movido por inquietudes de superación, se inscribió en la carrera de Perito Contador en la Escuela de Comercio.

En los años siguientes, ambos continuaron su labor de maestros, agregando la de alfabetizadores de la Campaña Nacional de Alfabetización. Es en esta época cuando descubrió una fuente interior que lo proyectaba a escribir cuentos. Su primera oportunidad llegó cuando la Revista del Maestro organizó un concurso literario nacional. Él preparó el cuento “La Reservada”, lo sometió al concurso, y ganó, por lo cual fue publicado en dicha revista y circuló en el país y resto de Centro América. Los años pasaron y devino la confrontación del gobierno con el movimiento de liberación. Los efectos de la turbulencia política del país llevó a muchos maestros a cambiar la carrera docente por otros oficios. Los paisanos y algunos familiares y amigos, le facilitaron entonces al profesor Palma y Palma su ingreso al comercio de granos básicos y víveres al por mayor en “la 21 calle”, donde trabajó la siguiente década, primero como asociado y luego independientemente.

Las nuevas autoridades de educación invitaron en 1964 al profesor Palma y Palma a ocupar el cargo de Director de la Escuela Nacional Primaria Urbana Bolivia, anexa de aplicación de la Escuela Normal Central para Varones, donde laboró hasta 1967. La oportunidad de trabajar cerca de su residencia en el barrio de Gerona llegó este mismo año, cuando las autoridades dispusieron nombrarlo profesor auxiliar del Instituto Nacional Central para Varones, donde se codeó con lo más granado de la educación nacional, y con literatos y autores de grandes quilates como el profesor, literato y poeta Eloy Amado Herrera. En 1970 publicó su extensa colección, “El Bayo corredor de los Flandes”, “Cuentos camperos del Suchitán y sus laderas”, prologado por Eloy Amado Herrera.

Su carrera docente también siguió adelante, y su desempeño y el aprecio y recomendaciones de sus colegas, le significaron en 1971, el ascenso a sub-director, y en 1974 a Director del Instituto Central, año en el que también cumplió su tiempo de servicio y se jubiló, no sin antes haber recibido la Orden del Quetzal. Su fotografía fue entonces agregada a la galería de ilustres directores del Instituto Central, junto a las de Valero Pujol, José Martí y otros.

Con más tiempo para dedicarlo a las letras, su producción literaria se intensificó y creció. En 1979 publicó “La tierra que ya perdí”, también prologada por Eloy Amado Herrera, que no era ya una colección de cuentos sino una serie de paisajes literarios de Santa Catarina Mita que retratan un pasado que se fue para no retornar. En 1981 apareció “Don Enecón Pensamiento”, con una contraportada del Profesor Oscar De León Castillo. Esta novela es una ventana al interior del alma oriental, que bien podrían aprovechar los antropólogos para estudiar la cultura ladina de oriente, todavía pendiente de análisis. Y en 1983 publicó la última de sus obras de largo aliento, “Manojo de anécdotas”, prologada por el Profesor Oscar De León Castillo, en la que plasma recuerdos inéditos de su vida y sus experiencias en varios lugares del país, cubriendo un lapso de 60 años. Vencido por la tentación de incursionar en el verso, preparó la publicación en 1984 de “Cariño en versos sencillos”, acuarelas líricas del volcán de Suchitán, las moliendas, el encuentro de San Luis, la majada, la escuelita de su pueblo, la poza del Remolino, la noche de pascua y su Jalapa.

Sus publicaciones tuvieron una amplia circulación en círculos literarios, periodísticos y educativos. Fueron comentados y elogiados en notas de El Imparcial, Prensa Libre, La Hora, La Hora Dominical, Revista Horizonte, periódico Culma y otros, por literatos, académicos y periodistas.[1] El Club de Leones Ciudad Nueva, Fraternidad Caterineca, la Municipalidad de Santa Catarina Mita, realizaron homenajes.

Tras varios meses de precaria salud, los noticiaros de TV, radio y prensa escrita de la ciudad anunciaron el deceso del Profesor César Augusto Palma y Palma. Las autoridades del Ministerio de Educación y del Instituto Central solicitaron entonces autorización a su viuda e hijos, para un homenaje póstumo en la sede del Instituto Central. Autoridades, catedráticos y maestros llevaron en hombros el féretro desde la funeraria hasta el Central, donde en presencia de su viuda, hijos e hijas, fue homenajeado. A la entrada del féretro, el estudiantado del central, de pie, lo saludó, le lanzó vivas y le aplaudió. El poeta Eloy Amado Herrera, en representación del Ministerio de Educación y de las autoridades del Central, y estudiantes en representación del alumnado, recordaron experiencias y exaltaron los méritos del extinto educador y escritor. La bandera del Central fue colocada sobre su féretro. Luego fue sepultado en un cementerio privado de la zona 5, donde descansan sus restos mortales.

En las horas, días y semanas siguientes, ex compañeros de estudios en Jalapa, amigos de toda la vida, familiares, excompañeros de trabajo en la educación, paisanos, exalumnos, padres de familia, vecinos, expresaron sus condolencias a los deudos. Columnas y notas de prensa aparecieron en varios rotativos y revistas de la ciudad exaltando la labor educativa y literaria del Profesor César Augusto Palma y Palma.

En 1987, la Biblioteca Municipal de Santa Catarina Mita fue designada con su nombre y en 1998, la Corporación Municipal de Jalpatagua rindió un homenaje póstumo a su memoria, siendo transmitido por una radio local, acto en el cual se entregó una placa a su hijo mayor.

Referencias[editar]

  1. Entre ellos, César Brañas, Alfonso Enrique Barrientos, Eloy Amado Herrera, Marta Aída Flores, Juan Antonio Ramírez Retana, Álvaro Enrique Palma, Gilberto Zea Avelar, Santiago Villanueva, Porfirio Zeceña Navas, Délfido Barrera Navas, José Víctor Portillo, J. E. Lecé (José Luis Cifuentes), José Antonio Burgos Fión, Manuel Vicente Castañeda, Rafael Salguero López, Oscar Rómulo Castillo, Víctor Hermenegildo Recinos, Emerio Lemus y otros.

Obras Literarias[editar]

  • El Bayo corredor de los Flandes, 1970
  • La tierra que ya perdí, 1979
  • Don Enecón Pensamiento, 1981
  • Manojo de anécdotas, 1983
  • Cariño en versos sencillos, 1984

Enlace Externo[editar]

Notas[editar]

  1. Además fue un gran futbolista, un extraordinario dibujante y un polifacético músico que ejecutaba bien melodías en marimba, guitarra y mandolina. La historia universal fue una de sus pasiones.
  2. En 2014, zona 3 de la Ciudad de Guatemala