Cáliz de doña Urraca

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Réplica del cáliz de doña Urraca.

El Cáliz de doña Urraca es una pieza de orfebrería románica donada por la infanta leonesa Urraca de Zamora (1033-1101), Señora de Zamora e hija del rey Fernando I de León. Se remonta a la segunda mitad del siglo XI. En la actualidad se guarda en el museo de la Colegiata de San Isidoro de León (España). En palabras del arqueólogo español Manuel Gómez-Moreno se trata de una:

[…] pieza excepcional, única más bien.

Algunos historiadores e investigadores contemporáneos defienden la tesis de que las piezas originales de ónice del cáliz podrían ser el Santo Grial. Procederían de la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén y habrían llegado hasta León pasando primero por Egipto y luego por Denia.[1] Esta última teoría parece haber sido corroborada por la investigación efectuada por Margarita Torres y José Miguel Ortega del Río, que en su libro Los Reyes del Grial (2014) exponen las teorías acerca de cómo llegó la copa venerada por la iglesia de Jerusalén como la copa de la Última Cena hasta Fernando I de León; concluyendo que fue un regalo de los musulmanes españoles como símbolo de paz.

Posible Santo Grial[editar]

El historiador Gustavo Turienzo encontró en la Biblioteca Nacional de El Cairo unos documentos medievales que apoyan esta teoría. Estos procedían de la Universidad de Al Azhar.[2]

El primer texto traducido por Turienzo era de un escritor musulmán famoso por sus biografías de sabios: Abul l-Hasan Ali ibn al-Qifti. Decía que la copa adorada por los cristianos por haber pertenecido al Mesías había sido enviada al sultán de Denia, Ali ibn Muyahid ad-Danii. El sultán de Denia había enviado un barco con alimentos al sultán fatimí Al-Mustansir para que Egipto superara una hambruna. En agradecimiento, el imán Al-Mustansir envió un barco cargado de tesoros, entre ellos la copa, al sultán de Denia. En el texto se dice que la intención del sultán de Denia era enviar la copa al rey de León, Fernando I el Magno, para fortalecer su amistad con él.[2]

En un segundo texto se habla de que el jefe de la expedición a Denia fue Bani-l-Aswad. En dicha expedición el primero de sus hombres habría desprendido con una gumía un trozo de la copa. Dicha esquirla habría sido enviada a Saladino y habría sido utilizada para curar a su hija poniéndole el trozo de piedra sobre el cuerpo.[2]

Según los historiadores Jesús Ortega del Río y Margarita Torres Sevilla, la copa aparece citada en la crónica de Lucas, obispo de Tuy, en el siglo XIII, en la obra Viages del humanista del siglo XVI Ambrosio Morales y en la vida de San Isidoro de Sevilla redactada por Fray Tomás Granda y el padre José Manzano en el siglo XVIII.[2]

En el año 2010 la copa fue desmontada para la realización de una réplica y pudo apreciarse que le faltaba una esquirla, lo cual encaja con la teoría de que esta fue enviada a Saladino.[2]

Descripción[editar]

El cáliz se compone de dos copas o cuencos muy antiguos; el copón propiamente dicho y otro que le sirve de peana, de procedencia greco-romana anterior al cristianismo, hechos en piedra de ónice. Los dos cuencos presentan algunos desconchones que ya se habían producido con anterioridad a la formación del cáliz. Se desconoce el origen de estas dos copas, su historia y avatares, así como la decisión de doña Urraca de entregar a los orfebres algo que materialmente no tenía gran valor. Se especula sobre una posible consagración de estas dos piezas al culto litúrgico, hecha tal vez por algún venerable personaje de la Iglesia cristiana primitiva, pero no existen documentos ni testimonios escritos al respecto. El caso es que los orfebres de León hicieron un trabajo artístico excepcional, convirtiendo lo que en su día fue objeto pagano en un cáliz digno de admiración.

Las piezas de ónice están recubiertas de oro en la copa, nudo y peana, dejando al descubierto parte de la copa y casi toda la peana. El interior de la copa también está revestido de oro. Este metal está trabajado con gran delicadeza en filigranas que forman dibujos, arquillos, espirales y pequeños caracoles. En los huecos se incrustaron perlas, esmeraldas, amatistas y zafiros. Hay también incrustado un mascarón hecho de vidrio imitando un camafeo, que es posterior a la obra de la composición del cáliz. En la peana y antes del nudo hay una inscripción que dice:

IN NOMINE DOMINI VRRACA FREDINANDI

La funcionalidad de la pieza es el carácter religioso y votivo propio de la época románica.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «¿Está el Santo Grial en León?». ABC.es. 26 de marzo de 2014. 
  2. a b c d e Gómez Martín, Lourdes (2015). «El Grial de León. El cáliz de doña Urraca. Cuando la historia invade la leyenda.». Especial de la revista Clío. (21): 81–92. 

Bibliografía consultada[editar]

  • Viñayo, Antonio. León. Editorial Everest. Depósito Legal LE-579/1971
  • Pijoán, José. Summa Artis. Historia general del arte. Vol. IX. El arte románico siglos XI y XII. Espasa Calpe, Madrid 1949.
  • Las Edades del Hombre. El arte en la Iglesia de Castilla y León. Catálogo 1988. ISBN 84-505-7998-8
  • Margarita Torres Sevilla y José Miguel Ortega del Río. Los Reyes del Grial. Editorial Reino de Cordelia. ISBN 9788415973294.

Enlaces externos[editar]