Butō

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El Ankoku Butō (暗黒舞踏?) conocido en occidente simplemente como Butō -o Butoh por su transliteración inglesa-, es el nombre utilizado para referirse al distinto abanico de técnicas de danza creadas en 1950 por Kazuo Ohno y Tatsumi Hijikata, que, conmovidos por los fatídicos bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, comienzan con la búsqueda de un nuevo cuerpo, el cuerpo de la postguerra. Cabe aclarar que durante esa década, las imágenes de algunos sobrevivientes llenaban las calles. Estos caminaban con sus cuerpos quemados y con los globos oculares reventados y colgando sobre sus mejillas. Así nació el Butō, la danza hacia la oscuridad.

Normalmente involucra movimientos lentos, expresivos e imaginativos. La temática del butō es tan amplia como difusa, tocando aspectos fundamentales de la existencia humana. Es habitual explorar la transición entre estados anímicos y, a la vez, el cambio de la forma física del cuerpo humano en las formas más variadas, ya que el bailarín de Butō deviene mediante la danza (y su técnica particular) en distintos objetos, figuras, en fin, en distintos cuerpos. El Butō es una reflexión del cuerpo sobre el cuerpo y el lugar que este ocupa en el Cosmos. No hay decorado o vestuario determinado; es habitual que los intérpretes actúen desnudos o pintados de blanco. La improvisación es parte fundamental de este estilo de danza, la idea no es pensar el hecho sino sentirlo: "No hablar a través del cuerpo, sino que el cuerpo hable por sí sólo".[1]

Historia[editar]

El bailarín de butoh Gyohei Zaitsu.
Performance callejera de butoh, en Seattle, Estados Unidos. Se aprecia una estética más contemporánea, que se escapa del butoh tradicional con los cuerpos desnudos.

La primera obra butō fue Kinjiki (Colores prohibidos), de Tatsumi Hijikata, basada en la novela del mismo nombre del poeta Yukio Mishima, y estrenada en 1959.[1] La obra exploraba el tema de la homosexualidad y terminaba con la muerte por asfixia de un pollo vivo entre las piernas del actor Yoshito Ohno, y Hijikata persiguiéndole en la oscuridad. La obra indignó a la audiencia y provocó la expulsión de Hijikata del festival en que la obra se estrenó.

En otra de sus obras Tatsumi Hijikata bailaba con los ojos desorbitados, una falda rosada y un pene metálico de grandes proporciones atado a su pubis. Así Hijikata, junto con Kazuo Ohno (1906-2010) dieron un vuelco en 180 grados desarrollando una representación única del cuerpo en movimiento, que desafió lo convencional y que hoy es conocida en el mundo entero. Hijikata murió sin llegar a envejecer, mientras que Kazuo Ōno murió a la edad de 103 años.

Luego de Colores prohibidos Hijikata continuó alterando las formas tradicionales de la danza. Inspirándose en Yukio Mishima, Lautréamont, Artaud, Genet y en el Marqués de Sade, profundizó en lo grotesco, lo oscuro y lo decadente. Paralelamente, exploró la transmutación del cuerpo en otras formas como humo, polvo, fantasmas o animales.

En la década de los años 80, el Butō resurgió de la indiferencia experimentada en Japón cuando una serie de grupos artísticos comenzaron a representarlo fuera del país. Entre ellos podemos destacar a Sankai Juku y Minako Seki.

Presencia del butoh en América Latina[editar]

Minako Seki, durante un seminario de butoh en Coroico, Bolivia, en febrero de 2008.

El Butoh llegó a América Latina a fines de la década de 1980 y principios de 1990. Las maestras y coreógrafas Makiko Tominaga y Minako Seki han sido las principales referentes para ingresar este arte al continente americano.

El butoh ha resonado particularmente en Chile y Argentina, producto de seminarios impartidos por las maestras anteriormente mencionadas, además de iniciativas de compañías independientes de la zona. El año 1990 fue presentado por primera un espectáculo de butoh en Chile, por el alemán Peter Hoever. Desde entonces, Carla Lobos ha sido una de las principales representantes del butoh tradicional en este país.[2] Asimismo, también existen otros intérpretes reconocidos, tales como Iko Lee Rojas o Andrés Gutierrez, y compañías tales como Teatro del Oráculo, que mantiene contacto constante con la maestra Minako Seki.

Referencias[editar]

  1. a b «La nueva escena oriental» (Libro impreso). Historia del Teatro Para Principiantes: Desde sus orígenes hasta el siglo XXI. Buenos Aires, Argentina: Longseller. Julio de 2007. p. 22. ISBN 978-987-555-036-0. 
  2. Teatro en Chile: Ciudad Sol. Biblioteca del Congreso Nacional de Chile]

Enlaces externos[editar]