Bruno Amadio

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Bruno Amadio
Nacimiento 15 de enero de 1911
Venecia, Italia
Fallecimiento 22 de septiembre de 1981
Padua, Italia
Residencia Madrid, España
Nacionalidad Bandera de Italia Italiano
Área Pintor
Futurista
Educación Académica
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Bruno Amadio (nacido en Venecia, Italia el 15 de enero de 1911 y fallecido en Padua, Italia, el 22 de septiembre de 1981), más conocido cómo Angelo (Giovanni) Bragolin, Franchot Seville, J. Bragolin (si se lee mal la firma en sus pinturas) ó El Pintor Maldito, fue un pintor italiano nacido en Venecia y afincado en España tras la Segunda Guerra Mundial. Es el supuesto creador, de fama algo extraña, de una serie de 27 retratos conocidos cómo Los Niños Llorones.

Se dice que los cuadros de este artista atraen desgracias a quienes los poseen. No obstante, han sido obras de mucha difusión, siendo muy solicitadas sus reproducciones en países como España o Inglaterra, ya que algunos creen que protegen a los niños pequeños.[cita requerida]

Biografía[editar]

Bruno Amadio nació en Venecia, Italia, el 15 de enero de 1911.

Fue pintor y estudió las artes plásticas de manera academicista, aunque posteriormente desarrollaría una técnica, pincelada y estilo propios. Se dice que en su juventud se adhirió al Fascismo. Además entabló una relación con los artistas plásticos futuristas, liderados por Filippo Tommaso Marinetti. Durante esta época artística, Amadio pintó un cuadro que retrata a una bella y airosa mujer disparando una flecha con un arco, qué según algunos datos obtenidos, pudo ser pintado en 1941.

Al parecer, Bruno Amadio fue movilizado como soldado en el Ejército italiano durante la Segunda Guerra Mundial. Fue durante ésta experiencia cuando vio el sufrimiento de los niños de diversas aldeas y ciudades a causa del conflicto. Ésta angustiosa imagen hendiría la sensibilidad del artista y marcaría posteriormente de forma significativa su obra.

Terminada la guerra, se marchó a España[1] y se instaló en la ciudad de Sevilla. Posteriormente al parecer residió en Madrid. Ahí mismo es dónde comenzaría a utilizar el seudónimo "Giovanni Bragolin" para firmar sus cuadros, los conocidos retratos de Los Niños Llorones, que muestran imágenes de niños y niñas en primer plano en cara y busto, los cuáles muestran un gesto triste con grandes y visibles lágrimas escurriéndoles por la cara. Éstos cuadros fueron posteriormente reproducidos en láminas de papel y tablé, teniendo una amplia comercialización en numerosos países del mundo, sobre todo durante la década de 1970 y 1980.

Amadio también pintó bodegones de estilo academicista. Éstas obras incluyen una serie de bodegones de tipo figurativo realista, con cierto estilo del siglo XVII, en las que los contrastes de luz y los sfumatos en sombras dan una idea de la posible formación original académica del artista. Los motivos que aparecen en sus conocidos bodegones suelen ser frutas y libros. En ambos cuadros se observa una gran dosis de realismo, unos efectos del reflejo de las frutas sobre una mesa impolutamente barnizada; una carta y fotografía en uno de ellos, y una muestra del gran talento del pintor a la hora de realizar los juegos de luz y sombra. Al parecer, uno de ellos podría estar datado en 1967.

Bruno Amadio regresó a Italia en la década de 1970 y se instaló en una villa de la ciudad de Padua. Hay quien afirmó que durante algún tiempo pintó cuadros para turistas en ésta ciudad y también en Florencia. En 1979 continuaba pintando, según testimonios. Bruno Amadio falleció en Padua el 22 de septiembre de 1981.

Leyenda[editar]

Se dice que frustrado por su nula fama como artista, Amadio hizo un pacto con el Diablo para que sus pinturas tuvieran éxito en la sociedad. A partir de entonces realizó cuadros en los que aparecen niños llorando. Uno de ellos fue un retrato de un niño que vivía en un orfanato que, una vez finalizado el cuadro, se incendió y acabó con la vida del niño. Su alma, entonces, se dice que habita en el cuadro.

Al igual que otros cuadros, como El Grito de Edvard Munch, las obras de este pintor han transcendido el posible hecho pictórico. La gran expresividad y el simbolismo que reflejan, emanada de la sensibilidad del autor influida por los acontecimientos sociales del momento, han llevado a la creación de fábulas que nunca han sido corroboradas. También se dice que Bruno Amadio era un pederasta que violaba a los niños y después los pintaba llorando.[cita requerida]

Véase también[editar]

Portal:Leyendas Urbanas

Notas[editar]

Enlaces externos[editar]