Bochica

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Monumento a Bochica en el municipio de Cuitiva (Boyacá).

Bochica (en muisca bozica[1] ) es un personaje muisca, organizador social y ayudador de raices y bienhechor que aparece en la mitología muisca. Ha sido conocido así mismo con el nombre de Chimisapagua. En algunos casos se asimila que Nemqueteba, Nemqueteba y Bochica son el mismo personaje, dado que sus descripciones físicas son idénticas.

Descripción física[editar]

Durante el proceso de la colonización de las Américas, la evangelización realizó un sincretismo cultural de las religiones indígenas y las monoteístas de occidente entorno al eurocentrismo. Este proceso de sincretismo buscó fundamentar la evangelización de los pueblos nativos, haciéndoles percibir la iconografía cristiana como algo ya inculturado y conocido en su propia civilización, a partir de las equivalencias entre una iconografía y otra.

El Bochica descrito por Piedrahita responde a valores estéticos e ideológicos de los líderes religiosos cristianos, presentes en la literatura cronista de la época, en donde se tiende a describirle físicamente de conformidad con los cánones estéticos europeos en cuanto al color de piel, de ojos y cabello. Esto se utilizó como puente para la inculturación de la iconografía cristiana.

Sin embargo, la imagen de Bochica estaba ya fijada en la mente de los primeros pobladores de la zona, pues según narra el sacerdote Lucas Fernández Piedrahita, en su célebre texto "Historia general de las Conquistas del Nuevo Reino de Granada." Capítulo III, ya existía una percepción de Bochica entre los indígenas: "... Este tal, dicen que tenía la barba muy crecida hasta la cintura, los cabellos recogidos con una cinta como trenza puesta a la manera que los antiguos fariseos usaban los pilacterios o coronas con que se rodeaban las cabezas, trayendo colocados en mitad de la frente los preceptos del Decálogo. Pues a ese modo, refieren, le usaba, y esa forma en los rodetes que se ponen los indios en las cabezas, colocan una rosa de plumas, que les cae sobre las cejas. Andaba este hombre con las plantas desnudas, y traía una almalafa puesta, cuyas puntas juntaba con un nudo sobre el hombro; de donde añaden haber tomado el traje, el uso del cabello, y de andar descalzos."[2]

El Sacerdote reseña muchos beneficios que los nativos atribuían a Bochica dando énfasis al relato de cuando ocurrió la inundación de la sabana o pampa de Bogotá por el río Funza, llegó Bochica, y con el bordón hiriendo en una serranía, abrió camino a las aguas que dejaron luego la tierra llana de manera que pudiese habitarse como anteriormente, creando de paso un salto de agua en el lugar del desborde llamado Salto de Tequendama.

Leyenda de Chimizapagua[editar]

Otra tradición sobre Bochica cuenta que un hombre desconocido, entrado en años, con el cabello blanco recogido por una cinta y la barba hasta la cintura, vistiendo una túnica hasta las pantorrillas sobre la cual llevaba una manta anudada por las puntas sobre un hombro, y armado con un bordón de macana, llegó por el oriente y entró al reino muisca por el poblado de Pasca, al sur de la capital del Zipazgo. De allí se trasladó a Bosa. En esta zona era llamado Chimizayagua, que quiere decir mensajero de Chiminigagua. Enseñó a hilar algodón y tejer mantas. Al salir de cada pueblo dejaba telares pintados en alguna piedra lisa, vestigios que todavía hoy se observan en ciertos lugares del Altiplano cundiboyacence. De Bosa pasó a los pueblos de Fontibón, Funza, Serrezuela (actual Madrid, Cundinamarca) y Zipacón, desde donde emprendió una marcha hacia el norte, llegando a Cota, donde residió algún tiempo. Pasó luego a Gámeza y se retiró a la cueva de Toyá, donde recibió la visita de los caciques de Tópaga, Tota, Pesca y Firavitova. Prosiguió su viaje por el nordeste hasta llegar a territorio de los indígenas guanes. Algunos lo dibujaron en rocas de las márgenes del río Sogamoso, donde se recogía a meditar.

Luego de permanecer un tiempo entre los guanes, retornó hacia el este, entró a la provincia de Hunza (Tunja), territorio del Zaque, y se estableció por algún tiempo en Sogamoso, la capital muisca del Sol. Desapareció en el pueblo de Iza, donde quedó estampada la huella de uno de sus pies, y desde entonces el lugar se convirtió en sitio de peregrinación. Bochica predicó la consideración que hacia los grandes gobernantes, el Zipa en Bacatá y el Zaque en Hunza, debían tener los caciques, puesto que el Zipa era hijo de Chía, la luna, y el Zaque era hijo del sol, cuyo templo, recubierto de láminas y estatuillas de oro, se erigía en Sogamoso, y que fue incendiado y desmantelado por los españoles en la Conquista.

En la mitología comparada[editar]

El mito de Bochica está relacionado con los de Quetzalcóatl en México, Viracocha en el Perú y Pay Zumé en el Brasil y Paraguay, entre otros. Algunos historiadores y arqueólogos opinan que estos mitos pudieron tener su origen en la Colonización vikinga en América,[cita requerida] pues, aunque las pruebas sólo demuestran asentamientos en América del Norte, no se descarta que hayan existido esporádicas excursiones hacia el centro y sur del continente.

Véase también[editar]

Notas[editar]

  1. http://chb.cubun.org/bozica
  2. Piedrahita, Lucas, Historia General de las Conquistas del Nuevo Reino de Granada, Cap. III [1]