Bizcocho de soletilla

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Dulce con numerosas denominaciones: Bizcochos de soletilla, melindros, lady fingers o savoiardi.
Savoiardi en su envoltorio de plástico.

Los bizcochos de soletilla son una especie de galletas dulces, secas, ligeras, muy esponjosas, alargadas y con los extremos redondeados, con forma de dedo. Suelen perfumarse las masas con esencia de vainilla por lo que en Argentina se les llama directamente vainillas.[1] [2] Este tipo de dulce suele ser la base de otras preparaciones de repostería.[3]

Otros nombres más frecuentes[editar]

El nombre original es biscotto savoiardo, más conocido en su forma en plural savoiardi, un nombre italiano cuyo significado es "galleta saboyana" como lo explica su historia.[4] Es el nombre con el que se suele denominar a estos pastelitos muy finos, de fabricación industrial fuera de Italia, conocidos también bajo su nombre en inglés, Lady Fingers (Dedos de Dama). Los bizcochos de soletilla en catalán se llaman Melindros.[3] En El Salvador son conocidas como Suspiros, en Uruguay se conocen como Plantillas, en Argentina y Paraguay se les llama Vainillas, en Chile se les denomina Galletas de Champán, en México son llamadas Soletas, en Perú se les dice Biscotelas y en Colombia también se les conoce como Lenguas. Por su parte, en el resto de Latinoamérica se les denomina simplemente Plantillas.

Características[editar]

Los bizcochos de soletilla, al igual que los savoiardi, se elaboran con una masa de bizcocho muy ligera, generalmente sin levadura, en la que se han montado las claras a punto de nieve para incorporar la mayor cantidad de aire posible. Esta masa se conoce como génoise.[5]

El aspecto más habitual del bizcocho de soletilla es el que comercializa la industria repostera: muy alargado y con la cara superior cubierta con una fina capa de granos de azúcar. En España, se sigue elaborando de manera artesanal y casera, dándole forma con ayuda de una manga pastelera. Los bizcochos obtenidos tienen una forma más ancha y aplanada, son más blandos por ser más frescos, y se suelen cubrir con azúcar glas.

Usos[editar]

Por su consistencia seca, los bizcochos de soletilla absorben facílmente los líquidos sin deformarse por lo que son ideales para mojar. En España como en muchos otros países, se consumen tradicionalmente para acompañar un chocolate o un café.

Hoy en día son conocidos por su uso más común en la elaboración del tiramisú, donde son remojados en un fuerte espresso y mezclados con una crema dulce de mascarpone, formando así uno de los postres más típicos de la cocina italiana. En la repostería francesa estos bizcochos de soletilla son la base del pastel llamado Charlota, en el que se impregnan previamente con algún tipo de líquido.

Historia[editar]

Fueron inventados a finales del siglo XV en la corte del Duque de Saboya, y fueron creados para la ocasión de la visita del rey de Francia. Posteriormente tomaron el nombre de Savoiardi y fueron reconocidos como una de las galletas típicas y “oficiales” de la corte. Fueron apreciados particularmente por los miembros jóvenes de la corte y ofrecidos a los visitantes como símbolo de la repostería local.

Referencias[editar]

  1. José Luis Armendáriz Sanz, (2007) , Procesos básicos de pastelería y repostería : postres en restauración, Madrid, Ed. Paraninfo, Página 19
  2. [1]
  3. a b José María Pérez Pascual, (2001), Hostelería: técnicas y calidad de servicio, Madrid, Primera Edición, Página 239
  4. Marinella Penta de Peppo, (2003), L' Arte della Cucina secondo la Tradizione napoletana, Nápoles, Primera Edición, Página 285
  5. Rose Levy Beranbaum, (2010), Rose's Heavenly Cakes, Primera edición

Enlaces externos[editar]