Bimbache

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Representación de un poblado aborigen.

Bimbache es el nombre que recibían al menos una parte[1] de los pobladores de la isla de El Hierro que controlaron la isla antes de la conquista castellana de Canarias que ocurrió entre 1402 y 1496.

Se trata de uno de los pueblos aborígenes de Canarias entroncados genética y culturalmente con los bereberes del norte de África. A los bimbaches se los engloba como genérico para el archipiélago canario dentro de aborígenes canarios.

La isla de El Hierro era conocida por los bimbaches como Eseró o Heró.[2]

División territorial aborigen[editar]

Imagen desde satélite de la isla de El Hierro.

En El Hierro no había división territorial interna al contrario que en el resto de islas.

Toponimia[editar]

Del nombre de los primeros colonos del Hierro dicen algunos lingüistas que viene de la primitiva voz Beny`Bachire o Ben-Bachir. De su significado sólo se conoce un comentario, que dice que se relaciona mediante la transformación del Término Ben-Cheni con el que se denomina a los aborígenes de Tenerife, los guanches, en "Bin-Ban-Cheni" que, significa en bereber "Hijos de los hijos de Tenerife". Por esta razón se cree que los Bimbaches pudieron descender de los guanches de Tenerife.

Los bimbaches y la conquista castellana[editar]

Jean de Béthencourt

Tuvo lugar a fines de 1405 por Jean de Bethencourt. No hubo resistencia por parte de la escasa población aborigen que en gran parte fue vendida como esclava, repoblándose la isla con colonos normandos y castellanos. Béthencourt prometió respetar la libertad de los bimbaches, pero acabó vendiendo a la mayoría de los habitantes como esclavos.

Antes de la llegada de las tropas de las coronas castellana y aragonesa, la población era pastoril con ganado caprino, ovino y porcino y desarrollaba el cultivo de cereales, además de gestionar recursos botánicos y marinos. Debido a que no existía ruta de comercio o mercaderes de la época los utensilios que hubieran traído los habitantes habrían perecido con el tiempo y por tanto carecían de productos elaborados y utensilios, solo existía un mercado interior cuyo sistema comercial se basaba en el intercambio de bienes de producción local. Las tierras y otros recursos comunes se gestionaban y repartían equitativamente con pactos en una asamblea colectiva, usando un rey de mediador, era por tanto democracia participativa y el rey era una figura de justicia y mediación democrática.

Mitología bimbache[editar]

La mitología aborigen canaria tenía sus propios dioses, distintos en cada isla, pero ninguno común, aunque sí con conceptos comunes.

El poder divino lo representaba la naturaleza. En El Hierro tenían dos divinidades importantes, Eraorahan (varón) y Moneiba (mujer) como dioses benignos y otro maligno al que rogaban en tiempos de desesperación, llamado Aranfaybo.

La progresiva expansión del control por parte de la Corona de Castilla y Aragón delegó las tierras y los beneficios de producción comercial a pocas personas mediante un régimen señorial. Además se suplantaron los símbolos de la naturaleza para instalar la religión cristiana. Antes y después de incorporarse la isla a la Corona española, algunos habitantes productivos (17-25 años) fueron llevados como mano de obra esclava a Castilla, luego recuperaron el estatus de seres humanos y regresaron a la isla. Más tarde se asentaron franceses y gallegos bajo el régimen señorial de las Coronas de Castilla y Aragón.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Reyes, Ignacio (Enero de 2007). «Gentilicios». Mundo Guanche. Los Realejos, Santa Cruz de Tenerife: Asociación Mundo Guanche. Consultado el 12 de septiembre de 2014. «Nos quedaría oír a los bimbaches o bimbapos, según la denominación que Juan Antonio Urtusáustegui (1983: 38) mencionara –en 1779– para la población herreña. Pero el análisis lingüístico induce a pensar que esta designación recaía sólo en una parte de sus habitantes: winwaf o ‘los de la cumbre’, aunque esta imagen orográfica bien podría aplicarse a la figura general que muestra la Isla, esto es, Ezeró o ‘la muralla rocosa vertical’.».
  2. Abréu Galindo, Juan de (1940) [1632]. «Capítulo XII» (pdf). Historia de la conquista de las siete islas de Gran Canaria. Biblioteca Canaria III. Santa Cruz de Tenerife: Valentín Sanz. p. 221. Consultado el 12 de septiembre de 2014. «Andando investigando razón por qué se llamó del Hierro esta isla, hallé que los naturales la llamaron Esero, que en su lenguaje quiere decir fuerte; otros dicen se llamaba Fero, que es lo mismo, y como ellos no tenían hierro, ni usaban de él, y vieron que el hierro era cosa fuerte, correspondiente al nombre con que llamaban a su tierra, aplicaron este vocablo y nombre de Esero al Hierro.»