Bienestar de los animales

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Vista del Pilar de Asoka en Vaishali. Uno de los edictos de Aśoka (272—231 BCE) dice: «En todos sitios el rey Piyadasi (Asoka) erigió dos tipos de hospitales: hospitales para gente y hospitales para humanos. Donde no había hierbas curativas para gente y animales, ordenó que fueran compradas y plantadas».[1]

El bienestar de los animales es el punto de vista que afirma que es moralmente aceptable para los humanos (como únicos sujetos de derecho) el poseer y usar animales para comida, experimentación con animales, vestimenta y entretenimiento, siempre que el sufrimiento innecesario sea evitado.

Historia del bienestar de los animales[editar]

La preocupación sistemática por el bienestar de otros animales probablemente surgió en la cultura del valle del Indo con el retorno religioso de los antepasados en forma animal, y con que los animales debían ser entonces sacrificados con el respeto debido a un humano. Esta creencia es ejemplificada en la religión jainista y en variedades de otras religiones indias. Otras religiones, especialmente con raíces en la religión arábiga, tratan a los animales como los puntales de sus propietarios, la codificación de normas para su atención y sacrificio estaban destinadas a limitar la angustia, el dolor y el miedo a los animales bajo el control humano.

Bienestar animal en la práctica[editar]

Desde 1822, cuando el parlamentario británico Richard Martin llevó un proyecto de ley al Parlamento que ofrecía protección de la crueldad a los bovinos, caballos y ovejas (ganando para si mismo el sobrenombre de Humanity Dick), el criterio del bienestar ha tenido en la moralidad y el comportamiento humano su preocupación central. Martin estuvo entre los fundadores de la primera organización por el bienestar animal, la Society for the Prevention of Cruelty to Animals o SPCA, en 1824. En 1840, la reina Victoria dio a la sociedad su bendición, y entonces se convirtió en la RSPCA. La sociedad usaba las donaciones de sus miembros para crear una creciente red de inspectores, cuyo trabajo era identificar abusadores, reunir evidencias y reportarlas a las autoridades.

Las principales preocupaciones del movimiento de protección de los animales desde el siglo XIX habían sido el sacrificio kosher y la vivisección, asuntos que los nazis recogieron tan pronto como llegaron al poder en enero de 1933 como parte de sus ataques contra los judíos, con la afirmación de que la vivisección era parte de lo que llamaban «ciencia judía».

Aplicaron leyes que regulaban el sacrificio en abril de 1933 y prohibieron la vivisección en agosto de 1933, retirando la prohibición tres semanas después, cuando fueron persuadidos de que tendría un efecto negativo en la investigación, e introduciendo regulación en su lugar. El 24 de noviembre de 1933, la Tierschutzgesetz o ley de protección animal fue introducida, la primera de una serie de medidas similares que daban a Alemania la legislación de protección animal más extensa de la Europa de la época. Hermann Göring amenazó a cualquiera que violase las regulaciones sobre la vivisección con enviarlos a campos de concentración.[2]

La legislación se mantuvo en la Alemania de la posguerra, tanto en la del este como la del oeste, si bien ahora las comunidades judía y musulmana tienen permitido practicar el sacrificio ritual, llamados Shechita y Dhabihah.[3]

Principios del bienestar de los animales[editar]

El gobierno del Reino Unido encargó una investigación sobre el bienestar de los animales de cría intensiva al profesor Roger Brambell en 1965, en parte como respuesta a las preocupaciones planteadas en el libro de 1964 de Ruth Harrison, Animal Machines. Sobre la base del informe del profesor Brambell, el gobierno del Reino Unido creó el Farm Animal Welfare Advisory Committee (Comisión Consultiva sobre el Bienestar de los Animales de Granja) en 1967, que se convirtió en el Farm Animal Welfare Council (Concilio sobre el Bienestar de los Animales de Granja) en 1979. Las primeras directrices recomendadas por la comisión fueron que los animales requieren las libertades de «darse la vuelta, cuidarse a sí mismos, levantarse, tumbarse y estirar sus extremidades». Estas han sido elaboradas desde entonces para ser conocidas como las Cinco Libertades del bienestar animal:

Las cinco libertades[editar]

  1. Estar libres de sed y hambre
  2. Estar libres de incomodidad
  3. Estar libres de dolor, lesiones y enfermedad
  4. La libertad de expresar un comportamiento normal
  5. Estar libres de miedo y angustia[4]

Bienestar de los animales comparado con los derechos de los animales[editar]

La mayoría de bienestaristas argumentan que los derechos de los animales van demasiado lejos, y por ello no abogan por la eliminación del uso de los animales. Los bienestaristas creen que los humanos tienen la responsabilidad moral de no realizar crueldades (sufrimiento innecesario) a otros animales, pero sí creen que se puede utilizar a los animales como comida, vestimenta, etc. Los partidarios de los derechos de los animales, como Gary L. Francione y Tom Regan, sostienen que la postura bienestarista es lógicamente inconsistente y éticamente inaceptable (especismo), y abogan por el veganismo. De todos modos, hay algunos grupos por los derechos de los animales, como PETA, que apoyan medidas bienestaristas a corto término para aliviar el sufrimiento de los animales hasta que todo uso de estos acabe.

Según Ingrid Newkirk, en una entrevista con Wikinews, hay dos aspectos en el bienestarismo y los derechos de los animales. «Si solo pudiera tener una cosa, sería acabar con el sufrimiento», dijo Newkirk. «Si puedes tomar cosas de los animales y matar animales todo el día sin causarles sufrimiento, entonces lo tomaría... Todo el mundo debería estar de acuerdo en que los animales no deberían sufrir si los vas a matar o vas a robarles, tomando la piel de sus espaldas o cogiendo sus huevos, o lo que sea. Pero tú no deberías hacerles pasar por una tortura para hacer eso».[5]

Críticas al bienestar animal[editar]

Hubo un tiempo que mucha gente negaba que los animales pudiesen sentir cualquier cosa ni que estos tuviesen intereses. Muchos cartesianos eran de esta opinión, aunque Cottingham (1978) argumentó que el propio Descartes no mantenía ese punto de vista. De un lado, la simpatía por los animales no es nueva. El dramaturgo de la época victoriana W. S. Gilbert afirmó: «La caza del ciervo seria un gran deporte solo si los ciervos tuviesen armas de fuego».[6]

El bienestarismo es criticado por organizaciones que promueven los derechos de los animales, pues mantienen que los animales de otras especies no deben ser usados por, o mantenidos como, propiedad de los humanos.[7] Además, como demuestran los veganos, a los animales no humanos se les está produciendo un sufrimiento y una muerte innecesarios, pues podemos vivir sin explotarlos.

La principal crítica que los defensores de los derechos de los animales hacen contra el bienestarismo es que, aunque se intenten mejorar las condiciones de vida de los animales que son explotados por motivo de alimentación, ocio, vestimenta, experimentación, etc., se los sigue discriminando arbitrariamente por ser de diferente especie (especismo), lo cual no es justo.[cita requerida]

Una crítica adicional recae sobre el bienestarimo en la práctica, sosteniendo que los bienestaristas muestran desproporcionadamente una preocupación mayor sobre unas especies que sobre otras sin proveer ninguna justificación racional o científica para tales preferencias.[cita requerida] Por ejemplo, algunos críticos dicen que el movimiento favorece animales de compañía sobre los animales con los que se comercia, de los salvajes sobre los animales domésticos, o de los mamíferos sobre aves, reptiles y peces.[cita requerida] Por ejemplo, el movimiento bienestarista comúnmente se opone a que los veterinarios le quiten las uñas sin anestesia previa a los gatos mascota, pero rara vez se oponen al corte de dedos de aves comerciales sin haberlas anestesiado por parte de los trabajadores del corral.[cita requerida]

Diferencias regionales[editar]

El estilo británico del bienestar hace énfasis en evitar el dolor o sufrimiento incluso si esto significa matar el animal. Por ejemplo, matando a las gallinas ponedoras después de una sola temporada como medio de evitar la incomodidad de la muda forzada.[cita requerida]

Las diferencias urbanas/rurales también son típicas. La gente con un trasfondo rural ve a los animales como un elemento más complejo y generalizado de sus vidas. Por ejemplo, cuando un granjero dispara a un coyote para proteger a sus pollos, la idea de que la piel del coyote debe ser tirada (debido a los reglamentos de lucha contra la piel) puede parecer arbitraria y no sólo un despilfarro, sino también irrespetuosa con el coyote.[cita requerida]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Finger, page 12
  2. Arluke, Arnold and Sax, Boria. "The crazy people Treatment of Animals and People" in Birke, Lynda and Hubbard, Ruth. Reinventing Biology, Indiana University Press, 1995, pp. 228-60; Arluke, Arnold and Sax, Boria. "Understanding Animal Protection and the Holocaust" in Anthrozoös, vol. V, no.1, 1992; and (for Göring threatening to send vivisectors to concentratation camps) Rudacille, Deborah. The Scalpel and the Butterfly. University of California Press, 2000, pp. 83-88, citing Arnold Luke and Clinton R. Sanders. Regarding Animals. Temple University Press, 1996.
  3. Schächtet für Deutschland, Als Muslime schon einmal rituell schlachten durften (Schechten for Germany - when Muslims were allowed to do ritual slaughtering), FAZ Feulleton 17.01.02
  4. Five Freedoms - Farm Animal Welfare Council
  5. Interview with Ingrid Newkirk, David Shankbone, Wikinews, 20 de noviembre de 2007.
  6. Grossmith, George in The Daily Telegraph, 7 June 1911
  7. Francione, Gary. Animals, Property, and the Law. Temple University Press, 1995; this paperback edition 2007, p. 6.

Enlaces externos[editar]