Batalla de Somosierra
| Batalla de Somosierra | |||
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| Parte de Guerra de la Independencia Española, dentro de las Guerras Napoleónicas | |||
Batalla de Somosierra, obra de Louis-François Lejeune, 1810. Óleo sobre lienzo |
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| Fecha | 30 de noviembre de 1808 | ||
| Lugar | Puerto de Somosierra (España) | ||
| Resultado | Victoria francesa | ||
| Cambios territoriales | El camino a Madrid queda abierto a los Ejércitos franceses. | ||
| Beligerantes | |||
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| Comandantes | |||
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| Fuerzas en combate | |||
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La Batalla de Somosierra fue un enfrentamiento entre las tropas españolas y las fuerzas francesas de Napoleón durante la Guerra de la Independencia Española. La batalla tuvo lugar el 30 de noviembre de 1808 en el puerto de Somosierra, en la sierra madrileña de Guadarrama. Fue una de las batallas de la Guerra de la Independencia y es considerada como el mayor éxito de la caballería polaca de todos los tiempos.
[editar] Desarrollo de las Operaciones
Durante su avance hacia Madrid, las fuerzas de Napoleón se vieron bloqueadas por unos 9.000 españoles bajo el mando del general San Juan en el valle de Somosierra. Éste era el único paso seguro a través de la cadena montañosa del Sistema Central que las fuerzas invasoras debían atravesar para llegar a Madrid. A lo largo de un camino ascendente habían sido situadas cuatro baterías de cuatro cañones de 12 libras cada una para batir a la infantería francesa durante el penoso ascenso hacia el puerto de montaña. Napoleon ordena al mariscal Victor, al mando de vanguardia que ataque el puerto al amanecer del día 30.
La mañana trajo una densa niebla. El desigual duelo artillero que se trabó en las primeras horas de la batalla puso de manifiesto que el fuego frances de contrabateria era algo completamente inefectivo a la hora de tomar la posición española. Las baterias españolas, además de bien servidas, eran muy superiores en alcance y potencia a sus contrapartes francesas pues solo contaban con artilleria de campaña de un calibre de 6 y 8 libras. No obstante, la posición de las baterias españolas no se habían protegido por obras e tierra, parapetos, caballos de frisia, cestones, ni ninguna otra previsión que pudiera estorbar un avance directo y decidido hacia ellas, lo que luego se demostraría clave en el desenlace de la batalla.
Ante las evidentes dificultades al flanqueo de la posición gracias al buen trabajo de la infanteria española, apoyada por guerrillas y milicias, Napoleón, impaciente, ordena avanzar por el estrecho desfiladero a sucesivas columnas de infantería de linea, las cuales son martilleadas por el constante fuego de las baterias españolas causando la metralla una autentica carnicería que obliga a retroceder una y otra vez a los regimientos de linea franceses. El estrecho puente que necesariamente tenian que cruzar los franceses antes de poder desplegar sus regimientos en linea de fuego, hacia muy dificultoso el avance bajo el fuego de la artilleria española. Decididamente San Juan había elegido un terreno excelente para plantear una batalla defensiva. La jornada avanzaba, eran las 11 de la mañana y al levantar la niebla Napoleón constató, visiblemente nervioso e impaciente por obtener la victoria, lo difícil y costoso que estaba resultando el ataque. Como era típico en él, ordenó otro ataque frontal, en este caso una carga a la compañia de Cazadores a Caballo que le acompañaba como escolta. Esta carga es deshecha por la artilleria española al poco de comenzar, con grandes pérdidas. Es aquí donde al parecer se recurre al Tercer Escuadrón del Regimiento de Caballería Ligera Polaca de la División de Caballeria de Lasalle, ese día de servicio junto al emperador. Eran 150 jinetes liderados por Jan Kozietulski, que recibieron la orden de tomar a toda costa las posiciones fortificadas de artillería española. Napoleon dió la orden aun a pesar del distinto parecer de sus asesores, que juzgaban imposible tomar la posición con una carga directa. Los polacos, deseosos de demostrar su valía ante el emperador, se lanzaron a la carga a través del puente y despues por un camino ascendente de fuerte pendiente. A pesar de la pérdida de dos tercios de los jinetes, éstos consiguieron que los españoles perdieran su posición defensiva y les obligaron a retirarse del paso con ayuda de la División de Dragones de La Houssaye que carga en apoyo de los polacos. Napoleon constató una vez mas que Fortuna siempre le acompañaba.
Se cuenta que fue tal la proeza que la caballería polaca llevó a cabo aquel día que el propio Emperador impuso al oficial al mando de la misma la Orden de la Legión de Honor en el mismo escenario del combate, e incluso hoy el lugar de la batalla es recordado con una placa conmemorativa colocada por la República de Polonia y por otra placa que recuerda a todos los caídos en esta batalla, españoles y polacos, en la ermita que hoy se levanta en el lugar donde concluyó la batalla con la clamorosa victoria polaca.
Desde el punto de vista del análisis de la táctica militar, es dificilmente comprensible que el ejercito español perdiera de esa forma una batalla en una posicion tan ventajosa. La suicida carga de la caballeria polaca (posteriormente lanceros, pero aqui todavia armados con sables) contaba con pocas posibilidades, a poco que la posición se hubiera apoyado algo mas decididamente con defensas pasivas, unidades de infanteria de linea o unidades ligeras de caballería. Segun testimonios de los jinetes, aun a pesar de que la carga alcanzó las piezas de la primera bateria, los polacos dudaban de continuarla al comprobar el coste en vidas que habían tenido que pagar y lo terrible de la carniceria. No obstante, los supervivientes dijeron que la alocada huida de los españoles les animó a proseguir, hasta que sorprendidos se vieron dueños de toda la posicion artillera. Sin duda, el ejército español que fue desplegado en Somosierra no era el mismo de la jornada de Bailen y se ha comprobado que en gran medida estaba compuesto de soldados sin la debida instrucción y de voluntarios. Igualmente, la moral de los españoles estaba bajo mínimos debido a la escasez de medios, las derrotas de fechas recientes, al aura de la presencia de Napoleón en persona y por la desunión del mando propio. Muchos factores que influyeron en que una acción con tan pocas probabilidades acabara teniendo tan rotundo éxito. No obstante, ni siquiera estos factores eximen de responsabilidad a los mandos españoles, los cuales, con mayor previsión habrían podido evitar una acción que no volvió a intentarse en la historia militar hasta la Batalla de Balaclava en 1854, donde a pesar de lo épico de la carga de caballeria britanica, la logica se impuso y ésta no tuvo exito.
Por la parte francesa, la medida puede considerarse igualmente precipitada pues lo mas probable es que aumentando la presión sobre los flancos españoles, éstos habrían terminado por ceder ante las mas numerosas y mas disciplinadas fuerzas francesas. Pero Napoleón era impaciente por naturaleza y ante todo no deseaba prolongar la batalla ni mucho menos permitir que la llegada de la noche permitiera a los españoles reforzar la posición.
Ya desde el mismo siglo corrian diferentes versiones sobre lo ocurrido alli como reflejo en los Episodios Nacionales D. Benito Pérez Galdós.
[editar] Véase también
[editar] Enlaces externos
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