Batalla de las Islas Aleutianas

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Batalla de las Islas Aleutianas
la Guerra del Pacífico
de la Segunda Guerra Mundial
Catalinas in the aleutians.jpg
Varios PBY Catalina sobrevuelan las Islas Aleutianas durante la Segunda Guerra Mundial
Fecha 6 de junio de 1942 al 15 de agosto de 1943
Lugar Islas Aleutianas, Alaska
Coordenadas 52°05′51″N 173°30′04″O / 52.097594444444, -173.5012Coordenadas: 52°05′51″N 173°30′04″O / 52.097594444444, -173.5012
Resultado Victoria Aliada
Beligerantes
Flag of Japan.svg Japón Flag of the United States.svg Estados Unidos
Canadian Red Ensign 1921-1957.svg Canadá
Comandantes
Naval Ensign of Japan.svg Boshirō Hosogaya
Flag of Japan.svgYasuyo Yamasaki
Flag of the United States.svg Thomas C. Kinkaid
Flag of the United States.svgFrancis W. Rockwell
Albert E. Brown
Flag of the United States.svgSimón Bolívar Buckner, Jr.
Fuerzas en combate
8500 hombres 144 000 hombres
Bajas
2351 muertos 1481 muertos
2500 heridos o enfermos
Cronología
Batalla del Mar del Coral Batalla de las Islas Aleutianas Batalla de las Islas Komandorski

La batalla de las Islas Aleutianas se llevó a cabo sobre estas islas, parte de Alaska, en el teatro de operaciones del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Una pequeña fuerza japonesa ocupó las islas de Attu y Kiska, sin embargo, debido a la relativa poca importancia de las mismas, así como la dificultad para acceder a ellas, las fuerzas estadounidenses demoraron casi un año en expulsar a los invasores. Los japoneses iniciaron la invasión como un ataque de distracción del ataque principal contra las Islas Midway. Al mismo tiempo los norteamericanos las reconquistaron por motivos meramente nacionalistas, ya que ningún ejército extranjero había entrado a los Estados Unidos desde el ataque de Pancho Villa a Columbus en 1916. La idea de que los japoneses utilizaran estas islas como base para lanzar bombarderos contra la Costa Oeste de los Estados Unidos carece de fundamento, porque Japón no poseía bombarderos de largo alcance en la zona y no disponía de una base aérea apropiada.

Antecedentes[editar]

El mando militar japonés conocía perfectamente que su potencia económica era claramente inferior a la de los Estados Unidos y que, por lo tanto, en guerra de desgaste contra ese país serían derrotados. Por tanto, los hechos en los que pudiesen tomar la iniciativa eran vitales para el objetivo final de Japón.

El almirante Isoroku Yamamoto determinó que había que neutralizar y tomar para sí a las islas Midway, que eran un portaaviones estadounidense insumergible; la toma de estas islas provocarían a la armada estadounidense a un enfrentamiento decisivo. Era vital, además, para Japón acortar la contienda con Estados unidos pues el tiempo jugaba en contra de Japón debido al poder industrial estadounidense que los rebasaría en menos de un año. La probable conquista de Inglaterra por Alemania haría que la flota inglesa se sumara a la estadounidense y esto sería fatal para la armada imperial; la eliminación del resto de la flota estadounidense en el Pacífico era de carácter urgente.

Como un señuelo sobre el verdadero objetivo del ataque se planificó una maniobra de distracción hacia las posesiones estadounidenses en las islas Aleutianas, en Attu y Kiska, para el 30 de mayo de 1942. Estos objetivos tenían escaso valor militar para Japón. Esto, sin embargo, está muy discutido hoy en día, ya que se ha determinado que los ataques contra las islas Midway y las islas Aleutianas habían sido programados para la misma fecha, lo cual no concuerda con un ataque de distracción. Además, se ha descubierto que varios barcos destinados para la operación en Midway luego fueron designados a la operación en las islas Aleutianas. A pesar de todo, también se ha llegado a la conclusión, muy aceptada, que también esta situación pudo haber sido un error grave en el plan de batalla japones, debido a lo excesivamente complejo del plan ideado por el almirante Yamamoto y a que los norteamericanos tenían en su poder el código secreto purpura japones, situación de la que el almirante Chester W. Nimitz sacó ventaja, ya que al conocer que la invasión de estas islas era una mera finta, mantuvo quietos sus barcos preparándolos para la posterior batalla por las islas Midway. Por último, se ha confirmado que la invasión a las Aleutianas tuvo lugar el 3 de junio en tanto que la batalla de Midway tuvo lugar un día después.

Las fuerzas dirigidas para la captura de las Islas Aleutianas fueron las siguientes:

  • Fuerza de portaaviones: Ryujo, Junyo, y los cruceros pesados Maya y Takao.
  • Fuerza de apoyo: acorazados Ise, Fuso y Yamashiro, más dos cruceros ligeros y barcos de abastecimiento.
  • Fuerza de desembarco: crucero ligero Abukuma, más un transporte transformado con 1200 soldados y cuatro destructores.

Ataque japonés[editar]

El 3 de junio de 1942 bombarderos japoneses atacaron el pueblo de Unalaska, en la isla homónima; sin embargo, debido al mal clima, sólo la mitad de los aviones encontró el blanco y el daño fue mínimo.

El 6 de junio, la isla Kiska fue invadida y al día siguiente también lo fue Attu, presentándose escasa resistencia aliada. Muchos de los nativos de las Islas Aleautianas habían sido evacuados a un campamento en la península de Alaska, donde muchos murieron por enfermedades crónicas. Sólo cuarenta y dos personas fueron dejadas a los japoneses, siendo internadas en un campo de prisioneros, donde dieciséis murieron.

El contraataque[editar]

Soldados estadounidenses desembarcando en la Bahía Masacre el 13 de mayo de 1943

En agosto de 1942, los Estados Unidos establecieron una base en la Isla Adak y empezaron a bombardear a los japoneses estacionados en Kiska. Una fuerza naval fue enviada a cortar los suministros nipones en lo que luego se conoció como la batalla de las Islas Komandorski; a partir entonces Japón comenzó a enviar los suministros mediante submarinos.

El 11 de mayo de 1943 se inició la operación para reconquistar Attu. La falta de naves de desembarco, la dificultad de acceso a las playas y numerosos fallos en el equipo a causa del clima hostil ocasionaron que la organización de la infantería fuese lenta, dando la posibilidad a los nipones de reaccionar a tiempo. Muchos soldados enfermaron por el frío al no llegar a tiempo los suministros especiales necesarios. Además, gran parte de la movilización de las tropas se hizo a pie porque los vehículos se averiaron a su paso por la tundra. Los japoneses, a las órdenes del coronel Yamasaki, en lugar de atacar a las unidades norteamericanas, que estaban en una posición difícil, se atrincheraron en posiciones más elevadas, alejadas de las costas. De esta manera el avance aliado era detenido continuamente por francotiradores y nidos de ametralladoras colocados en posiciones altas y parapetados tras las rocas. Un dato curioso es que las ropas utilizadas por ambos bandos eran muy similares, por lo que se dieron muchos casos de bajas por fuego amigo.

El 29 de mayo, las muy reducidas fuerzas japonesas lanzaron un último ataque cerca de la bahía Masacre. El plan era capturar la Colina del Ingeniero (Engineer Hill), donde se encontraba la artillería aliada, para dirigir los cañones estadounidenses contra sus propios suministros, apostados colina abajo. Completamente desorganizados, este asalto fue lo que se conoce como un asalto banzai o suicida. En su camino arrasaron el centro médico, asesinando a muchos heridos mientras dormían. El propio coronel Yamasaki lideraba las tropas que penetraron salvajemente las líneas enemigas. La batalla fue brutal. Los enemigos peleaban prácticamente mano a mano y casi toda la fuerza japonesa resultó eliminada, logrando capturar los aliados a sólo 28 soldados y contando 2351 entre el ejército nipón, incluyendo el coronel Yamasaki. De hecho, ningún oficial japonés fue capturado. Se determinó que de los soldados nipones, 250 solamente estaban armados con bayonetas, demostrando lo desesperado de su situación. Por el lado norteamericano se sufrieron un total de 3929 bajas: 549 muertos, 1148 heridos, 1200 hipotermias, 614 enfermos por otras razones y 318 murieron por otras causas como el fuego amigo o las trampas que los japoneses dejaron preparadas.

El 7 de agosto, una fuerza de 34 426 soldados estadounidenses y canadienses, desembarcó en Kiska para descubrir que la isla había sido abandonada por los japoneses el 28 de julio, valiéndose de la densa niebla. Los bombarderos habían estado atacando la isla desde una semana antes. Sin embargo, la falta de enemigos no evitó que murieran 313 soldados aliados, debido al fuego amigo, las trampas japonesas o el frío extremo.

La reconquista de estas islas permitió a los estadounidenses lanzar ataques de distracción contra las islas Kuriles. Se calcula que unos 500 aviones y 41 000 soldados japoneses perdieron el tiempo defendiendo estas islas, tratando de prevenir una nada probable invasión norteamericana por el norte de Japón.

La batalla de las Islas Aleutianas ha sido la última batalla librada entre dos naciones en suelo estadounidense.