Batalla de Cavite

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Para la batalla de 1647, véase Batalla del Puerto de Cavite.
Batalla de Cavite
Parte de Guerra Hispano-Estadounidense

Crucero de Segunda Clase Isla de Luzón

Fecha 1 de mayo de 1898
Lugar Bahía de Manila
Coordenadas 14°30′N 120°45′E / 14.5, 120.75
Resultado Decisiva victoria estadounidense
Beligerantes
España Estados Unidos
Comandantes
Almirante Patricio Montojo y Pasarón Comodoro George Dewey
Fuerzas en combate
1 crucero de 1ª Clase
1 crucero no protegido
4 cruceros de 2ª Clase
1 cañonero
4 cruceros protegidos
2 cañoneros
Bajas
161 muertos
281 heridos
1 muerto
9 heridos

Se conoce como batalla de Cavite al enfrentamiento entre fuerzas navales estadounidenses y españolas ocurrido el 1 de mayo de 1898 en la bahía de Manila en el contexto de la guerra hispano-estadounidense.

El resultado neto de la batalla fue una derrota absoluta de las fuerzas españolas. Los estadounidense nunca dieron a conocer sus bajas y se perdió toda la flota española con base en las Filipinas, ya que los barcos que lograron escapar, fueron hundidos intencionadamente para que no cayesen en manos estadounidenses. Aún así, meses después, algunos de ellos fueron reflotados y prestaron servicio en la marina estadounidense hasta bien entrado el siglo XX.

Contenido

[editar] Las flotas enfrentadas

[editar] Flota española

Al mando, Don Patricio Montojo y Pasarón. Su buque insignia, el Reina Cristina.

No estaban anticuados en absoluto (salvo el Castilla, que era de madera) pero sí mal conservados. Se disponía también de unos cuantos pequeños cañoneros de porte inferior o semejante al Marqués del Duero, pero que no intervinieron en la batalla.

[editar] Flota estadounidense

Al mando, el Comodoro George Dewey. Su buque insignia el Olympia

Eran todos de construcción moderna.

[editar] Posible causa de la derrota española

Al cabo de dos horas y media de combate, la escuadra española no sufrió todos los daños que cabría esperar, ya que unicamente el Castilla y el Cristina sufrían daños graves pero que no le imposibilitarían seguir disparando por un tiempo a los barcos americanos. El resto de barcos españoles apenas habían sufrido daños y todavía podrían aguatar durante tiempo el ataque americano.

El almirante Dewey ordenó la retirada al ver los escasos resultados de su ataque, aprovechando esta pequeña tregua para dar de comer a sus cansadas dotaciones. La situación se tornaba preocupante para el almirante americano, haciéndole reflexionar sobre el hecho de que a pesar de haber consumido la mitad de sus municiones, no había conseguido sin embargo hundir ningún buque enemigo.

Pero el comandante Montojo tenía una idea muy equivocada de la situacion en la que se encontraba la escuadra americana, y por temor de que sus barcos fueran capturados por los estadounidenses, tomo una decisión que muchos califican de precipitada: dio el combate por perdido y ordenó el abandono de sus buques, quitando el cierre de las piezas y abriendo los grifos. Por esta decisión desafortunada de Montojo ha sido puesto en duda por prestigiosos entendidos en la materia.

Dewey, gratamente sorprendido por lo que estaba presenciando, decidió reanudar el ataque, ensañándose con lo poco que quedaba a flote de la escuadra española.

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