Batalla de San Juan y Chorrillos

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Batallas de San Juan y Chorrillos
Guerra del Pacífico
Croquis de la Batalla de Chorrillos.jpg
Croquis del movimiento de los ejércitos durante las batallas.
Fecha 13 de enero de 1881.
Lugar San Juan, Perú.
Resultado Victoria chilena.
Consecuencias Armisticio de San Juan.
Beligerantes
Flag of Peru (1825 - 1950).svg República Peruana Flag of Chile.svg República de Chile
Comandantes
Flag of Peru (1825 - 1950).svg Nicolás de Piérola (Comandante en Jefe)
Flag of Peru (1825 - 1950).svg Pedro Silva Gil
(Jefe de Estado Mayor)
I Cuerpo: Miguel Iglesias
II Cuerpo: Belisario Suárez
III Cuerpo: Pastor Dávila
IV Cuerpo: Andrés Cáceres
Flag of Chile.svg Manuel Baquedano (Comandante en Jefe)
1ª División: Patricio Lynch
2ª División: Emilio Sotomayor
3ª División: Pedro Lagos
Reserva: Arístides Martínez
Fuerzas en combate
Flag of Peru (1825 - 1950).svg Ejercito de Lima:
20.000 hombres[1]
Flag of Chile.svg Ejército de Chile:
23.129 soldados[2]
  • 80 cañones, 74 cañones Krupp y 6 cañones Armstrong de campaña.
  • 8 ametralladoras Gatling
  • Fusiles Comblain
    (Ejército de línea, 30%)
  • Fusiles Grass
    (Guardia Nacional, 70%)
Bajas
4.000 muertos y heridos[3] [4]
2.000 prisioneros[4]
2.500[3] -3.500[4] muertos y heridos

Las batallas de San Juan y Chorrillos ocurrieron el día 13 de enero de 1881, en el marco de la Guerra del Pacífico. En ellas se enfrentaron el Ejército de Chile y el Ejército del Perú. Los historiadores chilenos suelen separar la batalla de Chorrillos de la batalla de San Juan,[5] mientras que los historiadores peruanos denominan a todo el enfrentamiento batalla de San Juan.

Estas batallas se desarrollaron consecutivamente en Villa, las pampas de San Juan y Santa Teresa, el cerro Marcavilca, el morro Solar y el pueblo de Chorrillos. Después de ocho horas de combates en diversos frentes, el ejército chileno resultó victorioso. Luego de la batalla, hubo incendios y saqueos en Chorrillos y Barranco y, al día siguiente, se acordó una tregua y se efectuaron negociaciones, mientras ambos ejércitos hacían preparativos para un posible enfrentamiento, que se produjo en la batalla de Miraflores, después de la cual las tropas chilenas entraron a Lima.

Antecedentes[editar]

Después de asegurado el dominio chileno en el sur del Perú, partió desde Arica con destino al norte del país, la Expedición Lynch, con el objetivo de destruir las haciendas azucareras que aportaban financieramente al Perú y exigir contribuciones de guerra a los hacendados peruanos.[6]

Se concretó la intervención estadounidense a través del secretario de estado William Evarts, quien promovió las Conferencias de Arica con el fin de detener el conflicto, ya que durante los cañoneos efectuados por la Armada chilena a la costa peruana, habían sido afectadas involuntariamente propiedades de europeos y estadounidenses. Pero las negociaciones de paz resultaron infructuosas debido, en parte, a que la mayoría de la población chilena quería que se intentase la invasión de Lima.[6]

Desembarco chileno en Chilca[editar]

El puerto de Chilca, que está situado a 70 km al sur de la ciudad de Lima, obtuvo la preferencia del estado mayor chileno. Se pensaba que la presencia de fuerzas peruanas importantes era poco probable.

El 20 de noviembre de 1880 llegó a Pisco, proveniente desde Arica, al mando del general José Antonio Villagrán Correas, la 1ª División del Ejército chileno de 8.800 hombres, embarcada en 15 transportes y las corbetas Chacabuco y O'Higgins. La División fue reforzada con 3.500 soldados que llegaron el 2 de diciembre en la Corbeta Abtao y la Cañonera Magallanes al mando del coronel Francisco Gana.

En oposición a la opinión del coronel peruano Andrés Avelino Cáceres que el desembarco se realizaría por el sur, el mandatario de facto Nicolás de Piérola dispuso sus tropas entre Ancón y Barranca, al norte de Lima; al sur, en la ciudad de Pisco, dejó una fuerza de 3.000 soldados al mando del coronel Anselmo Zamudio, el cual al ver la superioridad numérica chilena se retiró.

Con el fin de encontrar el terreno despejado, al llegar a Chilca, el general Manuel Baquedano dio la orden al general Villagrán, que se encontraba en Pisco, de dirigirse por la ruta terrestre, con su caballería y sus baterías de montaña.

El 14 de diciembre la 1ª División chilena llegó a Tambo de Mora y desde allí iniciaron la marcha dos brigadas al mando del capitán de navío Patricio Lynch. La brigada del coronel José Domingo Amunátegui los siguió posteriormente. En su paso por el desierto hacia el valle del río Cañete se demoraron demasiado en cruzarlo, al no encontrar pozos de agua, por lo que se vieron obligados a regresar a Pisco. La demora significó el relevo del general Villagrán por Patricio Lynch, a quien Manuel Baquedano nombró nuevo jefe de la 1ª División.

El 22 de diciembre de 1880 desembarcaron en Curayaco 15.000 soldados al mando del general Baquedano en 29 transportes, junto a los blindados Blanco Encalada y Cochrane, la corbeta O'Higgins y el transporte Angamos.

El comando militar peruano dispuso que tropas al mando de Andrés Avelino Cáceres marcharan desde Lima hacia el sur, con el fin de ocupar Lurín, pero el desierto y la falta de medios de transporte terminaron por forzar a estas fuerzas a regresar a Lima.

El desembarco chileno en los puertos de Chilca, Curayaco y Pisco se realizó finalmente sin oposición peruana.[6] Las tropas chilenas establecieron su campamento en el valle de Lurín.

Los primeros encuentros[editar]

Patricio Lynch, comandante de la 1ª División chilena, libertador de culíes, que lo apodaron "Príncipe Rojo".

El 25 y 26 de diciembre llegan sucesivamente, después de ocho días de marcha, las dos mitades de la brigada chilena de Lynch, que se seguían con 24 horas de intervalo para facilitar el aprovechamiento en víveres y agua. Este trayecto de 180 km se hizo encontrando muy poca resistencia peruana, que consistió principalmente en ataques de montoneras locales.

El mando peruano envió al coronel Pedro José Sevilla y los Cazadores del Rímac, con 200 jinetes de caballería armados con carabinas, a vigilar el avance de los chilenos, enfrentándolos en Yerba Buena (Cañete) y luego en Bujama (Mala). El mando chileno envió a la brigada del comandante Orozimbo Barbosa a enfrentar las tropas peruanas, librándose el Combate del Manzano el 27 de diciembre de 1880 donde Sevilla es tomado prisionero.

Las tropas chilenas realizaron confiscaciones de dinero y ganado a los ricos propietarios del valle de Cañete, incendiando y saqueando los poblados de San Antonio y Mala. Mil culíes, que habían venido a ponerse a disposición de los regimientos chilenos, esperando de este modo verse libres de los compromisos con sus dueños, ayudaron a las tropas chilenas como cargadores. De las haciendas confiscadas fueron requisados más de seiscientos asnos, los que fueron cargados con sacos, armas y utensilios de cocina. Cargando las mulas los víveres y los barriles de agua.[7]

En la Rinconada de Ate se encontraba desde el 4 de enero de 1881 el coronel peruano Mariano Vargas con una fuerza de 340 soldados, compuesta por los hacendados y pobladores de la zona armados con fusiles Minié y piezas de artillería. Vargas dispuso su artillería en el cerro Vásquez. El 9 de enero de 1881, la División chilena de Orozimbo Barbosa llegó a Pampa Grande (Musa, La Planicie) después de una marcha por la quebrada de Manchay desde Pachacámac. La División de Barboza se enfrentó con los hombres de Vargas en el Combate de La Rinconada, logrando la retirada de Vargas hasta el cerro Vásquez, donde la entrada en acción de la artillería peruana ocasionó la retirada de las fuerzas de Barboza de Pampa Grande.

Preparación de la batalla[editar]

Situación peruana[editar]

Conocido el desembarque chileno en Chilca, Nicolás de Piérola dispuso construir las líneas de defensa al sur de Lima, en San Juan y Miraflores, las que estuvieron bajo la asesoría del ingeniero austriaco Máximo Gorbitz y el ingeniero peruano Felipe Arancivia. En el cerro San Cristóbal se construyó una fortaleza llamada "Ciudadela Piérola" encargada al marino Manuel Villavicencio.

La línea de San Juan, de 15 km de largo, se encontraba a 12 km de Lima y se extendía desde el cerro Marcavilca cerca a la caleta de La Achira, por las colinas de Santa Teresa y de San Juan, hasta llegar a Pamplona incluyendo las haciendas Vásquez y Monterrico. La línea de Miraflores, a 6 km de Lima, iba desde el balneario de Miraflores, hasta Calera de la Merced y tenía 6 km de largo.

La línea de San Juan se ubicaba en una serie de colinas donde los soldados se resguardaban en parapetos. En la vía férrea Miraflores-Chorrillos se contaba con un tren blindado dotado de cañones, paralelo a la línea férrea había una línea telegráfica que comunicaba el estado mayor con el frente.

El jefe del estado mayor peruano era el general Pedro Silva. La ubicación de la línea de San Juan fue la siguiente: Miguel Iglesias con 5.200 soldados, desde Villa en Chorrillos hasta Santa Teresa, el coronel Andrés Avelino Cáceres con 4.500 soldados hasta San Juan, el coronel Justo Pastor Dávila con 4.300 soldados hasta Pamplona, que era el fin de la línea. El coronel Belisario Suárez se ubicó con 2.800 soldados en la retaguardia a la altura de San Juan. La caballería sumaba un total de 1.050 jinetes. La artillería peruana estaba distribuida en toda la región, en los cerros Morro Solar, Marcavilca, Santa Teresa, San Juan, Pamplona, Monterrico y La Rinconada de Ate. Contaba con 10 cañones Vavasseur, 32 Grieve, 35 White, 4 Blakely, 1 Armstrong y 2 Selay. Los cerros Marcavilca y "Morro Solar" contaban con trincheras y baterías que defenderían contra un posible desembarco por Chorrillos o La Chira. A ello se sumaba un conjunto de minas explosivas dispuestas para sorprender el paso de las tropas chilenas.

Debido a que los chilenos se apoderaron de las compras de material de guerra realizadas por el Perú, el gobierno peruano encargó la construcción de cañones a las fábricas peruanas White, Grieve y Selay. Las tropas peruanas contaban con armamento de diversas fabricaciones y calibres, como fusiles Chassepot, fusiles Peabody, fusiles Minié de avancarga, carabinas Remington de calibre .43 y calibre .50.

Sobre la efectividad de las líneas peruanas, el diplomático argentino Dámaso Uriburu, dice que "El ejército que él [el Dictador] había organizado para concurrir a la defensa de la capital sólo tenía de ejército el nombre".[8] El ingeniero estadounidense Paul Boyton narra que "Las tropas eran de indígenas quienes habían sido reclutados en las cordilleras y casi forzados a luchar [...] cientos de ellos nunca habían visto antes una ciudad".[9] El escritor Robert Scheina, recogiendo el relato del marino Theodorus Mason, indica que "La artillería peruana no era efectiva y las tropas estaban armadas con rifles de calibres diferentes que frecuentemente tenían municiones incorrectas"[10] Por otro lado, en un sermón del sacerdote Manuel Tovar efectuado en 1884, en una ceremonia en homenaje a los que cayeron en San Juan y en Miraflores, se atrevió a revelar algunas confidencias de soldados peruanos por él recibidas:

El corazón me dice que se perderá la batalla porque ha palidecido la estrella del Perú; pero no importa, pelearé y moriré por la causa de mi patria.
Tengo una esposa amada y tiernos hijos y el presentimiento de mi muerte; más no vacilo porque la luz del honor me llama con imperio.
Prefiero morir si la Providencia nos niega la victoria ¿cómo podría sobrevivir viendo hollada mi hermosa Lima por la planta del invasor?

Confesiones de soldados peruanos al sacerdote Manuel Tovar[11]

Situación chilena[editar]

En tanto, el Ejército de Chile, al mando del general Manuel Baquedano, desplegó sus cuatro divisiones; a la izquierda la 1ª División al mando de Patricio Lynch. Hacia el centro la 2ª División dirigida por Emilio Sotomayor y más a la derecha la 3ª División al mando del comandante Pedro Lagos. Detrás se ubicaría la Reserva, bajo el mando del comandante e ingeniero militar Arístides Martínez.

El plan de Baquedano consistía en embestir con las tres divisiones la línea enemiga y romperla donde estuviera más débil. Después de almorzar el 12 de enero llamó a sus jefes, les hizo sincronizar los relojes y les arengó diciendo:

Esta tarde a las 6 marchará todo el ejército para caer sobre nuestros enemigos antes de aclarar. La primera división -de Patricio Lynch- atacará la derecha enemiga, la segunda división –Sotomayor- el centro y la tercera –de Pedro Lagos- el ala izquierda. Yo espero que todos cumplan con su deber. Somos chilenos el amor a Chile nos señala el camino hacia la victoria. ¡Adiós, compañeros!, ¡Hasta mañana después de la batalla!

General Manuel Baquedano[12] [13]

Posteriormente, en una comunicación a los "jefes, oficiales, clases y soldados del ejército" Manuel Baquedano diría:

¡Adelante! A cumplir la sagrada misión que nos ha impuesto la Patria. Allí, detrás de esas trincheras, débil obstáculo para vuestros brazos armados de bayonetas, os esperan, el triunfo y el descanso; y allá en el suelo querido de Chile, os aguardan vuestros hogares, donde viviréis perpetuamente protegidos por vuestra gloria y por el amor y el respeto de vuestros conciudadanos. Mañana, al aclarar el alba, caeréis sobre el enemigo y al plantar sobre sus trincheras el hermoso tricolor chileno, hallaréis a vuestro lado a vuestro General en Jefe, que os acompañará a enviar a la Patria ausente el saludo del triunfo, diciendo con vosotros. ¡Viva Chile!.

General Manuel Baquedano.[14]

Fuerzas en conflicto[editar]

Fuerzas en conflicto durante las batallas de San Juan y Chorrillos[2]
Ejército Peruano de Línea (San Juan) Ejército de Operaciones chileno
I Cuerpo de ejército (Iglesias)
División Norte (Mariano Noriega):
Batallones Guardia Peruana No.1 ( Luis Herrera Zaconetta ), Cajamarca No.3 y Ayacucho "9 de diciembre" No.5
2ª División Norte (Regino Cano):
Batallones Tarma No.7, Callao No.9 y Libres de Trujillo No.11
3ª División Norte (Pablo Arguedas):
Batallones Junín No.13, Ica No.15 y Libres de Cajamarca No.21.[15]
I División (Lynch)
  • Brigada (CRL Juan Martínez)
    • REG 2° de Línea,
    • REG Atacama,
    • REG Colchagua,
    • REG Talca y
    • REG Artillería de Marina.
    • BTN Melipilla

  • 2ª Brigada (Amunátegui):
Cuerpo de ejército (Suárez)
División Norte (Buenaventura Aguirre):
Batallones Huanuco No.17, Paucarpata No.19 y Jauja No.23
5ª División Norte (B. Cano):
Batallones Ancash No.25, Concepción No.27 y Zepita No.29
División (Sotomayor)
Brigada (Gana)
Regimientos Buin, Esmeralda y Chillán
2ª Brigada (Barbosa):
Regimiento Lautaro. Batallones Curicó y Victoria.
III Cuerpo de ejército (Dávila)
División Centro (César Canevaro):
Batallones Piura, 23 de diciembre y Libertad
5ª División Centro (Merino):
Batallones Cazadores de Cajamarca, Unión y Cazadores de Junín.
División Volante de la Guardia Civil, Batallón 40.
III División (Lagos)
Brigada (Urriola)
Regimiento Aconcagua. Batallón Naval
2ª Brigada (Barceló):
Regimiento Concepción (José Seguel)
Regimiento Santiago (Demófilo Fuenzalida)
Batallón Bulnes (José Echeverría)
Batallón Valdivia (Lucio Martínez)
Batallón Caupolicán ( José M. del Canto)
IV Cuerpo de ejército (Cáceres)
División Centro (Ayarza):
Batallones Lima, Canta y 28 de julio
2ª División Centro (Pereira):
Batallones Pichincha, Piérola y Lamar
4ª División Centro (Lorenzo Iglesias):
Batallones Arica, Manco Cápac y Ayacucho
División Reserva (Martínez)

Regimientos 3° de Línea, Valparaíso y Zapadores.
Caballería
Lanceros de Torata, Escolta presidencial, Columna de Honor y 5ª Brigada (Morales Bermúdez).

Artillería
10 cañones Vavasseur, 32 Grieve, 35 White, 4 Blakely, 1 Armstrong y 2 Selay.[16]

Caballería
    • Regimiento Cazadores a Caballo (2 Edns., 4 Cías.),
    • Regimiento Granaderos a Caballo (2 Edns., 4 Cías.)y
    • Regimiento Carabineros de Yungay TCL Manuel Bulnes (2 Edn., 4 Cías.)

Artillería

    • Regimiento de Artillería Nº 1 (2 Brigadas con 4 Baterías)
    • Regimiento de Artillería Nº 2 (3 Brigadas, 6 Baterías)

con 80 cañones Krupp y 8 ametralladoras

La Batalla[editar]

Inicio de las acciones[editar]

Andrés Cáceres, Comandante del IV Cuerpo de ejército peruano, posteriormente llamado el "Brujo de los Andes".

La disposición de las fuerzas encontró a Pastor Dávila frente a Pedro Lagos, Andrés Cáceres a Emilio Sotomayor, y a Miguel Iglesias a Patricio Lynch. En la reserva peruana estaba Belisario Suárez y en la reserva chilena Arístides Martínez.

La amplitud de la pampa significó una marcha dificultosa para las fuerzas chilenas, pero avanzaron durante la noche, lo cual no fue advertido por el mando peruano ya que no contaban con centinelas en la zona.

A las 3:00 a.m., Cáceres alistó sus tropas ordenando rancho y ron. A las 4:30 a.m., el comandante Lynch entró en acción encontrándose con las fuerzas de Cáceres, siendo el batallón del coronel Pablo Arguedas el primero en entrar en combate. La 2ª División de Sotomayor no alcanzó a intervenir oportunamente, complicada por la oscuridad, la neblina y las dificultades del terreno, retrasándose 45 minutos.

El general Pedro Silva ordenó a la reserva de Belisario Suárez tomar posición en la zona había ocupado en días previos, para reforzar así la zona entre San Juan y Pamplona.

Villa[editar]

Los hombres de Iglesias estaban dispuestos en guerrilla y se enfrentaron a la división de Lynch. El Cuerpo IV de Cáceres amagó a la 1ª División de Lynch, Baquedano notando la situación, ordenó a Martínez apoyar las fuerzas de Patricio Lynch con la tropa de reserva, a la vez que instó más rapidez a Sotomayor para entrar en combate. A las 6:00 a.m. ambos ejércitos se encontraron en acción en todo el frente, resguardados por la artillería.

Sotomayor atacó el flanco peruano que defendía las casas de Villa, que, asediado por las tropas de la 2ª División chilena, cedió cerca de las 8:00 de la mañana, siendo el sargento Daniel Rebolledo Sepúlveda del Regimiento Buin el primer abanderado en ocupar Villa. El coronel Miguel Iglesias reunió los batallones Guardia Peruana Nº 1 y Callao Nº 9 que habían combatido en Villa, combinándolos con los batallones Cajamarca Nº 5, Tarma Nº 7 y Trujillo Nº 11, sumando en total 2.500 soldados, reorganizándolos en dirección a Marcavilca.

San Juan[editar]

El estado mayor chileno inspecciona los restos de la primera línea defensiva peruana; el Abra de San Juan.

El general Emilio Sotomayor, que había recibido la orden de atacar el centro de la línea peruana, resolvió entonces concentrar el ataque entre San Juan y Pamplona. El coronel Gana, por iniciativa propia había dirigido al Regimiento Buin hacia las alturas del sur de San Juan, antes que Sotomayor llegara allí, preparando el lugar para la carga. En el camino entre Lurín y Pachacamac se enfrentaron a la columna de guardias del coronel Negrón a quienes diezmaron. Visto el desplazamiento de las fuerzas chilenas, el general Silva ordenó que los batallones Ayacucho 83 y Libertad del cuerpo de Dávila cubrieran el campo entre San Juan y Pamplona.

Sotomayor inició el ataque entre San Juan y Pamplona, enfrentando la línea peruana en 45°, dando las espaldas por un momento a la 2ª División y atacando la izquierda que defendía Dávila, cubiertos por el Regimiento Buin, dirigiéndose hacia la trinchera donde se encontraban los batallones Ayacucho 83 y Libertad. Sotomayor también ordenó a la 2ª Brigada, comandada por Orozimbo Barbosa que venía más atrás, atacar de frente y por su flanco izquierdo, las trincheras de Dávila.

Como la carga continuaba en este punto, el general Pedro Silva envió al Huánuco 17 del cuerpo de Suárez, pero apenas iniciado su ataque, es herido su comandante, el coronel Mas. Silva decidió enviar también al batallón Paucarpata 19 de la reserva, que no logró reforzar al Huánuco 17, ya que en pampa Gramadal se enfrentaron a las fuerzas chilenas, muriendo su jefe el coronel José Gabriel Chiriarse.

El Regimiento Buin cargó contra el reducto del cerro Viva el Perú atacándolo por el frente y los flancos. Los batallones peruanos que vendrían a reforzarlos, más los restos de los defensores del cerro, retrocedieron al ver la posición tomada por los chilenos. El Paucarpata 19 se desorganizó y se retiró de la línea y con ellos también el Huánuco 17. El general Silva decidió enviar al batallón Canta, pero el Ayacucho 83 y el Libertad, ya desbandados, se retiraron de la posición que defendían. Seguidamente la división chilena se dirigió al este, enfrentándose a los batallones restantes de Dávila, que ordenó el repliege por La Calera, retirándose de la línea de San Juan.[12]

Santa Teresa[editar]

Carga de los caballería chilena durante las acciones en Santa Teresa.

En el centro, las fuerzas de Canevaro y Cáceres fueron atacadas también por el flanco izquierdo. El general Silva dispuso enviar al batallón del coronel Augusto Barrenechea y luego al batallón del coronel Lorenzo Rendón para apoyar a Canevaro. La posición fue imposible sostener por lo que se retiran de la línea. El general Baquedano envió a los Carabineros de Yungay al mando del teniente coronel Manuel Bulnes, pariente de Manuel Bulnes.[17] Apoyados por los granaderos de Tomás Yávar, con órdenes de detener la retirada peruana. El general Silva envió a la 5ª Brigada de Caballería al mando del coronel Morales Bermúdez, para proteger la retirada de las fuerzas peruanas.

Una mina antipersonal sorprendió al comandante Bulnes, pero siguió dirigiendo a su regimiento, no fue tal la suerte de Yávar, ya que una bala atravesó su garganta. Los Carabineros y granaderos continuaron su carga, hasta llegar a la Pampa de Tebes, donde debieron detenerse por la acción de las fuerzas peruanas. En la retirada, Cáceres y Canevaro se encargaron de reunir a los dispersos, reorganizándolos con el fin de enfrentar a las tropas chilenas.[13]

El general Silva ordenó a los batallones restantes de la reserva del cuerpo de Suárez dirigirse a Chorrillos, sufriendo bajas en la contramarcha. Los coroneles Cáceres, Valle y Carrillo se encargaron finalmente de reunir a los dispersos para dirigirlos a Barranco en dirección de la línea de Miraflores.

El ministro chileno en campaña, José Francisco Vergara tenía una fría relación con la mayoría del alto mando chileno, pero con motivo de la actuación de Bulnes, quiso felicitarlo en ese momento de reorganización de la caballería, cometiendo un torpe error.[13]

Marcavilca y Morro Solar[editar]

Chorrillos - Costa Verde

A las 5:30 am fue informado el coronel peruano Arnaldo Panizo, del inicio de la batalla, por lo que se instala en el Morro Solar. La artillería estaba compuesta por la primera batería "Mártir Olaya" con dos cañones Parrot de 70 libras en la cima del Morro Solar, al mando de teniente coronel Nicanor Beúnza y el coronel Eulogio Carlín, con un rango de tiro de 4.000 metros. Mirando al mar, un cañón Rodman y un Whitworth que habían pertenecido a la Corbeta Unión. La segunda batería "Provisional" miraba hacia San Juan y Villa con dos cañones de 32 libras de sistema antiguo y un rango de tiro de 3.500 metros.[18] En el cerro Marcavilca se encontraban una ametralladora Nordenfelt y 2 piezas de artillería sistema "Clay" de campaña de 9.[19]

El coronel Miguel Iglesias, jefe del I Cuerpo de ejército, reunió los batallones Guardia Peruana Nº1 y Callao Nº.9 que habían combatido en Villa, los que combinados con los batallones Cajamarca Nº.5, Tarma Nº7 y Trujillo Nº11 sumaban 2.500 soldados en dirección de Marcavilca.

Luego de las acciones de San Juan, parte de la 2ª Brigada de la 1ª División, compuesta por los regimientos 4° de Línea, Chacabuco, más la artillería de la marina avanzaron hacia Marcavilca. El coronel Arnaldo Panizo observó desde el Morro Solar el repliegue de las fuerzas de Iglesias y apoyó su retirada con la batería "Provisional", dando resultado su ofensiva. Iglesias organiza el ataque con el I cuerpo y de ésta forma el avance chileno es detenido cerca del cerro "La Calavera". En ese punto una parte de la tropa del regimiento Chacabuco fue muerta o herida, cayendo 19 oficiales y 350 soldados, con su comandante Toro Herrera (herido) y el segundo comandante mayor Belisario Zañartu (muerto), asumiendo el mando el tercer comandante, el mayor Quintavalla. Lo mismo ocurrió en el Regimiento 4º de Línea.[13]

Patricio Lynch mandó a pedir refuerzos, pero su ordenanza fue muerto y Baquedano no se enteró de sus dificultades por encontrarse en la villa de Chorrillos. En ese momento comenzaron a faltar las municiones en la artillería y la infantería debió retroceder. Se solicitaron refuerzos al comandante Pedro Lagos que se encontraba en las casas de San Juan. El primer oficial en recurrir a la ayuda de la división de Lynch fue, por su propia voluntad, Diego Dublé Almeyda comandante del regimiento Atacama, que trajo consigo algunas municiones. Esto permitió que se detuviera la retirada chilena y continuara ofensiva.

Iglesias realizó un contra ataque liderados por el batallón "Libres de Trujillo" del coronel Justiniano Borgoño y por el batallón Zepita Nº.29 de Suárez atacaron a las tropas chilenas, para luego salir de los parapetos haciendo retroceder al ejército chileno y recuperando las posiciones que habían dejado en Santa Teresa. El "Atacama" que fue reducido a la mitad y el "Talca" llega tarde a la ofensiva.

A las 7:00 de la mañana, la cañonera Pilcomayo y la lancha Toro empiezan a disparar contra las posiciones peruanas del Morro Solar, y libran un combate de una hora con los cañones que miraban al mar.

Siete trincheras fueron tomadas sucesivamente al enemigo, hasta llegar al cerro llamado de La Calavera, donde fuimos rechazados en razón del corto número de los nuestros y de que las baterías de montaña de los señores capitanes Errázuriz y Fontecilla tuvieron que suspender sus fuegos a causa de haberse agotado sus municiones. Las expresadas baterías protegian de una manera eficaz la marcha de la tropa, sosteniendo constantemente el fuego contra el fuerte extremo

del cerro de Chorrillos, pero una vez que éste no tuvo ya que contestarles, concentró todos sus fuegos de artillería y ametralladoras sobre nuestra infantería, al mismo tiempo que

la enemiga coronaba las alturas en cuádruple número tomándonos por el flanco.
Comandante chileno Toro Herrera

Los regimientos 4° de Línea, Chacabuco y la artillería chilena fueron reforzados por un batallón del regimiento Valparaiso y los zapadores. Conducida por Francisco Barceló llegó la 2ª Brigada de la III división, compuesta por los regimientos Concepción y Santiago, más los batallones Bulnes, Valdivia y Caupolicán, éste último comandado por José María del Canto. Ante estos refuerzos chilenos los hombres del I cuerpo de Iglesias se retiran hacia Marcavilca donde combaten junto con los restos de los batallones que pelearon en Villa y Santa Teresa.[19] Miguel Iglesias y otras fuerzas peruanas como el Zepita Nº.29, al encontrarse ya con la retaguardia chilena, decidieron marchar hacia Chorrillos. Piérola se encontraba en Marcavilca durante estas acciones y se retiró a Miraflores cuando retrocedió Iglesias.

Los regimientos "Coquimbo" y "Melipilla" se aproximaron por la playa Conchán y fueron atacados por el batallón "Guardia Peruana" N° 1, al mando de Carlos de Piérola y el batallón Ayacucho N° 3 desde el cerro Marcavilca, deteniendo su avance.

Patricio Lynch dividió sus fuerzas en dos; una parte atacaría de frente, mientras la otra marcharía flanqueando el cerro. El comandante Soto atacó por el flanco, pero ante las descargas de la artillería peruana de Marcavilca hizo detener a su tropa y mandó a cargar sobre las posiciones peruanas, perdiendo la vida en el intento; el comandante del regimiento Melipilla debió asumir el mando y junto al comandante del regimiento Coquimbo, Marcial Pinto Agüero, consiguieron desalojar a los defensores peruanos.[13] A las 12:00, las fuerzas del I Cuerpo peruano dejaban sus posiciones en Marcavilca y se retiraron en dirección a Chorrillos y otros hacia el Morro Solar, atacados por los chilenos desde Marcavilca.[19] Miguel Iglesias es capturado por las fuerzas chilenas en dirección a Chorrillos.[20] a la 1:45pm luego de bajar del cerro Panteón. El Zepita Nº.29 logra entrar por la calle Lima y combatir en Chorrillos.

A las 13:45 en la cima del Morro Solar se encuentran los últimos 100 soldados de diversos batallones del I cuerpo, y los artilleros de la batería "Mártir Olaya" al mando del coronel Arnaldo Panizo, quienes rodeados defienden sus posiciones. La ametralladora que operaba el mayor Hurtado y Haza quedó inutilizada y continuó operando una pieza de 12. Finalmente las tropas chilenas ocuparon la planicie del Morro Solar.[19]

En estos momentos, caían heridos el Coronel de Artillería Dn. José Ruesta, que valerosa y espontáneamente, había solicitado un puesto en el combate, y el valiente Teniente del Arma Dn. David León. Desde ese momento, la situación se hizo insostenible. Cien hombres más o menos, sin parapeto alguno, casi agotadas sus municiones, y sembrado el campo de muertos y heridos, con que se tropezaba a cada paso, eran impotentes, a pesar de su valor, para combatir con numerosísimas fuerzas, que por todas partes nos asediaban

Coronel Arnaldo Panizo, batería "Mártir Olaya". Morro Solar[19]

En las acciones de Marcavilca hasta el Morro Solar, el ejército chileno sufrió la pérdida de 88 oficiales y 1.873 soldados. De los 4.500 hombres de Iglesias que combatían aquí, fueron hechos prisioneros 280 hombres. Entre los prisioneros se encontraban el coronel Miguel Iglesias, Guillermo Billingurst, Carlos de Piérola, hermano de Nicolás de Piérola. Entre los muertos se encuentra Alejandro Iglesias, hijo de Miguel Iglesias.

Chorrillos[editar]

Grabado de la plaza principal de Chorrillos antes de la Batalla. Al fondo el Morro Solar.
La ilustración Española y Americana. Año XXV. NUM XVII

A la villa de Chorrillos fueron enviados los batallones del cuerpo de Suárez que no habían participado en San Juan. Suárez, al ver la defensa que realizaba Iglesias en el Morro Solar continuó con la defensa de la villa.

Luego de las acciones en San Juan, el general Baquedano reorganizó el ejército chileno y a las 10:00 de la mañana envió hacia Chorrillos la división completa de Emilio Sotomayor junto a la brigada de Urriola, 2 brigadas de artillería de montaña, la de artillería de campaña y ordenó además el traslado del cuartel general hacia un punto más cercano a las futuras acciones. Los regimientos Bulnes y Concepción participarían conjuntamente en las acciones en el Morro Solar y Chorrillos. La artillería chilena protegió tanto el avance de la División de Sotomayor hacia Chorrillos como el de la brigada de Francisco Barceló hacia el Morro Solar.

Al ver el avance chileno hacia la villa de Chorrillos, el coronel Arnaldo Panizo que se encontraba en la cima del morro, ordenó a la batería Mártir Olaya disparar contra el avance chileno, logrando detenerlo tres veces en el camino entre San Juan y Chorrillos.

Chorrillos después de la batalla.

Suárez defendió su posición con el batallón Zepita 29 al mando de Isaac Recabarren, que fue diezmado, luego envió a los batallones Ancash 25 y Jauja 23, que tuvieron que retirarse de Chorrillos. Chorrillos fue rodeado por las tropas de Pedro Lagos y Urriola. Los regimientos chilenos Bulnes y Valdivia se acercaron a la parte del villorio que apuntaba al Morro. El Regimiento Esmeralda, el 3° de Línea, un batallón del regimiento Valparaíso más el 'Regimiento Aconcagua avanzaron por el norte del poblado.

Suárez organizó a los dispersos del Ancash 25 y el Jauja 23 que junto al Concepción enfrentaron nuevamente a las fuerzas chilenas. Los detalles de esta acción sólo pueden ser narrados en general, pues los defensores peruanos se parapetaron en cada casa, esquina y habitación, y los atacantes chilenos con el fin de desalojarlos, prendieron fuego a las casas. Desde la línea de Miraflores se enviaron refuerzos por medio del tren blindado, siendo éste detenido por el fuego de artillería de la escuadra chilena. Las tropas de Suárez finalmente se retiraron hacia Barranco con dirección a la línea de Miraflores.

Cerca de tres horas duraron los combates en Chorrillos, que fue destruido casi totalmente por la acción de la artillería de tierra y de la Armada chilenas, los incendios y los desmanes.

Después de la batalla[editar]

Datos[editar]

Oficiales chilenos a caballo y miembros de una ambulancia junto a soldados peruanos caídos en la batalla.

El historiador Jorge Basadre indica que los muertos chilenos fueron entre 4.000 a 5.000 y los peruanos 4.000 a 6.000 junto con 4.000 heridos y 2.000 prisioneros. Theodorus Mason indica que los peruanos tuvieron 1.500 muertos, 2.500 heridos y 4.000 prisioneros. Una carta de Nicolás de Piérola indica que en Miraflores se reorganizaron 6.000 combatientes de San Juan, y 12.000 se dispersaron, fueron muertos o heridos, o hechos prisioneros.

Gonzalo Bulnes indica que el ejército chileno perdió 699 hombres y tuvo 2.522 heridos. El mayor porcentaje en este terrible guarismo pertenece a la división de Lynch que tuvo 1.843 bajas.[13] Historiadores como Francisco Antonio Encina y Leopoldo Castedo consideran que las cifras de bajas de la primera división (Lynch) corresponden solo al número de muertos.[21] La publicación "Ilustración Española y Americana" del 8 de mayo de 1881 indica que los muertos fueron 2.500 chilenos y 4.000 peruanos.[3]

En esta batalla participaron seis oficiales que luego serían presidentes del Perú: Justiniano Borgoño, Lizardo Montero, Guillermo Billinghurst, Miguel Iglesias, Andrés Avelino Cáceres y el entonces mandatario Nicolás de Piérola.

Desórdenes[editar]

Uno de los puntos más controversiales abarcados por las historiografías de ambos países trata de las consecuencias de la entrada del ejército chileno en los balnearios de Chorrillos y Barranco (y posteriormente, de Miraflores).[22] Las divergencias entre los historiadores, no sólo son entre chilenos y peruanos. Entre los propios historiadores chilenos se discute la posibilidad de que tales saqueos y desórdenes existieran o solo fueron hechos aislados.[23]

Los soldados chilenos abrieron las puertas de bodegas de licores y comenzaron a beber en forma desmedida, llegando muchos de ellos a la embriaguez, perdiendo incluso la disciplina y hasta matando a sus propios oficiales. Por tratar de controlar los desórdenes de la tropa, uno de los oficiales chilenos muertos fue Baldomero Dublé Almeyda, hermano de Diego Dublé Almeyda. Estos desmanes han sido descritos en diarios de los soldados chilenos Hipólito Gutiérrez y Justo Abel Rosales,[24] [25] los partes de los oficiales peruanos,[26] y en el testimonios de algunos extranjeros como William Acland[27] y Paul Boyton.[28]

El repase, óleo de Ramón Muñiz.

"Los chilenos pululaban en Chorrillos, más empeñado en el saqueo y el asesinato sin sentido que en la guerra honorable... Esa noche los chilenos irrumpieron en los almacenes de licores y pronto la embriaguez aumentó su sed natural de sangre. Los prisioneros fueron asesinados a sangre fría y las mujeres fueron arbitrariamente abatidas. Incluso se enfrentaron entre sí, muchos fueron asesinados de esa manera. A la mañana siguiente las calles de Chorrillos presentaban un espectáculo triste y sangriento. Muertos y moribundos estaban por todas partes. Incluso las pobres mujeres rabonas no se habían salvado. Sus cuerpos se veían por todo el lugar".

Paul Boyton, ingeniero torpedero estadounidense contratado por el gobierno peruano. "Voyages on All the Great Rivers of the World, 1892".[29]

"La algazara que se formó entre los soldados fue cundiendo a medida que iban pasando larguísimos tragos del exquisito pisco, de modo que al entrarse el sol, la rasca era ya tremenda y general. En el pueblo la borrachera subió de punto. Los soldados mataban, saqueaban y bebían a discreción. A la hora indicada gruesas y gigantescas columnas de humo se elevaban hasta las nubes, produciendo horrorosos incendios, en medio de la alegría general de los soldados de todos los cuerpos, ebrios de vino, de sangre y de victoria... sentíamos la bulla de la soldadesca ebria del infeliz pueblo de Chorrillos. El incendio parecía crecer más cada momento. Detonaciones de rifles se sentían continuamente en el incendio, y eran balazos que se tiraban unos a otros. Esa fue la noche triste de Chorrillos... Lo que pasó después de la victoria es lo que comúnmente pasa en una población tomada a viva fuerza. Durante todo el día continuó ardiendo todo Chorrillos. Desde nuestro campamento vimos consumir por las llamas hermosos edificios de dos pisos, que parecían iglesias por sus miradores en forma de torres. Se mencionan muchas desgracias ocurridas. Una gallina llevada por algunos soldados era quitada a balazos por otros. La negativa de un trago de licor producía igual resultado. Todas las cuestiones las solucionaba la bala o bayoneta. Un cabo de nuestra banda (no se ha averiguado quién sería) pidió un trago de vino a un soldado naval; éste no quiso darle, y sin más que esto, el cabo lo mata de un balazo y se toma el licor. Varios soldados encontraron niñas peruanas, según creo, se encerraban con ellas a remoler en una casa, al son de un piano tocado por esas callosas manos chilenas. En la puerta de calle pusieron centinela armado de rifle y bien municionado. El que pretendía entrar, bala con él".

Justo Abel Rosales. "Mi campaña al Perú, 1879-1881", p. 35 y 36. (Concepción, Universidad de Concepción, 1984)[30]

"En mi cabalgata, a través del pueblo observé muchos muertos en las calles y en las casas; los chilenos que vinieron de los campos de batalla irrumpieron en las tiendas de licores y se embriagaron muy rápidamente; los oficiales perdieron rápidamente el control de sus hombres, que comenzaron a pelear y quemar el pueblo, a robar y asesinar a quienes encontraban... ...En la mañana encontré que varios ingleses, mujeres y niños, que había en el pueblo de Chorrillos el día anterior, habían sido trasladados al cuartel para su seguridad. Una mujer italiana, cuyo marido había sido asesinado en su dormitorio, también fue traída. Yo fui con el señor Scott, un gasfitero, a visitar su casa, y la encontramos que había sido saqueada, y uno de sus trabajadores, un inglés, estaba tirado en uno de los cuartos con los sesos destrozados. La casa del ministro británico había sido quemada, las cañerías de gas saqueadas, y las tropas estaban aún ebrias y disparaban sus rifles indiscriminadamente sobre el pueblo. Yo mismo fui abaleado tres veces ese día por soldados borrachos, y cuando estaba desayunando alguien me robó las alforjas de mi caballo y todo su contenido".

William Acland, capitán de Fragata, en "Six Weeks with the Chilian Army, Being a Short Account of a March from Pisco to Lurin and of the Attack on Lima"[31]

"Se cautivaron coroneles [...] y los que no se podían hallar en las casas se les prendieron fuego a todas las casas, es decir a todo el pueblo. Ya se sosegó el combate y el puerto prendiéndose y los dentramos a un cuartel de alto bien bonito que había. A ese no se le prendió fuego por que sirvió de hospital [...] En Chorrillos se mataron muchos chilenos unos con otros solos que andaban haciendo lo que querían y al otro día...se encontró muchos más muertos [...] que se habían muerto unos con otro en la noche".

Hipólito Gutiérrez, soldado chileno, en "Crónica de un soldado de la Guerra del Pacífico", p. 77[24]

Tregua[editar]

El Almirante Petit Thouars amenazó con hundir la escuadra chilena de producirse el incendio de Lima y la masacre de civiles desarmados, en una actitud considerada intervencionista por los chilenos[2]

En la mañana del día 14 de enero, el ministro chileno José Francisco Vergara, por petición de gran parte del alto mando chileno y en aras de que no se repitieran los hechos pasados, envió al coronel Miguel Iglesias junto a Isidoro Errazúriz como emisarios al dictador Nicolás de Piérola para señalar la "inutilidad de derramar más sangre". Iglesias pudo conversar con Piérola, pero Errazúriz no fue recibido, ya que Piérola solo hablaría con un ministro oficial. Iglesias cumplió su palabra de regresar como prisionero.

Con el interés de salvaguardar las propiedades de la ciudad, entre ellas las propiedades de extranjeros, se establecieron como parlamentarios de la tregua los cónsules extranjeros M. de Vorges de Francia, Spencer Saint John de Gran Bretaña y Jorge Tezanos Pinto de El Salvador, que llegaron en un tren con bandera blanca a Chorrillos desde Lima. En la tarde del día 14 se reunieron con el alto mando chileno, pero Baquedano los citó para el día 15 en la mañana por que consideró que era ya muy de noche.

Así la reunión se realizó el día 15 de enero entre los diplomáticos extranjeros y los chilenos Manuel Baquedano, Guillermo Lira y José Francisco Vergara. Manuel Baquedano exigió la rendición incondicional del Callao. Los negociadores le pidieron tiempo para consultarlo con Piérola. Entonces se acordó de palabra que se detenían las hostilidades hasta las 12:00 horas. Las tropas chilenas realizaron algunos desplazamientos.

Mientras Nicolás de Piérola se encontraba en Miraflores recibiendo a los extranjeros Tezanos Pinto, De Vorges, Saint John, Sterling y al Almirante Petit Thouars y considerando las condiciones pedidas por los chilenos, el general Manuel Baquedano, Pedro Lagos y otros oficiales se encontraban por su lado practicando reconocimientos en el terreno. Un confuso incidente (un tiroteo cruzado) dio inicio a la Batalla de Miraflores a las 2:30 pm del 15 de enero de 1881.

Referencias[editar]

Blibiográficas[editar]

  • Encina, Francisco Antonio y Castedo, Leopoldo (1999). Resumen de la Historia de Chile. Santiago de Chile: Sociedad Editorial Santiago Ltda. 
  • Bulnes, Gonzalo (1911). Guerra del Pacífico. Valparaíso: Sociedad Imprenta Litografía Universo. 
  • Márquez Allison, Antonio (2000). Historia de Chile Ilustrada. Editorial Ercilla Ltda. 
  • Basadre Grohmann, Jorge (2005). Historia de la República del Perú. Lima: Diario La República. Octava edición, ISBN 9972-205-62-2 (Obra completa), Depósito Legal Nº 2005-4930 en la Bilbioteca Nacional del Perú. 
  • Milla Bartres, Carlos (1979). Compendio histórico y recopilación de partes y documentos de la Guerra del Pacífico. Editorial Milla Bartres. 
  • Paz Soldán, Mariano Felipe (1979). Narración histórica de la guerra de Chile contra el Perú y Bolivia. Tomo III. Lima: Milla Batres. 

Notas[editar]

  1. a b c Historia de Chile VIII. La Guerra del Pacífico, Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo, pp. 46-47, editorial Santiago, edición 2006.

    Piérola ocupó con 20.000 plazas las posiciones Morro Solar-Monterrico Chico. La reserva general, de 4.000 hombres se situó en la llanura que se entiende hacia el norte de Santa Teresa. El número total de cañones era de 86, además de 20 ametralladoras.

  2. a b c Márquez Allison, Antonio (2000). «Capítulo "La Guerra del Pacifíco"». Historia de Chile Ilustrada. Editorial Ercilla Ltda. 
  3. a b c Bosch, Manuel (1881). La ilustración Española y Americana. Madrid. Año XXV. Nº XVII. 8 de mayo de 1881 [1]. 
  4. a b c Historia de Chile VIII. La Guerra del Pacífico, Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo, pp. 48, editorial Santiago, edición 2006.

    El ejército chileno que se batió en Chorrillos tuvo el 15% de bajas. De los 20.000 peruanos que entraron en combate, se registraron 6.000 bajas, inclusive 2.000 prisioneros no heridos; 8.000 se reunieron en la línea de Miraflores y 6.000 restantes se dispersaron hacia la sierra, donde iban a servir de base a los ejércitos del interior y demorar la paz por tres años.

  5. Algunos autores, como Francisco Antonio Encina, dividen las batallas en tres etapas: San Juan, Chorrillos y Asalto al Morro Solar (Resumen de la Historia de Chile).
  6. a b c Emilio Rojas, Luis (1991). Nueva Historia de Chile. Santiago, Gong Ediciones. 
  7. PrimeraPlana.cl (2007). «Historia: Los Chinos Libertos que Marcharon con Patricio Lynch». Chile: 12/03/2007. Consultado el 2007.
  8. (Uriburu, Dámaso E. Uriburu (1899). Guerra del Pacífico: Episodios, 1879 a 1881. Buenos Aires. p 239. 
  9. Traducción de "The native troops were the Cholo Indians that who had been driven in from their homes back of the Cordilleras and almost forced to fight [...] hundreds of them had never seen a town before" (Boyton, Paul (1892). The Story of Paul Boyton. Voyages on All the Great Rivers of the World. [2]. ).
  10. Traducción de "The peruvian artillery was ineffective and the troops, who were armed with two different calibre rifles, frecuently has the wrong ammunition (Scheina, Robert L (2003). «The War on the Pacific. 1879-1881». Latin America's Wars: The Age of the Caudillo, 1791-1899. Brassey's. ISBN 1-57488-450-6 [3]. ).
  11. Unidad de Tecnologías de la Información, Universidad Nacional Jorge Basadre (2007). «La expedición a Lima y la defensa de la capital peruana por el ejército improvisado y por las improvisadas milicias capitalinas». Consultado el 2007. Del libro "Historia de la República" de Jorge Basadre.
  12. a b Encina, Francisco y Castedo, Leopoldo (1999). «Capítulo IX». Resumen de la Historia de Chile. Santiago de Chile: Sociedad Editorial Santiago Ltda. 
  13. a b c d e f Bulnes, Gonzalo (1956). «Batalla de Chorrillos». La Guerra del Pacífico. Santiago: Editorial del Pacífico. v. 2, p. 331-343 [4]. 
  14. La Guerra del Pacífico, Los Héroes Olvidados. 1879-1884 (2000). «Aregna a los Jefes de Tropas». Chile: Manuel Pelayo González. Consultado el 2007.
  15. La Primera División estaba apoyada por las Baterías de Costa al mando del Comandante General de las Baterías de Chorrillos y Miraflores, coronel Arnaldo Panizo.
  16. . Grieve Madge, Jorge (1983). Historia de la Artillería y de la Marina de Guerra en la contienda del 79. Industrialgráfica S.A. Lima.  p 353
  17. El historiador chileno Francisco Encina no menciona los nombres de los generales
  18. Beúnza, Nicanor (1908). «Datos históricos del combate del Morro Solar. Chorrillos 11 de enero de 1881». El Diario. 8 de septiembre de 1908. Lima. http://sehcap.org/ARCHIVO/beunza.doc. 
  19. a b c d e Panizo, Arnaldo (1881). Parte de Batalla. 9 de febrero de 1881. Lima. http://www.sehcap.org/ARCHIVO/parch.doc. 
  20. Recavarren, Isaac (1881). «Carta de contestación al coronel Suárez sobre la batalla de San Juan y Chorrillos». Documentos relativos al 2º. Ejército del Sur 1880. Legajo Nº5. De la colección Isaac Recavarren. Lima. http://sehcap.org/ARCHIVO/recavarren.doc. 
  21. Historia de Chile VIII. La Guerra del Pacífico, Francisco Antonio Encina & Leopoldo Castedo, pp. 48, editorial Santiago, edición 2006.

    El asalto "a la chilena!, que Lynch realizó por orden de Baquedano, significó a aquel (Miguel Iglesias) la cúspide de su fama y el Gobierno del Perú. Pero la primera división lo pagó con la muerte de 88 oficiales y 1.873 soldados.

  22. Mar del Sur (2001). «Historia de Chorrillos. La ocupación chilena». Consultado el 2007.
  23. EMOL.com (2007). «Pese a polémica, la Epopeya de TVN estuvo lejos de causar tensión internacional». Consultado el 2007.
  24. a b Gutiérrez, Hipólito (1956). Crónica de un soldado de la Guerra del Pacífico. Santiago: Editorial Del Pacífico. Capítulos 1 al 5, 9 al 12, 15 al 18. 
  25. Rosales, Justo Abel (1984). Mi campaña al Perú: 1879-1881. Concepción: Universidad de Concepción. Selección. 
  26. Véase los Testimonios de los coroneles Víctor Miguel Valle Riestra, Arnaldo Panizo y Belisario Suárez en Wikisource.
  27. Sarco, Alvaro (?). «Opiniones Controversiales (Borges, Palma Mariategui)». Lima: en El Peruano, citando las anotaciones de William A. Dyke Acland. Consultado el 2007.
  28. Boyton, Paul (1892). The Story of Paul Boyton. Voyages on All the Great Rivers of the World. [5]. 
  29. http://www.hotfreebooks.com/book/The-Story-of-Paul-Boyton-Voyages-on-All-the-Great-Rivers-of-the-World-Paul-Boyton--7.html
  30. http://web.archive.org/web/20070927002017/http://americas.sas.ac.uk/publications/genero/genero_segunda3_Rosales.pdf
  31. https://espanol.groups.yahoo.com/neo/groups/PROMO1961/conversations/messages/2433

Enlaces externos[editar]