La batalla de Mani-Mani fue un intento de desembarco estadounidense en el oeste de La Habana que acabó en fracaso. Fue también uno de los últimos combates de la guerra hispano-estadounidense.
El 23 de julio de 1898, el teniente John Heard, tras haber engrosado sus fuerzas en la desembocadura del río Mani-Mani, comenzó a descargar suministros para las fuerzas independentistas cubanas que operaban en el noroeste, desconociendo que había sido descubierto por el ejército español y que este había desplegado un numeroso contingente de caballería en los alrededores.
Cogiendo a los estadounidenses por sorpresa, la caballería española avanzó hacia la playa abriendo fuego sobre las unidades desembarcadas. Heard ordenó a sus hombres que mantuvieran la posición y que devolvieran el fuego. Hostigados por fuego estadounidense, la caballería española se resguardó de éste en la selva.
Aprovechando la situación, las tropas estadounidenses se retiraron de la playa y evacuaron a sus heridos en el USS Wanderer. Cuando se estaban preparando para el reembarque, la caballería española abrió fuego contra ellos.
[editar] Curiosidades
Por su calma y coraje en el calor de la batalla, John Heard recibió la Medalla de Honor por haber sustituido a los dos hombres que habían sido heridos mientras transmitían órdenes a la sala de máquinas del Wanderer y haber proseguido con la transmisión de órdenes hasta que el barco estuvo fuera de peligro.
- ↑ La desembocadura del rio Mani-Mani, también llamado San Miguel,
se situa al noreste de esta provincia