Batalla de Lequeo

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Batalla de Lequeo
Guerra de Corinto
GreeceCorinth.png
Fecha 391 a. C.
Lugar Lequeo
Coordenadas 37°56′03″N 22°53′03″E / 37.934142, 22.884225Coordenadas: 37°56′03″N 22°53′03″E / 37.934142, 22.884225
Resultado Victoria ateniense
Beligerantes
Esparta Atenas
Comandantes
Desconocido Ifícrates
Fuerzas en combate
600 hoplitas Desconocida, pero la mayor parte consistía en peltastas
Bajas
250 muertos Mínimas
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La batalla de Lequeo tuvo lugar el año 391 a. C. en el contexto de la guerra de Corinto; se enfrentaron los ejércitos de Atenas y de Esparta: la batalla terminó con la victoria ateniense.

La causa inmediata de esa victoria fue que el strategos (general) ateniense Ifícrates se aprovechó de que un regimiento de hoplitas espartanos que estaba maniobrando a campo abierto cerca de Corinto, lo hacía sin estar protegido por los proyectiles de tropa alguna. Consecuentemente, decidió hacerlos caer en una emboscada con sus lanzadores de jabalinas (los peltastas).

Lanzando ataques rápidos y repetidos contra la formación espartana, Ifícrates y sus hombres fueron capaces de desgastar a los espartanos; finalmente, los vencieron, habiendo matado apenas a la mitad de ellos.[1] Esta batalla fue la primera vez en la historia militar griega en la que una fuerza de peltastas consiguió derrotar a una fuerza de hoplitas, que era un cuerpo de infantería pesada.

Preludio[editar]

En el año 392 a. C., tuvo lugar una guerra civil en Corinto entre un grupo de oligarcas pro espartanos y otro de demócratas anti espartanos; la victoria fue para estos, quienes, además, enviaron posteriormente al exilio a los supervivientes.

Estos exiliados cooperaron con las fuerzas espartanas de la región para conseguir el control de [[Lequeo], el puerto occidental de Corinto, ], situado en el Golfo de Corinto. Los espartanos rechazaron varios ataques de los demócratas de Corinto y de sus aliados tebanos y argivos, y aseguraron su control sobre el puerto.[2]

Fue entonces cuando los atenienses enviaron una fuerza para ayudar a Corinto, con Ifícrates al mando de los peltastas. Mientras las fuerzas atenienses llegaban, los espartanos y los exiliados invadieron desde Lequeo el territorio de Corinto y, en el año 391 a. C., el rey espartano Agesilao II condujo un gran ejército espartano hacia la zona y, atacando varios puntos fuertes, obtuvo numerosas victorias. Los atenienses y sus aliados fueron duramente reprimidos en Corinto, pero pronto encontraron una oportunidad de ganar a los espartanos.[1]

Batalla[editar]

Aunque el rey espartano Agesilao se marchó a territorio corintio con el grueso de su ejército, dejó una fuerza importante en Lequeo para proteger el puerto. Parte de esta fuerza estaba compuesta por hombres de la ciudad de Amiclas, que tradicionalmente regresaban a casa cuando estaban en campaña para participar en cierto festival religioso. Al aproximarse la celebración de este festival, el jefe espartano en Lequeo salió con una fuerza de hoplitas y de caballería para escoltar a los amicleos más allá de Corinto en su camino a casa. Tras conseguir pasar la ciudad sin problemas, el jefe ordenó a sus hoplitas regresar a Lequeo, mientras que la caballería siguió junto con los amicleos. Aunque tenía que pasar cerca de las murallas de la ciudad de Corinto con su ejército, esperaba no tener problemas, pues creía que los hombres de la ciudad estaban acobardados en su interior y con pocas ganas de salir fuera.

Lequeo fue el antiguo puerto occidental de Corinto.

En la ciudad, los comandantes atenienses Ifícrates, que mandaba a los peltastas, y Calias, que mandaba a los hoplitas vieron como un regimiento espartano de unos 600 hombres se acercaba a la ciudad y sin protección de la caballería, por lo que decidieron aprovechar la situación. Así, los hoplitas salieron de Corinto, mientras los peltastas perseguían a las fuerzas espartanas, arrojándoles lanzas.

Para parar esta situación, el comandante espartano ordenó a sus hombres cargar contra los atenienses, pero los peltastas retrocedían y fácilmente se escapaban de los hoplitas. Entonces, cuando los espartanos volvían al regimiento, los peltastas se giraban, arrojando lanzas que infligieron bajas importantes. Este proceso fue repetido varias veces obteniendo siempre el mismo resultado.

Incapaces de irse y preocupados por las constantes pérdidas, los espartanos se situaron en una cima que pasa por alto de Lequeo. Cuando los hombres de Lequeo vieron el apuro por el que estaban pasando los soldados, navegaron fuera de la ciudad con pequeños barcos quedándose a una distancia aproximada de media milla. Los atenienses mientras tanto comenzaron a sacar sus hoplitas, y viendo los acontecimientos que acaecían, los luchadores corrieron hacia los barcos, perseguidos por los peltastas. En total fueron 250 pérdidas de los espartanos que contaban con un regimiento de 600 hombres.[1]

Consecuencias[editar]

La batalla de Lequeo marcó la primera ocasión en la historia griega en la cual los peltastas habían derrotado a los hoplitas espartanos.[3] La noticia de la derrota espartana fue un choque muy grande para el rey espartano Agesilao que no tuvo más remedio que volver a casa.[1] En los meses siguientes a la partida de los espartanos, Ifícrates fue reconquistando las fortalezas y los puntos fuertes que anteriormente habían sido conquistados por los espartanos.

Además, Ifícrates lanzó varias incursiones contra los aliados de los espartanos en la región periférica. Los espartanos y sus aliados oligárquicos siguieron manteniendo el puerto de Lequeo durante el resto de la guerra, pero sus operaciones se vieron cortadas drásticamente alrededor de Corinto.[1]

Hoplitas y peltastas[editar]

Ifícrates tuvo el valor de hacer cambios en su ejército al darse cuenta que los hoplitas poseían armadura y armamento superiores pero demasiado pesados y lentos en el campo de batalla. Hizo cambios en el equipo tradicional de los hoplitas para darles más oportunidades cuando estaban en combate con peltastas. Por lo tanto, buscó un equilibrio entre los dos, cambió la panoplia del hoplita de tal modo que no fuera tan pesada, sustituyó el grande y pesado hoplon de bronce por un escudo más pequeño y recubierto de cuero, reemplazó las pesadas sandalias por unas nuevas hechas de cuero, que fueron conocidas como «ificrátidas»,[4] y las corazas pesadas fueron sustituidas por unas nuevas de lino (linotorax) que en los siguientes siglos fueron muy usadas.

Estos cambios hicieron que la panoplia del hoplita fuera mucho más ligera, aunque tuviese menos protección, algo que se contrarrestó con el aumento del tamaño de las lanzas, para que no resultaran atacados antes por otros hoplitas con lanzas tradicionales. A pesar de estos avances y de conseguir una mayor maniobrabilidad y velocidad en el combate, los guerreros griegos dieron más valor a la armadura pesada, la cual proporcionaba mayor protección.

Al mismo tiempo el equipo del peltasta también fue modificado. La armadura que poseían era suficiente en un combate cuerpo a cuerpo ante arqueros, pero no tenían ninguna oportunidad ante hoplitas. Por esta razón modificaron su escudo, creándolo más grande y oval hecho de mimbre y más tarde de madera. Poseían jabalinas, espadas cortas y añadieron una lanza corta que les facilitaba realizar ataques "relámpago" contra el enemigo. Algunos se podían permitir un casco de bronce.

Referencias[editar]

  1. a b c d e Jenofonte (1994). «Libro 4, Capítulo 5». Helénicas. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-3483-5. 
  2. Jenofonte (1994). «Libro 4, Capítulo 4». Helénicas. Madrid: Editorial Gredos. ISBN 978-84-249-3483-5. 
  3. John Fine (1983). «The Ancient Greeks». Helénicas. Harvard University Press. ISBN 0-674-03314-0. 
  4. Recibieron su nombre del estratego ateniense Ificrátes, cf. Diodoro Sículo, Biblioteca histórica xiv.44.

Bibliografía[editar]